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sábado, 13 de junio de 2026

Almería no estaba tan vacía como se pensaba: encuentran más huellas humanas de hace miles de años

Almería no estaba tan vacía como se pensaba: encuentran más huellas humanas de hace miles de años
Almería no estaba tan vacía como se pensaba: encuentran más huellas humanas de hace miles de años
Arqueólogos encuentran restos en el entorno de El Argar y el río Antas que apuntan a una ocupación humana más amplia y repartida hace miles de años


El Argar, en Antas, pudo albergar entre 250 y 1.200 habitantes hace unos 4.000 años. / DDA

Rafael Espino
Redactor jefe
Almería, 13 de junio 2026

No hacía falta excavar una ciudad enterrada ni encontrar un gran monumento. Bastaron fragmentos dispersos, materiales antiguos y un rastreo minucioso del terreno para detectar algo que cambia la imagen del pasado de la provincia: la Almería de hace miles de años podría haber estado mucho más ocupada de lo que se pensaba.

Nuevas evidencias de presencia humana
Un equipo internacional de arqueólogos ha encontrado nuevas evidencias de presencia humana antigua en el entorno de El Argar, en Antas, uno de los yacimientos prehistóricos más importantes de Europa. Los hallazgos apuntan a un poblamiento más amplio y repartido de lo que reflejaban hasta ahora los mapas arqueológicos de esta parte de Almería.


Reconstrucción del tamaño de El Argar con sus principales características (figura elaborada por los autores). / DDA

La investigación, realizada entre 2018 y 2023, revisó de forma intensiva el paisaje alrededor del río Antas para entender cómo se organizó realmente la ocupación humana hace miles de años. Los investigadores rastrearon colinas, laderas y antiguos espacios habitados mediante cuadrículas de prospección y recogida sistemática de restos arqueológicos.

Uno de los datos más llamativos aparece en materiales del Neolítico, hace entre unos 7.500 y 5.200 años. Los arqueólogos localizaron cerámicas antiguas tanto en colinas cercanas como a ambos lados del río Antas, algo que, según el propio estudio, “indica un área de asentamiento más amplia de lo que se pensaba”. En otras palabras: había más huellas humanas repartidas por el territorio de las que se conocían hasta ahora.

Eso cambia parcialmente la imagen de una Almería antigua ocupada solo por pequeños focos aislados. La fotografía que emerge es la de un territorio con más movimiento humano y espacios habitados repartidos en una zona que ya tenía importancia miles de años antes del auge de El Argar.

El Argar también era más grande de lo que parecía
El estudio no solo amplía el mapa de los primeros pobladores. También aporta “nueva información sobre el tamaño y la historia de uso” de El Argar, un asentamiento clave para entender cómo se organizaban las primeras sociedades complejas del Mediterráneo occidental.

Los investigadores creen que el poblado pudo extenderse más de lo calculado hasta ahora, ocupando laderas y espacios cercanos. Su tamaño habría alcanzado entre 2,6 y 4,2 hectáreas, con una población estimada de 250 a 1.200 personas, una cifra que dibuja una ocupación humana mucho más importante de lo que se imaginaba para la época.

Además, el trabajo detectó señales de pequeñas áreas de actividad y asentamientos próximos al gran núcleo principal. Durante la Edad del Bronce, explican los autores, el poblamiento “se volvió más nucleado”, es decir, más concentrado y organizado alrededor de varios puntos cercanos al río Antas.

Un paisaje antiguo que todavía guarda pistas
Los autores creen que este tipo de investigaciones puede seguir ofreciendo sorpresas incluso en zonas ya estudiadas durante décadas. El trabajo sostiene que estas nuevas prospecciones tienen potencial para “cambiar la forma en que entendemos los patrones de asentamiento” del Mediterráneo occidental, al descubrir espacios habitados que habían pasado desapercibidos.

Buena parte de esas pistas han permanecido ocultas en un paisaje muy transformado por la agricultura y el paso del tiempo. Aun así, los restos siguen apareciendo y ayudan a reconstruir una idea cada vez más clara: la Almería de hace miles de años probablemente tenía más vida humana de la que se pensaba.

domingo, 1 de marzo de 2026

¿De quién se defendía Los Millares?

¿De quién se defendía Los Millares? | Ideal
¿De quién se defendía Los Millares?
Arqueología · La visita al poblado de la Edad del Cobre de Santa Fe de Mondújar muestra una sociedad con clases diferenciadas, firmes creencias religiosas y un sofisticado sistema de protección
Visitantes de Los Millares, en una de las tumbas colectivas del recinto. A. A.

Alicia Amate
Almería
Sábado, 28 de febrero 2026

Tenían abundante agua, cultivos, caza y pesca suficientes pero, sobre todo, un entorno natural que les aportaba seguridad ante posibles ataques. Los pobladores de Los Millares, en Santa Fe de Mondújar, no se instalaron durante cerca de un milenio en este enclave por casualidad. Era un lugar estratégico en la confluencia de dos corrientes fluviales –el río Andarax y la rambla de Huéchar– y con elevadas montañas que les permitían tener vigiladas grandes distancias en el horizonte. Lo que no está claro aún es de quiénes se protegían con tanto ahínco.

Este yacimiento de la Edad del Cobre, cuyos primeros vestigios datan de hace 5.000 años (aproximadamente, la misma antigüedad que las pirámides de Guiza, en Egipto) es único en su género y, como tantos, se descubrió casi por casualidad allá por el siglo XIX, cuando la provincia de Almería estaba inmersa en el desarrollo del trazado ferroviario de la línea con Linares-Baeza.



Fue, precisamente, el ingeniero de dicha obra Luis Siret (una figura clave en la historia de Almería) quien realizó las primeras excavaciones e investigaciones dirigidas a descubrir qué se ocultaba bajo el suelo santaferino nunca antes explorado. Sus hallazgos, esquemas y conjeturas aún hoy se emplean para explicar esta joya prehistórica junto a los resultados de las prospecciones dirigidas en la década de 1960 por los profesores Antonio Arribas y Martín Almagro, que volvieron a la zona después de varias décadas de abandono en la primera mitad del siglo XX.

A los tres, irremediablemente, se cita en las visitas que hoy se organizan a Los Millares, donde se abunda tanto en lo que, por el momento, se conoce sobre el modo de vida de sus habitantes como en la propia historia y actualidad del yacimiento. No en vano, desde que se levantó la primera piedra en 1981, el desarrollo tecnológico ha permitido avanzar significativamente en el conocimiento de esta ciudad amurallada, la más antigua de su clase –al menos, que se haya descubierto– del viejo continente.

Para Santa Fe de Mondújar es un orgullo contar con este yacimiento de 19 hectáreas, de las que 13 están ocupadas por una necrópolis, en la que se cuentan 80 tumbas colectivas. Las seis restantes corresponden al poblado en sí, en el que se aprecian hasta cuatro líneas de muralla concéntricas, que se iban creando a medida que la población aumentaba. Se estima que vivieron hasta 1.500 personas en Los Millares, el triple de los vecinos que tiene el pueblo hoy en día.

