Mostrando entradas con la etiqueta Medio Ambiente. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Medio Ambiente. Mostrar todas las entradas

domingo, 14 de junio de 2026

Viaje al corazón de la posidonia en Cabo de Gata, el bosque sumergido del Mediterráneo

Viaje al corazón de la posidonia en Cabo de Gata, el bosque sumergido del Mediterráneo
Viaje al corazón de la posidonia en Cabo de Gata, el bosque sumergido del Mediterráneo
Una jornada impulsada por UICN y OMODA & JAECOO acerca a ciudadanos y divulgadores a uno de los ecosistemas más valiosos y amenazados del litoral almeriense


El divulgador David ‘Chanquete’ fue el coordinador de la actividad acuática. / MARIAN LEÓN

David García
Almería, 14 de junio 2026

No se puede amar lo que se desconoce. Ese es el leitmotiv sobre el que giró la actividad de sensibilización y concienciación que la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) y la marca OMODA & JAECOO realizaron en pleno Parque Natural Cabo de Gata-Níjar. El objetivo, poner en valor y ensalzar las praderas de Posidonia oceánica que alberga el mar Mediterráneo a su paso por la provincia de Almería, un ecosistema fundamental para la biodiversidad marina y la resiliencia del litoral frente al cambio climático y el ser humano, a la postre principales amenazas con las que han de lidiar estas plantas marinas (mal llamadas algas en ocasiones por la ciudadanía).

Relacionado
Las jornadas de concienciación sobre posidonia oceánica en Cabo de Gata, en imágenes
Jornadas de concienciación sobre posidonia oceánica en Cabo de Gata.
Desmontar este tipo de errores tan básicos en su nomenclatura y dar a entender la importancia de estas praderas fueron la razón de ser de unas jornadas que comenzaron con una ponencia de Patricio Peñalver, coordinador de proyectos de la Asociación Hombre y Territorio. Peñalver desgranó algunas de las claves en torno a las que gira la Posidonia oceánica o su importancia para la preservación de los ecosistemas marinos e identificó algunos de los factores que las amenazan. "Históricamente, por falta de regulación o de sensibilización, ha habido actividades que han hecho mucho daño a estas praderas", señalaba Peñalver, aunque matizaba que "la tendencia parece estar cambiando" gracias al impulso de proyectos de conservación a distintas escalas, desde la regional a la internacional.

Una vez concluida la disertación introductoria por parte del experto ambiental, los participantes en este encuentro emprendieron la marcha hasta el lugar donde se iba a desarrollar el trabajo de campo. Desde el puerto de San José zarpó una embarcación con una docena de integrantes hasta Cala Higuera. Allí, realizarían una sesión de esnórquel sobre una pradera de posidonia con la 'tarea' de identificar aquellas especies marinas que fueran avistadas. Todo, guiado por David Valverde, influencer y divulgador del Centro de Buceo ISUB San José, conocido en redes sociales y en los mentideros marinos como 'Chanquete', en alusión al mítico personaje de la serie 'Verano azul', ambientada en Nerja, también localidad de origen de este almeriense de adopción. La filosofía es sencilla: cuanto mejor se conoce un ecosistema, más fácil resulta protegerlo. De ahí que la ciencia ciudadana se haya convertido en una de las patas fundamentales de este proyecto, que busca implicar a vecinos, visitantes y colectivos locales en la recopilación de información y en la vigilancia de estos fondos marinos.

La travesía sirvió también para comprender que la jornada vivida frente a la costa de Cabo de Gata forma parte de un proyecto mucho más amplio. Lo que comenzó en 2023 con un acuerdo de colaboración entre la UICN y el Grupo Chery ha terminado cristalizando en una iniciativa internacional bautizada como Cherish the Nature, presente ya en distintos puntos del planeta y que ha encontrado en el litoral andaluz uno de sus escenarios prioritarios.


Praderas de posidonia oceánica, en pleno Parque Natural Cabo de Gata-Níjar. / MARIAN LEÓN

Uno de los ecosistemas más valiosos de Europa
No es casualidad. Las praderas de posidonia oceánica que tapizan los fondos marinos del Mediterráneo constituyen uno de los ecosistemas más valiosos de Europa. Bajo la superficie, allí donde el visitante apenas percibe una extensión uniforme de hojas verdes meciéndose al ritmo de las corrientes, se esconde un auténtico bosque submarino que da refugio y alimento a multitud de especies, protege las playas frente a la erosión y actúa como un gigantesco almacén natural de carbono.

