domingo, 14 de junio de 2026

Ni más agua lo arregla: un estudio explica qué está dañando el suelo del desierto de Almería

Ni más agua lo arregla: un estudio explica qué está dañando el suelo del desierto de Almería
Ni más agua lo arregla: un estudio explica qué está dañando el suelo del desierto de Almería
Un experimento de tres años en el desierto de Tabernas analiza cómo responden las biocostras —clave del suelo— ante sequía prolongada y aumento de lluvias


El desierto de Tabernas (Almería), donde un estudio ha comprobado que la sequía degrada el suelo, pero más lluvia no logra recuperarlo. / Marian León

Rafael Espino
Redactor jefe
Almería, 14 de junio 2026

El suelo del desierto de Tabernas, en Almería, no reacciona como muchos imaginarían cuando llueve. Más agua no significa un suelo más sano. Un estudio científico lo deja claro: la sequía sí lo degrada, pero aumentar las precipitaciones no lo recupera.

Lo que está en juego no es visible a simple vista. Sobre el terreno hay una capa muy fina de vida —microorganismos, líquenes y musgos— que funciona como una “piel” protectora del suelo. Se llama biocostra y es clave para evitar que el desierto se deteriore aún más.

Cuando falta agua, el suelo se rompe
El experimento confirma un efecto directo: la sequía daña el suelo. Cuando desaparece la lluvia, esa capa protectora se va debilitando y deja más superficie desnuda, una señal clara de degradación.

Aunque estas comunidades resisten largos periodos secos, no se detienen del todo. Siguen consumiendo energía, pero sin agua suficiente no pueden compensarlo. El resultado es un desequilibrio: pierden más de lo que ganan.

Más lluvia no significa recuperación
Aquí está la clave del estudio. Aumentar la lluvia no mejora el suelo.

Cuando llega más agua, la biocostra se activa y funciona con más intensidad. Pero ese aumento de actividad no se traduce en crecimiento ni en más cobertura. El suelo no se regenera.

La explicación es directa: al activarse más, estas comunidades también gastan más energía. Es decir, lo que ganan lo consumen, y el balance final apenas cambia. Por eso, el estudio concluye que el aumento de la precipitación no incrementa la biocostra.

Un sistema ya en equilibrio
El desierto de Tabernas está cerca de su límite natural. La biocostra ya ocupa gran parte del suelo y su crecimiento es muy lento, por lo que añadir más agua no provoca cambios visibles a corto plazo.

Además, si las lluvias aumentaran de forma sostenida, el ecosistema cambiaría por completo. Crecerían plantas más grandes que acabarían desplazando a estas comunidades, alterando el equilibrio actual del desierto.

Qué demuestra el estudio
La investigación, titulada “Drought affects biocrust more than increased rainfall in the Tabernas Desert (SE Spain)”, se ha desarrollado durante tres años en condiciones reales.

Los científicos compararon zonas con lluvia normal, más lluvia y sin lluvia, midiendo tanto la cobertura del suelo como su actividad biológica.

La conclusión es clara y rompe una idea muy extendida: la sequía sí degrada el suelo, pero más lluvia no lo recupera.

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