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domingo, 14 de junio de 2026

Viaje al corazón de la posidonia en Cabo de Gata, el bosque sumergido del Mediterráneo

Viaje al corazón de la posidonia en Cabo de Gata, el bosque sumergido del Mediterráneo
Viaje al corazón de la posidonia en Cabo de Gata, el bosque sumergido del Mediterráneo
Una jornada impulsada por UICN y OMODA & JAECOO acerca a ciudadanos y divulgadores a uno de los ecosistemas más valiosos y amenazados del litoral almeriense


El divulgador David ‘Chanquete’ fue el coordinador de la actividad acuática. / MARIAN LEÓN

David García
Almería, 14 de junio 2026

No se puede amar lo que se desconoce. Ese es el leitmotiv sobre el que giró la actividad de sensibilización y concienciación que la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) y la marca OMODA & JAECOO realizaron en pleno Parque Natural Cabo de Gata-Níjar. El objetivo, poner en valor y ensalzar las praderas de Posidonia oceánica que alberga el mar Mediterráneo a su paso por la provincia de Almería, un ecosistema fundamental para la biodiversidad marina y la resiliencia del litoral frente al cambio climático y el ser humano, a la postre principales amenazas con las que han de lidiar estas plantas marinas (mal llamadas algas en ocasiones por la ciudadanía).

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Desmontar este tipo de errores tan básicos en su nomenclatura y dar a entender la importancia de estas praderas fueron la razón de ser de unas jornadas que comenzaron con una ponencia de Patricio Peñalver, coordinador de proyectos de la Asociación Hombre y Territorio. Peñalver desgranó algunas de las claves en torno a las que gira la Posidonia oceánica o su importancia para la preservación de los ecosistemas marinos e identificó algunos de los factores que las amenazan. "Históricamente, por falta de regulación o de sensibilización, ha habido actividades que han hecho mucho daño a estas praderas", señalaba Peñalver, aunque matizaba que "la tendencia parece estar cambiando" gracias al impulso de proyectos de conservación a distintas escalas, desde la regional a la internacional.

Una vez concluida la disertación introductoria por parte del experto ambiental, los participantes en este encuentro emprendieron la marcha hasta el lugar donde se iba a desarrollar el trabajo de campo. Desde el puerto de San José zarpó una embarcación con una docena de integrantes hasta Cala Higuera. Allí, realizarían una sesión de esnórquel sobre una pradera de posidonia con la 'tarea' de identificar aquellas especies marinas que fueran avistadas. Todo, guiado por David Valverde, influencer y divulgador del Centro de Buceo ISUB San José, conocido en redes sociales y en los mentideros marinos como 'Chanquete', en alusión al mítico personaje de la serie 'Verano azul', ambientada en Nerja, también localidad de origen de este almeriense de adopción. La filosofía es sencilla: cuanto mejor se conoce un ecosistema, más fácil resulta protegerlo. De ahí que la ciencia ciudadana se haya convertido en una de las patas fundamentales de este proyecto, que busca implicar a vecinos, visitantes y colectivos locales en la recopilación de información y en la vigilancia de estos fondos marinos.

La travesía sirvió también para comprender que la jornada vivida frente a la costa de Cabo de Gata forma parte de un proyecto mucho más amplio. Lo que comenzó en 2023 con un acuerdo de colaboración entre la UICN y el Grupo Chery ha terminado cristalizando en una iniciativa internacional bautizada como Cherish the Nature, presente ya en distintos puntos del planeta y que ha encontrado en el litoral andaluz uno de sus escenarios prioritarios.


Praderas de posidonia oceánica, en pleno Parque Natural Cabo de Gata-Níjar. / MARIAN LEÓN

Uno de los ecosistemas más valiosos de Europa
No es casualidad. Las praderas de posidonia oceánica que tapizan los fondos marinos del Mediterráneo constituyen uno de los ecosistemas más valiosos de Europa. Bajo la superficie, allí donde el visitante apenas percibe una extensión uniforme de hojas verdes meciéndose al ritmo de las corrientes, se esconde un auténtico bosque submarino que da refugio y alimento a multitud de especies, protege las playas frente a la erosión y actúa como un gigantesco almacén natural de carbono.

Precisamente por su relevancia ecológica, también se ha convertido en un ecosistema especialmente vulnerable. El fondeo incontrolado de embarcaciones, la presión urbanística sobre el litoral, la contaminación o el aumento de la temperatura del mar figuran entre las amenazas que ponen en riesgo unas praderas que tardan décadas en recuperarse de cualquier daño. La pérdida de estos hábitats no solo tendría consecuencias ambientales, sino también económicas y sociales para buena parte de las comunidades costeras mediterráneas.

Con estas premisas sobre la mesa, la expedición avanzó hacia la zona de trabajo de campo. Allí, entre explicaciones técnicas y observaciones sobre el terreno, los participantes pudieron familiarizarse con algunos de los métodos empleados para monitorizar el estado de conservación de la posidonia.

La iniciativa, desarrollada por el Centro de Cooperación del Mediterráneo de la UICN junto a OMODA & JAECOO y con la supervisión de la Junta de Andalucía y la dirección del Parque Natural, contempla además otras medidas encaminadas a mejorar la conservación de estas praderas, como la instalación de sistemas de fondeo ecológico y el impulso de acciones formativas y divulgativas. Todo ello con la vista puesta en que Cabo de Gata pueda convertirse en un referente de gestión sostenible y conservación marina.


Una de los miembros de la expedición, bucea los mares de Cala Higuera. / MARIAN LEÓN

La jornada de estos días no es, además, un hecho aislado. Da continuidad al trabajo iniciado el pasado año y tendrá nuevas citas en los próximos meses, entre ellas una acción de voluntariado ambiental centrada en la limpieza del litoral. Pequeños gestos que, sumados, contribuyen a reforzar la protección de un entorno natural tan singular como frágil.

De este modo, cuando la embarcación puso rumbo de regreso a puerto, el objetivo inicial parecía cumplido. Los asistentes desembarcaron con la certeza de que bajo las aguas transparentes de Cabo de Gata se esconde un patrimonio natural cuya supervivencia depende, en buena medida, de que la sociedad lo conozca. Porque, como recordaba el leitmotiv de la jornada, resulta difícil proteger aquello que nunca se ha llegado a comprender. Y la posidonia, silenciosa y paciente bajo el mar, lleva demasiado tiempo esperando ser conocida y, por ende, amada.

sábado, 13 de junio de 2026

Almería no estaba tan vacía como se pensaba: encuentran más huellas humanas de hace miles de años

Almería no estaba tan vacía como se pensaba: encuentran más huellas humanas de hace miles de años
Almería no estaba tan vacía como se pensaba: encuentran más huellas humanas de hace miles de años
Arqueólogos encuentran restos en el entorno de El Argar y el río Antas que apuntan a una ocupación humana más amplia y repartida hace miles de años


El Argar, en Antas, pudo albergar entre 250 y 1.200 habitantes hace unos 4.000 años. / DDA

Rafael Espino
Redactor jefe
Almería, 13 de junio 2026

No hacía falta excavar una ciudad enterrada ni encontrar un gran monumento. Bastaron fragmentos dispersos, materiales antiguos y un rastreo minucioso del terreno para detectar algo que cambia la imagen del pasado de la provincia: la Almería de hace miles de años podría haber estado mucho más ocupada de lo que se pensaba.

Nuevas evidencias de presencia humana
Un equipo internacional de arqueólogos ha encontrado nuevas evidencias de presencia humana antigua en el entorno de El Argar, en Antas, uno de los yacimientos prehistóricos más importantes de Europa. Los hallazgos apuntan a un poblamiento más amplio y repartido de lo que reflejaban hasta ahora los mapas arqueológicos de esta parte de Almería.


Reconstrucción del tamaño de El Argar con sus principales características (figura elaborada por los autores). / DDA

La investigación, realizada entre 2018 y 2023, revisó de forma intensiva el paisaje alrededor del río Antas para entender cómo se organizó realmente la ocupación humana hace miles de años. Los investigadores rastrearon colinas, laderas y antiguos espacios habitados mediante cuadrículas de prospección y recogida sistemática de restos arqueológicos.

Uno de los datos más llamativos aparece en materiales del Neolítico, hace entre unos 7.500 y 5.200 años. Los arqueólogos localizaron cerámicas antiguas tanto en colinas cercanas como a ambos lados del río Antas, algo que, según el propio estudio, “indica un área de asentamiento más amplia de lo que se pensaba”. En otras palabras: había más huellas humanas repartidas por el territorio de las que se conocían hasta ahora.

