domingo, 1 de marzo de 2026

¿De quién se defendía Los Millares?

¿De quién se defendía Los Millares? | Ideal
¿De quién se defendía Los Millares?
Arqueología · La visita al poblado de la Edad del Cobre de Santa Fe de Mondújar muestra una sociedad con clases diferenciadas, firmes creencias religiosas y un sofisticado sistema de protección
Visitantes de Los Millares, en una de las tumbas colectivas del recinto. A. A.

Alicia Amate
Almería
Sábado, 28 de febrero 2026

Tenían abundante agua, cultivos, caza y pesca suficientes pero, sobre todo, un entorno natural que les aportaba seguridad ante posibles ataques. Los pobladores de Los Millares, en Santa Fe de Mondújar, no se instalaron durante cerca de un milenio en este enclave por casualidad. Era un lugar estratégico en la confluencia de dos corrientes fluviales –el río Andarax y la rambla de Huéchar– y con elevadas montañas que les permitían tener vigiladas grandes distancias en el horizonte. Lo que no está claro aún es de quiénes se protegían con tanto ahínco.

Este yacimiento de la Edad del Cobre, cuyos primeros vestigios datan de hace 5.000 años (aproximadamente, la misma antigüedad que las pirámides de Guiza, en Egipto) es único en su género y, como tantos, se descubrió casi por casualidad allá por el siglo XIX, cuando la provincia de Almería estaba inmersa en el desarrollo del trazado ferroviario de la línea con Linares-Baeza.



Fue, precisamente, el ingeniero de dicha obra Luis Siret (una figura clave en la historia de Almería) quien realizó las primeras excavaciones e investigaciones dirigidas a descubrir qué se ocultaba bajo el suelo santaferino nunca antes explorado. Sus hallazgos, esquemas y conjeturas aún hoy se emplean para explicar esta joya prehistórica junto a los resultados de las prospecciones dirigidas en la década de 1960 por los profesores Antonio Arribas y Martín Almagro, que volvieron a la zona después de varias décadas de abandono en la primera mitad del siglo XX.

A los tres, irremediablemente, se cita en las visitas que hoy se organizan a Los Millares, donde se abunda tanto en lo que, por el momento, se conoce sobre el modo de vida de sus habitantes como en la propia historia y actualidad del yacimiento. No en vano, desde que se levantó la primera piedra en 1981, el desarrollo tecnológico ha permitido avanzar significativamente en el conocimiento de esta ciudad amurallada, la más antigua de su clase –al menos, que se haya descubierto– del viejo continente.

Para Santa Fe de Mondújar es un orgullo contar con este yacimiento de 19 hectáreas, de las que 13 están ocupadas por una necrópolis, en la que se cuentan 80 tumbas colectivas. Las seis restantes corresponden al poblado en sí, en el que se aprecian hasta cuatro líneas de muralla concéntricas, que se iban creando a medida que la población aumentaba. Se estima que vivieron hasta 1.500 personas en Los Millares, el triple de los vecinos que tiene el pueblo hoy en día.

Una gran red de fortines

Además, las investigaciones desarrolladas han permitido dar con una línea de, al menos, 13 fortines en las montañas más elevadas del entorno. Torres de vigilancia, de más o menos envergadura, entre las que destaca especialmente el denominado como Fortín I, cuyo estudio ha llevado a concluir que se trataría de una construcción destinada a cumplir funciones similares al de un acuartelamiento militar (talla de puntas de flecha, aprendizaje de jóvenes) pero también se emplearía para otras actividades productivas y rituales.


Un visitante observa a través de una saetera. A. A.

La capacidad defensiva de esta ciudadela en la etapa de mayor auge también se observa en la muralla exterior, la de mayor longitud, donde los accesos estaban diseñados, según se ha determinado, para dificultar la entrada con lanzas. Muralla que también estaría protegidas con lanzadores de fechas, dispuestos en las saeteras para tal fin.

En definitiva, los pobladores del Santa Fe del tercer milenio antes de Cristo tenían muy desarrollado el sentido de defensa. Lo que aún no está claro es de qué o quién se protegían. De hecho, durante la visita guiada en la que se realizó este reportaje, esta fue una de las preguntas más repetidas por lo participantes. Desafortunadamente, todavía hoy, no hay respuestas tajantes.

En base a la aparición de determinados elementos de origen africano, como huevos de avestruz o marfil, se apunta a que estas personas comerciaban con poblaciones lejanas (el Andarax, cabe recordar, era un río navegable hasta el mar). Tampoco hay evidencias de que hubiera poblaciones de gran tamaño en las inmediaciones sino, más bien, grupos nómadas que podrían haber acabado instalándose.

