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domingo, 14 de junio de 2026

Viaje al corazón de la posidonia en Cabo de Gata, el bosque sumergido del Mediterráneo

Viaje al corazón de la posidonia en Cabo de Gata, el bosque sumergido del Mediterráneo
Viaje al corazón de la posidonia en Cabo de Gata, el bosque sumergido del Mediterráneo
Una jornada impulsada por UICN y OMODA & JAECOO acerca a ciudadanos y divulgadores a uno de los ecosistemas más valiosos y amenazados del litoral almeriense


El divulgador David ‘Chanquete’ fue el coordinador de la actividad acuática. / MARIAN LEÓN

David García
Almería, 14 de junio 2026

No se puede amar lo que se desconoce. Ese es el leitmotiv sobre el que giró la actividad de sensibilización y concienciación que la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) y la marca OMODA & JAECOO realizaron en pleno Parque Natural Cabo de Gata-Níjar. El objetivo, poner en valor y ensalzar las praderas de Posidonia oceánica que alberga el mar Mediterráneo a su paso por la provincia de Almería, un ecosistema fundamental para la biodiversidad marina y la resiliencia del litoral frente al cambio climático y el ser humano, a la postre principales amenazas con las que han de lidiar estas plantas marinas (mal llamadas algas en ocasiones por la ciudadanía).

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Las jornadas de concienciación sobre posidonia oceánica en Cabo de Gata, en imágenes
Jornadas de concienciación sobre posidonia oceánica en Cabo de Gata.
Desmontar este tipo de errores tan básicos en su nomenclatura y dar a entender la importancia de estas praderas fueron la razón de ser de unas jornadas que comenzaron con una ponencia de Patricio Peñalver, coordinador de proyectos de la Asociación Hombre y Territorio. Peñalver desgranó algunas de las claves en torno a las que gira la Posidonia oceánica o su importancia para la preservación de los ecosistemas marinos e identificó algunos de los factores que las amenazan. "Históricamente, por falta de regulación o de sensibilización, ha habido actividades que han hecho mucho daño a estas praderas", señalaba Peñalver, aunque matizaba que "la tendencia parece estar cambiando" gracias al impulso de proyectos de conservación a distintas escalas, desde la regional a la internacional.

Una vez concluida la disertación introductoria por parte del experto ambiental, los participantes en este encuentro emprendieron la marcha hasta el lugar donde se iba a desarrollar el trabajo de campo. Desde el puerto de San José zarpó una embarcación con una docena de integrantes hasta Cala Higuera. Allí, realizarían una sesión de esnórquel sobre una pradera de posidonia con la 'tarea' de identificar aquellas especies marinas que fueran avistadas. Todo, guiado por David Valverde, influencer y divulgador del Centro de Buceo ISUB San José, conocido en redes sociales y en los mentideros marinos como 'Chanquete', en alusión al mítico personaje de la serie 'Verano azul', ambientada en Nerja, también localidad de origen de este almeriense de adopción. La filosofía es sencilla: cuanto mejor se conoce un ecosistema, más fácil resulta protegerlo. De ahí que la ciencia ciudadana se haya convertido en una de las patas fundamentales de este proyecto, que busca implicar a vecinos, visitantes y colectivos locales en la recopilación de información y en la vigilancia de estos fondos marinos.

La travesía sirvió también para comprender que la jornada vivida frente a la costa de Cabo de Gata forma parte de un proyecto mucho más amplio. Lo que comenzó en 2023 con un acuerdo de colaboración entre la UICN y el Grupo Chery ha terminado cristalizando en una iniciativa internacional bautizada como Cherish the Nature, presente ya en distintos puntos del planeta y que ha encontrado en el litoral andaluz uno de sus escenarios prioritarios.


Praderas de posidonia oceánica, en pleno Parque Natural Cabo de Gata-Níjar. / MARIAN LEÓN

Uno de los ecosistemas más valiosos de Europa
No es casualidad. Las praderas de posidonia oceánica que tapizan los fondos marinos del Mediterráneo constituyen uno de los ecosistemas más valiosos de Europa. Bajo la superficie, allí donde el visitante apenas percibe una extensión uniforme de hojas verdes meciéndose al ritmo de las corrientes, se esconde un auténtico bosque submarino que da refugio y alimento a multitud de especies, protege las playas frente a la erosión y actúa como un gigantesco almacén natural de carbono.

Precisamente por su relevancia ecológica, también se ha convertido en un ecosistema especialmente vulnerable. El fondeo incontrolado de embarcaciones, la presión urbanística sobre el litoral, la contaminación o el aumento de la temperatura del mar figuran entre las amenazas que ponen en riesgo unas praderas que tardan décadas en recuperarse de cualquier daño. La pérdida de estos hábitats no solo tendría consecuencias ambientales, sino también económicas y sociales para buena parte de las comunidades costeras mediterráneas.

