domingo, 5 de julio de 2026

Científicos descubren que Almería se mueve de forma incesante hacia el noreste tras décadas de estudio

Científicos descubren que Almería se mueve de forma incesante hacia el noreste tras décadas de estudio
Científicos descubren que Almería se mueve de forma incesante hacia el noreste tras décadas de estudio
Dos investigaciones reconstruyen casi tres décadas de mediciones por satélite y revelan que la provincia ya se ha desplazado más de medio metro, un movimiento imperceptible que ayuda a comprender mejor el riesgo sísmico del sureste español
Granada, Málaga, Murcia y Almería se deforman ya en el sentido de las agujas del reloj


Representación del desplazamiento acumulado de la estación geodésica de Almería desde 1997, que supera los 0,6 metros hacia el noreste, según las mediciones GNSS analizadas por los investigadores. / DDA

Rafael Espino
Redactor jefe
Almería, 05 de julio 2026

Hay viajes que duran unas horas y otros que necesitan toda una vida. El de Almería comenzó hace millones de años, aunque nadie haya sido consciente de él. Mientras la provincia ha construido carreteras, levantado barrios y visto crecer nuevas generaciones, también ha ido cambiando lentamente de posición. Ahora, los científicos han logrado reconstruir ese movimiento con una precisión nunca alcanzada y han descubierto que la estación geodésica de referencia de Almería acumula ya un desplazamiento de unos 61 centímetros, un viaje completamente imperceptible que, además, ayuda a comprender mejor el comportamiento de los terremotos en el sureste español.

El dato sorprende porque rompe la percepción que cualquiera tiene del territorio. Tendemos a pensar que una provincia permanece siempre en el mismo sitio, pero la realidad es muy distinta. Las mediciones muestran que la estación de Almería se desplaza unos 2,5 centímetros al año hacia el noreste. Parece una distancia insignificante, pero acumulada durante casi 25 años explica por qué hoy registra un desplazamiento cercano a 0,61 metros respecto al inicio de la serie de observaciones. Ese movimiento es completamente natural y forma parte de la dinámica de la corteza terrestre.

La pregunta es inevitable. ¿Cómo puede saberse que un territorio entero se mueve si nadie nota absolutamente nada? La respuesta está en una tecnología mucho más precisa que el GPS de un teléfono móvil. Los investigadores utilizan receptores geodésicos capaces de calcular su posición con un margen de error de apenas unos milímetros. Al repetir las mismas observaciones durante años pueden comprobar si ese punto sigue exactamente donde estaba... o si se ha desplazado.

Una estación vigilando Almería desde hace casi 25 años
La red de observación comenzó en las Béticas Orientales a finales de los años noventa, pero la estación permanente de Almería (ALME) inició sus registros el 4 de diciembre de 1999. Desde entonces ha recopilado 8.739 observaciones durante 24,8 años, convirtiéndose en una de las series geodésicas más largas de España. Junto a ella, otras estaciones repartidas por las Béticas Orientales, como las situadas en Mojácar o Cala Panizo (Cuevas del Almanzora), permiten seguir con precisión milimétrica la evolución del terreno.

Con el paso de los años, todas esas observaciones han permitido construir uno de los registros geodésicos más completos del sur de Europa. El mapa elaborado por los investigadores muestra que prácticamente todas las estaciones españolas avanzan hacia el noreste. De hecho, el estudio concluye que "el movimiento horizontal de las estaciones es notablemente homogéneo", una prueba de que no es solo Almería la que viaja, sino toda la placa euroasiática sobre la que se asienta. La estación almeriense acumula un desplazamiento de 0,608 metros durante el periodo analizado.

Entonces surge otra pregunta. Si toda España se mueve, ¿por qué interesa tanto medir lo que ocurre precisamente en Almería? Porque el sureste peninsular constituye una de las zonas con mayor actividad tectónica del país. Aquí interactúan lentamente las placas Euroasiática y Nubia, un proceso que genera pequeñas deformaciones en la corteza terrestre y explica la existencia de algunas de las fallas activas más importantes de España.

La clave para entender los terremotos está en unos pocos milímetros


Las flechas muestran el desplazamiento de las estaciones geodésicas españolas medido mediante GPS de alta precisión. En Almería (ALME), la estación acumula un movimiento de unos 0,61 metros hacia el noreste desde el inicio de las observaciones. / DDA

Curiosamente, el dato más importante para los científicos no son esos 2,5 centímetros al año. Lo que realmente buscan son diferencias muchísimo menores entre unas estaciones y otras. En las Béticas Orientales esas deformaciones apenas alcanzan entre cero y dos milímetros anuales, pero son suficientes para conocer cómo se acumulan las tensiones en el terreno, comprender mejor el comportamiento de las fallas activas y mejorar los modelos utilizados para evaluar el riesgo sísmico.