Precisamente por su relevancia ecológica, también se ha convertido en un ecosistema especialmente vulnerable. El fondeo incontrolado de embarcaciones, la presión urbanística sobre el litoral, la contaminación o el aumento de la temperatura del mar figuran entre las amenazas que ponen en riesgo unas praderas que tardan décadas en recuperarse de cualquier daño. La pérdida de estos hábitats no solo tendría consecuencias ambientales, sino también económicas y sociales para buena parte de las comunidades costeras mediterráneas.

Con estas premisas sobre la mesa, la expedición avanzó hacia la zona de trabajo de campo. Allí, entre explicaciones técnicas y observaciones sobre el terreno, los participantes pudieron familiarizarse con algunos de los métodos empleados para monitorizar el estado de conservación de la posidonia.

La iniciativa, desarrollada por el Centro de Cooperación del Mediterráneo de la UICN junto a OMODA & JAECOO y con la supervisión de la Junta de Andalucía y la dirección del Parque Natural, contempla además otras medidas encaminadas a mejorar la conservación de estas praderas, como la instalación de sistemas de fondeo ecológico y el impulso de acciones formativas y divulgativas. Todo ello con la vista puesta en que Cabo de Gata pueda convertirse en un referente de gestión sostenible y conservación marina.


Una de los miembros de la expedición, bucea los mares de Cala Higuera. / MARIAN LEÓN

La jornada de estos días no es, además, un hecho aislado. Da continuidad al trabajo iniciado el pasado año y tendrá nuevas citas en los próximos meses, entre ellas una acción de voluntariado ambiental centrada en la limpieza del litoral. Pequeños gestos que, sumados, contribuyen a reforzar la protección de un entorno natural tan singular como frágil.

De este modo, cuando la embarcación puso rumbo de regreso a puerto, el objetivo inicial parecía cumplido. Los asistentes desembarcaron con la certeza de que bajo las aguas transparentes de Cabo de Gata se esconde un patrimonio natural cuya supervivencia depende, en buena medida, de que la sociedad lo conozca. Porque, como recordaba el leitmotiv de la jornada, resulta difícil proteger aquello que nunca se ha llegado a comprender. Y la posidonia, silenciosa y paciente bajo el mar, lleva demasiado tiempo esperando ser conocida y, por ende, amada.

El epicentro del páramo almeriense, donde ‘brota’ el desierto

El epicentro del páramo almeriense, ese lugar donde ‘brota’ el desierto
El epicentro del páramo almeriense, ese lugar donde ‘brota’ el desierto
La Depresión de Tabernas es una cuenca cerrada que se extiende en el corazón del desierto
Es conocida por ser uno de los puntos más bajos y cálidos de la región 


Imagen del Desierto de Tabernas. / DDA

Rafael Espino
Redactor jefe
Almería, 15 de agosto 2024

El Desierto de Tabernas, ubicado en la provincia de Almería, España, es reconocido por ser uno de los lugares más cálidos y secos de Europa. Este desierto presenta una variedad de características geográficas y climáticas que contribuyen a sus condiciones extremas, con la Depresión de Tabernas emergiendo como la zona más destacada en términos de temperaturas elevadas.

La Depresión de Tabernas: un horno natural
La Depresión de Tabernas es una cuenca cerrada que se extiende en el corazón del desierto, y es conocida por ser uno de los puntos más bajos y cálidos de la región. Este valle se encuentra a unos 300 metros sobre el nivel del mar, pero su forma y ubicación contribuyen a que acumule calor de manera significativa. Las temperaturas en esta depresión pueden alcanzar niveles impresionantes, especialmente durante el verano.

Durante los últimos meses, las estaciones meteorológicas ubicadas en la Depresión de Tabernas han registrado temperaturas que han superado los 46°C en los días más calurosos. La configuración de la cuenca permite que el calor se acumule y se retenga, creando un microclima extremadamente cálido. La falta de vegetación en la mayor parte de la zona también contribuye a la intensidad del calor, ya que no hay sombra ni humedad para moderar las temperaturas.