Con estas premisas sobre la mesa, la expedición avanzó hacia la zona de trabajo de campo. Allí, entre explicaciones técnicas y observaciones sobre el terreno, los participantes pudieron familiarizarse con algunos de los métodos empleados para monitorizar el estado de conservación de la posidonia.

La iniciativa, desarrollada por el Centro de Cooperación del Mediterráneo de la UICN junto a OMODA & JAECOO y con la supervisión de la Junta de Andalucía y la dirección del Parque Natural, contempla además otras medidas encaminadas a mejorar la conservación de estas praderas, como la instalación de sistemas de fondeo ecológico y el impulso de acciones formativas y divulgativas. Todo ello con la vista puesta en que Cabo de Gata pueda convertirse en un referente de gestión sostenible y conservación marina.


Una de los miembros de la expedición, bucea los mares de Cala Higuera. / MARIAN LEÓN

La jornada de estos días no es, además, un hecho aislado. Da continuidad al trabajo iniciado el pasado año y tendrá nuevas citas en los próximos meses, entre ellas una acción de voluntariado ambiental centrada en la limpieza del litoral. Pequeños gestos que, sumados, contribuyen a reforzar la protección de un entorno natural tan singular como frágil.

De este modo, cuando la embarcación puso rumbo de regreso a puerto, el objetivo inicial parecía cumplido. Los asistentes desembarcaron con la certeza de que bajo las aguas transparentes de Cabo de Gata se esconde un patrimonio natural cuya supervivencia depende, en buena medida, de que la sociedad lo conozca. Porque, como recordaba el leitmotiv de la jornada, resulta difícil proteger aquello que nunca se ha llegado a comprender. Y la posidonia, silenciosa y paciente bajo el mar, lleva demasiado tiempo esperando ser conocida y, por ende, amada.

El desierto de Tabernas continúa en expansión

El desierto de Tabernas continúa en expansión
El desierto de Tabernas continúa en expansión
cambio climático

El 35% de la superficie de la provincia tiene riesgo de ser víctima de la desertificación (de su avance)
La mano del hombre es también una causa tangible del problema


Imagen del desierto de Tabernas con uno de sus poblados al fondo.

Rafael Espino
Redactor jefe
24 de octubre 2021

Y parecía que no iba a llegar nunca. Que era una profecía destinada a morir entre aquellos locos que un par de décadas atrás avisaron de que la tierra estaba sufriendo un cambio en su clima debido a la mano del hombre. Pero no era broma. Las consecuencias del cambio climático ya están aquí. En 1970, la temperatura media de Almería era de 17,96 grados, la cifra ha aumentado hasta los 19,69 que se dan en la actualidad. Si continúa la tendencia actúa y no se poner en marcha actuaciones de mitigación, Almería habrá ganado en 2050 cuatro grados de temperatura media anual con respecto a hace cincuenta años.

El 35% de la superficie de la provincia tiene riesgo de ser víctima de la desertificación (de su avance). En concreto, ese porcentaje se reparte entre un 3% de la superficie provincia que presenta un riesgo “muy alto”, un 15% con posibilidades “altas” de resultar afectadas por el avance de la erosión en sus suelos y un 17% que tiene un riesgo “moderado”.

En un lugar en el que escasean las lluvias y buena parte de la desertificación supone un hecho heredado, la mano del hombre es una causa tangible del avance de este problema en la provincia de Almería y en el resto del planeta.

Jaime Martínez Valderrama, Doctor Ingeniero Agrónomo especialista en Desertificación y Cambio Global, explica la agricultura y el turismo son los principales factores de la expansión de la desertificación en zonas como Almería, Granada o la Costa del Sol. La explicación es sencilla, el turismo y la agricultura requieren de agua y eso trae consigo la sobreexplotación de los acuíferos. Se genera, por lo tanto, una degradación de la tierra, que es, en definitiva, lo que sucede cuando avanza el desierto. La agricultura, por lo tanto, es víctima y verdugo de la desertificación.

Almería es, por lo tanto, una provincia en la que el desierto avanza a causa de dos vertientes, el cambio climático y la mano del hombre.

Todo esto, desde un punto de vista local e internacional se está desarrollando desde ayer en el Simposio Internacional “Geoecology and Desertificatión- from physical to human factors (EcoDesert)” de La Estación Experimental de Zonas Áridas, perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), y tiene como escenario en hotel NH de la capital almeriense.