Una gran red de fortines

Además, las investigaciones desarrolladas han permitido dar con una línea de, al menos, 13 fortines en las montañas más elevadas del entorno. Torres de vigilancia, de más o menos envergadura, entre las que destaca especialmente el denominado como Fortín I, cuyo estudio ha llevado a concluir que se trataría de una construcción destinada a cumplir funciones similares al de un acuartelamiento militar (talla de puntas de flecha, aprendizaje de jóvenes) pero también se emplearía para otras actividades productivas y rituales.


Un visitante observa a través de una saetera. A. A.

La capacidad defensiva de esta ciudadela en la etapa de mayor auge también se observa en la muralla exterior, la de mayor longitud, donde los accesos estaban diseñados, según se ha determinado, para dificultar la entrada con lanzas. Muralla que también estaría protegidas con lanzadores de fechas, dispuestos en las saeteras para tal fin.

En definitiva, los pobladores del Santa Fe del tercer milenio antes de Cristo tenían muy desarrollado el sentido de defensa. Lo que aún no está claro es de qué o quién se protegían. De hecho, durante la visita guiada en la que se realizó este reportaje, esta fue una de las preguntas más repetidas por lo participantes. Desafortunadamente, todavía hoy, no hay respuestas tajantes.

En base a la aparición de determinados elementos de origen africano, como huevos de avestruz o marfil, se apunta a que estas personas comerciaban con poblaciones lejanas (el Andarax, cabe recordar, era un río navegable hasta el mar). Tampoco hay evidencias de que hubiera poblaciones de gran tamaño en las inmediaciones sino, más bien, grupos nómadas que podrían haber acabado instalándose.

Lo que sí es meridiano es que en Los Millares había un producto de gran interés y valor en la época: el cobre.

Talleres y hogares

Un milenio es tiempo más que de sobra para que se produzca la aparición y desaparición de un pueblo. Y es lo que parece que ocurrió con este, que «empieza y acaba en el mismo sitio», explicaba la guía en el recinto más antiguo y, a la vez, más reciente del poblado, donde actualmente se ejecuta, por fases, una nueva excavación arqueológica que trata de determinar el uso que se daba a una construcción de tamaño considerable, con varias dependencias y en la que se han encontrado múltiples puntas de flecha así como piedras de telar.

Anualmente, se organiza una campaña 'in situ' y, tras analizar los elementos descubiertos, se presentan las novedades públicamente. Así, cada primavera se aumentan los conocimientos sobre el yacimiento, apenas excavado en un 10%.

Entre las teorías desarrolladas en los últimos años, se apuntan hechos como que había personas que se alimentaban con productos de mayor calidad que otras. Ello permite determinar que existiría algún sistema de clases. Para su abastecimiento, contaban con silos de almacenamiento de alimentos así como balsas para el agua de cultivo y consumo.


El recorrido cuenta con paneles explicativos en los que se ofrece un viaje virtual al pasado. A. A.

También tendrían talleres –se ha descubierto uno destinado al metal– y habían desarrollado técnicas de tejido y elaboración de armas bastante precisas. En cuanto a la forma de vida, dada la proliferación de pequeñas cabañas en todo el espacio interior de las diferentes murallas, se considera que vivían en núcleos familiares. En definitiva, un pueblo organizado y con todo lo necesario para subsistir.

Rituales funerarios

Aunque si por algo es conocido Los Millares es por sus enterramientos. Es más, en base a los análisis realizados, la necrópolis sería anterior al poblado. Fue esta zona de 13 hectáreas donde se centraron los primeros esfuerzos arqueológicos en la última década del XIX, creando Luis Siret y Pedro Flores diferentes croquis y planos sobre la ubicación de los enterramientos.

Existen varios tipos de construcciones funerarias, entre los que se encuentran las sepulturas de mampostería con un pasillo de acceso y una cámara circular bajo una cúpula, las más populares de este yacimiento. En su interior, se acumulaban hasta un centenar de cuerpos, tanto en el suelo de la cámara como en nichos laterales, que eran enterrados con ajuares de los que se han hallado, principalmente, cerámicas u objetos elaborados con materiales como marfil, huevo de avestruz o cobre así como puntas de flecha, hachas o ídolos.

Aún se desconoce, ante la imposibilidad de hallar restos de ADN válidos pese a las muestras recabadas, si los individuos sepultados en un mismo enterramiento de este tipo pertenecían a una familia o un clan concreto, puntualizan durante la visita guiada.

Este 'cementerio' permaneció activo desde el inicio de esta sociedad hasta su desaparición por causas que tampoco se han conseguido esclarecer. La población creció durante siglos para, también durante siglos, mermar hasta su fin, abandonando completamente la zona casi de manera paralela al desarrollo de otra cultura, la del Argar, que se extendió entre el 2.200 y el 1.500 antes de Cristo por todo el Sudeste peninsular.


Acceso de una de las tumbas colectivas de Los Millares. A. A.

¿Qué paso? Las incógnitas son muchas y las respuestas llegan lentamente. Eso sí, mientras está en el aire el proyecto del nuevo centro de interpretación del yacimiento dependiente de la Junta de Andalucía, las prospecciones arqueológicas continúan este 2026 y, de todos los nuevos conocimientos, se da cuenta a los visitantes apuestan por esta visita a la prehistoria que trasciende lo almeriense. Y es que, entre los descubrimientos más relevantes de la última década por parte de investigadores de la Universidad de Granada, se encuentra el posicionamiento de este poblado como el primer gran asentamiento de población en la Península Ibérica.

Las mejor forma de conocer quiénes eran y cómo vivían los moradores de Los Millares es, sin duda, visitar el yacimiento y la reconstrucción realizada junto al mismo. Abierto de miércoles a domingo, tiene entrada gratuita. Además, cada último domingo de mes se organiza un recorrido guiado para el que, eso sí, es necesario reservar previamente.

jueves, 12 de septiembre de 2024

Millares: una de las joyas más antiguas del mundo en imágenes (02)

Fotogalería: Millares: una de las joyas más antiguas del mundo en imágenes | La Voz de Almería
Millares: una de las joyas más antiguas del mundo en imágenes

Millares: una de las joyas más antiguas del mundo en imágenes (01)

Fotogalería: Millares: una de las joyas más antiguas del mundo en imágenes | La Voz de Almería
Millares: una de las joyas más antiguas del mundo en imágenes








Millares: una de las joyas más antiguas del mundo en imágenes

Los Millares, así era la misteriosa ciudad almeriense de hace 5.000 años

Los Millares, así era la misteriosa ciudad almeriense de hace 5.000 años
La campaña arqueológica 2024 comienza el próximo lunes 16 de septiembre y promete novedades



Elena Ortuño • 11 sept. 2024

Un ‘fortín’ donde contar la historia de Los Millares en pleno yacimiento
Millares, esa imponente civilización protegida por cuatro murallas defensivas -algunas de hasta 10 metros de grosor- y por una red de 13 fortines situados en los alrededores del conjunto que controlan todos los pasos naturales hasta el asentamiento. Millares, ese yacimiento que, entre tolos y dólmenes, cuenta con una necrópolis de más de 80 tumbas, con un centro de poder político localizado y con una ciudadela en la que se han encontrado talleres de metalurgia.

