Almería no estaba tan vacía como se pensaba: encuentran más huellas humanas de hace miles de años
Arqueólogos encuentran restos en el entorno de El Argar y el río Antas que apuntan a una ocupación humana más amplia y repartida hace miles de años
El Argar, en Antas, pudo albergar entre 250 y 1.200 habitantes hace unos 4.000 años. / DDA
Rafael Espino
Redactor jefe
Almería, 13 de junio 2026
No hacía falta excavar una ciudad enterrada ni encontrar un gran monumento. Bastaron fragmentos dispersos, materiales antiguos y un rastreo minucioso del terreno para detectar algo que cambia la imagen del pasado de la provincia: la Almería de hace miles de años podría haber estado mucho más ocupada de lo que se pensaba.
Nuevas evidencias de presencia humana
Un equipo internacional de arqueólogos ha encontrado nuevas evidencias de presencia humana antigua en el entorno de El Argar, en Antas, uno de los yacimientos prehistóricos más importantes de Europa. Los hallazgos apuntan a un poblamiento más amplio y repartido de lo que reflejaban hasta ahora los mapas arqueológicos de esta parte de Almería.
Reconstrucción del tamaño de El Argar con sus principales características (figura elaborada por los autores). / DDA
La investigación, realizada entre 2018 y 2023, revisó de forma intensiva el paisaje alrededor del río Antas para entender cómo se organizó realmente la ocupación humana hace miles de años. Los investigadores rastrearon colinas, laderas y antiguos espacios habitados mediante cuadrículas de prospección y recogida sistemática de restos arqueológicos.
Uno de los datos más llamativos aparece en materiales del Neolítico, hace entre unos 7.500 y 5.200 años. Los arqueólogos localizaron cerámicas antiguas tanto en colinas cercanas como a ambos lados del río Antas, algo que, según el propio estudio, “indica un área de asentamiento más amplia de lo que se pensaba”. En otras palabras: había más huellas humanas repartidas por el territorio de las que se conocían hasta ahora.
Eso cambia parcialmente la imagen de una Almería antigua ocupada solo por pequeños focos aislados. La fotografía que emerge es la de un territorio con más movimiento humano y espacios habitados repartidos en una zona que ya tenía importancia miles de años antes del auge de El Argar.
El Argar también era más grande de lo que parecía
El estudio no solo amplía el mapa de los primeros pobladores. También aporta “nueva información sobre el tamaño y la historia de uso” de El Argar, un asentamiento clave para entender cómo se organizaban las primeras sociedades complejas del Mediterráneo occidental.
Los investigadores creen que el poblado pudo extenderse más de lo calculado hasta ahora, ocupando laderas y espacios cercanos. Su tamaño habría alcanzado entre 2,6 y 4,2 hectáreas, con una población estimada de 250 a 1.200 personas, una cifra que dibuja una ocupación humana mucho más importante de lo que se imaginaba para la época.
Además, el trabajo detectó señales de pequeñas áreas de actividad y asentamientos próximos al gran núcleo principal. Durante la Edad del Bronce, explican los autores, el poblamiento “se volvió más nucleado”, es decir, más concentrado y organizado alrededor de varios puntos cercanos al río Antas.
Un paisaje antiguo que todavía guarda pistas
Los autores creen que este tipo de investigaciones puede seguir ofreciendo sorpresas incluso en zonas ya estudiadas durante décadas. El trabajo sostiene que estas nuevas prospecciones tienen potencial para “cambiar la forma en que entendemos los patrones de asentamiento” del Mediterráneo occidental, al descubrir espacios habitados que habían pasado desapercibidos.
Buena parte de esas pistas han permanecido ocultas en un paisaje muy transformado por la agricultura y el paso del tiempo. Aun así, los restos siguen apareciendo y ayudan a reconstruir una idea cada vez más clara: la Almería de hace miles de años probablemente tenía más vida humana de la que se pensaba.