En Almería, parte de la sociedad ya se ha concienciado del problema de la sobreexplotación de acuíferos y se han iniciado planes de recuperación, uno de ellos en el acuífero del Poniente. Eso, unido a la obtención de agua a través de las desaladoras, podría ayudar, sin duda, a frenar o debilitar el avance de la degradación del suelo en la provincia de Almería, sin embargo, también habría que tomar medidas contra el cambio climático, algo, que, por otra parte, también ha comenzado a hacerse gracias a proyectos como Life Adaptamed, que ha hecho del azufaifar un símbolo de la lucha contra las consecuencias de este cambio. En el simposio se están dando cita investigadores de referencia internacional , cuyo propósito persigue identificar y explorar algunos temas avanzados, que relacionan la explotación de ecosistemas naturales con el bienestar y persistencia de las poblaciones humanas.

El trabajo liderado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas alerta de los impactos del cambio climático sobre las interacciones entre los organismos del suelo, como bacterias y hongos, y las plantas. El informe ofrece un detallado análisis de la interacción mutua entre ambos tipos de organismos, destacando las diferentes respuestas que cada uno tiene y que pueden conducir a cambios importantes en las comunidades vegetales. El desierto de Tabernas es una de las ‘probetas’ del ensayo y uno de los lugares de la provincia en los que el cambio se podría producir más rápidamente.

Así, la hojarasca producida por las diferentes especies de planta difiere en composición y calidad, y los microbios del suelo están adaptados a ese tipo de hojarasca, descomponiéndola fácilmente. Los hongos, junto a las bacterias, son responsables de la descomposición de la hojarasca y a menudo están vinculados a ciertas especies de plantas, como se detecta fácilmente en los hongos del bosque, normalmente asociados a un tipo determinado de árbol.

En el informe, elaborado por un equipo internacional de expertos de once instituciones científicas, se pone de manifiesto que, consecuencia del cambio climático, habrá cambios en la distribución tanto de las plantas como de los organismos del suelo, lo que puede dar lugar a que algunas plantas se liberen de sus parásitos y muestren un comportamiento de tipo invasivo en su nueva área de distribución.

El epicentro del páramo almeriense, donde ‘brota’ el desierto

El epicentro del páramo almeriense, ese lugar donde ‘brota’ el desierto
El epicentro del páramo almeriense, ese lugar donde ‘brota’ el desierto
La Depresión de Tabernas es una cuenca cerrada que se extiende en el corazón del desierto
Es conocida por ser uno de los puntos más bajos y cálidos de la región 


Imagen del Desierto de Tabernas. / DDA

Rafael Espino
Redactor jefe
Almería, 15 de agosto 2024

El Desierto de Tabernas, ubicado en la provincia de Almería, España, es reconocido por ser uno de los lugares más cálidos y secos de Europa. Este desierto presenta una variedad de características geográficas y climáticas que contribuyen a sus condiciones extremas, con la Depresión de Tabernas emergiendo como la zona más destacada en términos de temperaturas elevadas.

La Depresión de Tabernas: un horno natural
La Depresión de Tabernas es una cuenca cerrada que se extiende en el corazón del desierto, y es conocida por ser uno de los puntos más bajos y cálidos de la región. Este valle se encuentra a unos 300 metros sobre el nivel del mar, pero su forma y ubicación contribuyen a que acumule calor de manera significativa. Las temperaturas en esta depresión pueden alcanzar niveles impresionantes, especialmente durante el verano.

Durante los últimos meses, las estaciones meteorológicas ubicadas en la Depresión de Tabernas han registrado temperaturas que han superado los 46°C en los días más calurosos. La configuración de la cuenca permite que el calor se acumule y se retenga, creando un microclima extremadamente cálido. La falta de vegetación en la mayor parte de la zona también contribuye a la intensidad del calor, ya que no hay sombra ni humedad para moderar las temperaturas.

Los Albaricoques y La Cueva: Zonas de Máximo Calor
Dentro de la Depresión de Tabernas, áreas específicas como Los Albaricoques y La Cueva se destacan por registrar las temperaturas más extremas. Estos puntos bajos y expuestos están sujetos a una radiación solar directa constante y carecen de la cobertura de vegetación que podría atenuar el calor. En Los Albaricoques, las temperaturas han llegado a los 47°C durante los picos del verano. La combinación de la exposición directa al sol y la ausencia de elementos naturales que absorban o reflejen el calor hace que esta área sea particularmente cálida.

La zona de La Cueva también experimenta condiciones similares. La falta de vegetación y la disposición del terreno permiten que el calor se concentre en esta región, elevando las temperaturas a niveles que pueden superar los 45°C. Estas áreas se encuentran en el fondo de la cuenca, donde el aire caliente tiende a acumularse y la temperatura se eleva aún más debido a la escasa circulación del aire.

Rambla de Tabernas: Un cauce árido
La Rambla de Tabernas, un cauce seco de río que serpentea a través del desierto, también es una zona de interés cuando se habla de temperaturas extremas. La rambla, que carece de vegetación y presenta un terreno árido y expuesto, experimenta temperaturas que han alcanzado los 44°C. La disposición del terreno facilita la acumulación de calor y hace que las temperaturas en esta área sean notablemente altas durante los meses de verano.