Eso cambia parcialmente la imagen de una Almería antigua ocupada solo por pequeños focos aislados. La fotografía que emerge es la de un territorio con más movimiento humano y espacios habitados repartidos en una zona que ya tenía importancia miles de años antes del auge de El Argar.

El Argar también era más grande de lo que parecía
El estudio no solo amplía el mapa de los primeros pobladores. También aporta “nueva información sobre el tamaño y la historia de uso” de El Argar, un asentamiento clave para entender cómo se organizaban las primeras sociedades complejas del Mediterráneo occidental.

Los investigadores creen que el poblado pudo extenderse más de lo calculado hasta ahora, ocupando laderas y espacios cercanos. Su tamaño habría alcanzado entre 2,6 y 4,2 hectáreas, con una población estimada de 250 a 1.200 personas, una cifra que dibuja una ocupación humana mucho más importante de lo que se imaginaba para la época.

Además, el trabajo detectó señales de pequeñas áreas de actividad y asentamientos próximos al gran núcleo principal. Durante la Edad del Bronce, explican los autores, el poblamiento “se volvió más nucleado”, es decir, más concentrado y organizado alrededor de varios puntos cercanos al río Antas.

Un paisaje antiguo que todavía guarda pistas
Los autores creen que este tipo de investigaciones puede seguir ofreciendo sorpresas incluso en zonas ya estudiadas durante décadas. El trabajo sostiene que estas nuevas prospecciones tienen potencial para “cambiar la forma en que entendemos los patrones de asentamiento” del Mediterráneo occidental, al descubrir espacios habitados que habían pasado desapercibidos.

Buena parte de esas pistas han permanecido ocultas en un paisaje muy transformado por la agricultura y el paso del tiempo. Aun así, los restos siguen apareciendo y ayudan a reconstruir una idea cada vez más clara: la Almería de hace miles de años probablemente tenía más vida humana de la que se pensaba.

sábado, 2 de mayo de 2026

Almería detecta peces gigantes en sus aguas: del tiburón blanco al atún rojo

Almería detecta peces gigantes en sus aguas: del tiburón blanco al atún rojo
Almería detecta peces gigantes en sus aguas: del tiburón blanco al atún rojo
Registros científicos y observaciones recientes sitúan a Almería como zona de paso de grandes especies marinas
Almería detecta peces raros en su costa: uno de ellos está en peligro de extinción


Un tiburón peregrino abre la boca mientras varios buceadores nadan a escasos metros, evidenciando la enorme escala de uno de los mayores peces del océano. / DDA

Rafael Espino
Redactor jefe
Almería, 01 de mayo 2026

El litoral de Almería se ha convertido en escenario recurrente de encuentros con algunos de los peces más grandes del Mediterráneo. En los últimos años, desde la captura de un tiburón blanco en 2023 hasta la presencia cada vez más habitual de atunes rojos y peces luna, los registros se repiten y refuerzan una misma idea: el mar de Alborán sigue funcionando como ruta de paso para grandes especies.

No se trata de apariciones constantes, pero sí de episodios cada vez más documentados. Pescadores, científicos y registros puntuales coinciden en señalar que estas especies vuelven a dejarse ver frente a la costa almeriense en momentos concretos, especialmente ligados a cambios de temperatura y disponibilidad de alimento.


Tiburón peregrino: el mayor visto en la zona



El Cetorhinus maximus es el pez más grande que puede verse en estas aguas. Puede superar los diez metros y se alimenta filtrando plancton.

En abril de 2023 se documentó un avistamiento frente a la costa almeriense, dentro de una serie de observaciones recogidas en primavera en el mar de Alborán. No es una especie residente, pero sí aparece de forma esporádica y estacional, especialmente cuando aumenta el alimento en superficie.

Los datos no apuntan a un aumento claro de su presencia. Sigue siendo un visitante raro, aunque los sistemas de observación actuales permiten detectarlo con más facilidad que hace años.

Pez luna: el gigante más habitual



El Mola mola es el gran pez más frecuente en Almería. Puede alcanzar más de tres metros y pesar cerca de dos toneladas.

Se observa todos los veranos, con registros continuos entre 2020 y 2025, especialmente en zonas como Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar. Buceadores y embarcaciones recreativas han documentado múltiples encuentros en superficie.

Es una especie habitual en la zona, y su presencia parece mantenerse estable. No hay evidencia clara de aumento, pero sí de observación más frecuente por mayor actividad marítima y difusión en redes.

Tiburón blanco: presencia puntual confirmada



El Carcharodon carcharias es uno de los grandes depredadores del planeta, pero su presencia en Almería es extremadamente rara.

Un estudio del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), publicado en la revista Acta Ichthyologica et Piscatoria, confirmó la captura accidental de un ejemplar juvenil de más de dos metros en abril de 2023 en el Mediterráneo español.

Se trata de un caso puntual, no de una población estable. Las citas son escasas y los científicos consideran que la especie está en situación crítica en el Mediterráneo, con presencia muy reducida.

Atún rojo: el gran migrador



El Thunnus thynnus es uno de los peces grandes más constantes en Almería. Puede superar los cuatro metros y los 600 kilos.

Su presencia está documentada cada año, especialmente entre mayo y junio, durante su migración hacia el Mediterráneo para reproducirse. Es una especie frecuente y predecible en el mar de Alborán.

Tras años de sobrepesca, las poblaciones han mostrado cierta recuperación en el Atlántico oriental, lo que ha favorecido su presencia en rutas como la de Almería.

Pez espada: potencia en aguas profundas



El Xiphias gladius es otro gran depredador presente en la zona. Puede alcanzar cuatro metros y medio tonelada de peso.

Las capturas se repiten de forma regular entre 2021 y 2025, sobre todo en verano. Es una especie habitual en aguas abiertas, aunque menos visible que el atún.

Su presencia se mantiene estable, ligada a ciclos migratorios y a la disponibilidad de presas.

Mero: el gigante residente



El Epinephelus marginatus es el gran pez residente de los fondos rocosos. Puede superar el metro y medio y los 60 kilos.

Se observa de forma continua entre 2015 y 2025 en áreas protegidas como Cabo de Gata. Es una especie estable y local, muy conocida por buceadores.

Las poblaciones han mejorado en zonas protegidas gracias a restricciones pesqueras, lo que ha permitido ver ejemplares de mayor tamaño.

Un mar de paso para grandes especies
El patrón es claro: Almería no es hogar permanente de estos gigantes, pero sí un punto de paso clave. La combinación de corrientes, temperatura y alimento convierte al mar de Alborán en un espacio donde coinciden especies muy distintas en momentos concretos.

Los datos muestran tres escenarios: especies raras y puntuales como el tiburón blanco, visitantes estacionales como el peregrino y migradores regulares como el atún. A ellos se suman residentes como el mero, que completan el mapa de los mayores peces visibles en la costa almeriense.

Tendencia: más observación, no necesariamente más peces
El aumento de vídeos y avistamientos no implica necesariamente más presencia. Los científicos apuntan a factores como el mayor tráfico marítimo, el uso de cámaras y la difusión digital como claves en el aumento de registros.

En paralelo, el cambio climático y la presión pesquera siguen alterando el equilibrio del Mediterráneo. Eso puede modificar rutas, tamaños y frecuencia de aparición de estas especies en los próximos años, en un sistema donde cada cambio tiene efectos en cadena.

viernes, 24 de abril de 2026

Almería concentra el yeso más puro del mundo por una crisis que secó el Mediterráneo

Almería concentra el yeso más puro del mundo por una crisis que secó el Mediterráneo
La evaporación extrema del Mediterráneo dejó capas de yeso de gran pureza en Sorbas y Tabernas dentro de Almería
Almería extrae el 70% del yeso español


Mapa de Almería hace millones de años: las zonas cubiertas por el mar coinciden con los actuales grandes depósitos de yeso en Sorbas y Tabernas / Diario de Almería

Rafael Espino
Redactor jefe
Almería, 24 de abril 2026


Almería es hoy una de las zonas con más yeso del planeta porque el Mediterráneo llegó a casi desaparecer hace millones de años, provocando una evaporación masiva que dejó enormes capas de este mineral en sus cuencas interiores.

Ese proceso explica por qué la provincia concentra depósitos gigantes y de gran pureza, especialmente en zonas como Sorbas y Tabernas, donde el yeso quedó acumulado en condiciones muy favorables para su conservación.