Eso no significa que estas mediciones permitan saber cuándo ocurrirá un terremoto. Los investigadores recuerdan que la ciencia todavía no puede predecir un seísmo concreto. Sin embargo, disponer de registros continuos durante casi tres décadas sí permite diferenciar movimientos permanentes de simples variaciones puntuales y elaborar mapas de peligrosidad cada vez más precisos para una de las regiones más activas de la Península Ibérica.

Detrás de estas investigaciones hay científicos de la Universidad de Barcelona, la Universidad de Alicante, la Universidad de Jaén, el Real Instituto y Observatorio de la Armada, además de la colaboración de otras instituciones españolas y de las redes geodésicas mantenidas por el Instituto Geográfico Nacional (IGN). Uno de los trabajos publica por primera vez 28 años de observaciones GNSS realizadas en las Béticas Orientales, mientras que el segundo analiza las estaciones permanentes de la red EUREF repartidas por toda España mediante nuevas técnicas estadísticas.

Como destacan los propios autores, este registro permite "mejorar las velocidades de deformación y, en consecuencia, las interpretaciones publicadas anteriormente", proporcionando una base mucho más sólida para comprender la deformación activa del sureste peninsular y perfeccionar los modelos de peligrosidad sísmica.

Los resultados aparecen en los estudios Unique GNSS data from the Eastern Betic Tectonic Arc (Western Mediterranean), covering almost 28 years of campaign observations, publicado en Data in Brief, y Analysis of average daily positional increments of GNSS stations in Spain using persistent homology and robust principal component analysis, publicado en Scientific Reports, revista científica del grupo Nature Portfolio. Juntos ofrecen la imagen más completa obtenida hasta ahora sobre cómo se mueve el sureste español y confirman que, mientras la vida cotidiana continúa sin cambios aparentes, Almería sigue viajando lentamente sobre la superficie de la Tierra, milímetro a milímetro, en un proceso que solo la ciencia ha sido capaz de hacer visible.

domingo, 14 de junio de 2026

Viaje al corazón de la posidonia en Cabo de Gata, el bosque sumergido del Mediterráneo

Viaje al corazón de la posidonia en Cabo de Gata, el bosque sumergido del Mediterráneo
Viaje al corazón de la posidonia en Cabo de Gata, el bosque sumergido del Mediterráneo
Una jornada impulsada por UICN y OMODA & JAECOO acerca a ciudadanos y divulgadores a uno de los ecosistemas más valiosos y amenazados del litoral almeriense


El divulgador David ‘Chanquete’ fue el coordinador de la actividad acuática. / MARIAN LEÓN

David García
Almería, 14 de junio 2026

No se puede amar lo que se desconoce. Ese es el leitmotiv sobre el que giró la actividad de sensibilización y concienciación que la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) y la marca OMODA & JAECOO realizaron en pleno Parque Natural Cabo de Gata-Níjar. El objetivo, poner en valor y ensalzar las praderas de Posidonia oceánica que alberga el mar Mediterráneo a su paso por la provincia de Almería, un ecosistema fundamental para la biodiversidad marina y la resiliencia del litoral frente al cambio climático y el ser humano, a la postre principales amenazas con las que han de lidiar estas plantas marinas (mal llamadas algas en ocasiones por la ciudadanía).

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Las jornadas de concienciación sobre posidonia oceánica en Cabo de Gata, en imágenes
Jornadas de concienciación sobre posidonia oceánica en Cabo de Gata.
Desmontar este tipo de errores tan básicos en su nomenclatura y dar a entender la importancia de estas praderas fueron la razón de ser de unas jornadas que comenzaron con una ponencia de Patricio Peñalver, coordinador de proyectos de la Asociación Hombre y Territorio. Peñalver desgranó algunas de las claves en torno a las que gira la Posidonia oceánica o su importancia para la preservación de los ecosistemas marinos e identificó algunos de los factores que las amenazan. "Históricamente, por falta de regulación o de sensibilización, ha habido actividades que han hecho mucho daño a estas praderas", señalaba Peñalver, aunque matizaba que "la tendencia parece estar cambiando" gracias al impulso de proyectos de conservación a distintas escalas, desde la regional a la internacional.