Millares, esa cultura que sorprende a todo aquel que se atreve a viajar hasta el municipio de Santa Fe de Mondújar para adentrarse en los secretos de un pueblo que rompe todos los prejuicios sobre cómo vivían los 'almerienses' hace, ni más ni menos, 5.000 años. Ese Millares lo tenemos aquí, en la provincia de Almería, y gracias a su estado de conservación y a sus impresionantes dimensiones, podemos afirmar orgullosos que es único en su especie.

Un colosal templo palaciego

El yacimiento se prepara para una nueva excavación, que comenzará el próximo lunes 16 de septiembre y que se extenderá hasta el 31 de octubre. Para dicha intervención, el equipo de Los Millares cuenta con un gran número de estudiantes voluntarios y un equipo multidisciplinar, cuya cabeza es bicéfala. Por un lado se encuentra Juan Antonio Cámara como director del proyecto y por otro Alberto Dorado como director de la campaña arqueológica.

Este año los objetivos de la intervención son tan ambiciosos como suculentos. "Vamos a continuar las excavaciones con un edificio singular por su forma, que es rectangular", explica Martín Haro, coordinador de Los Millares. A esto Cámara añade que "el bloque tiene una complejidad enorme, puesto que tiene varias habitaciones en torno a una sala central".

La estructura descoloca a todo aquel investigador que ha puesto sus manos sobre él: "Nos sorprende por sus dimensiones. Aún no sabemos con exactitud su cronología, pero podríamos estar hablando de una Edad del Cobre reciente, entre el 2500 y el 2400 a. C. En esta etapa no encontramos ningún paralelo en toda la Península Ibérica. Para hallar algo similar tendríamos que viajar hasta el Próximo Oriente", narra el coordinador, quien insiste que todo está en el aire hasta que continúen la excavación.

La forma del edificio llama la atención respecto al resto de elementos arquitectónicos de la zona, que son circulares, a excepción de la sala de forja. Así, esta estructura, en el punto de mira de la campaña 2024, es una construcción que se ha interpretado como "un centro de poder político"; bien podría ser un "templo-palacio", aunque esta interpretación también podría cambiar conforme la investigación avance.

Otras intervenciones esperanzadoras

Además del posible complejo palaciego, en la ciudadela también se pretende intervenir "lo que parece ser una cisterna", señala Cámara. A esto Martín Haro añade que, de confirmarse, "sería la cisterna con mayor capacidad de toda Andalucía y, probablemente, de toda la Península dentro del periodo del Cobre".

Asimismo, también se quiere abordar la entrada amurallada de la línea cuatro, la que da paso a la ciudadela (centro neurálgico en el que se origina la cultura de Los Millares): "Queremos ver realmente cómo era esa puerta", explican los investigadores.

Como última meta, aunque no menos importante, se han propuesto excavar la llamada 'Tumba de La Chilena'. Expoliada por caza tesoros en los años 50, el ajuar funerario fue recuperado gracias a una denuncia y recolocado en el Museo de Almería. Con esta nueva intervención arqueológica les interesa saber "qué otros objetos tenía" y "qué produjo el incendio que acabó por derrumbar la tumba": "Seguramente quisieran limpiar el espacio para hacer sitio a más cadáveres y se les fuese de las manos, pero tenemos que comprobarlo", señala Juan Antonio, director del proyecto.

Los misterios de Millares

Los Millares destacan por sus grandes dimensiones y por su excelente conservación, debida al material de construcción (la piedra) y a que ninguna otra población se ha establecido en la misma meseta. Gracias a ambos rasgos, son el sueño de cualquier arqueólogo que se precie. 

Si bien su cerámica campaniforme, sus cabañas construidas a base de piedra, vegetales y barro y sus útiles de hueso, marfil y cobre se pueden tocar y observar, hay una gran parte de la cultura de Los Millares que es abstracta y que es objeto de múltiples interpretaciones. Sus creencias, organización política y social o las relaciones que tenían entre ellos y con otras tribus solo se pueden intuir a base de los restos materiales que dejaron tras de sí. He ahí el alma misteriosa de Los Millares.

Se cree que los pobladores del llano de Los Millares, junto al Río Andarax y la Rambla de Huéchar, tenían creencias religiosas astronómicas, de tipo solar-lunar. "La luna tiene mucho que ver con temas relacionados con la agricultura y la fertilidad de las mujeres. Existen una serie de elementos en decoración cerámica que podrían ser los cinco planetas visibles en la Prehistoria. También aparece la barca solar, que transportaba a los astros, ya que antes no sabían cómo funcionaba todo", explica Martín Haro. 

Que prácticamente las 80 tumbas de la necrópolis estén orientadas al este tampoco es casualidad: "Durante los equinoccios de otoño y primavera, el primer rayo de sol penetra a través del corredor y llega a la cámara funeraria", relata el coordinador. "Esto y los ídolos que hemos encontrado hacen bastante posible que la religión formase parte de su día a día", reconoce.

Hay quienes interpretan que Los Millares fueron una sociedad igualitaria en la que no cabría la diferenciación social. Al respecto, Haro desvela que en las letras nunca se pondrán de acuerdo: "Hay muchos investigadores, entre los que me incluyo, que sí creen en la jerarquización de Millares, porque para levantar un complejo así hace falta planificación y una dirección que tenga el control social, económico y político".

También la necrópolis, a las afueras de la ciudad, puede dar pistas acerca del dilema. Hay tumbas con más de un centenar de personas enterradas: "Una de las hipótesis es que se trata de una tumba familiar o de un clan, pero también puede ser el enterramiento de la élite de los guerreros -se han encontrado puntas de flecha-, que se habrían enterrado con la servidumbre", se atreve a plantear Haro.

Pero no siempre es todo blanco o negro. El gris de Los Millares se encuentra en una versión que también relata Haro: "Se trata de una civilización que duró más de mil años. En ese proceso histórico pudieron iniciarse como una sociedad más igualitaria. Conforme pasó el tiempo, unas élites podrían haber adquirido más poder que el resto". Sea como fuere, aún queda una ingente cantidad de conocimiento que sustraer de las milenarias piedras del enclave almeriense.
Los Millares, así era la misteriosa ciudad almeriense de hace 5.000 años | La Voz de Almería

lunes, 7 de agosto de 2023

Edad del Bronce: ¿Cuándo nació el asentamiento de El Argar?