Factores climáticos y geográficos
El Desierto de Tabernas se caracteriza por su clima mediterráneo seco, con veranos muy calurosos y secos e inviernos suaves y húmedos. La combinación de una alta radiación solar, una baja humedad relativa y vientos mínimos contribuye a las temperaturas extremas que se registran en la región. La Depresión de Tabernas, debido a su configuración geográfica, amplifica estos efectos climáticos, creando un entorno que puede desafiar a los estándares típicos de calor.

En resumen, la Depresión de Tabernas y las áreas circundantes como Los Albaricoques, La Cueva y la Rambla de Tabernas son las zonas más cálidas del desierto. La configuración de la cuenca, la falta de vegetación y las condiciones climáticas extremas convergen para producir temperaturas que pueden superar los 46°C, haciendo de este desierto un lugar notable por sus condiciones severas. La comprensión de estas características es fundamental para quienes estudian o visitan la región, ya que el Desierto de Tabernas continúa siendo un ejemplo fascinante de la interacción entre la geografía y el clima.

sábado, 2 de mayo de 2026

Almería detecta peces gigantes en sus aguas: del tiburón blanco al atún rojo

Almería detecta peces gigantes en sus aguas: del tiburón blanco al atún rojo
Almería detecta peces gigantes en sus aguas: del tiburón blanco al atún rojo
Registros científicos y observaciones recientes sitúan a Almería como zona de paso de grandes especies marinas
Almería detecta peces raros en su costa: uno de ellos está en peligro de extinción


Un tiburón peregrino abre la boca mientras varios buceadores nadan a escasos metros, evidenciando la enorme escala de uno de los mayores peces del océano. / DDA

Rafael Espino
Redactor jefe
Almería, 01 de mayo 2026

El litoral de Almería se ha convertido en escenario recurrente de encuentros con algunos de los peces más grandes del Mediterráneo. En los últimos años, desde la captura de un tiburón blanco en 2023 hasta la presencia cada vez más habitual de atunes rojos y peces luna, los registros se repiten y refuerzan una misma idea: el mar de Alborán sigue funcionando como ruta de paso para grandes especies.

No se trata de apariciones constantes, pero sí de episodios cada vez más documentados. Pescadores, científicos y registros puntuales coinciden en señalar que estas especies vuelven a dejarse ver frente a la costa almeriense en momentos concretos, especialmente ligados a cambios de temperatura y disponibilidad de alimento.


Tiburón peregrino: el mayor visto en la zona



El Cetorhinus maximus es el pez más grande que puede verse en estas aguas. Puede superar los diez metros y se alimenta filtrando plancton.

En abril de 2023 se documentó un avistamiento frente a la costa almeriense, dentro de una serie de observaciones recogidas en primavera en el mar de Alborán. No es una especie residente, pero sí aparece de forma esporádica y estacional, especialmente cuando aumenta el alimento en superficie.

Los datos no apuntan a un aumento claro de su presencia. Sigue siendo un visitante raro, aunque los sistemas de observación actuales permiten detectarlo con más facilidad que hace años.

Pez luna: el gigante más habitual



El Mola mola es el gran pez más frecuente en Almería. Puede alcanzar más de tres metros y pesar cerca de dos toneladas.

Se observa todos los veranos, con registros continuos entre 2020 y 2025, especialmente en zonas como Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar. Buceadores y embarcaciones recreativas han documentado múltiples encuentros en superficie.

Es una especie habitual en la zona, y su presencia parece mantenerse estable. No hay evidencia clara de aumento, pero sí de observación más frecuente por mayor actividad marítima y difusión en redes.

Tiburón blanco: presencia puntual confirmada



El Carcharodon carcharias es uno de los grandes depredadores del planeta, pero su presencia en Almería es extremadamente rara.

Un estudio del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), publicado en la revista Acta Ichthyologica et Piscatoria, confirmó la captura accidental de un ejemplar juvenil de más de dos metros en abril de 2023 en el Mediterráneo español.

Se trata de un caso puntual, no de una población estable. Las citas son escasas y los científicos consideran que la especie está en situación crítica en el Mediterráneo, con presencia muy reducida.

Atún rojo: el gran migrador



El Thunnus thynnus es uno de los peces grandes más constantes en Almería. Puede superar los cuatro metros y los 600 kilos.

Su presencia está documentada cada año, especialmente entre mayo y junio, durante su migración hacia el Mediterráneo para reproducirse. Es una especie frecuente y predecible en el mar de Alborán.

Tras años de sobrepesca, las poblaciones han mostrado cierta recuperación en el Atlántico oriental, lo que ha favorecido su presencia en rutas como la de Almería.

Pez espada: potencia en aguas profundas



El Xiphias gladius es otro gran depredador presente en la zona. Puede alcanzar cuatro metros y medio tonelada de peso.