Una vez concluida la disertación introductoria por parte del experto ambiental, los participantes en este encuentro emprendieron la marcha hasta el lugar donde se iba a desarrollar el trabajo de campo. Desde el puerto de San José zarpó una embarcación con una docena de integrantes hasta Cala Higuera. Allí, realizarían una sesión de esnórquel sobre una pradera de posidonia con la 'tarea' de identificar aquellas especies marinas que fueran avistadas. Todo, guiado por David Valverde, influencer y divulgador del Centro de Buceo ISUB San José, conocido en redes sociales y en los mentideros marinos como 'Chanquete', en alusión al mítico personaje de la serie 'Verano azul', ambientada en Nerja, también localidad de origen de este almeriense de adopción. La filosofía es sencilla: cuanto mejor se conoce un ecosistema, más fácil resulta protegerlo. De ahí que la ciencia ciudadana se haya convertido en una de las patas fundamentales de este proyecto, que busca implicar a vecinos, visitantes y colectivos locales en la recopilación de información y en la vigilancia de estos fondos marinos.

La travesía sirvió también para comprender que la jornada vivida frente a la costa de Cabo de Gata forma parte de un proyecto mucho más amplio. Lo que comenzó en 2023 con un acuerdo de colaboración entre la UICN y el Grupo Chery ha terminado cristalizando en una iniciativa internacional bautizada como Cherish the Nature, presente ya en distintos puntos del planeta y que ha encontrado en el litoral andaluz uno de sus escenarios prioritarios.


Praderas de posidonia oceánica, en pleno Parque Natural Cabo de Gata-Níjar. / MARIAN LEÓN

Uno de los ecosistemas más valiosos de Europa
No es casualidad. Las praderas de posidonia oceánica que tapizan los fondos marinos del Mediterráneo constituyen uno de los ecosistemas más valiosos de Europa. Bajo la superficie, allí donde el visitante apenas percibe una extensión uniforme de hojas verdes meciéndose al ritmo de las corrientes, se esconde un auténtico bosque submarino que da refugio y alimento a multitud de especies, protege las playas frente a la erosión y actúa como un gigantesco almacén natural de carbono.

Precisamente por su relevancia ecológica, también se ha convertido en un ecosistema especialmente vulnerable. El fondeo incontrolado de embarcaciones, la presión urbanística sobre el litoral, la contaminación o el aumento de la temperatura del mar figuran entre las amenazas que ponen en riesgo unas praderas que tardan décadas en recuperarse de cualquier daño. La pérdida de estos hábitats no solo tendría consecuencias ambientales, sino también económicas y sociales para buena parte de las comunidades costeras mediterráneas.

Con estas premisas sobre la mesa, la expedición avanzó hacia la zona de trabajo de campo. Allí, entre explicaciones técnicas y observaciones sobre el terreno, los participantes pudieron familiarizarse con algunos de los métodos empleados para monitorizar el estado de conservación de la posidonia.

La iniciativa, desarrollada por el Centro de Cooperación del Mediterráneo de la UICN junto a OMODA & JAECOO y con la supervisión de la Junta de Andalucía y la dirección del Parque Natural, contempla además otras medidas encaminadas a mejorar la conservación de estas praderas, como la instalación de sistemas de fondeo ecológico y el impulso de acciones formativas y divulgativas. Todo ello con la vista puesta en que Cabo de Gata pueda convertirse en un referente de gestión sostenible y conservación marina.


Una de los miembros de la expedición, bucea los mares de Cala Higuera. / MARIAN LEÓN

La jornada de estos días no es, además, un hecho aislado. Da continuidad al trabajo iniciado el pasado año y tendrá nuevas citas en los próximos meses, entre ellas una acción de voluntariado ambiental centrada en la limpieza del litoral. Pequeños gestos que, sumados, contribuyen a reforzar la protección de un entorno natural tan singular como frágil.

De este modo, cuando la embarcación puso rumbo de regreso a puerto, el objetivo inicial parecía cumplido. Los asistentes desembarcaron con la certeza de que bajo las aguas transparentes de Cabo de Gata se esconde un patrimonio natural cuya supervivencia depende, en buena medida, de que la sociedad lo conozca. Porque, como recordaba el leitmotiv de la jornada, resulta difícil proteger aquello que nunca se ha llegado a comprender. Y la posidonia, silenciosa y paciente bajo el mar, lleva demasiado tiempo esperando ser conocida y, por ende, amada.