Edad del Bronce: ¿Cuándo nació el asentamiento de El Argar en Antas?
La datación con carbono-14 de los restos encontrados en las tumbas fechan el inicio de la cultura más importante de la edad de los metales en el sureste español


Enterramiento típico de El Argar y cráneo hallado en una de las tumbas. / DIARIO DE ALMERÍA

VÍCTOR VISIEDO · 28 Abril, 2022


Representación de El Argar de Antas. / AYUNTAMIENTO DE ANTAS

¿En qué año se puede situar el origen de la cultura de El Argar? Es una pregunta difícil de responder y que no tiene una única respuesta. Depende de las diferentes investigaciones que se han realizado y que hoy en día se continúan desarrollando.

En el I Simposio sobre El Argar que se celebra en Antas se intentan dar respuestas a esas interrogantes. Uno de los estudios sobre ello es el que han hecho los doctores Alfredo Mederos (Universidad Autónoma de Madrid) y Fernando Molina (Universidad de Granada). Están analizando los restos óseos extraídos de las tumbas excavadas en los yacimientos de El Argar (Antas) y El Oficio (Cuevas del Almanzora) para obtener información antropológica de todos los grupos o niveles sociales que conformaban ambos asentamientos. "Nos interesan todos, desde los menos favorecidos, que no tenían ajuar funerario, hasta los que acumulaban bienes de carácter aristocrático", explica Molina.

Para ello, los investigadores primero han tenido que localizar los restos de las tumbas, repartidos entre el Museo del Cincuentenario de Bruselas (los Museos Reales de Arte e Historia) y el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.

En total son cientos de tumbas, aunque con restos en mal estado de conservación que no han favorecido la toma de muestras. De ellos se están analizando datos entorno a cuatro ejes de investigación: análisis de ADN, análisis de estroncio, datación de las tumbas y análisis de la dieta.


Los investigadores Alfredo Mederos y Fernando Molina en su paso por el simposio de Antas. / V. VISIEDO P.

Una vez obtenidos los datos del carbono 14, han podido establecer una secuencia clara de los momentos de ocupación de los asentamientos de El Argar y El Oficio. Así, con 17 dataciones diferentes han comprobado que el origen de El Argar (Antas) podría estar en el año 2044 a.C y su fin en el 1413 a.C, con una fiabilidad del 97%. 

Estas fechas son bastante similares a las que se han obtenido de las pruebas realizadas a los restos del yacimiento de El Oficio, muy cercano geográficamente. Allí, con 15 dataciones han fechado los huesos más antiguos en el 2037 a.C. y los más recientes en el 1439 a.C.

Pero aún hay más. Otros estudios previos datan los restos de Fuente Álamo (Cuevas del Almanzora), entre 2040-1419 A.C.; mientras que en Gatas (Turre) las fechas son también muy parecidas: 2030–1490 A.C.

Por lo tanto, con las pruebas realizadas por estos investigadores podría decirse que la cultura argárica en Almería da comienzo hace aproximadamente 4.050 años y permaneció unos seis siglos. Para Mederos y Molina, la Edad del Bronce del sureste ibérico podría tener su inicio en el 2200 a.C en tierras de Murcia (en Lorca) y que de allí se extendiera luego a la Cuenca de Vera entre los años 2100 y 2050 a.C.

Todos estos datos y otros muchos que se están discutiendo en el Simposio de El Argar en Antas formarán parte de las actas y suponen la base científica para la futura puesta en valor del yacimiento, tal y como tiene planeado el Ayuntamiento de Antas.

¿Qué comían en El Argar?
La investigación de Mederos y Molina no solo se queda en la datación de los restos óseos, sino que también han analizado los isótopos de  nitrógeno 14. Eso da pistas sobre la dieta que tenían esos individuos, pues miden la cantidad de proteínas animales.

Ese análisis ofrece unos resultados cuanto menos curiosos, que han compartido en el Simposio de El Argar en Antas. Los huesos, como si hablaran a través de esos isótopos 4.000 años después, muestran que los niños más pequeños, de hasta 6 años, consumían una elevada cantidad de proteína, lo que sin duda habla de la ingesta de la leche materna. No obstante, tras el destete, estos niños cambiaban su dieta a más alimentos vegetales (papillas, gachas), lo que producía que muchos de ellos no sobrevivieran.

En cuanto al resto de individuos cuyos restos óseos se han analizado, tenían alimentación en la que predominaban las proteínas de origen animales. Aunque con una evidente diferencia entre hombres y mujeres: los varones comían más cantidad de carne que las féminas.

No obstante, entre los restos analizados destaca una niña cuyos valores no coinciden con lo habitual, pues su dieta es más rica en carne. Según los investigadores esto podría evidenciar que procedía de otro asentamiento diferente, lo que significaría que existía movilidad.

En cuanto al análisis de nitrógeno 14 en El Oficio, los investigadores desvelan que los datos sobre las mujeres jóvenes se saltan los patrones, por lo que podrían venir de otros asentamientos. Y es que, según su teoría, había mucha más movilidad entre las féminas que en los varones.

No obstante, indican que estos resultados son muy iniciales y que cuando haya más muestras la información será más rica. Asimismo, esperan que el análisis del estroncio dé más claves sobre la movilidad de las poblaciones.
Edad del Bronce: ¿Cuándo nació el asentamiento de El Argar en Antas?

¿Qué comían en El Argar hace 4.000 años?

¿Qué comían en El Argar hace 4.000 años?
El estudio del isótopo de nitrógeno 14 permite conocer si la dieta de los habitantes del poblado era más rica en carne o en vegetales


Cuenco hallado en el yacimiento del Argar de Antas. / DIARIO DE ALMERÍA

VÍCTOR VISIEDO · 28 Abril, 2022

En el I Simposio sobre El Argar que se celebra en Antas se presentaron este jueves los resultaos del estudio de Alfredo Mederos (Universidad Autónoma de Madrid) y Fernando Molina (Universidad de Granada) sobre los restos óseos extraídos de las tumbas excavadas en los yacimientos de El Argar (Antas) y El Oficio (Cuevas del Almanzora).

Con su investigación han logrado datar de los restos óseos, calculando el inicio de ambos yacimientos alrededor del 2.050 A.C. Pero también han analizado los isótopos de  nitrógeno 14. Eso da pistas sobre la dieta que tenían esos individuos, pues miden la cantidad de proteínas animales.

Ese análisis ofrece unos resultados cuanto menos curiosos, que han compartido en el Simposio de El Argar en Antas. Los huesos, como si hablaran a través de esos isótopos 4.000 años después, muestran que los niños más pequeños, de hasta 6 años, consumían una elevada cantidad de proteína, lo que sin duda habla de la ingesta de la leche materna. No obstante, tras el destete, estos niños cambiaban su dieta a más alimentos vegetales (papillas, gachas), lo que producía que muchos de ellos no sobrevivieran.

En cuanto al resto de individuos cuyos restos óseos se han analizado, tenían alimentación en la que predominaban las proteínas de origen animales. Aunque con una evidente diferencia entre hombres y mujeres: los varones comían más cantidad de carne que las féminas.