La clave está en que estas áreas funcionaron como espacios cerrados o semicerrados donde el agua del mar entraba y salía, pero se evaporaba con rapidez. Cada ciclo dejaba nuevas capas de sales, entre ellas el yeso, que se fue acumulando durante miles de años.


Karst yesos de Sorbas, un lugar impresionante creado por el tiempo y el yeso. / DDA

Este fenómeno se intensificó durante la Crisis de salinidad del Messiniense, cuando el Mediterráneo quedó prácticamente aislado del Atlántico. La evaporación superó al aporte de agua y el mar se redujo de forma extrema, favoreciendo la precipitación masiva de yeso.

Un proceso repetido durante miles de años explica el volumen actual
A diferencia de otros lugares, en Almería este proceso no fue puntual. Se repitió muchas veces, con entradas y retiradas del mar que generaron capas superpuestas de mineral.

Cada uno de esos ciclos dejó nuevos depósitos, hasta formar espesores de hasta 100 metros de yeso, lo que explica el volumen excepcional que existe hoy en la provincia.

Además, el levantamiento progresivo de las sierras aisló estas cuencas, lo que favoreció aún más la acumulación. Con el paso del tiempo, el mar desapareció definitivamente y dejó al descubierto estos materiales.


Almería es uno de los grandes productores de yeso a nivel mundial. / RAFA GONZALEZ

La posterior erosión ha sido clave: en lugar de quedar enterrados, los yesos de Almería están visibles y accesibles, lo que facilita su explotación y estudio.

Almería concentra uno de los yesos más puros del mundo
No solo hay mucho yeso, sino que su calidad es especialmente alta. En algunos casos alcanza hasta un 94% de pureza, lo que lo convierte en un material muy eficiente para usos industriales.

Esta pureza reduce costes en los procesos de transformación y lo hace especialmente atractivo para sectores como la construcción, el cemento o la agricultura.

Actualmente, Almería es la principal zona extractora de yeso en Europa y aporta alrededor del 70% de la producción nacional, con varias explotaciones activas concentradas en la provincia.

Cada año se exportan millones de toneladas desde los puertos de Almería, Carboneras y Garrucha, con destinos como Estados Unidos y Canadá, lo que refuerza su papel en el mercado internacional.

El volumen de reservas es tan elevado que garantiza décadas de actividad, e incluso se plantea que podría mantenerse durante generaciones si se mantiene el ritmo actual de extracción.

Según el Instituto Geológico y Minero de España, en su ficha sobre el karst de Sorbas, el depósito se desarrolla sobre “una potente serie de yesos de gran pureza”, una definición poco habitual en este tipo de formaciones evaporíticas.
Almería concentra el yeso más puro del mundo por una crisis que secó el Mediterráneo

sábado, 14 de marzo de 2026

Una franja de fallas activas atraviesa Almería, Granada y Málaga bajo el sur de España

Una franja de fallas activas atraviesa Almería, Granada y Málaga bajo el sur de España
Investigadores vigilan una franja geológica activa que atraviesa el sureste andaluz y explica la concentración de pequeños terremotos en esta parte de España


Mapa del corredor de fallas que atraviesa el sur de Andalucía. La franja marcada concentra numerosas fracturas geológicas activas entre Almería, Granada y Málaga, / DDA

Rafael Espino
Redactor jefe
14 de marzo 2026

El suelo bajo Almería, Granada, Málaga y Murcia no está completamente quieto. Bajo estas provincias se extiende una franja de fallas geológicas activas, grandes grietas en la corteza terrestre donde bloques de terreno se desplazan lentamente unos respecto a otros.

Cuando esa presión acumulada se libera, aunque sea de forma mínima, el resultado son pequeños terremotos. Por eso el sureste de España registra cada año miles de movimientos sísmicos, la mayoría tan débiles que pasan desapercibidos para la población.

Los científicos llaman a esta zona un corredor sísmico, una especie de banda geológica donde se concentran muchas fracturas del terreno que están conectadas entre sí.

Estas estructuras forman parte de las Cordilleras Béticas, el sistema montañoso que atraviesa el sur de la península y continúa bajo el mar de Alborán. En esta región la corteza terrestre sigue deformándose lentamente debido al empuje entre la placa africana y la euroasiática.

Los registros del Instituto Geográfico Nacional muestran que el sureste peninsular es una de las zonas con mayor actividad sísmica del país, aunque la mayoría de los temblores son de muy baja magnitud.

El corredor de fallas que cruza el sureste
Dentro de esta franja geológica destacan varias fallas activas bien conocidas por los geólogos. Una de las más importantes es la Falla de Carboneras, situada en la provincia de Almería, una gran fractura del terreno que forma parte del corredor tectónico que atraviesa el sureste.

En la provincia de Granada aparecen otras estructuras activas como la Falla de Granada o la Falla de Padul, responsables de buena parte de los terremotos que se registran en esa zona.

El sistema continúa hacia el noreste hasta Murcia, donde se encuentran fallas como la Falla de Alhama de Murcia, asociada al terremoto que afectó a Lorca en 2011, uno de los más destructivos registrados en España en las últimas décadas.

Todas estas fracturas forman una red conectada de bloques de la corteza terrestre que se mueven muy lentamente entre sí.

Una zona donde la tierra sigue moviéndose
La mayoría de los terremotos que se registran en esta franja son pequeños, pero los geólogos recuerdan que las fallas activas pueden producir movimientos más fuertes cuando liberan de golpe la energía acumulada durante años.

Gracias a las redes de sensores sísmicos, los científicos pueden seguir con precisión estos movimientos del terreno y elaborar mapas donde los epicentros de pequeños sismos se alinean a lo largo de este corredor que atraviesa el sureste peninsular.

Para los investigadores, esta concentración de actividad confirma que el sur y sureste de España forman una de las regiones tectónicamente más activas del país, donde varias fallas continúan ajustándose lentamente bajo la superficie.
Una franja de fallas activas atraviesa Almería, Granada y Málaga bajo el sur de España

domingo, 8 de febrero de 2026

Seis éxitos de Almería sobre los que nadie debe poner sus sucias manos

Seis éxitos de Almería sobre los que nadie debe poner sus sucias manos
Seis éxitos de Almería sobre los que nadie debe poner sus sucias manos

Pedro Manuel de la Cruz
07.02.2026

Ahora que cada día se cumple con obscenidad más escandalosa la estrategia trumpista de Steve Bannon de “inundar de mierda” el escenario mediático para que el ciudadano que contempla el espectáculo desde la platea acabe confundido y no pueda llegar a conocer la verdad de las mentiras, ahora que todo es ruido y furia premeditada, convendría volver a Machado y pararse a discernir las voces reales de los ecos interesadamente inducidos. Convendría hacerlo porque si, como deseaba Azaña en un discurso memorable, los españoles nos dedicáramos a hablar de lo que sabemos y solo de lo que sabemos, se produciría un gran silencio que podríamos aprovechar para avanzar.

En Almería tenemos seis ejemplos magníficos de cómo, cuando el ruido no nubla la razón, el entendimiento entre los emprendedores, la sociedad civil y los dos grandes partidos ha sido, ante las grandes reivindicaciones de la provincia, la mejor estrategia para conseguir lo que hace medio siglo cualquier almeriense habría considerado la expresión de una quimera delirante.

Esos seis pilares sobre los que se ha construido la Almería de hoy y sobre las que nadie debe poner sus sucias manos para impedir su continuidad y mejorar sus prestaciones, han sido, como las farolas de la copla de La Piquer, las que han alumbrado la vereíta verde que nos ha llevado desde el subdesarrollo al estado de progreso en el que hoy transitamos. Vayamos con ellos.  



La Voz

1/6 LA AGRICULTURA

Si alguien hace sesenta años hubiese escrito que, seis décadas después, dos aviones con más de trescientos empresarios, técnicos, comerciales, investigadores y financieros de la provincia iban a ser coprotagonistas en la mayor feria agrícola del mundo que se celebra cada mes de febrero desde 1993 en Berlín, todos lo hubieran encerrado sin cura y sin remedio en el desdén donde quedan recluidos los visionarios delirantes.
Nadie podía pensar en aquel tiempo de silencio y miseria que los hijos y los nietos nacidos desde entonces en aquella provincia de la que la pobreza expulsó a más de cien mil seres humanos, y de los que decenas de miles llegaron a las estaciones de Frankfurt, Dusseldorf o Munich ateridos de miedo y sin más equipaje que la tristeza abrumadora de la nostalgia y una maleta de cartón atada con cuerdas iban a competir y, en muchos casos a superar en avances, calidad, sostenibilidad y seguridad alimentaria a los países mas avanzados en el sector agrícola.



