martes, 5 de mayo de 2026

Los restos de oso de Almería, entre los más antiguos de la historia

Los restos de oso de Almería, entre los más antiguos de la historia
descubrimiento relevante

Los fragmentos de huesos corresponden a un cúbito y un radio de un oso pardo (Ursus arctos) que habitó la Sierra de Gádor hacia 400.000 ó 500.000 años atrás


David Martínez, el vecino de Alhama de Almería que cuando era un crío descubrió los retos del oso pardo. / Rafael Espino

Rafael Espino
14 de mayo 2017

En noviembre de 2016, Diario de Almería acompañaba a David Martínez, espeleólogo aficionado de Alhama de Almería, a la Sierra de Gádor para entrar en la Cueva de los Burros, lugar que había explorado treinta años atrás, cuanto era apenas un crío, encontrando unos huesos que creyó de oso. Se los entregó a la administración regional y nada más se supo de ellos hasta que durante 2016, ayudado de la Policía Autonómica, volvieron a ponerlo en conocimiento de las autoridades y Diario de Almería, avalado Bienvenido Martínez-Navarro, profesor de investigación ICREA en el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social de Tarragona y en la Universidad Rovira i Virgili.

Ahora, el profesor de la Universidad Politécnica de Madrid, Trinidad de Torres, descubridor de la sima de los huesos de Atapuerca, explica que estos huesos corresponden a un oso pardo que habitó en el Pleistoceno Medio de Almería. El yacimiento descubierto es uno de los tres más antiguos del mundo. El Vicerrectorado de Investigación, Desarrollo e Innovación de la Universidad de Almería ha promovido la identificación y datación de los restos óseos.


Como Diario de Almería narró, el regreso a la cueva, 30 años después, fue realizado por David Martínez, descubridor y por la sección de Medio Ambiente de la Policía Autónoma de Andalucía, quiénes tras localizar dos fragmentos de huesos fosilizados los depositaron en el Centro de Colecciones de la Universidad de Almería (CECOUAL), espacio que conserva piezas geológicas, paleontológicas y colecciones de flora y fauna para su estudio científico y aprovechamiento didáctico.Los restos óseos han sido analizados por el investigador almeriense Trinidad de Torres, catedrático de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas y Energía de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y descubridor de la sima de los huesos de Atapuerca, además de especialista en osos fósiles quién se ofreció a identificar y datar los fragmentos de huesos hallados en Almería.

Los análisis realizados en el Laboratorio de Estratigrafía Biomolecular de la UPM, que dirige el propio Torres, han confirmado que los fragmentos de huesos corresponden a un cúbito y un radio de un oso pardo (Ursus arctos) que habitó la Sierra de Gádor hace entre 400.000-500.000 años.

El yacimiento de oso pardo fósil de Almería se convierte así en el más antiguo de España y uno de los tres más antiguos del mundo junto a los yacimientos de Francia e Italia.

Los restos de oso pardo aportan una valiosa información sobre el Pleistoceno medio de Almería, periodo poco conocido, tanto en Andalucía como en España. El Pleistoceno, que comenzó hace unos 2,6 millones de años se conoce también como 'La Edad de Hielo'.

La presencia del oso pardo en la Sierra de Gádor, junto a los resultados de los análisis de polen fósil y travertinos, confirman que la Sierra era muy húmeda (al menos 700mm de precipitación anual) y con nieve durante todo el invierno a partir de los 800-900 metros de altitud, con temperaturas estivales que no debieron sobrepasar los 25ºC.

A pesar de que el clima comenzó a suavizarse en todo el planeta hace 390.000 años, los osos continuaron habitando la Sierra de Gádor y la provincia de Almería hasta, al menos, 2.300 años A.C. En el siglo XV se cita la presencia del oso pardo en Almería, Jaén y Granada.

Las talas de árboles y el calentamiento climático, que ya se engendraba de forma natural, expulsaron a la megafauna forestal de Almería. No obstante, algunos científicos sostienen que nuestro presente es solo otro periodo cálido que precede a una nueva glaciación, lo que supondría la vuelta del oso pardo a Almería en un futuro no muy lejano.

David Martínez, el descubridor de los restos
David Martínez nació con una afición bajo el brazo, la de explorar. Su única intención era descubrir. No le importaba donde, aunque, si podía elegir, haría vida dentro de una cueva. Es una afición que le viene de largo. Este vecino de Alhama de Almería, ahora con 51 años, ya había hecho un curso de espeleología con apenas 17. No había cavidad que se le resistiera. Así que cuando se le acabaron las que tenía a mano... pidió ayuda. José, un hombre que se dedicaba a coger esparto, le echó una mano. José les guió monte arriba. A unos cuantos kilómetros de Alhama, en la zona suroccidental de la sierra de Gádor, y ya en el término municipal de Felix, casi a 1.700 metros de altura. "Al llegar a la boca de la cueva nos dijo. Ahí la tenéis", explica David.
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La cueva exacta en la que se encuentra el 'oso de Almería', el más antiguo de España