No obstante, entre los restos analizados destaca una niña cuyos valores no coinciden con lo habitual, pues su dieta es más rica en carne. Según los investigadores esto podría evidenciar que procedía de otro asentamiento diferente, lo que significaría que existía movilidad.

En cuanto al análisis de nitrógeno 14 en El Oficio, los investigadores desvelan que los datos sobre las mujeres jóvenes se saltan los patrones, por lo que podrían venir de otros asentamientos. Y es que, según su teoría, había mucha más movilidad entre las féminas que en los varones.

No obstante, indican que estos resultados son muy iniciales y que cuando haya más muestras la información será más rica. Asimismo, esperan que el análisis del estroncio dé más claves sobre la movilidad de las poblaciones.
¿Qué comían en El Argar hace 4.000 años?

Así eran las casas de los "almerienses" de hace 4.000 años

Así eran las casas de los "almerienses" de hace 4.000 años
El Ayuntamiento de Antas ha recreado tres viviendas argáricas con todo lujo de detalles para saber cómo se vivía en la Edad de Bronce


Interior de una de las casas argáricas inauguradas en Antas. / VÍCTOR VISIEDO

VÍCTOR VISIEDO · 05 Agosto, 2023

En una meseta, junto a un río que por aquel entonces debía ser caudaloso, prosperó una cultura que fue la más prominente de la península ibérica durante unos seis siglos: El Argar. Era la Edad del Bronce, hace unos 4.000 años. Esos terrenos de lo que hoy es el municipio de Antas esconde bajo tierra aún muchos misterios, a pesar de que a finales del siglo XIX fueran excavados por Luis Siret.

Esos "almerienses" de hace cuatro milenios vivían en casas no muy diferentes de las construcciones tradicionales de hace apenas unas décadas. Eran rectangulares y estaban hechas con un zócalo de piedra y un alzado de cañas atadas con cuerdas de esparto y recubiertas de mortero. El techo era de vigas de madera y cañas. Tres ejemplos de ellas se pueden ver en Antas, a los pues del yacimiento de El Argar. Este viernes se inauguraron para hacerlas visitables al público y contar así cómo era la vida en la Edad del Bronce.


Interior de una de las casas, con un enterramiento en el suelo. / VÍCTOR VISIEDO

Enterrados en las propias casas
En esta sociedad existía una fuerte relación entre la vida y la muerte. Esto se evidencia en las viviendas, donde "convivían" los vivos y sus fallecidos. A diferencia de sus antecesores, por ejemplo los habitantes de Los Millares (Santa Fe de Mondújar), no había una zona diferenciada para la necrópolis, sino que los enterramientos se hacían bajo las casas o en las mismas paredes.



Recreación de un enterramiento en cista, en una vivienda argárica en Antas. / VICTOR VISIEDO

Estos enterramientos demuestran que la sociedad argárica estaba fuertemente jerarquizada y que la casta (o familia) era muy importante. La división en clases sociales se evidencia también en los ajuares funerarios, que podían ser mínimos o albergar decenas o cientos de piezas.

Había dos tipos de enterramientos: en cistas (enterraban el cuerpo entre cuatro piedras planas formando un rectángulo que sellaban con una piedra encima) y en tinajas (enormes vasijas de barro donde introducían los cuerpos). Los cadáveres se colocaban en posición decúbito supino, los hombres mirando hacia el lado izquierdo; las mujeres hacia el lado derecho. 


Ejemplo de enterramiento en vasija, incluyendo un rico ajuar (casa argárica de Antas). / VICTOR VISIEDO

¿Cómo podían convivir con el olor de los cadáveres? Según la arqueóloga Auxilio Moreno, en algunas tumbas se han encontrado ramilletes de plantas aromáticas, como lavanda u hojas de sauce.

Cereales, metales y tejidos
Volvamos a las viviendas. En las recreaciones que se han hecho en Antas se pueden apreciar las diferentes labores cotidianas que realizaban sus moradores, desde la alfarería a la metalurgia, pasando por el trabajo de las pieles y los tejidos. Auxilio Moreno es una de las arqueólogas de la Universidad de Granada que han colaborado en las recreaciones. Explica que "se han hecho con los mismos sistemas de construcción que hace 4.000 años, usando un mortero que las mimetiza con el terreno".

En la primera de las viviendas —es de un tamaño más grande de lo normal en la época, para poder acoger hasta 30 personas durante las visitas guiadas— se han recreado los utensilios que usaban para la moltura de cereales. Hay un banco de molienda, donde las mujeres se arrodillaban para moler el grano, y varios molinos de mano, formados por dos piedras y que podían mover a otra parte. El grano se guardaba en grandes vasijas, como las utilizadas para los enterramientos.


Vista exterior de las viviendas argáricas. / VÍCTOR VISIEDO

También hay molinos de minerales, pues en época argárica era muy importante la metalurgia. Ya apenas se usaban utensilios de sílex, sino que la batería doméstica y los útiles para los trabajos se hacían con metal: primero con cobre arsenizado y luego con bronce (una aleación de estaño y cobre).

En otra de las casas se ven los utensilios destinados a la metalurgia. Crisoles (cuencos con pico vertedero) donde se derretía el mineral y se vertían en los moldes, normalmente hechos con piedra de arenisca, que es más compacta y aguanta las altas temperaturas del metal. Pero en las casas argáricas recreadas en Antas también se pueden ver moldes de cerámica, que se usaban para hacer lingotes. "Normalmente se comercializaban los lingotes, más que las piezas, porque así otros pueblos podían elaborar lo que necesitasen", explica Moreno.


Elementos utilizados en la metalurgia. / VÍCTOR VISIEDO

Hachas planas, puñales, punzones y alabardas son algunas de las herramientas que se pueden ver. Estas últimas, las alabardas, están consideradas como las primeras armas de la historia, pues se cree que fueron concebidas con fines bélicos (atacar a personas), algo que no se da con anterioridad en la historia.

En las tres viviendas recreadas en Antas hay telares, con los que estos antepasados de hace 4.000 años elaboraban tejidos. Se pueden ver utensilios como agujas, piedras de telar, peines y punzones metálicos. "Las mujeres se enterraban con punzones en su ajuar, pero los hombres no", aclara la arqueóloga.


Uno de los telares. / VÍCTOR VISIEDO

Cada detalle de las casas argáricas inauguradas este viernes está cuidado al detalle. Hay repisas que cuelgan atadas del techo o están encajadas en las paredes —Moreno asegura que saben de su existencia por los derrumbes encontrados en las excavaciones—, plantas medicinales (importantísimas para una población como aquella que tenía una altísima mortalidad infantil), y cientos de detalles más que hacen que merezca la pena visitarlas.

Junto a las viviendas había establos, porque estos "almerienses" ya eran ganaderos. Los restos hallados en las excavaciones muestran que había animales ovicápridos, bóvidos, conejos y fauna salvaje como ciervos y jabalís.