Las capturas se repiten de forma regular entre 2021 y 2025, sobre todo en verano. Es una especie habitual en aguas abiertas, aunque menos visible que el atún.

Su presencia se mantiene estable, ligada a ciclos migratorios y a la disponibilidad de presas.

Mero: el gigante residente



El Epinephelus marginatus es el gran pez residente de los fondos rocosos. Puede superar el metro y medio y los 60 kilos.

Se observa de forma continua entre 2015 y 2025 en áreas protegidas como Cabo de Gata. Es una especie estable y local, muy conocida por buceadores.

Las poblaciones han mejorado en zonas protegidas gracias a restricciones pesqueras, lo que ha permitido ver ejemplares de mayor tamaño.

Un mar de paso para grandes especies
El patrón es claro: Almería no es hogar permanente de estos gigantes, pero sí un punto de paso clave. La combinación de corrientes, temperatura y alimento convierte al mar de Alborán en un espacio donde coinciden especies muy distintas en momentos concretos.

Los datos muestran tres escenarios: especies raras y puntuales como el tiburón blanco, visitantes estacionales como el peregrino y migradores regulares como el atún. A ellos se suman residentes como el mero, que completan el mapa de los mayores peces visibles en la costa almeriense.

Tendencia: más observación, no necesariamente más peces
El aumento de vídeos y avistamientos no implica necesariamente más presencia. Los científicos apuntan a factores como el mayor tráfico marítimo, el uso de cámaras y la difusión digital como claves en el aumento de registros.

En paralelo, el cambio climático y la presión pesquera siguen alterando el equilibrio del Mediterráneo. Eso puede modificar rutas, tamaños y frecuencia de aparición de estas especies en los próximos años, en un sistema donde cada cambio tiene efectos en cadena.

lunes, 29 de mayo de 2023

El azufaifar de Almería, un valioso aliado contra el cambio climático

MEDIOAMBIENTE
El azufaifar de Almería, un valioso aliado contra el cambio climático
Captura y almacena carbono, un proceso esencial para mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero 

Su hábitat se puede ver amenazado por la mano del hombre


Al fondo a la izquierda, un azufaifo de gran altura en el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar.

RAFAEL ESPINO
29 Mayo, 2023

En medio del hermoso paisaje de la provincia de Almería, se encuentra un tesoro natural de incalculable valor que no solo enriquece su entorno, sino que también desempeña un papel fundamental en la lucha contra el cambio climático: el azufaifar. Este arbusto emblemático de la región no solo cautiva con su belleza, sino que también posee la capacidad de combatir los efectos del calentamiento global y preservar la biodiversidad.

El azufaifar (Ziziphus lotus), conocido también como “azufaifo” o “espino negro”, ha encontrado en Almería su hábitat ideal debido a su resistencia a las condiciones áridas y a los suelos pobres. Su presencia en la zona se remonta a siglos atrás y, en la actualidad, se ha convertido en un aliado clave en la lucha contra el cambio climático.


Azufaifar junto al mar.

Numerosas cualidades
Este árbol posee varias cualidades que lo convierten en un protagonista en la captura y almacenamiento de carbono, un proceso esencial para mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero. La especie presenta una alta capacidad de absorción de CO2, ayudando así a contrarrestar el impacto de la actividad humana en la atmósfera. Además, su sistema radicular actúa como un filtro natural, mejorando la calidad del suelo y reduciendo la erosión.

Sin embargo, la importancia del azufaifar no se limita únicamente a su capacidad de captura de carbono. Esta especie también desempeña un papel crucial en la conservación de la biodiversidad local. Sus flores y frutos son un atractivo para una amplia variedad de insectos polinizadores y aves, lo que contribuye al equilibrio del ecosistema y al mantenimiento de la cadena alimentaria.

A medida que el cambio climático se intensifica en todo el mundo, es fundamental reconocer y proteger los recursos naturales que pueden ayudarnos a enfrentar esta crisis global. El azufaifar de Almería se erige como un valioso aliado en esta batalla, pero lamentablemente, enfrenta amenazas que ponen en peligro su supervivencia.

Los peligros
Con el crecimiento urbano y el desarrollo agrícola en la provincia, los azufaifares se enfrentan a presiones cada vez mayores debido a la pérdida de hábitat y la fragmentación del paisaje. La destrucción de estos árboles nativos y la alteración de su entorno natural podrían tener consecuencias devastadoras para el equilibrio ecológico de la región.

La desaparición de los azufaifares no solo afectaría la biodiversidad, sino que también debilitaría la capacidad de la provincia para mitigar los impactos del cambio climático.

Su protección
Es imperativo establecer medidas de protección más efectivas que incluyan la conservación de los azufaifares existentes o la promoción de su regeneración natural.