Lo que sí es meridiano es que en Los Millares había un producto de gran interés y valor en la época: el cobre.

Talleres y hogares

Un milenio es tiempo más que de sobra para que se produzca la aparición y desaparición de un pueblo. Y es lo que parece que ocurrió con este, que «empieza y acaba en el mismo sitio», explicaba la guía en el recinto más antiguo y, a la vez, más reciente del poblado, donde actualmente se ejecuta, por fases, una nueva excavación arqueológica que trata de determinar el uso que se daba a una construcción de tamaño considerable, con varias dependencias y en la que se han encontrado múltiples puntas de flecha así como piedras de telar.

Anualmente, se organiza una campaña 'in situ' y, tras analizar los elementos descubiertos, se presentan las novedades públicamente. Así, cada primavera se aumentan los conocimientos sobre el yacimiento, apenas excavado en un 10%.

Entre las teorías desarrolladas en los últimos años, se apuntan hechos como que había personas que se alimentaban con productos de mayor calidad que otras. Ello permite determinar que existiría algún sistema de clases. Para su abastecimiento, contaban con silos de almacenamiento de alimentos así como balsas para el agua de cultivo y consumo.


El recorrido cuenta con paneles explicativos en los que se ofrece un viaje virtual al pasado. A. A.

También tendrían talleres –se ha descubierto uno destinado al metal– y habían desarrollado técnicas de tejido y elaboración de armas bastante precisas. En cuanto a la forma de vida, dada la proliferación de pequeñas cabañas en todo el espacio interior de las diferentes murallas, se considera que vivían en núcleos familiares. En definitiva, un pueblo organizado y con todo lo necesario para subsistir.

Rituales funerarios

Aunque si por algo es conocido Los Millares es por sus enterramientos. Es más, en base a los análisis realizados, la necrópolis sería anterior al poblado. Fue esta zona de 13 hectáreas donde se centraron los primeros esfuerzos arqueológicos en la última década del XIX, creando Luis Siret y Pedro Flores diferentes croquis y planos sobre la ubicación de los enterramientos.

Existen varios tipos de construcciones funerarias, entre los que se encuentran las sepulturas de mampostería con un pasillo de acceso y una cámara circular bajo una cúpula, las más populares de este yacimiento. En su interior, se acumulaban hasta un centenar de cuerpos, tanto en el suelo de la cámara como en nichos laterales, que eran enterrados con ajuares de los que se han hallado, principalmente, cerámicas u objetos elaborados con materiales como marfil, huevo de avestruz o cobre así como puntas de flecha, hachas o ídolos.

Aún se desconoce, ante la imposibilidad de hallar restos de ADN válidos pese a las muestras recabadas, si los individuos sepultados en un mismo enterramiento de este tipo pertenecían a una familia o un clan concreto, puntualizan durante la visita guiada.

Este 'cementerio' permaneció activo desde el inicio de esta sociedad hasta su desaparición por causas que tampoco se han conseguido esclarecer. La población creció durante siglos para, también durante siglos, mermar hasta su fin, abandonando completamente la zona casi de manera paralela al desarrollo de otra cultura, la del Argar, que se extendió entre el 2.200 y el 1.500 antes de Cristo por todo el Sudeste peninsular.


Acceso de una de las tumbas colectivas de Los Millares. A. A.

¿Qué paso? Las incógnitas son muchas y las respuestas llegan lentamente. Eso sí, mientras está en el aire el proyecto del nuevo centro de interpretación del yacimiento dependiente de la Junta de Andalucía, las prospecciones arqueológicas continúan este 2026 y, de todos los nuevos conocimientos, se da cuenta a los visitantes apuestan por esta visita a la prehistoria que trasciende lo almeriense. Y es que, entre los descubrimientos más relevantes de la última década por parte de investigadores de la Universidad de Granada, se encuentra el posicionamiento de este poblado como el primer gran asentamiento de población en la Península Ibérica.

Las mejor forma de conocer quiénes eran y cómo vivían los moradores de Los Millares es, sin duda, visitar el yacimiento y la reconstrucción realizada junto al mismo. Abierto de miércoles a domingo, tiene entrada gratuita. Además, cada último domingo de mes se organiza un recorrido guiado para el que, eso sí, es necesario reservar previamente.

domingo, 8 de febrero de 2026

Seis éxitos de Almería sobre los que nadie debe poner sus sucias manos

Seis éxitos de Almería sobre los que nadie debe poner sus sucias manos
Seis éxitos de Almería sobre los que nadie debe poner sus sucias manos

Pedro Manuel de la Cruz
07.02.2026

Ahora que cada día se cumple con obscenidad más escandalosa la estrategia trumpista de Steve Bannon de “inundar de mierda” el escenario mediático para que el ciudadano que contempla el espectáculo desde la platea acabe confundido y no pueda llegar a conocer la verdad de las mentiras, ahora que todo es ruido y furia premeditada, convendría volver a Machado y pararse a discernir las voces reales de los ecos interesadamente inducidos. Convendría hacerlo porque si, como deseaba Azaña en un discurso memorable, los españoles nos dedicáramos a hablar de lo que sabemos y solo de lo que sabemos, se produciría un gran silencio que podríamos aprovechar para avanzar.