 La Voz

2/6 EL AGUA

Pero si el presente y en el futuro de la provincia el pilar sobre el que se sostiene la economía de provincia se escribe con A de Agricultura, al contrario que en la Biblia, al principio no fue el Verbo ni el milagro que llegó del Cielo. Fue el Agua- y no llegó precisamente de las nubes. Llegó del mar y de la bendita locura de aquellos pioneros que cultivaron la arena húmeda de la playa en la aridez inconsolable de Roquetas y El Ejido.
De aquellos locos que cultivaban la arena en el desierto brotaron las primeras ideas que hoy han cristalizado en una inmensa fabrica de productos hortofrutícolas de última generación cultivados bajo más de treinta mil hectáreas y donde se enseña al mundo cómo poniendo la inteligencia en movimiento la provincia con menor índice de lluvia del continente es la que, quizá, mejor utiliza el agua del mundo. El ciclo coordinado de desalación, reutilización, trasvases y aprovechamiento de las aguas subterráneas va a acabar construyendo una autovía del agua única en el mundo en una de sus provincias más desérticas.
La continuidad inteligente en la coordinación de las inversiones estratégicas ya en ejecución o previstas de forma inmediata por la Unión Europea, el gobierno central y la Junta es la mayor garantía de que esa autovía, no solo se hará realidad, sino que servirá de ejemplo de cómo un desierto puede acabar convertido en una pequeña Amazonía sostenible en lo ecológico, lo económico y lo social.



 La Voz

3/6 LAS COMUNICACIONES

Si el gótico siderometalúrgico tardío de las fábricas y sus chimeneas pasó por Almería sin apenas dejar huella, solo algunos restos en Carboneras, la capital o Gádor, el último tercio del siglo pasado trajo a la provincia la estética del renacimiento agroalimentario adelantado. Renacimiento agrícola que solo puede contemplarse desde el espacio.
Mientras que la majestuosidad de las piedras de las catedrales medievales y la elegancia brumosa de las chimeneas industriales se admiran levantado la vista al cielo, la riqueza que se cultiva bajo plástico solo se puede intuir mirando, no hacia, sino desde el cielo.
Pero esa nave central de la estructura económica de la provincia que es la agricultura intensiva no hubiese sido viable si no hubiera contado con dos naves colaterales de tan extraordinaria importancia que, sin ellas, la nave principal hubiese tenido casi imposible su construcción y su desarrollo.
¿Alguien se imagina qué hubiese sido de las exportaciones agrícolas si la autovía del Mediterráneo se hubiera quedado en Murcia, como tantas otras cosas? Mil camiones diarios recorren la A7 cada día hacia los mercados europeos. Da espanto pensar lo que hubiese supuesto la inexistencia de la vía rápida por la que hoy transitan.
Podrá pensarse, y con razón, que la conexión con Murcia debería haber estado antes. Como puede pensarse, y también con razón, que el AVE ya tenía que haber llegado. Pero lo que está claro es que carretera quimérica y endiablada que nos separaba del resto del mundo es hoy una reliquia del pasado y que la alta velocidad será más temprano que tarde una realidad que ya casi se toca con los dedos. Los profesionales del pesimismo pueden proclamar desde sus púlpitos sus demagogias incendiarias, pero la realidad es que, a nivel de comunicaciones, Almería va a avanzar más en treinta años que en toda su milenaria historia. Y en esa realidad la colaboración entre gobiernos y la presión de una élite (el almerienses no ha sido nunca reivindicativo, para qué nos vamos a engañar) de la sociedad civil ha sido fundamental.
Aunque la sombra de la tentación sectaria siempre ha planeado y planea sobre estos dos grandes proyectos, el agua pestilente de la demagogia obstruccionista nunca ha llegado al rio del obstruccionismo. La colaboración siempre se ha impuesto.



 La Voz

4/6 CAJAMAR Y LA DEUDA IMPAGABLE CON EL HOMBRE QUE MÁS HA HECHO POR ALMERÍA

Pero si las comunicaciones son un aliado fundamental en el desarrollo de la industria agroalimentaria, ni aquellas hubiera sido necesaria ni esta posible si no hubiera existido la figura de un tipo de La Cañada que supo ver la riqueza donde solo había miseria y desolación; un tipo que miró el alma de los agricultores almeriense a través de sus manos.
-Pedro- me dijo un día-, cuando un agricultor viene a pedir un crédito lo primero que hay que mirar no son los avales que trae, lo que hay que mirarle son los ojos y las manos. Si están llenas de callos es la mejor escritura de que va a cumplir.
Aquel abogado que miraba las manos y a los ojos se llamaba Juan del Aguila, el almeriense que más ha hecho por la provincia y sin cuya visión económica y financiera la agricultura almeriense apenas hubiera superado los límites de la subsistencia. Su adiós a la vida le llegó la madrugada del 1 de diciembre de 2018 pero su creación- antes Caja Rural, ahora Cajamar- no solo le sobrevive- y esa es su mayor grandeza-, sino que las bases sobre las que construyó su obra son hoy un ejemplo de eficacia social por su contribución al desarrollo en todo el país, eficiencia en la gestión y proyección de la tierra en la que nació al complejo mundo financiero. Don Juan del Aguila, este sí ilustrísimo señor, y todos los que le sustituyeron en el puente de mando han situado Cajamar en el top ten del ranking financiero español. Al contrario que en otras entidades financieras, ni quienes la han dirigido ni quienes la dirigen cayeron nunca en la tentación de dejarse influir por la política. En la otra acera también hay que destacar que los políticos nunca tuvieron la aspiración de hacerlo. Y eso es algo que Almería debe cuidar con el mimo con que se cuidan las mejores realidades.



 La Voz

5/6 LA UNIVERSIDAD O LA GARANTÍA DE FUTURO

Cuando Antonio Pascual, aquel jienense de elegante inteligencia apostó por crear la Universidad de Almería, nadie, apenas unos pocos, creyeron en el proyecto. Colonizados académicamente por Granada, Almería, decían, nunca tendrá una universidad con prestigio. Han pasado 33 años desde su creación y el balance no admite discusión:
Desde aquel 1 de julio de 1923 en que apareció en el BOJA, 66.000 estudiantes han salido de sus aulas titulados; el Campus cuenta en la actualidad unos 1000 PDI (Personal docente e investigador) su posición en el ranquin Forbes 2025 sitúa a la UAL como una de las 20 mejores universidades de toda España. En sus aulas se imparten 41 título de grado, entre ellos 9 dobles grados y dos grados internacionales. En Máster, se imparten 53 títulos y en doctorado hay 15 programas. Y ahora una pregunta interesante: ¿Cuantos de estos 66.000 estudiantes almerienses podrían haber cursado sus estudios académicos sin no se hubiera creado la universidad pública de Almería?
La UAL es uno de los grandes hitos en la historia de la Almería moderna y el cuidado que merece tiene que ir acompañado por su desarrollo y su constante adecuación a las demandas de la sociedad, manteniendo así una transferencia constante de conocimiento entre multidireccional entre la universidad, la sociedad y otros centros de investigación y conocimientos.
Una universidad moderna no es el scriptorium de una abadia medieval en la que se guarda el conocimiento. Es un ente vivo y en continua actividad impulsora de investigación. Es la acción de los laboratorios y no la contemplación monacal la impronta que debe aplicarse cada día en sus aulas y, para eso, es imprescindible no solo un respaldo financiero objetivado en la potenciación de las líneas de investigación, sino la adecuación de esas líneas a las demandas de la sociedad en la que está inmersa. Una travesía en la que ni la universidad puede dar la espalda a la sociedad almeriense, ni la sociedad almeriense mirarla con indiferencia y sin afecto. 