Los Albaricoques y La Cueva: Zonas de Máximo Calor
Dentro de la Depresión de Tabernas, áreas específicas como Los Albaricoques y La Cueva se destacan por registrar las temperaturas más extremas. Estos puntos bajos y expuestos están sujetos a una radiación solar directa constante y carecen de la cobertura de vegetación que podría atenuar el calor. En Los Albaricoques, las temperaturas han llegado a los 47°C durante los picos del verano. La combinación de la exposición directa al sol y la ausencia de elementos naturales que absorban o reflejen el calor hace que esta área sea particularmente cálida.

La zona de La Cueva también experimenta condiciones similares. La falta de vegetación y la disposición del terreno permiten que el calor se concentre en esta región, elevando las temperaturas a niveles que pueden superar los 45°C. Estas áreas se encuentran en el fondo de la cuenca, donde el aire caliente tiende a acumularse y la temperatura se eleva aún más debido a la escasa circulación del aire.

Rambla de Tabernas: Un cauce árido
La Rambla de Tabernas, un cauce seco de río que serpentea a través del desierto, también es una zona de interés cuando se habla de temperaturas extremas. La rambla, que carece de vegetación y presenta un terreno árido y expuesto, experimenta temperaturas que han alcanzado los 44°C. La disposición del terreno facilita la acumulación de calor y hace que las temperaturas en esta área sean notablemente altas durante los meses de verano.

Factores climáticos y geográficos
El Desierto de Tabernas se caracteriza por su clima mediterráneo seco, con veranos muy calurosos y secos e inviernos suaves y húmedos. La combinación de una alta radiación solar, una baja humedad relativa y vientos mínimos contribuye a las temperaturas extremas que se registran en la región. La Depresión de Tabernas, debido a su configuración geográfica, amplifica estos efectos climáticos, creando un entorno que puede desafiar a los estándares típicos de calor.

En resumen, la Depresión de Tabernas y las áreas circundantes como Los Albaricoques, La Cueva y la Rambla de Tabernas son las zonas más cálidas del desierto. La configuración de la cuenca, la falta de vegetación y las condiciones climáticas extremas convergen para producir temperaturas que pueden superar los 46°C, haciendo de este desierto un lugar notable por sus condiciones severas. La comprensión de estas características es fundamental para quienes estudian o visitan la región, ya que el Desierto de Tabernas continúa siendo un ejemplo fascinante de la interacción entre la geografía y el clima.

Ni más agua lo arregla: un estudio explica qué está dañando el suelo del desierto de Almería

Ni más agua lo arregla: un estudio explica qué está dañando el suelo del desierto de Almería
Ni más agua lo arregla: un estudio explica qué está dañando el suelo del desierto de Almería
Un experimento de tres años en el desierto de Tabernas analiza cómo responden las biocostras —clave del suelo— ante sequía prolongada y aumento de lluvias


El desierto de Tabernas (Almería), donde un estudio ha comprobado que la sequía degrada el suelo, pero más lluvia no logra recuperarlo. / Marian León

Rafael Espino
Redactor jefe
Almería, 14 de junio 2026

El suelo del desierto de Tabernas, en Almería, no reacciona como muchos imaginarían cuando llueve. Más agua no significa un suelo más sano. Un estudio científico lo deja claro: la sequía sí lo degrada, pero aumentar las precipitaciones no lo recupera.

Lo que está en juego no es visible a simple vista. Sobre el terreno hay una capa muy fina de vida —microorganismos, líquenes y musgos— que funciona como una “piel” protectora del suelo. Se llama biocostra y es clave para evitar que el desierto se deteriore aún más.

Cuando falta agua, el suelo se rompe
El experimento confirma un efecto directo: la sequía daña el suelo. Cuando desaparece la lluvia, esa capa protectora se va debilitando y deja más superficie desnuda, una señal clara de degradación.

Aunque estas comunidades resisten largos periodos secos, no se detienen del todo. Siguen consumiendo energía, pero sin agua suficiente no pueden compensarlo. El resultado es un desequilibrio: pierden más de lo que ganan.

Más lluvia no significa recuperación
Aquí está la clave del estudio. Aumentar la lluvia no mejora el suelo.