En Almería tenemos seis ejemplos magníficos de cómo, cuando el ruido no nubla la razón, el entendimiento entre los emprendedores, la sociedad civil y los dos grandes partidos ha sido, ante las grandes reivindicaciones de la provincia, la mejor estrategia para conseguir lo que hace medio siglo cualquier almeriense habría considerado la expresión de una quimera delirante.

Esos seis pilares sobre los que se ha construido la Almería de hoy y sobre las que nadie debe poner sus sucias manos para impedir su continuidad y mejorar sus prestaciones, han sido, como las farolas de la copla de La Piquer, las que han alumbrado la vereíta verde que nos ha llevado desde el subdesarrollo al estado de progreso en el que hoy transitamos. Vayamos con ellos.  



La Voz

1/6 LA AGRICULTURA

Si alguien hace sesenta años hubiese escrito que, seis décadas después, dos aviones con más de trescientos empresarios, técnicos, comerciales, investigadores y financieros de la provincia iban a ser coprotagonistas en la mayor feria agrícola del mundo que se celebra cada mes de febrero desde 1993 en Berlín, todos lo hubieran encerrado sin cura y sin remedio en el desdén donde quedan recluidos los visionarios delirantes.
Nadie podía pensar en aquel tiempo de silencio y miseria que los hijos y los nietos nacidos desde entonces en aquella provincia de la que la pobreza expulsó a más de cien mil seres humanos, y de los que decenas de miles llegaron a las estaciones de Frankfurt, Dusseldorf o Munich ateridos de miedo y sin más equipaje que la tristeza abrumadora de la nostalgia y una maleta de cartón atada con cuerdas iban a competir y, en muchos casos a superar en avances, calidad, sostenibilidad y seguridad alimentaria a los países mas avanzados en el sector agrícola.



 La Voz

2/6 EL AGUA

Pero si el presente y en el futuro de la provincia el pilar sobre el que se sostiene la economía de provincia se escribe con A de Agricultura, al contrario que en la Biblia, al principio no fue el Verbo ni el milagro que llegó del Cielo. Fue el Agua- y no llegó precisamente de las nubes. Llegó del mar y de la bendita locura de aquellos pioneros que cultivaron la arena húmeda de la playa en la aridez inconsolable de Roquetas y El Ejido.
De aquellos locos que cultivaban la arena en el desierto brotaron las primeras ideas que hoy han cristalizado en una inmensa fabrica de productos hortofrutícolas de última generación cultivados bajo más de treinta mil hectáreas y donde se enseña al mundo cómo poniendo la inteligencia en movimiento la provincia con menor índice de lluvia del continente es la que, quizá, mejor utiliza el agua del mundo. El ciclo coordinado de desalación, reutilización, trasvases y aprovechamiento de las aguas subterráneas va a acabar construyendo una autovía del agua única en el mundo en una de sus provincias más desérticas.
La continuidad inteligente en la coordinación de las inversiones estratégicas ya en ejecución o previstas de forma inmediata por la Unión Europea, el gobierno central y la Junta es la mayor garantía de que esa autovía, no solo se hará realidad, sino que servirá de ejemplo de cómo un desierto puede acabar convertido en una pequeña Amazonía sostenible en lo ecológico, lo económico y lo social.