La Voz

6/6 INMIGRACIÓN: DE LA COEXISTENCIA O LA INTEGRACIÓN

Ser considerados como almerienses de origen extranjero o no ser valorados como un factor imprescindible en la estructura sociolaboral de la provincia, esa es la cuestión. Ser racistas o no serlo. Esa es la diferencia entre asumir la realidad o parapetarse en el torreón xenófobo de un falso supremacismo racial e intolerante.
La realidad de la inmigración dibuja un panorama donde las luces son incuestionablemente superiores a las sombras. Como en todo proceso de cambio demográfico acelerado la imposibilidad de una planificación previa de las necesidades que ese cambio va a demandar genera espacios de incomodidad en el territorio de acogida. Almería no ha sido una excepción. Sencillamente porque no podía serlo. La provincia ha pasado de 448.592 habitantes según el padrón de 1986 a casi 800.000 en 2026. Ha duplicado su población en 40 años, una cifra imposible de asumir por unos servicios públicos que ya eran deficitarios incluso antes de un crecimiento tan extraordinario como imprevisto.
A pesar de lo imprevisto de ese crecimiento y de la carencia de recursos, la convivencia se ha desarrollado y se desarrolla con una elogiable normalidad. La heterogeneidad fronteriza de los que han llegado, y que va desde la cercana alpujarra granadina a los lejanos poblados del Africa subsahariana, la bruma de Manchester, el frío rumano o las ciudades andinas de la otra orilla del Atlántico, llegados desde lugares tan distintos y tan distantes a una tierra donde el fenómeno migratorio siempre había sido en sentido inverso- en los 50 y 60 más de cien mil almerienses emigraron extramuros de la provincia y del país- la convivencia se desarrolla dentro de una normalidad que hay que cuidar. ¿Eso significa que todos los que han llegado son arcángeles coronados de bondad? Por supuesto que no. Como en todo colectivo humano llegado de fuera hay siempre tipos con actitudes indeseables. Igual de indeseables que los que fueron bautizados en las 216 parroquias y templos registradas en la Diócesis de Almería.
Pero el que hayamos alcanzado un nivel de convivencia estable no significa que se haya producido una integración total. Para esa deseada situación es necesario andar un trecho que todavía se antoja largo. Un recorrido en el que el mayor peligro no está en los problemas que toda avalancha demográfica trae inevitablemente consigo. El mayor problema, el mayor riesgo para que todo lo construido -con aciertos y errores, que de todo ha habido- se destruya es caer, en la trampa de creer que la llegada de extranjeros va a arrasar con nuestro sistema productivo, nuestras costumbres y nuestra cultura. Y esa es una circunstancia que no se dará. ¿Y saben por qué? Porque con el paso de los años y la convivencia los hijos y los nietos de los almerienses de origen extranjero acabarán soñando en español. Y nadie odia o quiere destruir el país y el idioma de sus sueños.
Que nadie ponga sus sucias manos sobre seis realidades que, hasta hace apenas un suspiro, todos las hubiéramos considerado la quimera de un sueño inalcanzable en una mágica noche de verano.     

lunes, 24 de julio de 2023

Mojácar también tiene espectaculares playas vírgenes

Mojácar también tiene espectaculares playas vírgenes
Al salir de la zona más turística en dirección a Carboneras se pueden encontrar preciosas calas

El verano lleno de fiestas que le espera a Mojácar

Cinco playas imprescindibles si visitas Almería por primera vez


La cala del Sombrerico es la más bella de Mojácar. / DIARIO DE ALMERÍA

VÍCTOR VISIEDO · 20 Junio, 2023

Si alguien le pregunta a cualquier turista cuáles son las playas más famosas de la provincia de Almería seguro que dice un listado de varias pertenecientes al Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar. Y es que, efectivamente, toda esa zona está repleta de lugares de inigualable belleza, desde playas de arena fina hasta pequeñas calas rocosas. Pero Almería esconde muchos secretos.

Mojácar es, quizás, el municipio turístico de más renombre en la provincia de Almería. Es algo que no viene de ahora, sino desde hace ya más de medio siglo. Sirva como ejemplo de ello la apertura del Parador Nacional de Turismo en 1966, que sigue siendo el único de la provincia. 

En el imaginario popular Mojácar se asocia a su casco urbano, lleno de casitas encaladas de blanco sobre una montaña, o a su playa, de carácter urbano y ambientada con multitud de chiringuitos de todo tipo. Pero no muchos turistas —excepto los que son asiduos a la zona— saben que Mojácar también esconde pequeñas playas vírgenes que poco tienen que envidiar a las cercanas del Cabo de Gata.

Playa de Macena


Playa de Macenas / DIARIO DE ALMERÍA

Es la playa virgen más cercana a los hoteles de Mojácar. Está a apenas 3 kilómetros del Hotel Best Indalo, en dirección a Carboneras. Es muy fácilmente accesible pues se llega por carretera hasta una rotonda donde luego hay que tomar un camino de tierra, pero apenas unos metros hasta llegar al conocido castillo de Macenas. Se trata de una fortaleza del siglo XVIII que formaba parte de la línea defensiva de la costa. La playa de Macenas es un lugar habitual de parada de caravanistas y también de nudistas. Es de arena de grano medio y color grisáceo, con bastantes rocas en la orilla.

Esta playa es de visita indispensable para los cinéfilos, pues en ella se rodaron escenas de la famosa película Martin (Hache). En este otro reportaje puede encontrar más información.

Desde Macenas se llega fácilmente a la espectacular torre del Pirulico.


Playa de Bordenares / DIARIO DE ALMERÍA

Una vez pasada la torre del Pirulico, siguiendo ese camino estrecho de tierra se llega a la bellísima cala de Bordenares. Es una playa de unos 500 metros de longitud y 60 de anchura, con arena de grano medio, color grisáceo y alternancia de roca. En su parte norte destacan unos acantilados con unas viviendas en su cima con espectaculares vistas al mar Mediterráneo. Hay quien dice que su forma recuerda a la de un enorme elefante tumbado hacia el mar, con la trompa dentro del agua.

En la parte sur, otras formaciones rocosas cierran esta pequeña bahía y sirven para dar sombra a quienes deciden colocar su toalla cerca. El agua es cristalina y apetecible para el baño. Se puede llegar con el coche casi hasta la misma playa, aunque en temporada alta puede llegar a estar repleta.


Cala del Sombrerico. / DIARIO DE ALMERÍA

Es la playa más espectacular de Mojácar. Para llegar a ella hay que recorrer varios kilómetros de un camino estrecho de tierra, desde la torre del Pirulico. Pero merece la pena. Esta playa virgen con bellísimas formaciones rocosas es un anticipo de lo que espera unos kilómetros más adelante, en el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar. 

Recibe el nombre de Sombrerico por una roca con forma de sombrero que emerge del agua. Destacan sus aguas cristalinas, ideales para practicar esnórquel. También es habitual la práctica del nudismo, al ser una cala bastante alejada de la zona urbana.

Junto a la playa está el famoso chiringuito Manaca, donde poder tomar unas bebidas o comer con unas maravillosas vistas al mar. 

Como en Macenas, esta playa también ha sido protagonista en producciones audiovisuales. La Isla del Tesoro de Orson Welles rodó varias escenas y en donde hoy está el chiringuito Manca se construyó el decorado del fuerte. En esta cala también se grabaron escenas de la famosa serie Curro Jimenez, de los años 70.


Cala de la Granatilla, en Mojácar. / AYTO. MOJÁCAR

Otra zona virgen para disfrutar de la naturaleza. Es una bellísima zona de alternancia de roca volcánica y arena. Esta playa no dispone de equipamiento, con la única finalidad de ser fieles y respetuosos con su belleza natural y paisajística, según explica el Ayuntamiento de Mojácar en su web de turismo. No está permitido encender fuegos ni llevar animales a la playa. Está próxima a Carboneras, llegando hacia El Algarrobico.
Mojácar también tiene espectaculares playas vírgenes

domingo, 18 de diciembre de 2022

Las Negras, antes de ser un paraíso turístico

Las Negras, antes de ser un paraíso turístico
Minería, esparto, pesca y agricultura suponían el sustento de sus habitantes, hasta que hace 60 años aparecieron los primeros extranjeros


La pesca sigue siendo uno de los principales activos de la barriada nijareña / D.A.

JOSÉ MANUEL BRETONES
Almería, 18 Diciembre, 2022 

La barriada costera y nijareña de Las Negras es un paraíso para los turistas que buscan naturaleza, paz y una gastronomía de calidad. Pero muchísimo antes de que madrileños, alemanes e ingleses pulularan en sandalias de goma por sus calles, Las Negras existía. Sus vecinos se dedicaban a la minería, a la recolección y embarque de esparto, a la pesca y a la agricultura.

En 1867 ya se efectuaron transacciones de titularidad minera cuyos documentos hablaban del paraje de Las Negras. Así lo publicó “El Eco de Berja”, en febrero de ese año, al hacer referencia a la explotación “Milagro”, propiedad de Francisco Alías Segura. Ya era famoso, por su calidad, el manganeso de la perforación “Mascotta”, según un informe publicado en la revista de Cuevas del Almanzora “El Minero de Almagrera”, fundada por Antonio Bernabé y Lentisco.