Además, es importante fomentar la concienciación y la educación ambiental para que la comunidad local comprenda la importancia de preservar esta especie única y tome medidas concretas para su conservación.

La protección del azufaifar no solo es esencial para la supervivencia de esta especie, sino que también es crucial para garantizar la resiliencia de los ecosistemas locales y el bienestar de las generaciones futuras. La conservación del azufaifar implica un esfuerzo conjunto de las autoridades, los agricultores, las organizaciones ambientales y la sociedad en general.

Es necesario adoptar prácticas sostenibles en el uso de la tierra, promover la reforestación de azufaifares y establecer políticas de conservación efectivas que protejan este valioso recurso natural. Además, se requiere una mayor inversión en investigación científica para comprender mejor los beneficios del azufaifar y desarrollar estrategias de conservación adecuadas.
El azufaifar de Almería, un valioso aliado contra el cambio climático

viernes, 7 de diciembre de 2018

El CO2 no entiende de fronteras

El CO2 no entiende de fronteras

TRIBUNA ECONÓMICA
El CO2 no entiende de fronteras
CARMEN PÉREZ  07 Diciembre, 2018

Los incendios forestales. Las erupciones volcánicas. Un sinfín de seres vivos respirando. La generación de electricidad. Las industrias, especialmente las de cemento, el acero o el amoniaco. Los medios de transporte. Todos expulsando C02 y otros gases de efecto invernadero. Muchas de esas fuentes de emisión son inevitables; a otras, la voluntad humana puede modularlas. Las emisiones de estos gases, después de permanecer constantes -por la crisis- durante el periodo 2012-2016, han vuelto a recuperar su ritmo de crecimiento. La atmósfera es común, las emisiones no entienden de fronteras, conseguir que el planeta no siga calentándose es necesariamente tarea de todos. El compromiso existe: 159 países firmaron el Acuerdo de París en 2015. Pero no basta con las palabras. En esta semana se celebra la cumbre anual del cambio climático en Katowice, Polonia, para definir cómo llevarlo a la práctica. No será nada fácil. Colaborar en este reto global conlleva asumir costes nacionales propios.

Y el contexto actual no ayuda. Vivimos momentos de repliegue de los países hacia los intereses de dentro de su territorio. El America First de Donald Trump se reproduce, con mayor o menor radicalidad, en los demás países que también miran por sus intereses primero.

EEUU, responsable del 15% de las emisiones totales, se retiró del Acuerdo de París. Jair Bolsonaro, el presidente brasileño, insinuó durante su campaña que también se retiraría. En Australia acaba de ser rechazado el plan de reducción de emisiones. Partidos populistas de todo el mundo enfocan sus esfuerzos en los derechos de su gente, y el cambio climático o es despreciado o mandado a un segundo plano. Y que algunos países se retiren o no se impliquen con fuerza desanima al resto.

Además, no todos están en la misma posición para contribuir. Colectivos concretos se niegan a ser ellos los que soporten los costes y condicionan la actuación de sus países. Hemos tenido esta semana un buen ejemplo: las protestas de los chalecos amarillos convirtieron el centro de París en un campo de batalla. Se niegan a una nueva subida de las tasas a los carburantes: ¿los que no llegan a final de mes son los que tienen que frenar el cambio climático? El mismo planteamiento se hacen los países pobres o los que arrastran una situación histórica. Como Polonia, la anfitriona de la Cumbre, muy dependiente del carbón, que se pregunta qué hacer con los 112.500 trabajadores de ese sector si tienen que eliminarlo.

La transición debea ser justa. Este es uno de los temas claves de la Cumbre que se está desarrollando en Polonia. Otro es poner sobre la mesa la necesidad de que todos los países comprometidos sean aún más ambiciosos. Los modelos atmosféricos predicen aún mayores temperaturas en las próximas años. Los objetivos fijados se han vuelto cortos. Hace falta dinero para poner en marcha todas las medidas que ya se sabe que paliarían las emisiones y para apoyar la innovación y el desarrollo tecnológico con las que descubrir otras. La generosidad se hace indispensable. Sólo se conseguirá si la lucha contra el cambio climático trasciende las fronteras y se convierte en la religión de cada uno de nosotros.
El CO2 no entiende de fronteras

domingo, 6 de noviembre de 2016

El reto de conservar los espacios más vulnerables

El reto de conservar los espacios más vulnerables



La Junta lidera un proyecto para lograr adaptar los ecosistemas al cambio climático.
R. GARRIDO MÁLAGA | ACTUALIZADO 06.11.2016 - 07:35
Los esfuerzos internacionales que se están realizando para tratar de poner freno al cambio climático ya no son suficientes. La adaptación a sus efectos se hace necesaria en un planeta que se calienta sin remedio por culpa de un fenómeno que está poniendo en peligro a todos los seres que la habitan. Los espacios naturales y sus ecosistemas serán los más frágiles por la perdida de biodiversidad que se avecina y Andalucía se convertirá en el primer laboratorio natural de Europa, donde se pondrán en marcha diversas acciones de investigación y gestión para tratar de protegerlos.