 La Voz

3/6 LAS COMUNICACIONES

Si el gótico siderometalúrgico tardío de las fábricas y sus chimeneas pasó por Almería sin apenas dejar huella, solo algunos restos en Carboneras, la capital o Gádor, el último tercio del siglo pasado trajo a la provincia la estética del renacimiento agroalimentario adelantado. Renacimiento agrícola que solo puede contemplarse desde el espacio.
Mientras que la majestuosidad de las piedras de las catedrales medievales y la elegancia brumosa de las chimeneas industriales se admiran levantado la vista al cielo, la riqueza que se cultiva bajo plástico solo se puede intuir mirando, no hacia, sino desde el cielo.
Pero esa nave central de la estructura económica de la provincia que es la agricultura intensiva no hubiese sido viable si no hubiera contado con dos naves colaterales de tan extraordinaria importancia que, sin ellas, la nave principal hubiese tenido casi imposible su construcción y su desarrollo.
¿Alguien se imagina qué hubiese sido de las exportaciones agrícolas si la autovía del Mediterráneo se hubiera quedado en Murcia, como tantas otras cosas? Mil camiones diarios recorren la A7 cada día hacia los mercados europeos. Da espanto pensar lo que hubiese supuesto la inexistencia de la vía rápida por la que hoy transitan.
Podrá pensarse, y con razón, que la conexión con Murcia debería haber estado antes. Como puede pensarse, y también con razón, que el AVE ya tenía que haber llegado. Pero lo que está claro es que carretera quimérica y endiablada que nos separaba del resto del mundo es hoy una reliquia del pasado y que la alta velocidad será más temprano que tarde una realidad que ya casi se toca con los dedos. Los profesionales del pesimismo pueden proclamar desde sus púlpitos sus demagogias incendiarias, pero la realidad es que, a nivel de comunicaciones, Almería va a avanzar más en treinta años que en toda su milenaria historia. Y en esa realidad la colaboración entre gobiernos y la presión de una élite (el almerienses no ha sido nunca reivindicativo, para qué nos vamos a engañar) de la sociedad civil ha sido fundamental.
Aunque la sombra de la tentación sectaria siempre ha planeado y planea sobre estos dos grandes proyectos, el agua pestilente de la demagogia obstruccionista nunca ha llegado al rio del obstruccionismo. La colaboración siempre se ha impuesto.



 La Voz

4/6 CAJAMAR Y LA DEUDA IMPAGABLE CON EL HOMBRE QUE MÁS HA HECHO POR ALMERÍA

Pero si las comunicaciones son un aliado fundamental en el desarrollo de la industria agroalimentaria, ni aquellas hubiera sido necesaria ni esta posible si no hubiera existido la figura de un tipo de La Cañada que supo ver la riqueza donde solo había miseria y desolación; un tipo que miró el alma de los agricultores almeriense a través de sus manos.
-Pedro- me dijo un día-, cuando un agricultor viene a pedir un crédito lo primero que hay que mirar no son los avales que trae, lo que hay que mirarle son los ojos y las manos. Si están llenas de callos es la mejor escritura de que va a cumplir.
Aquel abogado que miraba las manos y a los ojos se llamaba Juan del Aguila, el almeriense que más ha hecho por la provincia y sin cuya visión económica y financiera la agricultura almeriense apenas hubiera superado los límites de la subsistencia. Su adiós a la vida le llegó la madrugada del 1 de diciembre de 2018 pero su creación- antes Caja Rural, ahora Cajamar- no solo le sobrevive- y esa es su mayor grandeza-, sino que las bases sobre las que construyó su obra son hoy un ejemplo de eficacia social por su contribución al desarrollo en todo el país, eficiencia en la gestión y proyección de la tierra en la que nació al complejo mundo financiero. Don Juan del Aguila, este sí ilustrísimo señor, y todos los que le sustituyeron en el puente de mando han situado Cajamar en el top ten del ranking financiero español. Al contrario que en otras entidades financieras, ni quienes la han dirigido ni quienes la dirigen cayeron nunca en la tentación de dejarse influir por la política. En la otra acera también hay que destacar que los políticos nunca tuvieron la aspiración de hacerlo. Y eso es algo que Almería debe cuidar con el mimo con que se cuidan las mejores realidades.



 La Voz

5/6 LA UNIVERSIDAD O LA GARANTÍA DE FUTURO

Cuando Antonio Pascual, aquel jienense de elegante inteligencia apostó por crear la Universidad de Almería, nadie, apenas unos pocos, creyeron en el proyecto. Colonizados académicamente por Granada, Almería, decían, nunca tendrá una universidad con prestigio. Han pasado 33 años desde su creación y el balance no admite discusión:
Desde aquel 1 de julio de 1923 en que apareció en el BOJA, 66.000 estudiantes han salido de sus aulas titulados; el Campus cuenta en la actualidad unos 1000 PDI (Personal docente e investigador) su posición en el ranquin Forbes 2025 sitúa a la UAL como una de las 20 mejores universidades de toda España. En sus aulas se imparten 41 título de grado, entre ellos 9 dobles grados y dos grados internacionales. En Máster, se imparten 53 títulos y en doctorado hay 15 programas. Y ahora una pregunta interesante: ¿Cuantos de estos 66.000 estudiantes almerienses podrían haber cursado sus estudios académicos sin no se hubiera creado la universidad pública de Almería?
La UAL es uno de los grandes hitos en la historia de la Almería moderna y el cuidado que merece tiene que ir acompañado por su desarrollo y su constante adecuación a las demandas de la sociedad, manteniendo así una transferencia constante de conocimiento entre multidireccional entre la universidad, la sociedad y otros centros de investigación y conocimientos.
Una universidad moderna no es el scriptorium de una abadia medieval en la que se guarda el conocimiento. Es un ente vivo y en continua actividad impulsora de investigación. Es la acción de los laboratorios y no la contemplación monacal la impronta que debe aplicarse cada día en sus aulas y, para eso, es imprescindible no solo un respaldo financiero objetivado en la potenciación de las líneas de investigación, sino la adecuación de esas líneas a las demandas de la sociedad en la que está inmersa. Una travesía en la que ni la universidad puede dar la espalda a la sociedad almeriense, ni la sociedad almeriense mirarla con indiferencia y sin afecto. 