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El hallazgo de restos de oso pardo en la Sierra de Gádor permite situar con precisión la zona entre Felix y Dalías, aunque sin coordenadas públicas


Entrada a la Cueva de los Burros, en la Sierra de Gádor (Almería), donde se localizaron restos de oso pardo de hasta 500.000 años. / Rafael Espino

Rafael Espino
Redactor jefe
Almería, 03 de mayo 2026

En una ladera abrupta de la Sierra de Gádor, entre Felix y Dalías, hay una cueva donde aparecieron restos de oso pardo con una antigüedad de entre 400.000 y 500.000 años, los más antiguos documentados en España. No está señalizada, no aparece en rutas y su acceso no es sencillo. Durante años, ese hallazgo pasó desapercibido incluso para quienes conocían la zona.

Durante años, aquella cavidad —conocida hoy como Cueva de los Burros— quedó fuera del foco científico. Los materiales encontrados no se estudiaron en ese momento y el hallazgo no tuvo recorrido inmediato.



Interior de la Cueva de los Burros en la Sierra de Gádor. / DDA

Todo empezó cuando el espeleólogo David Martínez, siendo aún adolescente, localizó en su interior varios fragmentos óseos. Intuyó su importancia e intentó entregarlos, pero el hallazgo no se analizó en ese momento.

El análisis confirmó que los fragmentos correspondían a Ursus arctos, situados en el Pleistoceno Medio.

El momento en que cambia la historia
El caso no se retomó hasta 2016, cuando Martínez regresó a la cueva acompañado por agentes de Medio Ambiente. Ese mismo año, el diario Diario de Almería accedió al interior junto a él, documentando con imágenes el lugar exacto del hallazgo. Ahora se cumplen 10 años de aquel momento.

A partir de ahí, los restos entraron en circuito científico. Fueron depositados en la Universidad de Almería y analizados por la Universidad Politécnica de Madrid bajo la dirección de Trinidad de Torres.



Entrada a la cueva. / Rafael Espino

El resultado confirmó lo que hasta entonces no se sabía: aquellos fragmentos correspondían a Ursus arctos, con una antigüedad de entre 400.000 y 500.000 años.

Una cueva que cambia el mapa
Ese dato situó a la cueva de la Sierra de Gádor como el registro más antiguo de oso pardo en España y uno de los tres más antiguos del mundo. El hallazgo obligó a replantear la presencia de esta especie en el sur peninsular durante el Pleistoceno Medio.

La ubicación concreta, en una ladera orientada hacia el Campo de Dalías, refuerza la idea de un paisaje muy distinto al actual. Donde hoy predomina un entorno seco, existió un ecosistema frío, húmedo y con cobertura vegetal suficiente para grandes mamíferos.

A día de hoy, la cueva no está señalizada ni su punto exacto se difunde públicamente. Pero ese enclave, ya forma parte de la historia científica: el lugar donde apareció el oso pardo más antiguo documentado en España.

El recorrido de los huesos y su valor científico
Tras su recuperación en 2016, los restos fueron depositados en el CECOUAL (Centro de Colecciones Científicas de la Universidad de Almería), donde se activó la cadena de custodia para su conservación y estudio. Desde allí se remitieron a la Universidad Politécnica de Madrid, donde el equipo dirigido por Trinidad de Torres realizó el análisis morfológico y la datación.

Los fragmentos identificados —un radio y un cúbito— permitieron confirmar que pertenecían a Ursus arctos y situarlos en el Pleistoceno Medio, entre 400.000 y 500.000 años. Este rango cronológico convierte el hallazgo en el más antiguo de España y uno de los tres más antiguos documentados a nivel mundial.

Su importancia no es solo temporal. El yacimiento de la Sierra de Gádor aporta una evidencia directa de la presencia de oso pardo en el sur peninsular en una fase temprana, lo que obliga a revisar los modelos de distribución de la especie, tradicionalmente centrados en el norte de la península. Además, refuerza la hipótesis de que esta zona actuó como refugio climático durante los ciclos glaciales.

Actualmente, los restos forman parte de colecciones científicas y siguen siendo objeto de referencia en estudios sobre la expansión del oso pardo en Europa occidental, a la espera de una publicación monográfica que detalle completamente su contexto y análisis.
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sábado, 2 de mayo de 2026

Almería detecta peces gigantes en sus aguas: del tiburón blanco al atún rojo

Almería detecta peces gigantes en sus aguas: del tiburón blanco al atún rojo
Almería detecta peces gigantes en sus aguas: del tiburón blanco al atún rojo
Registros científicos y observaciones recientes sitúan a Almería como zona de paso de grandes especies marinas
Almería detecta peces raros en su costa: uno de ellos está en peligro de extinción


Un tiburón peregrino abre la boca mientras varios buceadores nadan a escasos metros, evidenciando la enorme escala de uno de los mayores peces del océano. / DDA

Rafael Espino
Redactor jefe
Almería, 01 de mayo 2026

El litoral de Almería se ha convertido en escenario recurrente de encuentros con algunos de los peces más grandes del Mediterráneo. En los últimos años, desde la captura de un tiburón blanco en 2023 hasta la presencia cada vez más habitual de atunes rojos y peces luna, los registros se repiten y refuerzan una misma idea: el mar de Alborán sigue funcionando como ruta de paso para grandes especies.