La gran actividad extractiva de metales en el levante se traducía en constantes operaciones de autorizaciones por parte del Cuerpo Nacional de Ingenieros de Minas. En 1882, el empresario de Ciudad Real Manuel Sánchez Arias escrituró a su nombre la explotación “Josefa y San Manuel” en el paraje llamado “Colladillos”, donde dos años después adquirió la mina “La Gran Bretaña”. Del mismo modo, existían numerosas extracciones de hierro, como la llamada “Somos tres” del médico nijareño Ramón Fernández Viruega (¿-1913), la mina “El Desengaño” del galeno Antonio Fernández Palacios (1850-1922) y “La Tercera”, que gestionaba la “Sociedad Sierra Nevada Almería Mines”.

También se extraía cobre, como en 1917 en la mina “Mi Esperanza”, propiedad de Antonio Delgado Muñoz (1858-1932) y en “La Razón”, de Manuel Blosi y Camps. Estas excavaciones atraían hasta Las Negras a numerosos picadores, barreneros y transportistas, lo que motivó que en agosto de 1918 el Ayuntamiento solicitara a la Diputación un camino decente que conectara Las Negras con Fernán Pérez y ya, desde ahí, se pudiera enlazar con la villa. Pero como todo lo relacionado con infraestructuras, el proyecto se demoró años, lustros, décadas... En 1926 aún no estaba redactado el informe técnico; se firmó en 1929, se presupuestó y adjudicó al constructor Manuel Asensio García en 1930. Pero hubo que esperar a 1932 para que el ente abonara los honorarios de 28.714´08 pesetas. El ritmo de las obras también fue “a lo almeriense”: dos años de duración a razón de un kilómetro construido cada mes… Y, claro, el camino vecinal no quedó operativo hasta 1934. Hoy, esa vía es la carretera AL-3106.

Con la obra en marcha surgieron nuevas necesidades de comunicación y en 1931 los vecinos exigieron un enlace entre San José, Los Albaricoques y Rodalquilar que partiera de la barriada de “Los Peñones”. El primer transporte público que cubrió la comarca fue el autocar de Bernardo Hernández Felices (1907-1986), fundador en 1930 de la actual saga familiar de transporte de viajeros por carretera.  

En el XIX, el lugar también era agrícola, como demuestra la subasta de la finca que efectuó Juan Manuel Naveros en septiembre de 1871 en la calle Mariana, 1 de la capital. Por 8.500 pesetas, se desprendió de “tierras de riego y secano, casa cortijo, noria, agua de fuente, dos balsas, torre de molino con sus palos y aspas, era empedrada, árboles frutales y pencas chumbas”.



Calle Buendía de Las Negras; dedicada al prolongado esfuerzo de esa familia en beneficio de la barriada / D.A.

El esparto salía por barco

El mar era otra fuente de recursos para Las Negras a finales del XIX. Además de las numerosas y minúsculas barquillas de pesca de cerco de los lugareños, de forma regular la goleta “Juanito 2º”, las balandras “Sagrario”, “San Miguel” e “Isabel I” y el pailebot “Manzanares” enlazaban el puerto de la capital con la barriada nijareña para cargar esparto. Y no en cantidades pequeñas. Hasta los destartalados almacenes, levantados cerca de la orilla, arribaban mulos y bestias con el material recolectado a mano en aquellos campos dejados de la mano de Dios. En noviembre de 1888 el laúd “América” transportó desde Las Negras hasta Almería 20.000 kilos de esparto. Se desembarcaron en los muelles capitalinos con destino a la fábrica de limpieza y prensado que Guillermo Hall y Leach había instalado en el hoy barrio de Los Ángeles. Luego, el producto se exportaba a Inglaterra en los grandes vapores “Tyne Queen” y “Warrior”. También navíos de mayor capacidad fondeaban en la bahía de Las Negras gracias a sus excelentes características naturales; unas barcazas de los lugareños le aproximaban el esparto hasta sus bodegas. Con la llegada del siglo XX la actividad comercial del esparto mermó y el embarque se redujo considerablemente.

Por barco también llegaban productos de contrabando. Los bergantines se aproximaban a la costa entre Las Negras y Los Escullos y desembarcaban lienzos, sederías, mantones de Manila, tabaco y alcohol para introducirlo en España. Así lo mencionaba claramente Carmen de Burgos “La Colombine” en su novela “Los Inadaptados”, publicada en 1918.

LA ESCUELA SE CONCEDIÓ EN 1934, CUANDO EN LAS NEGRAS RESIDÍAN 272 HABITANTES

La escuela se creó en 1934

Las necesidades de la población que, en el primer tercio de siglo XX, se iba asentando en Las Negras eran de todo tipo: ausencia del suministro de agua, evacuación de alcantarillados, energía eléctrica, asistencia sanitaria, educación infantil… En 1934 estaban censados 272 habitantes, muchos de ellos niños de familias numerosas. Así, el 10 de diciembre de ese año se hizo pública, por parte del Estado, una gran noticia: la creación para el siguiente curso académico de catorce escuelas en anejos, cortijadas y barrios de la provincia. Una de ellas, mixta y atendida por un maestro, iría desde 1935 en Las Negras. Para ello, se adjudicó la plaza al joven profesor Miguel Aquilino Teruel (luego enviado a La Hoya, Huércal Overa) y para el curso siguiente a Robustiano Ruiz Fernández, hijo del secretario municipal de Santa Fe de Mondújar.


Ricardo Buendía Segura, primer impulsor del submarinismo en Las Negras / D.A.

En 1942, La Negras tenía 400 habitantes que residían en casas de piedra y barro. De ellos, 75 se dedicaban a la pesca en cinco pequeñas barcas y según datos del “Plan Nacional de Mejoramiento de la Vivienda en Poblados de Pescadores” capturaban al año 18.250 kilos de pescado, sobre todo sardinas. La emigración y la escasez de recursos industriales obligaron a quienes se quedaron a dedicarse también a la agricultura de subsistencia –patata, tomate y pimiento-.

A principio de los sesenta aparecieron los primeros extranjeros; comprendieron que aquel paraje paradisíaco era un lugar idóneo para descansar y bucear siguiendo los sabios consejos marítimos de Ricardo Buendía Segura (1912-1977). Este emprendedor también regentaba con su mujer, María García Segura (1913-2002), el estanco y alquilaba habitaciones a pensión completa a los submarinistas. Uno de los primeros europeos en asentarse allí fue Jean Henry, que compró una finca en el margen derecho de la Rambla de Las Agüillas. En 1971 era un propietario más. Y con él, otros como él y el esfuerzo de su población nativa, Las Negras comenzó a convertirse en el destino turístico de primer orden que hoy es.
Las Negras, antes de ser un paraíso turístico

jueves, 10 de noviembre de 2022

Las playas del puerto pesquero

Las playas del puerto pesquero
Entre la Avenida del Mar y los acantilados de poniente aparecían pequeñas calas


Los Cuescos, la Arenica Blanca y las Olas eran los nombres con los que los vecinos del barrio bautizaron a las playas de poniente de la capital.

EDUARDO DE VICENTE • 10 NOV. 2022

El barrio de la Chanca tenía una extensa playa que empezaba en la desembocadura de la antigua rambla de Maromeros (hoy Avenida del Mar). Desde aquel punto, la playa ocupaba la franja costera de la zona de San Roque y llegaba hasta los primeros acantilados del camino del Cañarete. Era conocida como playa de la Chanca, y estaba dividida a su vez en otras más pequeñas entre las que destacaba por su popularidad, la célebre playa de los Cuescos, junto a la escollera de Poniente. 

Toda esta línea litoral era refugio de los pescadores del barrio, que tenían allí sus barcas de subsistencia ancladas sobre la arena y salían a faenar a diario en busca del sustento. Era una zona que estaba marcada por dos ramblas que de vez en cuando cambiaban el paisaje de la playa: A Levante, la mencionada rambla de Maromeros, que cada vez que caía una tormenta fuerte bajaba cargada desde el barranco del Caballar, sembrando el pánico en la población. A Poniente, una pequeña rambla o torrentera que descendía de forma vertiginosa por las pendientes del Hospicio Viejo, y que en días de grandes aguaceros también llevaba hasta la orilla de la playa todo lo que iba arrastrando en su camino. 

La historia está sembrada de avenidas y de inundaciones en esta zona del litoral de la ciudad. Además de la tanta veces recordada del 11 de septiembre de 1891, fue muy señalada, por los perjuicios que causó en el paisaje, la riada del 21 de septiembre de 1929, cuando las dos ramblas de la Chanca salieron de barra a barra, causando desgracias humanas y ocultando bajo un manto de piedras, lodo y matorrales las playas del barrio. 