Establo junto a las casas argáricas. / VÍCTOR VISIEDO

Ya es posible saber más de la vida de los argáricos hace 4.000 años gracias a la recreación de estas tres viviendas y del futuro Centro de Interpretación de El Argar que abrirá el Ayuntamiento de Antas en unos meses. Se ha abierto una puerta a la prehistoria de Almería.
Así eran las casas de los "almerienses" de hace 4.000 años

domingo, 27 de febrero de 2022

Almería, una ciudad con vistas

Almería, una ciudad con vistas
La ciudad de Almería, enclavada en el centro de la Bahía, en pleno Mar Mediterráneo, con un clima envidiable, playas de ensueño como las de Cabo de Gata-Almería y una población de más 200.000 habitantes, abre sus brazos de manera abierta, acogedora y hospitalaria, haciendo alarde del lema que la ha caracterizado siempre: “En Almería no serás un extraño”


Almería: una ciudad con vistas / JOSACA (Almería)

MARIBEL GARCÍA SÁNCHEZ · Almería, 27 Febrero, 2022 - 07:00h

El clima templado que la acompaña en pleno invierno, su mar, limpio y azul reflejo de ese sol radiante que la impregna,  su cultura herencia de sus raíces ancestrales, que combina perfectamente con su aspecto moderno en la actualidad, sus tradiciones, costumbres, o su carácter alegre y afable, la hacen muy atractiva al visitante e ideal para vivir al ciudadano por la calidad de vida que le ofrece.  El turista, nada más pisar la ciudad, encontrará un ambiente cordial  y agradable que a buen seguro no olvidará.

Para conocerla en profundidad, hay que recorrerla en toda su extensión, porque nos ofrece una amplia gama de atractivos que aúnan sus raíces históricas con su trama moderna urbanística actual. Almería se fundó en el siglo X mirando al mar, la Alcazaba que la preside situada en un cerro, cada día recibe la brisa del mar que le llega a las alturas. Es una ciudad  que presume de bahía y donde el Puerto es su pilar fundamental. Su cercanía al mar es un privilegio que tiene el ciudadano de a pie y un atractivo para el visitante que viene a conocerla. Desde estas líneas vamos a señalar lugares donde la vista se convierte en un mirador obligatorio y el mar en un lugar preferente.

En el antiguo Barrio del Aljibe (actual pescadería-La Chanca), el mar es su característica principal. Este barrio llamado antiguamente barrio del al-Hawd (hondonada) se creó en el siglo XI por el rey de la Taifa Zuhair y se extendía desde la Avenida del Mar hasta el Barranco del Caballar, agrupando a pescadores,marinos y mercaderes del fondeadero de poniente. La Chanca, se desarrolló urbanísticamente a partir de 1850, y el nombre significa “establecimiento o almacén de almadraba”,donde los pescadores guardaban sus artes y las preparaban para la pesca. Es un barrio tradicional de pescadores y frente a él está el Puerto Pesquero, que ha sido fruto de muchas fotografías a lo largo de los años.

El barrio posee unos miradores formidables hacia el mar, como el llamado “Barranco de Greppi” y también el del “Cerrillo del Hambre”.  Hay otro mirador que puede pasar desapercibido pero las vistas al Puerto Pesquero están en primer plano: es en la Plaza de San Roque, donde se sitúa la tradicional iglesia con su esbelta torre del mismo nombre
 

Alcazaba de Almería / JOSACA (Almería)

En la Propia Alcazaba subiendo las escalinatas del inicio, podemos admirar la bella panorámica del mar que nos ofrece. En el primer recinto de la fortaleza se encuentra el Baluarte del Saliente, donde la ciudad antigua musulmana del Barrio de la Medina regala unas vistas impresionantes, con sus sinuosas calles retorcidas y sus azoteas, teniendo como pilar principal el mar de fondo.

El Mirador  de la Torre de la Vela en la Alcazaba, es un muro  que sirve de separación del primer con el segundo recinto. En su subida, la panorámica de los recintos de la Alcazaba, de la ciudad y de su bahía no tiene parangón.

Para terminar con los Miradores en la Alcazaba está el tercer recinto cristiano, que ofrece una panorámica marítima digna de fotografiar mezclada con el barrio de la Medina y con el Patio de la Subdelegación del Gobierno (ubicación del antiguo Patio de la Mezquita) y del Puerto Pesquero. El mirador se extiende por todo el barrio de Al-Hawd (actual Pescadería-La Chanca) donde aún se ven los torreones de la muralla que bajaba de la Alcazaba para dividir el barrio de la Medina con el de Al-Hawd.

SU CERCANÍA AL MAR ES UN PRIVILEGIO Y UN ATRACTIVO PARA EL VISITANTE QUE VIENE A CONOCERLA

Mirador del Cerro de San Cristóbal. Desde la Alcazaba, desciende hacia el norte a través del Barranco de la Hoya, una linea de muralla que llega hasta el Cerro de San Cristóbal, muralla construida en tiempos del rey Jairan(1012-1028) en el siglo XI. Son los únicos restos restos que quedan del amurallamiento del arrabal de la Musalla. En el cerro se encuentran siete torreones, tres musulmanes de planta cuadrada y cuatro cristianos de planta semicircular construidos en tiempos de Alfonso VII que conquistó Almería y estuvo entre 1147 y 1157. En la explanada del Cerro se alza la imagen del Sagrado Corazón de Jesús de mármol de Macael, construida en 1930 que bendice la ciudad y la bahía de Almería. Desde el cerro, la panorámica urbanística de la ciudad al completo es inmejorable. Es el mejor mirador de la ciudad. Para subir al Cerro hay que hacerlo por la Calle Antonio Vico, una calle estrecha donde se observan los restos del amurallamiento del arrabal de la Musalla. Por dicha calle (Antonio Vico) bajaba la muralla que se interrumpia en la actual  Plaza del Carmen y los Refugios de la Guerra, porque desde dicho lugar se levantaba la puerta más importante de entrada a la ciudad, La Puerta de Pechina (después Purchena), restos de la misma, se encuentran en la recepción de los Refugios de la Guerra Civil.

El Mirador del Centro de Interpretación Patrimonial (del Ayuntamiento)



Plaza Vieja de Almería / JOSACA (Almería)

El Centro de Interpretación Patrimonial es un edificio moderno situado en la Plaza de la Constitución (Plaza Vieja) que inaugurado en el año 2014 es muy visitado tanto por almerienses como por visitantes. Es la introducción a lo que puede verse en Almería cuando una persona llega a una ciudad desconocida. Tiene una sala con un audiovisual magistral de lo que ofrece la ciudad al visitante. Tiene tres plantas: una primera planta que recoge la historia de la Almería Musulmana, otra que recoge la historia de la Almería cristiana y contemporánea y la tercera planta donde esta la azotea. La azotea es un estupendo mirador donde  pueden echar ratos grandes los almerienses y turistas para disfrutar de toda la panorámica que ofrece y echarle sus respectivas fotografías: el cimborrio de las Claras, el Monumento a Los Coloraos, la fachada del Ayuntamiento de Almería, el Cerro de San Cristóbal con la imagen del Sagrado Corazón en un primer plano, y una impresionante vista del lienzo de muralla de la Alcazaba con la Muralla de Jairán.
Almería, una ciudad con vistas

viernes, 14 de enero de 2022

Los Millares impulsó un nuevo concepto de entierro por toda la Península Ibérica

Los Millares impulsó un nuevo concepto de entierro por toda la Península Ibérica
Universidad de Granada demuestra que es uno de los principales monumentos megalíticos de Europa


Imagen de una zona de Los Millares.
   