Cuando llega más agua, la biocostra se activa y funciona con más intensidad. Pero ese aumento de actividad no se traduce en crecimiento ni en más cobertura. El suelo no se regenera.

La explicación es directa: al activarse más, estas comunidades también gastan más energía. Es decir, lo que ganan lo consumen, y el balance final apenas cambia. Por eso, el estudio concluye que el aumento de la precipitación no incrementa la biocostra.

Un sistema ya en equilibrio
El desierto de Tabernas está cerca de su límite natural. La biocostra ya ocupa gran parte del suelo y su crecimiento es muy lento, por lo que añadir más agua no provoca cambios visibles a corto plazo.

Además, si las lluvias aumentaran de forma sostenida, el ecosistema cambiaría por completo. Crecerían plantas más grandes que acabarían desplazando a estas comunidades, alterando el equilibrio actual del desierto.

Qué demuestra el estudio
La investigación, titulada “Drought affects biocrust more than increased rainfall in the Tabernas Desert (SE Spain)”, se ha desarrollado durante tres años en condiciones reales.

Los científicos compararon zonas con lluvia normal, más lluvia y sin lluvia, midiendo tanto la cobertura del suelo como su actividad biológica.

La conclusión es clara y rompe una idea muy extendida: la sequía sí degrada el suelo, pero más lluvia no lo recupera.

La ciencia se moviliza para combatir la sarna de la cabra montés en las sierras almerienses

La ciencia se moviliza para combatir la sarna de la cabra montés en las sierras almerienses
La ciencia se moviliza para combatir la sarna de la cabra montés en las sierras almerienses
Fundación Artemisan lidera un proyecto pionero que permitirá desarrollar un enfoque sistemático para abordar la enfermedad en la especie, de carácter multidisciplinar y colaborativo


Cabra montés que habita en la provincia de Almería en Sierra de Los Filabres y en Sierra Nevada. / DA

Diario de Almería
María José Uroz
Redactora
Almería, 14 de junio 2026

La puesta en marcha de un ambicioso proyecto de investigación impulsado por Fundación Artemisan, APTCE y SCI Iberian Chapter para combatir la sarna sarcóptica en la cabra montés adquiere una especial relevancia para Almería, una de las provincias españolas donde la enfermedad mantiene una mayor incidencia y donde cada año se activan medidas extraordinarias para intentar frenar su expansión.


Cabra montés en la Sierra de Los Filabres / Diario de Almería

La iniciativa, como recoge en su página web la Federación Andaluza de Caza, contará con una inversión aproximada de 900.000 euros, pretende desarrollar por primera vez en España una estrategia científica integral para controlar una enfermedad que afecta a una de las especies más emblemáticas de los ecosistemas de montaña del país. La importancia de este proyecto para la provincia queda reflejada en las cifras de población de cabra montés. Según los últimos censos y seguimientos realizados por la Consejería de Sostenibilidad, Medio Ambiente y Economía Azul, los principales núcleos de la especie en Almería se localizan en Sierra Nevada y en el macizo de Baza-Filabres.

Sierra Nevada, compartida con Granada, alberga la mayor población mundial de cabra montés. Por su parte, las sierras de Baza y Los Filabres concentran conjuntamente cerca de 3.000 animales, convirtiendo al territorio almeriense en una de las áreas estratégicas para la conservación de la especie en la península ibérica. La Sierra de Gádor y Los Vélez son otros dos puntos estratégicos donde la población va en aumento año tras año.

Un proyecto sin precedentes pretende asegurar el futuro de la población en España
La presencia de estas importantes poblaciones ha obligado a mantener una vigilancia sanitaria permanente ante la amenaza de la sarna sarcóptica, una enfermedad parasitaria causada por el ácaro Sarcoptes scabiei que provoca lesiones cutáneas severas, debilitamiento progresivo y, en numerosos casos, la muerte de los animales afectados.

Emergencia cinegética temporal en más de 80 pueblos
De hecho, la Junta de Andalucía declara habitualmente durante estas fechas del mes de junio la emergencia cinegética temporal por sarna sarcóptica en amplias zonas de la provincia. La medida afecta a decenas de municipios repartidos por Sierra Nevada, Sierra de Gádor, Sierra de los Filabres, la Alpujarra Almeriense y el Valle del Almanzora, con el objetivo de facilitar actuaciones de control y gestión sobre ejemplares enfermos.