Esta franja costera formaba un rincón de gran belleza, uno de esos parajes pintorescos que empezaron a desaparecer cuando en 1929 se redactó el primer proyecto de puerto pesquero que después tardaría cerca de treinta años en hacerse realidad. Antes de que empezaran las reformas, la vieja playa de la Chanca se colaba en la ciudad y de puntillas rozaba la carretera que iba hacia Málaga. 

En los años treinta, la arena arañaba la vía del tren por donde transitaban los vagones cargados de piedras que venían desde las canteras para las obras de la escollera de Poniente. Allí mismo, sobre la arena de la playa, estuvo durante décadas el almacén de corchos y duelas de la fábrica de serrín del industrial Manuel Berjón y varias industrias conserveras que nacieron pegadas a la carretera y mirando al mar. 

Las vistas desde la playa eran impresionantes: los muros de la Alcazaba y las cuevas de la Chanca al fondo, en todo lo alto;  la majestuosa presencia de los acantilados del Cañarete con el castillo de San Telmo vigilando la costa; y acurrucado sobre un rellano del camino, como colgando sobre las rocas, el histórico edificio de la Venta Eritaña, célebre lugar de comidas y de juergas de la sociedad almeriense. Desde la carretera, el paisaje era también de una belleza espectacular, sobre todo a esas horas en la caída de la tarde cuando las pequeñas barcas de los marineros se echaban a faenar llenando el mar de pequeños puntos luminosos.

La playa de la Chanca fue refugio del barrio hasta que en los años cincuenta del siglo pasado se empezó a construir el puerto pesquero y lonja. La nueva lonja, construida por la Junta de Obras del Puerto, fue inaugurada en marzo de 1957, siendo presidente don Antonio Oliveros Ruiz. Fue una obra provisional, a la espera de que cuando estuviera terminado el puerto pesquero se pudiera levantar otra lonja más amplia y mucho más moderna. La que se abrió en aquella primavera de 1957, era una nave cubierta, grande y destartalada, con puertas rematadas por arcos, que permitía realizar las tareas mercantiles bajo un mayor control y con mayores comodidades.

Otro trozo de aquel litoral desapareció para siempre en 1955, con la construcción del primer edificio del Club de Mar. Poco a poco fueron pasando a la historia aquellas calas que marcaron la vida marinera del barrio durante siglos: Los Cuescos, la Arenica Blanca, las Olas, que todavía forman parte de la infancia de muchos vecinos del barrio que recuerdan cuando por el día de la Virgen del Carmen y en la fiesta del 18 de Julio, se pasaban el día disfrutando de su playa.
Las playas del puerto pesquero | La Voz de Almería

lunes, 14 de marzo de 2022

Cartageneros que abrieron fuego contra Almería

Cartageneros que abrieron fuego contra Almería
Aparecieron los cantonales con dos fragatas exigiendo 100.000 duros y bombardeando la ciudad


Malecón de Almería, en un grabado de Nicholas Chapuy plasmando el bombardeo cantonal. LA VOZ
   
MANUEL LEÓN 09:00 • 21 JUL. 2019

Fue una noche larga y oscura, a pesar de la canícula, la que vivieron aquellos almerienses, sin pegar ojo y con el miedo metido en sus carnes. Pero fue también una de las primeras demostraciones heroicas de orgullo tribal urcitano. Ocurrió un 29 de julio de 1873, día de Santa Marta, cuando aparecieron por el prontuario de la ciudad las fragatas acorazadas Almansa y Vitoria, al mando del general Contreras. Eran los cantonales de Cartagena, quienes seguían las consignas del héroe huertano Tonete Gálvez, quien pretendía convertir España en una República Confederada. 

Acababa de acceder a la presidencia del Gobierno diez días antes el alhameño Nicolás Salmerón, que se había dado de bruces con una España incendiada en guerras cainitas: al norte los carlistas y al sur los cantonales cartageneros, más lunáticos que cuerdos éstos últimos, aunque en una posición de fuerza por tener la mayor parte de la flota en su base naval. 

Habían hecho rapiña en puertos de Alicante, exigiendo reales y rendición, y ahora se disponían a hacer lo mismo en aguas de Bayyana. Allí anclaron los barcos, enfrente del Malecón antiguo, tan campantes y fanfarrones, pero amnésicos de su frágil velamen camuflado y de sus vulnerables cascos de madera. Regía marcialmente la capital almeriense el brigadier Teodoro Alemán, oriundo de El Ferrol, a quienes los sublevados le exigieron 100.000 duros de recompensa, que los efectivos militares evacuasen la ciudad y que se declarase el Cantón de Almería, so pena de sufrir un bombardeo.

Parlamentaron las partes a bordo durante un día entero con su noche y ante la negativa almeriense, las fragatas cartageneras desplegaron al amanecer del 30 de julio ocho botes con fuerzas de desembarco en zafarrancho de combate  con el objeto de intimidar a la población, según la narración de Joaquín Santisteban. Rugieron los cañones cantonales para proteger el desembarco, pero las fuerzas almerienses, a las órdenes del alcalde Antonio Campoy y del brigadier Alemán, junto a Carabineros y Guardia Civil, en total unos 1.400 soldados y voluntarios, causaron numerosas bajas entre los invasores que tuvieron que retroceder en esa primera acometida. 

A pesar del temor que había producido el estruendo de la artillería entre la población, que en parte había huido en desbandada por trochas y vericuetos en ropas menores, el brigadier Alemán mandó enarbolar la bandera negra en la torre de la Alcazaba en señal de desafío. Las fuerzas almerienses ocuparon el Malecón y el Muelle resguardados por sacos de arena para resistir los proyectiles cantonales. Hasta cuatro intentos de desembarco fracasaron durante esa larga jornada de pólvora y plomo, rechazados por un intenso fuego de fusilería y a las siete de la tarde la flotilla cartagenera levó anclas sin llevarse ni un real almeriense. Almería salió victoriosa del envite, como se cuenta en las páginas de La Iberia. El primer batallón del Ejército y los voluntarios recorrieron con banda de música las calles de la ciudad. Solo dos o tres casas del Malecón, como la del cónsul prusiano, resultaron con daños de consideración. 

Fueron dos los telegramas enviados por el alcalde, el gobernador  y el oficial, Enrique Crovetta al ministro de la Guerra y al de la Gobernación solicitándoles ayuda de barcos leales, pero no obtuvieron respuesta. El único gesto del Gobierno de la I República, presidido esos días por el paisano, fue una ‘Declaración de Disgusto por la mala conducta de los piratas cartageneros en Almería’. 

El  abogado almeriense, Antonio Ledesma, que de niño fue testigo de los cañonazos del cantón, escribió en su diario, recogido por el investigador José López Cruces, que “a pesar de los repetidos telegramas solicitando auxilio, Salmerón no hizo nada por su patria chica y ni siquiera se dignó a contestar, por eso se demostró que el pueblo de Almería tenía razón cuando no lo votó para que lo representara en las Cortes”.

Quien salió reforzado de la escaramuza cartagenera en la playa almeriense, fue el brigadier Teodoro Alemán que por su bravura fue declarado hijo adoptivo de la ciudad. Para paliar el disgusto almeriense, el Gobierno de la República autorizó a la Diputación para que acuñara unas medallas conmemorativas en plata y bronce, con la silueta de las fragatas derrotadas, que fueron concedidas a los “Heroicos defensores de Almería”. Y el Paseo  fue bautizado durante un tiempo con el nombre oficial de ‘Paseo del 30 de julio’.
Cartageneros que abrieron fuego contra Almería | La Voz de Almería

viernes, 18 de febrero de 2022

Una playa de Almería, entre las diez mejores de España

Una playa de Almería, entre las diez mejores de España según 'The Times'
El Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar sigue enamorando en todo el mundo


Una playa de Almería, entre las diez mejores de España. / DIARIO DE ALMERÍA

VÍCTOR VISIEDO
16 Febrero, 2022 - 11:27h

Las playas de Almería siguen sorprendiendo y enamorando en todo el mundo. Raro es el año que no se cuela una de ellas en algún ranking de prestigiosos medios nacionales e internacionales. Esta vez ha sido el diario británico The Times el que ha hecho su listado de las 19 mejores playas en España.

Según el medio de comunicación inglés, España tiene la suerte de contar con algunas de las mejores playas de Europa. "Disfrutar de las impresionantes playas españolas no se limita solo al verano", recalcan, e invitan a disfrutar de "la rica gastronomía y las joyas costeras de San Sebastián en primavera o buscar el sol de invierno en la Costa del Sol o las Islas Canarias".