La Voz

6/6 INMIGRACIÓN: DE LA COEXISTENCIA O LA INTEGRACIÓN

Ser considerados como almerienses de origen extranjero o no ser valorados como un factor imprescindible en la estructura sociolaboral de la provincia, esa es la cuestión. Ser racistas o no serlo. Esa es la diferencia entre asumir la realidad o parapetarse en el torreón xenófobo de un falso supremacismo racial e intolerante.
La realidad de la inmigración dibuja un panorama donde las luces son incuestionablemente superiores a las sombras. Como en todo proceso de cambio demográfico acelerado la imposibilidad de una planificación previa de las necesidades que ese cambio va a demandar genera espacios de incomodidad en el territorio de acogida. Almería no ha sido una excepción. Sencillamente porque no podía serlo. La provincia ha pasado de 448.592 habitantes según el padrón de 1986 a casi 800.000 en 2026. Ha duplicado su población en 40 años, una cifra imposible de asumir por unos servicios públicos que ya eran deficitarios incluso antes de un crecimiento tan extraordinario como imprevisto.
A pesar de lo imprevisto de ese crecimiento y de la carencia de recursos, la convivencia se ha desarrollado y se desarrolla con una elogiable normalidad. La heterogeneidad fronteriza de los que han llegado, y que va desde la cercana alpujarra granadina a los lejanos poblados del Africa subsahariana, la bruma de Manchester, el frío rumano o las ciudades andinas de la otra orilla del Atlántico, llegados desde lugares tan distintos y tan distantes a una tierra donde el fenómeno migratorio siempre había sido en sentido inverso- en los 50 y 60 más de cien mil almerienses emigraron extramuros de la provincia y del país- la convivencia se desarrolla dentro de una normalidad que hay que cuidar. ¿Eso significa que todos los que han llegado son arcángeles coronados de bondad? Por supuesto que no. Como en todo colectivo humano llegado de fuera hay siempre tipos con actitudes indeseables. Igual de indeseables que los que fueron bautizados en las 216 parroquias y templos registradas en la Diócesis de Almería.
Pero el que hayamos alcanzado un nivel de convivencia estable no significa que se haya producido una integración total. Para esa deseada situación es necesario andar un trecho que todavía se antoja largo. Un recorrido en el que el mayor peligro no está en los problemas que toda avalancha demográfica trae inevitablemente consigo. El mayor problema, el mayor riesgo para que todo lo construido -con aciertos y errores, que de todo ha habido- se destruya es caer, en la trampa de creer que la llegada de extranjeros va a arrasar con nuestro sistema productivo, nuestras costumbres y nuestra cultura. Y esa es una circunstancia que no se dará. ¿Y saben por qué? Porque con el paso de los años y la convivencia los hijos y los nietos de los almerienses de origen extranjero acabarán soñando en español. Y nadie odia o quiere destruir el país y el idioma de sus sueños.
Que nadie ponga sus sucias manos sobre seis realidades que, hasta hace apenas un suspiro, todos las hubiéramos considerado la quimera de un sueño inalcanzable en una mágica noche de verano.     

miércoles, 10 de septiembre de 2025

Apocalipsis: la discoteca de Aguadulce que abrió hace 50 años

Apocalipsis: la discoteca de Aguadulce que abrió hace 50 años 
PEQUEÑAS HISTORIAS ALMERIENSES

Inaugurada en 1973, se convirtió en un local de referencia del ocio nocturno y de las fiestas de Nochevieja. Allí se celebraron innumerables concursos de belleza femenina, de baile y de disfraces


Apocalipsis: la discoteca de Aguadulce que abrió hace 50 años

José Manuel Bretones
02 de enero 2023

Hace medio siglo, en enero de 1973, uno de los primeros extranjeros que pululaba por Aguadulce se presentó con una carpeta llena de papeles en el registro del Ayuntamiento de Roquetas de Mar. Andrés Kalmes Phillipe, que así se llamaba, quería abrir una discoteca en un solar de 461 metros cuadrados de la urbanización “Los Jardines”. Consideraba que, en pocos años, la barriada costera sería un núcleo turístico de primer orden y habría un buen negocio.