El parque natural Cabo de Gata-Níjar (Almería, y los parques nacionales de Sierra Nevada y Doñana son los lugares elegidos para llevar a cabo el proyecto Life-Adaptamed, aprobado por la Comisión Europea y que contará con 5,5 millones de euros para un periodo de cinco años para ayudar a estos espacios naturales a adaptarse a los efectos del cambio climático y conservar así los servicios ecosistémicos que proporcionan.

Liderada por la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía, y que cuenta con la implicación de numerosas instituciones investigadoras y académicas, la pionera iniciativa única en Europa tendrá como prioridad la adaptación y conservación de lo pinares, alcornocales, matorrales mediterráneos o azufaifos (vegetación que depende del agua del subsuelo) de estos espacios. Carla Danelutti, técnico del programa mediterráneo de ecosistemas del Centro de Cooperación del Mediterráneo de la UICN y que colabora en este proyecto, explicó que lo primero será "ver lo que está pasando para después hacer una gestión adaptativa con resultados reales a las situaciones cambiantes de estos ecosistemas, donde los beneficios que antes daban al sistema se van reduciendo".

Algunas de las actividades han arrancado este año y en el caso de las encaminadas a garantizar la adaptación de pinares de repoblación consistirán en realizar clareos de diferente intensidad para reducir la densidad de la masa forestal, y la creación de entramados que sirvan de refugio a la fauna y faciliten el desarrollo del banco de semillas o plantones. Además, se instalarán las llamadas cajas de biodiversidad para dar cobijo a aves insectívoras y murciélagos.
El reto de conservar los espacios más vulnerables

Un paisaje desértico, más calor e inundaciones

Un paisaje desértico, más calor e inundaciones



CAMBIO CLIMÁTICO

Un paisaje desértico, más calor e inundaciones

Los días de lluvia disminuirán y las temperaturas subirán varios grados, lo que hará que se pierda cubierta vegetal.
RAQUEL GARRIDO MÁLAGA | ACTUALIZADO 06.11.2016 - 07:3

El cambio climático es un fenómeno ya irreversible. Los científicos advierten de que, aunque el ser humano dejara hoy mismo de emitir por completo gases contaminantes a la atmósfera, la inercia generada ya por el propio fenómeno se mantendría durante décadas. No hay vuelta atrás y sus efectos, algunos palpables desde que comenzó el siglo, se agudizarán en zonas sensibles como el sur de España. El panorama que pintan los modelos predictivos no es muy halagüeño y apuntan hacia un clima cada vez más desértico en la mitad oriental, en el que se alternarán largos periodos secos con episodios de lluvias torrenciales y un progresivo aumento global de la temperatura media que podría llegar hasta los cinco grados en las zonas continentales de la región.

Por su ubicación y características climáticas, Andalucía superará con creces las expectativas más catastrofistas que pretendía evitar el acuerdo sellado hace casi un año en la Cumbre de París por los representantes de casi 200 países de todo el mundo. Las medidas que se fijaron entonces buscaban frenar el calentamiento global del planeta para que la subida del promedio térmico global no sobrepasara los dos grados al término de esta centuria. Pero localmente el incremento térmico en las próximas décadas podría ser de entre dos y tres grados en invierno, y de entre tres y cinco grados en verano.

El reciente estudio sobre el impacto del cambio climático en la cuenca mediterránea publicado por la revista Science alerta de que esa subida de las temperaturas provocará que el paisaje desértico vaya ganando terreno en Andalucía a lo largo de las próximas décadas si la emisión de gases contaminantes sigue al ritmo actual.

No obstante, los cambios no serán los mismos en todo el sur de España ni la desertización un fenómeno que afecte por igual. Las incidencias que acarreará el clima dependerá de cada zona y sus particularidades. El catedrático de Geografía Física de la Universidad de Málaga (UMA), José Damián Ruiz Sinoga, asegura que no es posible afinar en los efectos del cambio climático en Andalucía "sin comprender la pugna entre la tropicalidad y la mediterraneidad, que tendría como eje meridiano el malagueño río Guadalhorce que discurre en el umbral entre el paisaje seco a semiárido y el subhúmedo a húmedo".

La provincia de Málaga ejerce, por tanto, de línea divisoria entre un clima y otro en el que ya hoy en día hay grandes diferencias. De hecho, en las provincias más occidentales la tendencia de las precipitaciones en el último medio siglo ha sido al alza, es decir, el promedio pluviométrico ha ido aumentando ligeramente. Todo lo contrario que lo que ha ocurrido en el extremo oriental donde progresivamente las lluvias han ido disminuyendo. Y si el fenómeno sigue su ritmo esas diferencias se agudizarán en las próximas décadas.