El listado elaborado por el portal especializado en turismo del periódico inglés (Times Travel) ha elegido como la mejor playa de España la de Barayo, en Asturias. Es un lugar que describen como "salvaje y sin trabas, que fluye a través de un profundo valle con acantilados y bosques a ambos lados".

Entre las diez mejores playas de España colocan una del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar. Se trata de la Playa de Los Genoveses (Níjar), que según The Times es la sexta mejor del país. 


Vista de la Playa de los Genoveses. / DIARIO DE ALMERÍA

De ella destacan que está en una zona libre del desarrollo urbanístico y es "salvaje y hermosa". La describen como "una curva de arena volcánica pálida bañada por aguas tibias, donde uno puede acomodarse bajo la sombra de los eucaliptos".

Para Times Travel no hay mejor plan que pasar el día en la Playa de Los Genoveses con "mucha agua, cerveza y un sombrero". Además informa a sus lectores de que esta playa es inmejorable para nadar de forma segura, pues "hay que nadar medio kilómetro antes de que el agua te llegue al pecho".

Lo que no señala el artículo pero también deben conocer los futuros visitantes es que la zona tiene acceso restringido y controlado a los vehículos durante el verano, por lo que deben consultar los horarios y el precio de la tarifa de aparcamiento. Pero sin duda, merece la pena para disfrutar del paraíso de Cabo de Gata.
Una playa de Almería, entre las diez mejores de España según 'The Times'

domingo, 30 de enero de 2022

Almería tiene uno de los aires más limpios del mundo

Almería tiene uno de los aires más limpios del mundo
Un prestigioso estudio la sitúa en el top 12 de las ciudades con el ambiente más ‘despejado’ del planeta

Sus partículas en suspensión de menos de 2,5 micras es de 4,4 µg/m3


Mapa de calidad del aire a nivel mundial elaborado por House Fresh en el que Almería se sitúa como una de las ciudades con el aire más puro.

RAFAEL ESPINO. 30 Enero, 2022

No es nuevo que la calidad del aire en Almería es envidiada por el resto del país. Es más, ya había varios estudios que situaban a la provincia como la más limpia a nivel nacional en este sentido. Sin embargo, los expertos de la compañía House Fresh han elaborado un ranking mundial de ciudades más y menos contaminadas del planeta. Y ahí está Almería, la primera de España y la duodécima a nivel mundial.

Evidentemente, hay ciudades con el aire mucho más puro de Almería, que tiene un nivel de partículas perjudiciales de solo 4,4 µg/m³. Ese punto del planeta donde existe la ciudad con el aire más ‘clareado’ es  Judbury, en la isla de Tasmania, con 2.5 µg/m³.

Es, simplemente,  una localidad residencial rural La segunda ciudad es Kailua-Kona, centro comercial y turístico de la zona occidental de Hawái. Es decir, un paraje natural a miles de kilómetros del resto de civilización anclada en el océano pacífico. Sus partículas perjudiciales apenas llegan a 2,6 µg/m³. Otras ciudades que están por delante de Almería son St. Andrews, en Cánada (con 3,5 µg/m³), Fundao, en Portugal 4,2), Crieff (Reino Unido), Vielsalm (Bélgica), Vladivostok (Rusia) y Paraparaumu (en Nueva Zelanda).

Bangladesh ocupa el primer lugar como el país más contaminado, seguido de Pakistán, India y Mongolia. Además, 49 de las 50 ciudades más contaminadas del mundo estaban en Bangladesh, Pakistán, China e India. Los desastres naturales afectan significativamente los niveles de calidad del aire. Hotan (Xinjiang, China) fue la ciudad más contaminada del mundo en 2020 con un PM2,5 (partículas en suspensión de menos de 2,5 micras) de 110,2 µg/m3, un hallazgo que se ha atribuido en gran medida a las tormentas de arena locales, dada su ubicación en el extremo suroeste del desierto de Taklimakan. el desierto de arenas movedizas más grande del mundo. Ghaziabad (Uttar Pradesh, India) es la segunda ciudad más contaminada del mundo con un PM2,5 de 106,6 µg/m3.

¿Qué es exactamente lo que contamina nuestro aire y cómo lo medimos? La contaminación del aire abarca más de lo que podemos ver, sentir y oler. Las emisiones de los vehículos, los combustibles fósiles, la producción de productos químicos y la generación de energía juegan un papel importante en la liberación de sustancias peligrosas en nuestro medio ambiente. Incluso los eventos naturales como las erupciones volcánicas y el metano de la materia orgánica en descomposición contribuyen a la calidad del aire.

Se calcula que cada año la exposición a la contaminación del aire causa 7 millones de muertes prematuras y provoca la pérdida de otros tantos más millones de años de vida saludable. En los niños, esto podría suponer una reducción del crecimiento y la función pulmonares, infecciones respiratorias y agravamiento del asma. En los adultos, la cardiopatía isquémica y los accidentes cerebrovasculares son las causas más comunes de muerte prematura atribuible a la contaminación del aire exterior, y también están apareciendo pruebas de otros efectos como diabetes y enfermedades neurodegenerativas. Esto sitúa la carga de morbilidad atribuible a la contaminación del aire en el mismo nivel que otros importantes riesgos para la salud a nivel mundial, como la dieta malsana y el tabaquismo.

La contaminación del aire es una de las mayores amenazas medioambientales para la salud humana, junto con el cambio climático. La mejora de la calidad del aire puede potenciar los esfuerzos de mitigación del cambio climático, mientras que la reducción de las emisiones mejorará a su vez la calidad del aire. Al esforzarse por alcanzar estos niveles de referencia, los países estarán protegiendo la salud y mitigando el cambio climático mundial. 

La provincia logró un récord durante el confinamiento
De marzo a abril de 2020, en torno a 100.000 ciudadanos almerienses dejaron de desplazarse ha sus puestos de trabajo en un momento u otro dentro del tiempo de confinamiento por coronavirus. Aquel famoso estado de alarma férreo. Ello supuso un flujo de circulación mucho menor tanto en transportes públicos como en vehículos particulares. De hecho, el director gerente del Consorcio de Transporte Metropolitano de Almería, de la Consejería de Fomento, Infraestructuras y Ordenación del Territorio, Luis Miguel Carmona, aseguró en ese momento que “la caída en los niveles de ocupación de las líneas metropolitanas se cifraba en torno al 95% respecto al de los aforos que los servicios presentaban antes de la crisis sanitaria”.

Los desplazamientos de corto recorrido en vehículos privados se redujeron casi un 60% de media, con picos de hasta el 87% el domingo 22 de marzo de 2020 con respecto al mismo día del año anterior o del 71% ese sábado. Eso trajo consigo que Almería estuviera respirando una calidad del aire con niveles tan bajos de contaminación que nunca se habían dado en la provincia de Almería desde que hay registros.

Son los números los que marcaban la diferencia entre la contaminación de 2019 y la que existía en abril de 2020. Los niveles de monóxido de carbono (NO2) son aquellos que proceden de las emisiones de los vehículos. En abril de 2019, en Almería capital en hora punta llegaban a alcanzar los 503 microgramos por metro cúbico (ug/m3). En El Ejido eran algo superiores, alcanzando los 574 (ug/m3). Al igual que en Níjar, donde se superaron los 470 microgramos por metro cúbico.

En abril de 2020, las cifras de contaminación se se rebajaron un 60 y un 85% dependiendo de la jornada. En Almería capital, la cifra máxima del día 15 de abril de 2020 en microgramos por metro cúbico de monóxido de carbono apenas fue de 200 en hora punta, mientras que En El Ejido los niveles alcanzaron los 340 microgramos por metro cúbico (ug/m3). Es en Níjar donde la calidad del aire se resiste a bajar, probablemente inducida por el transporte que se realiza a través de la agricultura es donde menos se rebajó la contaminación, existiendo niveles similares entre el 15 de abril de este año y el de 2019.

Y es que se llevaron a cabo una serie de restricciones que debían cumplirse con el establecimiento del Estado de Alarma, pues los viajes innecesarios estuvieron absolutamente prohibidos y expuestos a sanciones. No se podían realizar viajes para ver a familiares o amigos y ningún tipo de desplazamiento por ocio estuvo permitido. Solo se podía coger un vehículo para desplazarte a tu lugar de trabajo, ya sea a través del vehículo personal o del transporte público. También funcionaban aquellos vehículos que realizaban trabajos para empresas.
Almería tiene uno de los aires más limpios del mundo