El alcalde del municipio, José Pomares Martínez (1914-1984), firmó el edicto de la petición y, por si algún vecino presentaba observaciones o reclamaciones, la propuesta se colgó en el tablón de anuncios y se publicó en el Boletín Oficial de la Provincia el 9 de febrero de 1973. Cinco meses después, el sueño de Kalmes Phillipe se hacía realidad en un inmueble blanco, de diseño muy peculiar, junto a la antigua carretera nacional, y con un gran letrero de colores en su cúspide: “Discoteca Apocalipsis”.

Aquel mítico lugar de baile y copas admitía en su interior hasta 300 clientes. Su logo, impreso en la tela de los posavasos y en camisetas, era el dibujo de una chica con los brazos entrelazados en la nuca. Durante mucho tiempo fue el lugar de ocio de referencia de Aguadulce, aunque, como todos los negocios de la noche, tuvo sus momentos de esplendor y de ocaso. El primer acto promocional se celebró en julio de 1973 con los participantes, técnicos y organizadores del Festival Internacional de la Canción de Almería, que tuvo lugar en el patio del colegio “La Salle”. Apocalipsis fletó dos autocares hasta la discoteca y agasajó a todos con un cóctel durante la entrega de unos premios. También se concedieron allí distintos trofeos del certamen de “snipes” del Club de Mar. “Marketing” puro. Y antes de que cuatro gurús lo “inventaran”.

En ese primer año de vida, se estableció un acuerdo con el “Hotel Satélites Park” para atraer a parejas los fines de semana. Bajo el “slogan” “sean apocalípticos”, por 1.000 pesetas tenías un vino de bienvenida, cena en el restaurante del complejo, velada en la disco con dos consumiciones, alojamiento, el desayuno y el almuerzo del domingo. Hubo otros eventos como, en 1975, la diversión bautizada con el singular nombre de “cubalibres a go gó”.

Las cenas musicales

Durante la Navidad de 1976, actuaron en directo varios grupos de música, aunque el público no respondió según lo esperado y la empresa comenzó a obtener pérdidas y a caer en impagos con los trabajadores. Así, la discoteca cambió de gerencia –llegaron los hermanos Amat- y desde la primavera de 1977 ofreció un tipo de ocio diferente: actuaron “Ella Amstrong”, “Canela en rama”, “Cal y Canto”, “Bambino”, “Polen”, “Teddy Boys”, “Ecos de la Marisma”, “Los Puntos”, “Amarillo”, “Los Romeros de la Puebla”, “Almanzora”, “Los Rocieros”, “Mili y Miguel” … Además, se habilitó en una esquina una gran barbacoa para leña que permitía la celebración de “cenas musicales” y se organizaron diferentes concursos. Entre ellos, el “premio nacional al mejor baile de discoteca”, consistente en dos millones de pesetas; “Miss Invierno”, con premio de un viaje a Melilla; “Miss Turismo”, “de rock and roll”, “Pareja ideal”, “al mejor disfraz”, “Miss Almería” o “Miss Apocalipsis 78”. Este título recayó en la cordobesa de 22 años Inmaculada García Chacón y sus damas de honor fueron Isabel Oliver Guirado y Mari Martín Baños.


Logotipo y posavasos de la discoteca Apocalipsis

Apocalipsis retomaba, a finales de los setenta, la fama de sus inicios gracias a acuerdos de colaboración con diferentes empresas y marcas (“Lois”, “Camisería Toledo”, “Boutique Rango”, “Cosmética Vectmen”, “Carbónica de Almería”, “Galerías Todo”, “Herz España”, o “Seven up”), la cobertura de espectáculos por parte de Joaquín de la Muela y la promoción en las ondas de Radio Juventud de Almería y Radio Popular. López Quesada era su “relaciones públicas” y la popularidad tal que otro tipo de negocios, instalados cerca de la discoteca, se anunciaban indicando que estaban abiertos en Aguadulce “en la calle de Apocalipsis”. Era el caso de la “Sauna Mesalina” que durante años empleó esa referencia urbana para los clientes que buscaban los masajes. Los ágapes de Nochevieja también fueron memorables. El cotillón para dar la bienvenida solía consistir en la mejor música, las uvas de la suerte, una botella de “Codorniu”, peladillas, turrones, la parafernalia de los matasuegras, globos y serpentinas y un sorteo entre los asistentes.