El desierto de Tabernas continúa en expansión

El desierto de Tabernas continúa en expansión
El desierto de Tabernas continúa en expansión
cambio climático

El 35% de la superficie de la provincia tiene riesgo de ser víctima de la desertificación (de su avance)
La mano del hombre es también una causa tangible del problema


Imagen del desierto de Tabernas con uno de sus poblados al fondo.

Rafael Espino
Redactor jefe
24 de octubre 2021

Y parecía que no iba a llegar nunca. Que era una profecía destinada a morir entre aquellos locos que un par de décadas atrás avisaron de que la tierra estaba sufriendo un cambio en su clima debido a la mano del hombre. Pero no era broma. Las consecuencias del cambio climático ya están aquí. En 1970, la temperatura media de Almería era de 17,96 grados, la cifra ha aumentado hasta los 19,69 que se dan en la actualidad. Si continúa la tendencia actúa y no se poner en marcha actuaciones de mitigación, Almería habrá ganado en 2050 cuatro grados de temperatura media anual con respecto a hace cincuenta años.

El 35% de la superficie de la provincia tiene riesgo de ser víctima de la desertificación (de su avance). En concreto, ese porcentaje se reparte entre un 3% de la superficie provincia que presenta un riesgo “muy alto”, un 15% con posibilidades “altas” de resultar afectadas por el avance de la erosión en sus suelos y un 17% que tiene un riesgo “moderado”.

En un lugar en el que escasean las lluvias y buena parte de la desertificación supone un hecho heredado, la mano del hombre es una causa tangible del avance de este problema en la provincia de Almería y en el resto del planeta.

Jaime Martínez Valderrama, Doctor Ingeniero Agrónomo especialista en Desertificación y Cambio Global, explica la agricultura y el turismo son los principales factores de la expansión de la desertificación en zonas como Almería, Granada o la Costa del Sol. La explicación es sencilla, el turismo y la agricultura requieren de agua y eso trae consigo la sobreexplotación de los acuíferos. Se genera, por lo tanto, una degradación de la tierra, que es, en definitiva, lo que sucede cuando avanza el desierto. La agricultura, por lo tanto, es víctima y verdugo de la desertificación.

Almería es, por lo tanto, una provincia en la que el desierto avanza a causa de dos vertientes, el cambio climático y la mano del hombre.

Todo esto, desde un punto de vista local e internacional se está desarrollando desde ayer en el Simposio Internacional “Geoecology and Desertificatión- from physical to human factors (EcoDesert)” de La Estación Experimental de Zonas Áridas, perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), y tiene como escenario en hotel NH de la capital almeriense.

En Almería, parte de la sociedad ya se ha concienciado del problema de la sobreexplotación de acuíferos y se han iniciado planes de recuperación, uno de ellos en el acuífero del Poniente. Eso, unido a la obtención de agua a través de las desaladoras, podría ayudar, sin duda, a frenar o debilitar el avance de la degradación del suelo en la provincia de Almería, sin embargo, también habría que tomar medidas contra el cambio climático, algo, que, por otra parte, también ha comenzado a hacerse gracias a proyectos como Life Adaptamed, que ha hecho del azufaifar un símbolo de la lucha contra las consecuencias de este cambio. En el simposio se están dando cita investigadores de referencia internacional , cuyo propósito persigue identificar y explorar algunos temas avanzados, que relacionan la explotación de ecosistemas naturales con el bienestar y persistencia de las poblaciones humanas.

El trabajo liderado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas alerta de los impactos del cambio climático sobre las interacciones entre los organismos del suelo, como bacterias y hongos, y las plantas. El informe ofrece un detallado análisis de la interacción mutua entre ambos tipos de organismos, destacando las diferentes respuestas que cada uno tiene y que pueden conducir a cambios importantes en las comunidades vegetales. El desierto de Tabernas es una de las ‘probetas’ del ensayo y uno de los lugares de la provincia en los que el cambio se podría producir más rápidamente.

Así, la hojarasca producida por las diferentes especies de planta difiere en composición y calidad, y los microbios del suelo están adaptados a ese tipo de hojarasca, descomponiéndola fácilmente. Los hongos, junto a las bacterias, son responsables de la descomposición de la hojarasca y a menudo están vinculados a ciertas especies de plantas, como se detecta fácilmente en los hongos del bosque, normalmente asociados a un tipo determinado de árbol.