Eso significa, según el experto,

que "va a traer consecuencias directas en el paisaje tanto en un caso como en otro". En la zona occidental, al disponer de más agua será más húmeda y "la biodiversidad y la cubierta vegetal no se verá tan afectada", mientras que en el otro lado de Andalucía ocurrirá lo contrario. O, lo que es lo mismo, en las zonas donde llueva menos "la aridificación aumentará irremediablemente".

Dentro del Plan Andaluz de Acción por el Clima, puesto en marcha por la Junta de Andalucía, se han generado simulaciones futuras con distintos escenarios para predecir los cambios que se podrían producir en esta zona a lo largo de este siglo y resultado de estos estudios es el hecho de que la precipitación en forma de nieve también disminuirá en todas las zonas de media y alta montaña de la comunidad, desapareciendo en muchas de ellas a finales de siglo.

También los informes especiales sobre escenarios de emisiones que el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) elabora como proyecciones a futuro determinan que en Andalucía entre 1941 y 1970 se producirá un descenso generalizado de las lluvias que oscilará entre el 6 y el 8% anual. Unido al ascenso térmico previsto a lo largo de ese tiempo, para los 30 últimos años del siglo es cuando se espera que estos cambios se traduzcan en una pérdida de diversidad climática en la comunidad al reducirse significativamente el clima de alta montaña en beneficio del clima continental propio del interior de Andalucía y del aumento de las zonas desérticas.

Al disminuir los días de precipitación, que no necesariamente la cantidad anual acumulada, la extensión desértica de Almería se irá extendiendo hacia la zona baja de la Alpujarra granadina y la comarca malagueña de la Axarquía. La desertización, entendida por el profesor titular de Ecología de la Universidad de Málaga Francisco Javier López Gordillo como "la pérdida de la capacidad del suelo de contener agua", será más notable en la agricultura y obligará dijo a cambiar los patrones agrícolas en esta zona andaluza en las próximas décadas.

Este experto, que lleva diez años viajando al Ártico para estudiar los cambios que se están produciendo por el calentamiento global, precisó que "necesariamente se va a tener que ir cambiando poco a poco el tipo de cultivo en el extremo oriental porque el paisaje agrícola es el que más se va a haber modificado". Los cultivos de subtropicales, tan extendidos en la zona, serán los más afectados. La adaptación de los efectos de este fenómeno es, en su opinión, "la única salida porque el cambio ya está en marcha y es imparable", por lo que advirtió que se trata de "una carrera contra el crono entre el avance de la tecnología agrícola y el desierto". La combinación de desigual distribución de las precipitaciones y más calor acarreará, además, que a lo largo de este siglo las estaciones vayan modificando su comportamiento. Los incrementos térmicos se acentuarán en los meses de primavera y verano, y menos en invierno.

El escenario más negativo sobre la evolución espacial de la subida de la temperatura media anual sería el aumento de hasta cinco grados en las zonas continentales de la región andaluza, como Sierra Nevada, Cazorla, Grazalema y Norte de Sierra Morena de Córdoba. De cerca y con incrementos de 4 y 4,5 grados, lo harán el resto de serranías de prácticamente toda Andalucía. Más atenuado será el ascenso térmico en el Valle del Guadalquivir y su área de influencia donde la media aumentará de tres a cuatro grados. En cambio, donde menos se notará será a lo largo de toda la costa mediterránea, más suavemente cuanto más cerca de Almería.

Pero además eso traerá consigo otro peligro efecto. Para Ruiz Sinoga, lo más preocupante es que suban las temperaturas mínimas porque "eso hace que el agua del mar se caliente continuamente y que se generen grandes cantidades de vapor de agua, que en otoño con la entrada de aire frío puede suponer una inversión térmica extraordinaria multiplicando los riesgos de torrencialidad en las zonas costeras".

No es únicamente achacable al cambio climático, pero la realidad es que en las últimas décadas la evolución de las temperaturas en todas las provincias andaluzas ha sido al alza. Los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) así lo avalan. Los casos de Sevilla, Córdoba y Málaga son los más llamativos, ya que en todas estas capitales la temperatura media ha subido por encima del medio grado en diez años si se comparan los dos periodos que se toman como referencia 1981-2010 y 1971-2000.

Huelva y Jaén son, en cambio, las capitales andaluzas donde menos se ha notado ese incremento térmico, mientras que en Almería, Cádiz y Granada se mantienen a medio camino entre ambos extremos con subidas de 0,2 y 0,3 grados. La clave de lo que ocurra a partir de ahora está en la capacidad del ser humano de mitigar en parte y, sobre todo, adaptarse a los efectos de este cambio climático del que los científicos llevan décadas alertando y del que ya no hay vuelta atrás.
Un paisaje desértico, más calor e inundaciones