Fiesta de la A.D. Almería

Los años ochenta arrancaron en Apocalipsis con juergas durante los fines de semana que se prolongaban hasta el amanecer, eventos patrocinados por marcas de bebidas y sorteos entre los asistentes, como los cuadros de José Carrión Sánchez (1942-1990), “El pintor de la noche”. El 18 de diciembre de 1981 se organizó lo que llamaron “un encuentro deportivo-musical”, consistente en una fiesta vinculada al equipo de fútbol de la Agrupación Deportiva Almería. Hubo un debate entre los directivos del club –que meses después desapareció- y los locutores de Radio Cadena Española José Miguel Fernández García (1942-1993) y Pepe Acosta. Entre preguntas y respuestas actuaron el transformista “Borys”, el mago “Vaztany” -que sacaba un conejo de la carta de la sota de copas- y el cuadro flamenco “Los Canasteros”.

Los asistentes eran recibidos por azafatas vestidas de rojiblanco, y pantaloncillo azul, que repartieron bombones y flores; durante la noche se subastó una equipación completa del equipo y se sorteó el balón “con el cual la AD Almería consiguió su primer gol en Primera División” según decía la publicidad. Ignoro quién ganó el esférico, pero resulta complicado creer que esa pelota fue con la que el centrocampista José Manuel Corral marcara el primer gol del Almería en Primera, ya que fue el 8 de septiembre de 1979 en el campo del R.C.D. Español de Barcelona. Por cierto, perdimos 5-2 en un partido en el que Rafael Carlos Pérez González “alias Marañón” nos metió cuatro goles.

A finales de los ochenta, el local volvió a cambiar de propietario, pero ya nada fue lo mismo. A la discoteca le pasó como a la A.D. Almería: murió de éxito. De estar en la cima pasó al cierre, a la clausura; a la desaparición. A ver su nombre en la relación de embargos oficiales de los boletines oficiales. Apocalipsis pasó a la historia, pero sigue presente en el recuerdo lúdico de muchos almerienses que ya son abuelos.

miércoles, 15 de enero de 2025

Triunfo de la AD Almería ante el Real Betis y ya casi en Primera División (2-1)

AD ALMERÍA | HACE 45 AÑOS
Ortega adelantó al Real Betis (49’), pero empató Jeromo de penalty (61’) y Abarca puso el 2-1 final (92’)
Hubo 20.000 personas en el Franco Navarro, cuya capacidad oficial era de 14.500


‘Once’ titular que sacó Maguregui en el decisivo partido ante el Real Betis. 
/ ARCHIVO J.L.L.B.

José Luis Laynez
11 de mayo 2024

Almería/Lo que a principio de temporada era impensable, a comienzos de la segunda vuelta, una quimera, y a mitad de ella, un sueño, estaba a punto de hacerse realidad: si la AD Almería ganaba al Real Betis pasaría a ocupar su plaza de ascenso. Pero no era un rival cualquiera: contaba en sus filas con cinco internacionales con España (Esnaola, Gordillo, Cardeñosa, Gª Soriano y Megido) y uno con Argentina (Anzarda).

¿Qué hacía este equipazo en Segunda División? Pues un 'ajuste de cuentas' con la FEF: resulta que tenía un presidente 'bocazas' que se metía con la Federación y ésta no perdonaba. Pablo Porta pasaba factura a los equipos con presidentes díscolos...

El Real Betis era tercero con 42 puntos y la AD Almería, cuarto con 41. Les iba la vida en el partido ya que sólo quedaban tres jornadas. De ahí que 20.000 personas abarrotaran el Franco Navarro, cuando la capacidad oficial del campo era de 14.500. Se vendieron entradas para las escaleras de subida a las localidades altas e incluso el terrao del Fondo Norte, al que se accedía ¡por las torretas de luz exteriores! con grave riesgo de caída durante la ‘escalada’. Todo el estadio se veía lleno de gente. A las 16 h. se abrieron las puertas y, al cuarto de hora, el campo estaba completamente lleno.


Las gradas del Franco Navarro disfrutaron de la victoria de su equipo. 
/ ARCHIVO J.L.L.B.

El partido resultó épico. El Almería comenzó nervioso y el Real Betis, con más aplomo, tenía el balón. Con oportunidades mutuas, no muy claras, acabó la primera parte. Tras la reanudación, todo cambió. A los cuatro minutos, Ortega recibió un balón al borde del área, se internó y cruzó un disparo que César no puede detener. Era el 0-1.

A partir de entonces, con la entrada de Jeromo, el dominio de la Agrupación Deportiva fue total. Sólo hubo que esperar al minuto 16 para empatar. Martínez entró en el área bética y Ortega, el autor del primer tanto, lo derribó. Penalti claro que señaló Benavente Garasa.