La delimitación de estas áreas de emergencia incluye más de ochenta municipios almerienses, entre ellos Abla, Abrucena, Fiñana, Gérgal, Nacimiento, Laujar de Andarax, Fondón, Bayárcal, Berja, Adra, Dalías, Enix, Félix, Vícar, Serón, Bacares, Tabernas, Purchena, Tíjola y numerosos términos municipales de las comarcas de Los Filabres y el Almanzora.

Aunque actualmente existen tratamientos eficaces para animales domésticos y ganaderos, su aplicación en poblaciones silvestres resulta extremadamente compleja. La imposibilidad de garantizar la dosificación individual de los tratamientos y el riesgo de afectar a otras especies dificultan el control efectivo de la enfermedad en libertad.

La Junta vigila desde hace 20 años para garantizar la conservación
Desde el año 2008, la Junta de Andalucía desarrolla en Almería el Programa Andaluz de la Cabra Montés, una iniciativa orientada al seguimiento sanitario y poblacional de esta especie emblemática en la comunidad. El proyecto incluye la recogida de muestras procedentes de animales abatidos en distintas zonas del territorio, así como el control específico de enfermedades como la sarna sarcóptica, una de las principales amenazas para la especie y con mayor incidencia en los últimos años. Dichas muestras son analizadas en laboratorio con el objetivo de determinar la exposición a distintos patógenos mediante el estudio de anticuerpos y otros indicadores sanitarios. Los resultados obtenidos permiten disponer de una base científica sólida para evaluar el estado de salud de las poblaciones y, en su caso, adoptar medidas de gestión y conservación destinadas a garantizar la viabilidad de la cabra montés en su hábitat natural. Se trata de un programa de vigilancia y control similar al que va a iniciar la Fundación Artemisan.

Para superar estas limitaciones, el nuevo programa de investigación desarrollará varias líneas de trabajo complementarias. Entre ellas destacan la búsqueda de alternativas farmacológicas a la ivermectina, el diseño de sistemas selectivos para administrar tratamientos en campo, el desarrollo de acaricidas biológicos y el análisis genético de las poblaciones del ácaro para detectar posibles resistencias a los antiparasitarios. Asimismo, el proyecto contempla la creación de un centro experimental específico que permitirá realizar ensayos controlados con animales y obtener evidencia científica de la eficacia de las distintas estrategias de control.

Almería activa cada año la emergencia por una enfermedad que no logra erradicarse
Perspectiva multidisciplinar
Los promotores consideran que se trata del primer programa español diseñado específicamente para abordar la sarna sarcóptica en cabra montés desde una perspectiva multidisciplinar, integrando a investigadores, veterinarios, gestores de fauna y representantes del sector cinegético.

En una provincia donde las densidades de cabra montés oscilan habitualmente entre cuatro y nueve ejemplares por kilómetro cuadrado y donde la gestión sanitaria de la especie constituye una prioridad desde hace años, los resultados de esta investigación podrían suponer un avance decisivo para garantizar la conservación a largo plazo de una de las grandes joyas faunísticas de las montañas almerienses.

martes, 5 de mayo de 2026

Los restos de oso de Almería, entre los más antiguos de la historia

Los restos de oso de Almería, entre los más antiguos de la historia
descubrimiento relevante

Los fragmentos de huesos corresponden a un cúbito y un radio de un oso pardo (Ursus arctos) que habitó la Sierra de Gádor hacia 400.000 ó 500.000 años atrás


David Martínez, el vecino de Alhama de Almería que cuando era un crío descubrió los retos del oso pardo. / Rafael Espino

Rafael Espino
14 de mayo 2017

En noviembre de 2016, Diario de Almería acompañaba a David Martínez, espeleólogo aficionado de Alhama de Almería, a la Sierra de Gádor para entrar en la Cueva de los Burros, lugar que había explorado treinta años atrás, cuanto era apenas un crío, encontrando unos huesos que creyó de oso. Se los entregó a la administración regional y nada más se supo de ellos hasta que durante 2016, ayudado de la Policía Autonómica, volvieron a ponerlo en conocimiento de las autoridades y Diario de Almería, avalado Bienvenido Martínez-Navarro, profesor de investigación ICREA en el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social de Tarragona y en la Universidad Rovira i Virgili.