LA VOZ  • 14 ENE. 2022

Un estudio realizado por un equipo de investigación de la Universidad de Granada (UGR) ha demostrado que Los Millares, uno de los sitios arqueológicos más importantes de Europa Occidental, ubicado en Santa Fe de Mondújar, a escasos kilómetros de la costa mediterránea, fue un "gran centro innovador del megalitismo" donde por primera vez aparecieron las sepulturas tipo 'tholos', desde donde se expandieron al resto de la Península Ibérica.

El yacimiento de Los Millares es considerado como la primera ciudad de la Prehistoria en la Península Ibérica, y se estableció hace más de 5.000 años junto a los monumentos funerarios del mismo nombre, según ha trasladado el órgano académico en una nota a partir del estudio.

Los investigadores de la UGR han llevado a cabo un análisis estadístico y espacial de 193 dataciones radiocarbónicas de toda la península Ibérica, que ha permitido demostrar que uno de los principales monumentos megalíticos de la Península Ibérica y de Europa apareció por primera vez en el yacimiento de Los Millares.

Hace aproximadamente 5.200 años se produjo una innovación de enorme relevancia en el desarrollo de las sociedades prehistóricas. Se trataba de un nuevo tipo de sepultura megalítica completamente diferente a los por aquellos entonces característicos dólmenes. Ahora, las sepulturas presentaban cámaras funerarias de planta circular de entre dos y cinco metros de diámetro que en ocasiones presenta pequeños nichos laterales cuyo uso fue también funerario.

"Al interior de estas cámaras se accedía por un pasillo que aparecía compartimentado por losas de piedra perforadas para facilitar el paso. El rasgo arquitectónico más característico de estos nuevos monumentos fue la forma en que se cubrían las cámaras funerarias mediante falsas cúpulas que se conseguían mediante anillos de piedras sucesivamente más pequeños. Este tipo de monumentos, conocidos como tholoi, supusieron una nueva concepción ritual y funeraria que claramente se alejaba de los tradicionales dólmenes", ha explicado el investigador del departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Granada y autor principal del estudio, Gonzalo Aranda Jiménez.

Los tholoi más antiguos surgen por primera vez en torno al 3200 a.C. en el sureste peninsular, en concreto en Los Millares. Desde aquí, los nuevos monumentos megalíticos se extendieron de forma progresiva en primer lugar al valle del Guadalquivir, luego al valle del Guadiana hasta alcanzar por último la península de Lisboa. Varios siglos después de las primeras construcciones, en torno al 2900 a.C., los tholoi alcanzaron su máxima expansión territorial desde el sureste hasta la península de Lisboa, desde la costa mediterránea hasta la fachada atlántica.

Nuevo monumento funerario

De esta forma, las sociedades prehistóricas del sur España y el centro y sur de Portugal introdujeron en sus formas de vida un nuevo tipo de monumento funerario que tuvo un intenso desarrollo durante varios siglos. Solo a partir del 2200 a.C. se produjo un claro abandono de las practicas funerarias que venían desarrollándose en estos monumentos, excepto en el sureste peninsular.

"De nuevo las necrópolis de estas comarcas como Los Millares, y muy especialmente El Barranquete, mantuvieron una importante actividad ritual y funeraria hasta finales del II milenio a.C. La reutilización de viejos monumentos megalíticos durante generaciones puede considerarse como una característica particular de los tholoi del sureste", apunta Margarita Sánchez Romero, otra de las autoras del trabajo.

Durante más de un milenio, los tholoi se convirtieron en los monumentos funerarios colectivos de tipo familiar donde, junto a restos humanos, se depositaron objetos finamente elaborados en materiales valiosos como oro, marfil, ámbar, piedras verdes, cristal de roca y huevos de avestruz, algunos de ellos procedentes de diferentes regiones del mediterráneo y África.

Los tholoi pueden considerarse como el tipo de monumento funerario característico de sociedades de agricultores y ganaderos que por primera vez se establecieron en poblados permanentes, desarrollaron la metalurgia del cobre y se integraron en redes de intercambio a larga distancia.

En este contexto, "Los Millares destaca por su excepcionalidad, dado que alcanzó unas dimensiones, concentración poblacional y monumentalidad completamente desconocidas, lo que ha llevado a considerarlo como la primera ciudad de la Península Ibérica. Pero la importancia de Los Millares trascendió la escala regional para convertirse en el lugar de referencia donde se desarrolló una original innovación en la arquitectura monumental megalítica y cuya influencia se extendió por otras regiones peninsulares", han apuntado los autores.
Los Millares impulsó un nuevo concepto de entierro por toda la Península Ibérica | La Voz de Almería

domingo, 28 de febrero de 2021

Ciavieja, la gran apuesta de El Ejido por los orígenes

UN PLUS CULTURAL. El Ejido invertirá casi un millón en la puesta en valor de su joya arqueológica, que será un nuevo recurso turístico

100% ALMA, 100% ORIGEN
Ciavieja, la gran apuesta de El Ejido por los orígenes

 

Recreación del futuro acceso al yacimiento.

ALEJANDRO MORALES  D. A. (El Ejido) El Ejido, 27 Febrero, 2021

Parece algo nuevo y sin embargo lleva miles de años ahí. Lo novedoso, claro, es que al fin un equipo de Gobierno se ha puesto manos a la obra para sacar a la luz lo que no se ve, y enseñar lo que sí, del Yacimiento de Ciavieja, una de las ‘joyas de la corona’ desde el punto de visto arqueológico con las que cuenta la provincia de Almería y que desde ya va a ser un interesante nuevo recurso del municipio de El Ejido para atraer visitantes y, en definitiva, generar riqueza desde todos los puntos de vista.


El Ayuntamiento de El Ejido reservó para este proyecto una de las principales actuaciones con cargo en un 80% a los importantes fondos europeos que ha recibido en el marco de la EDUSI (Estrategía de Desarrollo Urbano Sostenible e Integrado). Se trata de conservar y exponer los importantes restos encontrados con anterioridad y sacar a la luz nuevos vestigios. El municipio ganará un gran museo al aire libre y se posicionará como destino de turismo histórico, cultural y arqueológico.

