domingo, 1 de marzo de 2026

¿De quién se defendía Los Millares?

¿De quién se defendía Los Millares? | Ideal
¿De quién se defendía Los Millares?
Arqueología · La visita al poblado de la Edad del Cobre de Santa Fe de Mondújar muestra una sociedad con clases diferenciadas, firmes creencias religiosas y un sofisticado sistema de protección
Visitantes de Los Millares, en una de las tumbas colectivas del recinto. A. A.

Alicia Amate
Almería
Sábado, 28 de febrero 2026

Tenían abundante agua, cultivos, caza y pesca suficientes pero, sobre todo, un entorno natural que les aportaba seguridad ante posibles ataques. Los pobladores de Los Millares, en Santa Fe de Mondújar, no se instalaron durante cerca de un milenio en este enclave por casualidad. Era un lugar estratégico en la confluencia de dos corrientes fluviales –el río Andarax y la rambla de Huéchar– y con elevadas montañas que les permitían tener vigiladas grandes distancias en el horizonte. Lo que no está claro aún es de quiénes se protegían con tanto ahínco.

Este yacimiento de la Edad del Cobre, cuyos primeros vestigios datan de hace 5.000 años (aproximadamente, la misma antigüedad que las pirámides de Guiza, en Egipto) es único en su género y, como tantos, se descubrió casi por casualidad allá por el siglo XIX, cuando la provincia de Almería estaba inmersa en el desarrollo del trazado ferroviario de la línea con Linares-Baeza.



Fue, precisamente, el ingeniero de dicha obra Luis Siret (una figura clave en la historia de Almería) quien realizó las primeras excavaciones e investigaciones dirigidas a descubrir qué se ocultaba bajo el suelo santaferino nunca antes explorado. Sus hallazgos, esquemas y conjeturas aún hoy se emplean para explicar esta joya prehistórica junto a los resultados de las prospecciones dirigidas en la década de 1960 por los profesores Antonio Arribas y Martín Almagro, que volvieron a la zona después de varias décadas de abandono en la primera mitad del siglo XX.

A los tres, irremediablemente, se cita en las visitas que hoy se organizan a Los Millares, donde se abunda tanto en lo que, por el momento, se conoce sobre el modo de vida de sus habitantes como en la propia historia y actualidad del yacimiento. No en vano, desde que se levantó la primera piedra en 1981, el desarrollo tecnológico ha permitido avanzar significativamente en el conocimiento de esta ciudad amurallada, la más antigua de su clase –al menos, que se haya descubierto– del viejo continente.

Para Santa Fe de Mondújar es un orgullo contar con este yacimiento de 19 hectáreas, de las que 13 están ocupadas por una necrópolis, en la que se cuentan 80 tumbas colectivas. Las seis restantes corresponden al poblado en sí, en el que se aprecian hasta cuatro líneas de muralla concéntricas, que se iban creando a medida que la población aumentaba. Se estima que vivieron hasta 1.500 personas en Los Millares, el triple de los vecinos que tiene el pueblo hoy en día.

Una gran red de fortines

Además, las investigaciones desarrolladas han permitido dar con una línea de, al menos, 13 fortines en las montañas más elevadas del entorno. Torres de vigilancia, de más o menos envergadura, entre las que destaca especialmente el denominado como Fortín I, cuyo estudio ha llevado a concluir que se trataría de una construcción destinada a cumplir funciones similares al de un acuartelamiento militar (talla de puntas de flecha, aprendizaje de jóvenes) pero también se emplearía para otras actividades productivas y rituales.


Un visitante observa a través de una saetera. A. A.

La capacidad defensiva de esta ciudadela en la etapa de mayor auge también se observa en la muralla exterior, la de mayor longitud, donde los accesos estaban diseñados, según se ha determinado, para dificultar la entrada con lanzas. Muralla que también estaría protegidas con lanzadores de fechas, dispuestos en las saeteras para tal fin.

En definitiva, los pobladores del Santa Fe del tercer milenio antes de Cristo tenían muy desarrollado el sentido de defensa. Lo que aún no está claro es de qué o quién se protegían. De hecho, durante la visita guiada en la que se realizó este reportaje, esta fue una de las preguntas más repetidas por lo participantes. Desafortunadamente, todavía hoy, no hay respuestas tajantes.