En el informe, elaborado por un equipo internacional de expertos de once instituciones científicas, se pone de manifiesto que, consecuencia del cambio climático, habrá cambios en la distribución tanto de las plantas como de los organismos del suelo, lo que puede dar lugar a que algunas plantas se liberen de sus parásitos y muestren un comportamiento de tipo invasivo en su nueva área de distribución.

El epicentro del páramo almeriense, donde ‘brota’ el desierto

El epicentro del páramo almeriense, ese lugar donde ‘brota’ el desierto
El epicentro del páramo almeriense, ese lugar donde ‘brota’ el desierto
La Depresión de Tabernas es una cuenca cerrada que se extiende en el corazón del desierto
Es conocida por ser uno de los puntos más bajos y cálidos de la región 


Imagen del Desierto de Tabernas. / DDA

Rafael Espino
Redactor jefe
Almería, 15 de agosto 2024

El Desierto de Tabernas, ubicado en la provincia de Almería, España, es reconocido por ser uno de los lugares más cálidos y secos de Europa. Este desierto presenta una variedad de características geográficas y climáticas que contribuyen a sus condiciones extremas, con la Depresión de Tabernas emergiendo como la zona más destacada en términos de temperaturas elevadas.

La Depresión de Tabernas: un horno natural
La Depresión de Tabernas es una cuenca cerrada que se extiende en el corazón del desierto, y es conocida por ser uno de los puntos más bajos y cálidos de la región. Este valle se encuentra a unos 300 metros sobre el nivel del mar, pero su forma y ubicación contribuyen a que acumule calor de manera significativa. Las temperaturas en esta depresión pueden alcanzar niveles impresionantes, especialmente durante el verano.

Durante los últimos meses, las estaciones meteorológicas ubicadas en la Depresión de Tabernas han registrado temperaturas que han superado los 46°C en los días más calurosos. La configuración de la cuenca permite que el calor se acumule y se retenga, creando un microclima extremadamente cálido. La falta de vegetación en la mayor parte de la zona también contribuye a la intensidad del calor, ya que no hay sombra ni humedad para moderar las temperaturas.

Los Albaricoques y La Cueva: Zonas de Máximo Calor
Dentro de la Depresión de Tabernas, áreas específicas como Los Albaricoques y La Cueva se destacan por registrar las temperaturas más extremas. Estos puntos bajos y expuestos están sujetos a una radiación solar directa constante y carecen de la cobertura de vegetación que podría atenuar el calor. En Los Albaricoques, las temperaturas han llegado a los 47°C durante los picos del verano. La combinación de la exposición directa al sol y la ausencia de elementos naturales que absorban o reflejen el calor hace que esta área sea particularmente cálida.

La zona de La Cueva también experimenta condiciones similares. La falta de vegetación y la disposición del terreno permiten que el calor se concentre en esta región, elevando las temperaturas a niveles que pueden superar los 45°C. Estas áreas se encuentran en el fondo de la cuenca, donde el aire caliente tiende a acumularse y la temperatura se eleva aún más debido a la escasa circulación del aire.

Rambla de Tabernas: Un cauce árido
La Rambla de Tabernas, un cauce seco de río que serpentea a través del desierto, también es una zona de interés cuando se habla de temperaturas extremas. La rambla, que carece de vegetación y presenta un terreno árido y expuesto, experimenta temperaturas que han alcanzado los 44°C. La disposición del terreno facilita la acumulación de calor y hace que las temperaturas en esta área sean notablemente altas durante los meses de verano.

Factores climáticos y geográficos
El Desierto de Tabernas se caracteriza por su clima mediterráneo seco, con veranos muy calurosos y secos e inviernos suaves y húmedos. La combinación de una alta radiación solar, una baja humedad relativa y vientos mínimos contribuye a las temperaturas extremas que se registran en la región. La Depresión de Tabernas, debido a su configuración geográfica, amplifica estos efectos climáticos, creando un entorno que puede desafiar a los estándares típicos de calor.

En resumen, la Depresión de Tabernas y las áreas circundantes como Los Albaricoques, La Cueva y la Rambla de Tabernas son las zonas más cálidas del desierto. La configuración de la cuenca, la falta de vegetación y las condiciones climáticas extremas convergen para producir temperaturas que pueden superar los 46°C, haciendo de este desierto un lugar notable por sus condiciones severas. La comprensión de estas características es fundamental para quienes estudian o visitan la región, ya que el Desierto de Tabernas continúa siendo un ejemplo fascinante de la interacción entre la geografía y el clima.