No se trata de apariciones constantes, pero sí de episodios cada vez más documentados. Pescadores, científicos y registros puntuales coinciden en señalar que estas especies vuelven a dejarse ver frente a la costa almeriense en momentos concretos, especialmente ligados a cambios de temperatura y disponibilidad de alimento.


Tiburón peregrino: el mayor visto en la zona



El Cetorhinus maximus es el pez más grande que puede verse en estas aguas. Puede superar los diez metros y se alimenta filtrando plancton.

En abril de 2023 se documentó un avistamiento frente a la costa almeriense, dentro de una serie de observaciones recogidas en primavera en el mar de Alborán. No es una especie residente, pero sí aparece de forma esporádica y estacional, especialmente cuando aumenta el alimento en superficie.

Los datos no apuntan a un aumento claro de su presencia. Sigue siendo un visitante raro, aunque los sistemas de observación actuales permiten detectarlo con más facilidad que hace años.

Pez luna: el gigante más habitual



El Mola mola es el gran pez más frecuente en Almería. Puede alcanzar más de tres metros y pesar cerca de dos toneladas.

Se observa todos los veranos, con registros continuos entre 2020 y 2025, especialmente en zonas como Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar. Buceadores y embarcaciones recreativas han documentado múltiples encuentros en superficie.

Es una especie habitual en la zona, y su presencia parece mantenerse estable. No hay evidencia clara de aumento, pero sí de observación más frecuente por mayor actividad marítima y difusión en redes.

Tiburón blanco: presencia puntual confirmada



El Carcharodon carcharias es uno de los grandes depredadores del planeta, pero su presencia en Almería es extremadamente rara.

Un estudio del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), publicado en la revista Acta Ichthyologica et Piscatoria, confirmó la captura accidental de un ejemplar juvenil de más de dos metros en abril de 2023 en el Mediterráneo español.

Se trata de un caso puntual, no de una población estable. Las citas son escasas y los científicos consideran que la especie está en situación crítica en el Mediterráneo, con presencia muy reducida.

Atún rojo: el gran migrador



El Thunnus thynnus es uno de los peces grandes más constantes en Almería. Puede superar los cuatro metros y los 600 kilos.

Su presencia está documentada cada año, especialmente entre mayo y junio, durante su migración hacia el Mediterráneo para reproducirse. Es una especie frecuente y predecible en el mar de Alborán.

Tras años de sobrepesca, las poblaciones han mostrado cierta recuperación en el Atlántico oriental, lo que ha favorecido su presencia en rutas como la de Almería.

Pez espada: potencia en aguas profundas



El Xiphias gladius es otro gran depredador presente en la zona. Puede alcanzar cuatro metros y medio tonelada de peso.

Las capturas se repiten de forma regular entre 2021 y 2025, sobre todo en verano. Es una especie habitual en aguas abiertas, aunque menos visible que el atún.

Su presencia se mantiene estable, ligada a ciclos migratorios y a la disponibilidad de presas.

Mero: el gigante residente



El Epinephelus marginatus es el gran pez residente de los fondos rocosos. Puede superar el metro y medio y los 60 kilos.

Se observa de forma continua entre 2015 y 2025 en áreas protegidas como Cabo de Gata. Es una especie estable y local, muy conocida por buceadores.

Las poblaciones han mejorado en zonas protegidas gracias a restricciones pesqueras, lo que ha permitido ver ejemplares de mayor tamaño.

Un mar de paso para grandes especies
El patrón es claro: Almería no es hogar permanente de estos gigantes, pero sí un punto de paso clave. La combinación de corrientes, temperatura y alimento convierte al mar de Alborán en un espacio donde coinciden especies muy distintas en momentos concretos.

Los datos muestran tres escenarios: especies raras y puntuales como el tiburón blanco, visitantes estacionales como el peregrino y migradores regulares como el atún. A ellos se suman residentes como el mero, que completan el mapa de los mayores peces visibles en la costa almeriense.

Tendencia: más observación, no necesariamente más peces
El aumento de vídeos y avistamientos no implica necesariamente más presencia. Los científicos apuntan a factores como el mayor tráfico marítimo, el uso de cámaras y la difusión digital como claves en el aumento de registros.

En paralelo, el cambio climático y la presión pesquera siguen alterando el equilibrio del Mediterráneo. Eso puede modificar rutas, tamaños y frecuencia de aparición de estas especies en los próximos años, en un sistema donde cada cambio tiene efectos en cadena.