En base a la aparición de determinados elementos de origen africano, como huevos de avestruz o marfil, se apunta a que estas personas comerciaban con poblaciones lejanas (el Andarax, cabe recordar, era un río navegable hasta el mar). Tampoco hay evidencias de que hubiera poblaciones de gran tamaño en las inmediaciones sino, más bien, grupos nómadas que podrían haber acabado instalándose.

Lo que sí es meridiano es que en Los Millares había un producto de gran interés y valor en la época: el cobre.

Talleres y hogares

Un milenio es tiempo más que de sobra para que se produzca la aparición y desaparición de un pueblo. Y es lo que parece que ocurrió con este, que «empieza y acaba en el mismo sitio», explicaba la guía en el recinto más antiguo y, a la vez, más reciente del poblado, donde actualmente se ejecuta, por fases, una nueva excavación arqueológica que trata de determinar el uso que se daba a una construcción de tamaño considerable, con varias dependencias y en la que se han encontrado múltiples puntas de flecha así como piedras de telar.

Anualmente, se organiza una campaña 'in situ' y, tras analizar los elementos descubiertos, se presentan las novedades públicamente. Así, cada primavera se aumentan los conocimientos sobre el yacimiento, apenas excavado en un 10%.

Entre las teorías desarrolladas en los últimos años, se apuntan hechos como que había personas que se alimentaban con productos de mayor calidad que otras. Ello permite determinar que existiría algún sistema de clases. Para su abastecimiento, contaban con silos de almacenamiento de alimentos así como balsas para el agua de cultivo y consumo.


El recorrido cuenta con paneles explicativos en los que se ofrece un viaje virtual al pasado. A. A.

También tendrían talleres –se ha descubierto uno destinado al metal– y habían desarrollado técnicas de tejido y elaboración de armas bastante precisas. En cuanto a la forma de vida, dada la proliferación de pequeñas cabañas en todo el espacio interior de las diferentes murallas, se considera que vivían en núcleos familiares. En definitiva, un pueblo organizado y con todo lo necesario para subsistir.

Rituales funerarios

Aunque si por algo es conocido Los Millares es por sus enterramientos. Es más, en base a los análisis realizados, la necrópolis sería anterior al poblado. Fue esta zona de 13 hectáreas donde se centraron los primeros esfuerzos arqueológicos en la última década del XIX, creando Luis Siret y Pedro Flores diferentes croquis y planos sobre la ubicación de los enterramientos.

Existen varios tipos de construcciones funerarias, entre los que se encuentran las sepulturas de mampostería con un pasillo de acceso y una cámara circular bajo una cúpula, las más populares de este yacimiento. En su interior, se acumulaban hasta un centenar de cuerpos, tanto en el suelo de la cámara como en nichos laterales, que eran enterrados con ajuares de los que se han hallado, principalmente, cerámicas u objetos elaborados con materiales como marfil, huevo de avestruz o cobre así como puntas de flecha, hachas o ídolos.

Aún se desconoce, ante la imposibilidad de hallar restos de ADN válidos pese a las muestras recabadas, si los individuos sepultados en un mismo enterramiento de este tipo pertenecían a una familia o un clan concreto, puntualizan durante la visita guiada.

Este 'cementerio' permaneció activo desde el inicio de esta sociedad hasta su desaparición por causas que tampoco se han conseguido esclarecer. La población creció durante siglos para, también durante siglos, mermar hasta su fin, abandonando completamente la zona casi de manera paralela al desarrollo de otra cultura, la del Argar, que se extendió entre el 2.200 y el 1.500 antes de Cristo por todo el Sudeste peninsular.


Acceso de una de las tumbas colectivas de Los Millares. A. A.

¿Qué paso? Las incógnitas son muchas y las respuestas llegan lentamente. Eso sí, mientras está en el aire el proyecto del nuevo centro de interpretación del yacimiento dependiente de la Junta de Andalucía, las prospecciones arqueológicas continúan este 2026 y, de todos los nuevos conocimientos, se da cuenta a los visitantes apuestan por esta visita a la prehistoria que trasciende lo almeriense. Y es que, entre los descubrimientos más relevantes de la última década por parte de investigadores de la Universidad de Granada, se encuentra el posicionamiento de este poblado como el primer gran asentamiento de población en la Península Ibérica.

Las mejor forma de conocer quiénes eran y cómo vivían los moradores de Los Millares es, sin duda, visitar el yacimiento y la reconstrucción realizada junto al mismo. Abierto de miércoles a domingo, tiene entrada gratuita. Además, cada último domingo de mes se organiza un recorrido guiado para el que, eso sí, es necesario reservar previamente.

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