El especialista Jeromo, que llevaba apenas diez minutos en el campo, asumió la responsabilidad ante un Esnaola que acababa de ganar la Copa del Rey en los penaltis al Athletic Club de Bilbao, tras parar tres lanzamientos. Lanza el maestro y pone el 1-1. Faltaba casi media hora y el dominio local ya fue total.


Rolón y Rojas saltan a por un balón ‘a la olla’ entre dos defensores béticos. 
/ ARCHIVO J.L.L.B.

Cuando todos ya daban por bueno el empate, Zunzunegui corrió la banda, centró y el pequeño Abarca (10’ en el campo) cabeceó en plancha el 2-1 (92’). Aquello fue la apoteosis. Curiosamente, los dos cambios fueron los autores de los goles. Aunque el árbitro prolongó el partido seis minutos (muchísimo para entonces), el marcador ya no se movió.

La AD Almería se colocó en segunda posición con 43 puntos, los mismos que el Granada y uno más que Real Betis y Elche. Faltaban solo tres duelos: desplazamientos a Ferrol y Cádiz y recibir al Castellón.

Ficha técnica
AD Almería: César; Paniagua, Piñero, Óscar López, Maxi; Zunzunegui, Garay (Jeromo 50’), Martínez; Rojas, Rolón y Rozas (Abarca 80’).

Real Betis: Esnaola; Bizcocho, Cobo, Peruena, Gordillo; López, Ortega, Cardeñosa; Gª Soriano (Megido 80’), Hugo Cabezas y Anzarda (Pozo 74’).

Goles: 0-1 (49’) Ortega. 1-1 (61’) Jeromo, de penalty. 2-1 (92’) Abarca.

Árbitro: Benavente Garasa, bastante anticasero. Expulsó al bético López y al local Martínez por agresión mutua (70’) dejando a ambos equipos con diez jugadores durante 20’.

Incidencias: El partido fue a las 18 h. pero apenas se abrieron las puertas del Franco Navarro, se llenó con 20.000 espectadores que no pararon de animar y enloquecieron con el gol de Abarca en el descuento. La victoria situaba a la A.D. en puestos de ascenso a Primera a falta de tres jornadas para acabar el campeonato.
Triunfo de la AD Almería ante el Real Betis y ya casi en Primera División (2-1)

domingo, 8 de diciembre de 2024

¿Cómo se llamaba antes El Ejido? El origen de un nombre desconocido para todos

¿Cómo se llamaba antes El Ejido? El origen de un nombre desconocido para todos
El municipio cuenta con una historia de varios milenios


Yacimiento de Ciavieja, en El Ejido. Diputación Provincial

Tito Sánchez Núñez
05 dic. 2024  • 07 dic. 2024

¿Cómo se llamaba antes Almería? El nombre que no todos los almerienses saben
El Ejido es uno de los municipios más importantes de la provincia de Almería, tanto por extensión y población como a nivel económico. Cuenta, al contrario de lo que comúnmente se cree, con una amplia historia, que se remonta hasta varios milenios antes de nuestra era, pero lo que quizás sea menos conocido es el origen y el por qué de su nombre actual.

Los orígenes de El Ejido se encuentran en el yacimiento de Ciavieja, un núcleo agrícola establecido hace más de 5.000 años, durante el Neolítico y la Edad del Cobre, en el que predominaban las cabañas circulares y una economía basada en el cultivo de cereales de secano. Sin embargo, hacia el 1.300 a. C. comenzó su declive, coincidiendo con el final del periodo del Bronce.

Con la llegada del dominio romano de la península Ibérica, surgió la ciudad de Murgi sobre los restos de Ciavieja. Murgi se convirtió en un próspero municipio que destacó por su producción cerealista y pesquera. Sin embargo, el colapso del Imperio romano en el siglo III marcó también el inicio de su decadencia, y el proceso de ruralización que comenzó en esta época culminó en su abandono en el siglo VII.

Tras la invasión musulmana en el siglo VIII, el territorio que pertenecía a Murgi quedó integrado en el Campo de Dalías, con Dilaya (Dalías) como núcleo principal. Lo que había sido Murgi se convirtió en un área estratégica para la ganadería, y fue en esta época, la Edad Media, cuando adquirió protagonismo un término que se refería a estos terrenos comunales situados a las afueras de los núcleos urbanos, utilizados como eras o pastoreo.

El término utilizado para esta práctica era ‘ejido’, y este fue el origen del actual topónimo. La palabra tiene procedencia latina, ‘exitus’, y fue adaptada por los árabes para designar terrenos sin cultivo, pero esenciales para la economía local. 

Tras la Reconquista y la repoblación cristiana, la estructura rural de El Ejido permaneció durante siglos como parte del Campo de Dalías, integrada en el municipio daliense hasta lograr su independencia como municipio en 1982.
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