Ni más agua lo arregla: un estudio explica qué está dañando el suelo del desierto de Almería

Ni más agua lo arregla: un estudio explica qué está dañando el suelo del desierto de Almería
Ni más agua lo arregla: un estudio explica qué está dañando el suelo del desierto de Almería
Un experimento de tres años en el desierto de Tabernas analiza cómo responden las biocostras —clave del suelo— ante sequía prolongada y aumento de lluvias


El desierto de Tabernas (Almería), donde un estudio ha comprobado que la sequía degrada el suelo, pero más lluvia no logra recuperarlo. / Marian León

Rafael Espino
Redactor jefe
Almería, 14 de junio 2026

El suelo del desierto de Tabernas, en Almería, no reacciona como muchos imaginarían cuando llueve. Más agua no significa un suelo más sano. Un estudio científico lo deja claro: la sequía sí lo degrada, pero aumentar las precipitaciones no lo recupera.

Lo que está en juego no es visible a simple vista. Sobre el terreno hay una capa muy fina de vida —microorganismos, líquenes y musgos— que funciona como una “piel” protectora del suelo. Se llama biocostra y es clave para evitar que el desierto se deteriore aún más.

Cuando falta agua, el suelo se rompe
El experimento confirma un efecto directo: la sequía daña el suelo. Cuando desaparece la lluvia, esa capa protectora se va debilitando y deja más superficie desnuda, una señal clara de degradación.

Aunque estas comunidades resisten largos periodos secos, no se detienen del todo. Siguen consumiendo energía, pero sin agua suficiente no pueden compensarlo. El resultado es un desequilibrio: pierden más de lo que ganan.

Más lluvia no significa recuperación
Aquí está la clave del estudio. Aumentar la lluvia no mejora el suelo.

Cuando llega más agua, la biocostra se activa y funciona con más intensidad. Pero ese aumento de actividad no se traduce en crecimiento ni en más cobertura. El suelo no se regenera.

La explicación es directa: al activarse más, estas comunidades también gastan más energía. Es decir, lo que ganan lo consumen, y el balance final apenas cambia. Por eso, el estudio concluye que el aumento de la precipitación no incrementa la biocostra.

Un sistema ya en equilibrio
El desierto de Tabernas está cerca de su límite natural. La biocostra ya ocupa gran parte del suelo y su crecimiento es muy lento, por lo que añadir más agua no provoca cambios visibles a corto plazo.

Además, si las lluvias aumentaran de forma sostenida, el ecosistema cambiaría por completo. Crecerían plantas más grandes que acabarían desplazando a estas comunidades, alterando el equilibrio actual del desierto.

Qué demuestra el estudio
La investigación, titulada “Drought affects biocrust more than increased rainfall in the Tabernas Desert (SE Spain)”, se ha desarrollado durante tres años en condiciones reales.

Los científicos compararon zonas con lluvia normal, más lluvia y sin lluvia, midiendo tanto la cobertura del suelo como su actividad biológica.

La conclusión es clara y rompe una idea muy extendida: la sequía sí degrada el suelo, pero más lluvia no lo recupera.

La ciencia se moviliza para combatir la sarna de la cabra montés en las sierras almerienses

La ciencia se moviliza para combatir la sarna de la cabra montés en las sierras almerienses
La ciencia se moviliza para combatir la sarna de la cabra montés en las sierras almerienses
Fundación Artemisan lidera un proyecto pionero que permitirá desarrollar un enfoque sistemático para abordar la enfermedad en la especie, de carácter multidisciplinar y colaborativo


Cabra montés que habita en la provincia de Almería en Sierra de Los Filabres y en Sierra Nevada. / DA

Diario de Almería
María José Uroz
Redactora
Almería, 14 de junio 2026

La puesta en marcha de un ambicioso proyecto de investigación impulsado por Fundación Artemisan, APTCE y SCI Iberian Chapter para combatir la sarna sarcóptica en la cabra montés adquiere una especial relevancia para Almería, una de las provincias españolas donde la enfermedad mantiene una mayor incidencia y donde cada año se activan medidas extraordinarias para intentar frenar su expansión.