Ahora, el profesor de la Universidad Politécnica de Madrid, Trinidad de Torres, descubridor de la sima de los huesos de Atapuerca, explica que estos huesos corresponden a un oso pardo que habitó en el Pleistoceno Medio de Almería. El yacimiento descubierto es uno de los tres más antiguos del mundo. El Vicerrectorado de Investigación, Desarrollo e Innovación de la Universidad de Almería ha promovido la identificación y datación de los restos óseos.


Como Diario de Almería narró, el regreso a la cueva, 30 años después, fue realizado por David Martínez, descubridor y por la sección de Medio Ambiente de la Policía Autónoma de Andalucía, quiénes tras localizar dos fragmentos de huesos fosilizados los depositaron en el Centro de Colecciones de la Universidad de Almería (CECOUAL), espacio que conserva piezas geológicas, paleontológicas y colecciones de flora y fauna para su estudio científico y aprovechamiento didáctico.Los restos óseos han sido analizados por el investigador almeriense Trinidad de Torres, catedrático de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas y Energía de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y descubridor de la sima de los huesos de Atapuerca, además de especialista en osos fósiles quién se ofreció a identificar y datar los fragmentos de huesos hallados en Almería.

Los análisis realizados en el Laboratorio de Estratigrafía Biomolecular de la UPM, que dirige el propio Torres, han confirmado que los fragmentos de huesos corresponden a un cúbito y un radio de un oso pardo (Ursus arctos) que habitó la Sierra de Gádor hace entre 400.000-500.000 años.

El yacimiento de oso pardo fósil de Almería se convierte así en el más antiguo de España y uno de los tres más antiguos del mundo junto a los yacimientos de Francia e Italia.

Los restos de oso pardo aportan una valiosa información sobre el Pleistoceno medio de Almería, periodo poco conocido, tanto en Andalucía como en España. El Pleistoceno, que comenzó hace unos 2,6 millones de años se conoce también como 'La Edad de Hielo'.

La presencia del oso pardo en la Sierra de Gádor, junto a los resultados de los análisis de polen fósil y travertinos, confirman que la Sierra era muy húmeda (al menos 700mm de precipitación anual) y con nieve durante todo el invierno a partir de los 800-900 metros de altitud, con temperaturas estivales que no debieron sobrepasar los 25ºC.

A pesar de que el clima comenzó a suavizarse en todo el planeta hace 390.000 años, los osos continuaron habitando la Sierra de Gádor y la provincia de Almería hasta, al menos, 2.300 años A.C. En el siglo XV se cita la presencia del oso pardo en Almería, Jaén y Granada.

Las talas de árboles y el calentamiento climático, que ya se engendraba de forma natural, expulsaron a la megafauna forestal de Almería. No obstante, algunos científicos sostienen que nuestro presente es solo otro periodo cálido que precede a una nueva glaciación, lo que supondría la vuelta del oso pardo a Almería en un futuro no muy lejano.

David Martínez, el descubridor de los restos
David Martínez nació con una afición bajo el brazo, la de explorar. Su única intención era descubrir. No le importaba donde, aunque, si podía elegir, haría vida dentro de una cueva. Es una afición que le viene de largo. Este vecino de Alhama de Almería, ahora con 51 años, ya había hecho un curso de espeleología con apenas 17. No había cavidad que se le resistiera. Así que cuando se le acabaron las que tenía a mano... pidió ayuda. José, un hombre que se dedicaba a coger esparto, le echó una mano. José les guió monte arriba. A unos cuantos kilómetros de Alhama, en la zona suroccidental de la sierra de Gádor, y ya en el término municipal de Felix, casi a 1.700 metros de altura. "Al llegar a la boca de la cueva nos dijo. Ahí la tenéis", explica David.
Los restos de oso de Almería, entre los más antiguos de la historia

La cueva exacta en la que se encuentra el 'oso de Almería', el más antiguo de España

La cueva exacta en la que se encuentra el 'oso de Almería', el más antiguo de España
El hallazgo de restos de oso pardo en la Sierra de Gádor permite situar con precisión la zona entre Felix y Dalías, aunque sin coordenadas públicas