Cabra montés en la Sierra de Los Filabres / Diario de Almería

La iniciativa, como recoge en su página web la Federación Andaluza de Caza, contará con una inversión aproximada de 900.000 euros, pretende desarrollar por primera vez en España una estrategia científica integral para controlar una enfermedad que afecta a una de las especies más emblemáticas de los ecosistemas de montaña del país. La importancia de este proyecto para la provincia queda reflejada en las cifras de población de cabra montés. Según los últimos censos y seguimientos realizados por la Consejería de Sostenibilidad, Medio Ambiente y Economía Azul, los principales núcleos de la especie en Almería se localizan en Sierra Nevada y en el macizo de Baza-Filabres.

Sierra Nevada, compartida con Granada, alberga la mayor población mundial de cabra montés. Por su parte, las sierras de Baza y Los Filabres concentran conjuntamente cerca de 3.000 animales, convirtiendo al territorio almeriense en una de las áreas estratégicas para la conservación de la especie en la península ibérica. La Sierra de Gádor y Los Vélez son otros dos puntos estratégicos donde la población va en aumento año tras año.

Un proyecto sin precedentes pretende asegurar el futuro de la población en España
La presencia de estas importantes poblaciones ha obligado a mantener una vigilancia sanitaria permanente ante la amenaza de la sarna sarcóptica, una enfermedad parasitaria causada por el ácaro Sarcoptes scabiei que provoca lesiones cutáneas severas, debilitamiento progresivo y, en numerosos casos, la muerte de los animales afectados.

Emergencia cinegética temporal en más de 80 pueblos
De hecho, la Junta de Andalucía declara habitualmente durante estas fechas del mes de junio la emergencia cinegética temporal por sarna sarcóptica en amplias zonas de la provincia. La medida afecta a decenas de municipios repartidos por Sierra Nevada, Sierra de Gádor, Sierra de los Filabres, la Alpujarra Almeriense y el Valle del Almanzora, con el objetivo de facilitar actuaciones de control y gestión sobre ejemplares enfermos.

La delimitación de estas áreas de emergencia incluye más de ochenta municipios almerienses, entre ellos Abla, Abrucena, Fiñana, Gérgal, Nacimiento, Laujar de Andarax, Fondón, Bayárcal, Berja, Adra, Dalías, Enix, Félix, Vícar, Serón, Bacares, Tabernas, Purchena, Tíjola y numerosos términos municipales de las comarcas de Los Filabres y el Almanzora.

Aunque actualmente existen tratamientos eficaces para animales domésticos y ganaderos, su aplicación en poblaciones silvestres resulta extremadamente compleja. La imposibilidad de garantizar la dosificación individual de los tratamientos y el riesgo de afectar a otras especies dificultan el control efectivo de la enfermedad en libertad.

La Junta vigila desde hace 20 años para garantizar la conservación
Desde el año 2008, la Junta de Andalucía desarrolla en Almería el Programa Andaluz de la Cabra Montés, una iniciativa orientada al seguimiento sanitario y poblacional de esta especie emblemática en la comunidad. El proyecto incluye la recogida de muestras procedentes de animales abatidos en distintas zonas del territorio, así como el control específico de enfermedades como la sarna sarcóptica, una de las principales amenazas para la especie y con mayor incidencia en los últimos años. Dichas muestras son analizadas en laboratorio con el objetivo de determinar la exposición a distintos patógenos mediante el estudio de anticuerpos y otros indicadores sanitarios. Los resultados obtenidos permiten disponer de una base científica sólida para evaluar el estado de salud de las poblaciones y, en su caso, adoptar medidas de gestión y conservación destinadas a garantizar la viabilidad de la cabra montés en su hábitat natural. Se trata de un programa de vigilancia y control similar al que va a iniciar la Fundación Artemisan.

Para superar estas limitaciones, el nuevo programa de investigación desarrollará varias líneas de trabajo complementarias. Entre ellas destacan la búsqueda de alternativas farmacológicas a la ivermectina, el diseño de sistemas selectivos para administrar tratamientos en campo, el desarrollo de acaricidas biológicos y el análisis genético de las poblaciones del ácaro para detectar posibles resistencias a los antiparasitarios. Asimismo, el proyecto contempla la creación de un centro experimental específico que permitirá realizar ensayos controlados con animales y obtener evidencia científica de la eficacia de las distintas estrategias de control.

Almería activa cada año la emergencia por una enfermedad que no logra erradicarse
Perspectiva multidisciplinar
Los promotores consideran que se trata del primer programa español diseñado específicamente para abordar la sarna sarcóptica en cabra montés desde una perspectiva multidisciplinar, integrando a investigadores, veterinarios, gestores de fauna y representantes del sector cinegético.

En una provincia donde las densidades de cabra montés oscilan habitualmente entre cuatro y nueve ejemplares por kilómetro cuadrado y donde la gestión sanitaria de la especie constituye una prioridad desde hace años, los resultados de esta investigación podrían suponer un avance decisivo para garantizar la conservación a largo plazo de una de las grandes joyas faunísticas de las montañas almerienses.

sábado, 13 de junio de 2026

Almería no estaba tan vacía como se pensaba: encuentran más huellas humanas de hace miles de años

Almería no estaba tan vacía como se pensaba: encuentran más huellas humanas de hace miles de años
Almería no estaba tan vacía como se pensaba: encuentran más huellas humanas de hace miles de años
Arqueólogos encuentran restos en el entorno de El Argar y el río Antas que apuntan a una ocupación humana más amplia y repartida hace miles de años


El Argar, en Antas, pudo albergar entre 250 y 1.200 habitantes hace unos 4.000 años. / DDA

Rafael Espino
Redactor jefe
Almería, 13 de junio 2026

No hacía falta excavar una ciudad enterrada ni encontrar un gran monumento. Bastaron fragmentos dispersos, materiales antiguos y un rastreo minucioso del terreno para detectar algo que cambia la imagen del pasado de la provincia: la Almería de hace miles de años podría haber estado mucho más ocupada de lo que se pensaba.

Nuevas evidencias de presencia humana
Un equipo internacional de arqueólogos ha encontrado nuevas evidencias de presencia humana antigua en el entorno de El Argar, en Antas, uno de los yacimientos prehistóricos más importantes de Europa. Los hallazgos apuntan a un poblamiento más amplio y repartido de lo que reflejaban hasta ahora los mapas arqueológicos de esta parte de Almería.


Reconstrucción del tamaño de El Argar con sus principales características (figura elaborada por los autores). / DDA

La investigación, realizada entre 2018 y 2023, revisó de forma intensiva el paisaje alrededor del río Antas para entender cómo se organizó realmente la ocupación humana hace miles de años. Los investigadores rastrearon colinas, laderas y antiguos espacios habitados mediante cuadrículas de prospección y recogida sistemática de restos arqueológicos.

Uno de los datos más llamativos aparece en materiales del Neolítico, hace entre unos 7.500 y 5.200 años. Los arqueólogos localizaron cerámicas antiguas tanto en colinas cercanas como a ambos lados del río Antas, algo que, según el propio estudio, “indica un área de asentamiento más amplia de lo que se pensaba”. En otras palabras: había más huellas humanas repartidas por el territorio de las que se conocían hasta ahora.

Eso cambia parcialmente la imagen de una Almería antigua ocupada solo por pequeños focos aislados. La fotografía que emerge es la de un territorio con más movimiento humano y espacios habitados repartidos en una zona que ya tenía importancia miles de años antes del auge de El Argar.

El Argar también era más grande de lo que parecía
El estudio no solo amplía el mapa de los primeros pobladores. También aporta “nueva información sobre el tamaño y la historia de uso” de El Argar, un asentamiento clave para entender cómo se organizaban las primeras sociedades complejas del Mediterráneo occidental.

Los investigadores creen que el poblado pudo extenderse más de lo calculado hasta ahora, ocupando laderas y espacios cercanos. Su tamaño habría alcanzado entre 2,6 y 4,2 hectáreas, con una población estimada de 250 a 1.200 personas, una cifra que dibuja una ocupación humana mucho más importante de lo que se imaginaba para la época.

Además, el trabajo detectó señales de pequeñas áreas de actividad y asentamientos próximos al gran núcleo principal. Durante la Edad del Bronce, explican los autores, el poblamiento “se volvió más nucleado”, es decir, más concentrado y organizado alrededor de varios puntos cercanos al río Antas.

Un paisaje antiguo que todavía guarda pistas
Los autores creen que este tipo de investigaciones puede seguir ofreciendo sorpresas incluso en zonas ya estudiadas durante décadas. El trabajo sostiene que estas nuevas prospecciones tienen potencial para “cambiar la forma en que entendemos los patrones de asentamiento” del Mediterráneo occidental, al descubrir espacios habitados que habían pasado desapercibidos.

Buena parte de esas pistas han permanecido ocultas en un paisaje muy transformado por la agricultura y el paso del tiempo. Aun así, los restos siguen apareciendo y ayudan a reconstruir una idea cada vez más clara: la Almería de hace miles de años probablemente tenía más vida humana de la que se pensaba.