Entrada a la Cueva de los Burros, en la Sierra de Gádor (Almería), donde se localizaron restos de oso pardo de hasta 500.000 años. / Rafael Espino

Rafael Espino
Redactor jefe
Almería, 03 de mayo 2026

En una ladera abrupta de la Sierra de Gádor, entre Felix y Dalías, hay una cueva donde aparecieron restos de oso pardo con una antigüedad de entre 400.000 y 500.000 años, los más antiguos documentados en España. No está señalizada, no aparece en rutas y su acceso no es sencillo. Durante años, ese hallazgo pasó desapercibido incluso para quienes conocían la zona.

Durante años, aquella cavidad —conocida hoy como Cueva de los Burros— quedó fuera del foco científico. Los materiales encontrados no se estudiaron en ese momento y el hallazgo no tuvo recorrido inmediato.



Interior de la Cueva de los Burros en la Sierra de Gádor. / DDA

Todo empezó cuando el espeleólogo David Martínez, siendo aún adolescente, localizó en su interior varios fragmentos óseos. Intuyó su importancia e intentó entregarlos, pero el hallazgo no se analizó en ese momento.

El análisis confirmó que los fragmentos correspondían a Ursus arctos, situados en el Pleistoceno Medio.

El momento en que cambia la historia
El caso no se retomó hasta 2016, cuando Martínez regresó a la cueva acompañado por agentes de Medio Ambiente. Ese mismo año, el diario Diario de Almería accedió al interior junto a él, documentando con imágenes el lugar exacto del hallazgo. Ahora se cumplen 10 años de aquel momento.

A partir de ahí, los restos entraron en circuito científico. Fueron depositados en la Universidad de Almería y analizados por la Universidad Politécnica de Madrid bajo la dirección de Trinidad de Torres.



Entrada a la cueva. / Rafael Espino

El resultado confirmó lo que hasta entonces no se sabía: aquellos fragmentos correspondían a Ursus arctos, con una antigüedad de entre 400.000 y 500.000 años.

Una cueva que cambia el mapa
Ese dato situó a la cueva de la Sierra de Gádor como el registro más antiguo de oso pardo en España y uno de los tres más antiguos del mundo. El hallazgo obligó a replantear la presencia de esta especie en el sur peninsular durante el Pleistoceno Medio.

La ubicación concreta, en una ladera orientada hacia el Campo de Dalías, refuerza la idea de un paisaje muy distinto al actual. Donde hoy predomina un entorno seco, existió un ecosistema frío, húmedo y con cobertura vegetal suficiente para grandes mamíferos.

A día de hoy, la cueva no está señalizada ni su punto exacto se difunde públicamente. Pero ese enclave, ya forma parte de la historia científica: el lugar donde apareció el oso pardo más antiguo documentado en España.

El recorrido de los huesos y su valor científico
Tras su recuperación en 2016, los restos fueron depositados en el CECOUAL (Centro de Colecciones Científicas de la Universidad de Almería), donde se activó la cadena de custodia para su conservación y estudio. Desde allí se remitieron a la Universidad Politécnica de Madrid, donde el equipo dirigido por Trinidad de Torres realizó el análisis morfológico y la datación.

Los fragmentos identificados —un radio y un cúbito— permitieron confirmar que pertenecían a Ursus arctos y situarlos en el Pleistoceno Medio, entre 400.000 y 500.000 años. Este rango cronológico convierte el hallazgo en el más antiguo de España y uno de los tres más antiguos documentados a nivel mundial.

Su importancia no es solo temporal. El yacimiento de la Sierra de Gádor aporta una evidencia directa de la presencia de oso pardo en el sur peninsular en una fase temprana, lo que obliga a revisar los modelos de distribución de la especie, tradicionalmente centrados en el norte de la península. Además, refuerza la hipótesis de que esta zona actuó como refugio climático durante los ciclos glaciales.

Actualmente, los restos forman parte de colecciones científicas y siguen siendo objeto de referencia en estudios sobre la expansión del oso pardo en Europa occidental, a la espera de una publicación monográfica que detalle completamente su contexto y análisis.
La cueva exacta en la que se encuentra el 'oso de Almería', el más antiguo de España