El alcalde de El Ejido, Francisco Góngora, estima fundamental la revalorización del rico patrimonio histórico con el que cuenta un municipio paradójicamente muy joven como tal (su independencia como término municipal data de 1982), pero que cuenta por milenios el tiempo desde el que hay constatados asentamientos de población en sus dominios. “En el municipio perviven diversos inmuebles históricos, entre los que destacan el mausoleo romano El Daymún, numerosos aljibes construidos durante la Edad Media por ganaderos musulmanes; además del Castillo de Guardias Viejas y la torre fortificada de Balerma, monumentos de naturaleza militar edificados en el s. XVIII con el propósito de defender los núcleos costeros”, explica el alcalde. “Pero sin duda, el espacio más relevante es la Zona Arqueológica de Ciavieja, Bien de Interés Cultural del Patrimonio Histórico Andaluz”, apostilla.

Un recurso "de primer orden"
La relevancia de este yacimiento, a juicio de Góngora, “lo convierte en un recurso científico, cultural y turístico de primer orden, no sólo para El Ejido, sino para toda la provincia de Almería”. Por ese motivo, añade, desde el Ayuntamiento “hemos asumido como prioritaria la investigación y puesta en valor del lugar, impulsando, tras el proceso de licitación, un contrato para la investigación, excavación arqueológica, conservación y puesta en valor del yacimiento de Ciavieja”.

Dicho contrato fue adjudicado al anteproyecto presentado por la Universidad de Almería, bajo la dirección de la doctora Carmen Ana Pardo Barrionuevo. El contrato con la UAL para esta primera fase de las actuaciones contempla una inversión de 300.000 euros, que se deben añadir a los 200.000 euros empleados por el Ayuntamiento en lograr la titularidad de cuatro inmuebles que se encontraban en la zona de las actuaciones y la construcción de los nuevos espacios previstos. En total, está prevista una inversión en este proyecto superior a los 800.000 euros.

Equipo internacional
Sobre el terreno se encuentra trabajando un equipo interdisciplinar de investigadores compuesto por especialistas de ámbito internacional, incluyendo expertos en prehistoria del sureste de la Península Ibérica, arqueología romana, fenicia y púnica, urbanismo romano, arqueometalurgia, numismática fenicia, púnica y romana, antropología física y museología o estudio de carpología, entre otros. Asimismo, para garantizar la correcta conservación y posterior musealización de los restos arqueológicos, en el equipo se integran dos especialistas en restitución y consolidación de bienes integrantes del patrimonio histórico.

De forma paralela, el Ayuntamiento ya cuenta con los permisos para poder levantar la que será zona de recepción de visitantes y centro de interpretación del yacimiento. El espacio de Ciavieja incluirá un recorrido inclusivo, actividades de transferencia y difusión, exposiciones de campo, jornadas de puertas abiertas y reuniones científicas.

“Los objetivos de este proyecto son evaluar el potencial científico, turístico y cultural de la zona arqueológica, avanzar en la comprensión de las sucesivas ocupaciones humanas que habitaron el lugar al menos desde el III Milenio a.C., además de garantizar la conservación y valorización del enclave”, resume el alcalde de El Ejido.


La presencia de abundantes restos arqueológicos en la zona es atestiguada ya a mediados del siglo XIX. En las décadas siguientes los elementos visibles, incluso arquitectónicos, pudieron identificarse con la ciudad romana de Murgi, mencionada en fuentes clásicas, gracias al hallazgo de elementos epigráficos, que posteriormente han sido estudiados y publicados por el profesor Rafael Lázaro Pérez. Una parte de estos elementos epigráficos se encuentran depositados y pueden visitarse en la Colección Museográfica de El Ejido (CAEE), recientemente inscrita en el Registro Andaluz de Museos y Colecciones Museográficas. Esta colección, una vez que se culmine el proyecto ahora en marcha en el Yacimiento de Ciavieja, crecerá y ganará en riqueza, configurando por tanto un plus cultural de primer orden a las potencialidades de El Ejido.
100% alma, 100% origen Ciavieja, la gran apuesta de El Ejido por los orígenes

Hallada en Pompeya la primera carroza ceremonial casi intacta

Hallada en Pompeya la primera carroza ceremonial casi intacta
Hallada en Pompeya la primera carroza ceremonial casi intacta
Hallada en Pompeya la primera carroza ceremonial casi intacta

Termopolio: Un restaurante de comida rápida de Pompeya, otro descubrimiento bajo las cenizas de la ciudad

Un restaurante de comida rápida de Pompeya, otro descubrimiento bajo las cenizas de la ciudad
Un equipo de arqueólogos halla un termopolio donde se servían alimentos y bebidas para llevar que puede arrojar pistas sobre los hábitos de consumo de la época



Detalle de la decoración descubierta en un 'termopolio', en el área arqueológica de Pompeya.LUIGI SPINA / EFE

LORENA PACHO Roma - 26 DIC 2020 - 17:53

La inagotable máquina del tiempo de Pompeya nunca se cansa de arrojar atisbos del pasado, que a veces permiten también conocer hasta el sabor de la vida en la antigüedad. Los arqueólogos han descubierto allí un termopolio, un establecimiento donde se servía comida y bebida, que se mantiene prácticamente intacto. La decoración, con frescos de animales pintados con colores tan vivos que parecen tridimensionales, se preserva casi inalterada y se han encontrado además restos de alimentos que se han conservado a lo largo de los siglos en el mismo lugar que estaban cuando el Vesubio entró en erupción y el calendario se detuvo a los pies del imponente volcán.


Dibujos de un gallo y unos patos en el mostrador del 'termopolio' de Pompeya.

Este nuevo testimonio de la vida cotidiana que quedó atrapado durante cerca de dos milenios debajo de toneladas de piedras, barro y lava se trata de otro de los extraordinarios tesoros que están arrojando las excavaciones en los últimos años. En este periodo el parque arqueológico ha entrado en una segunda vida, con un impulso renovado, sobre todo en el mantenimiento y restauración del área de la Regio V, después de un tiempo de abandono.

El termopolio, algo similar a un establecimiento equiparable a los puestos de comida callejera de hoy en día, era el lugar en el que se servía comida a las clases más bajas de la ciudad, como explican los arqueólogos. Los envases encontrados con restos de alimentos apuntan al origen de la gastronomía “para llevar”. Se sabe que los pompeyanos tenían por costumbre disfrutar de la comida al aire libre, alentados por el clima del apacible golfo de Nápoles. En los termopolios, como indica su nombre de origen griego, se podía comer y beber sustento caliente que se conservaba en grandes recipientes denominados dolia, que estaban incrustados en un mostrador de mampostería. Eran muy habituales en el mundo romano, solo en Pompeya hay unos 80 establecimientos de este tipo, pero ninguno tiene la barra completamente pintada como este, lo que confirma la excepcionalidad del hallazgo. El mostrador, conservado por las cenizas volcánicas, había sido parcialmente desenterrado en 2019, pero los trabajos se extendieron para intentar preservar todo el lugar lo mejor posible.


Detalle de la barra del termopolio de Pompeya, con restos humanos al fondo.LUIGI SPINA

Los expertos ya están estudiando, con técnicas interdisciplinarias, el nuevo material para comprobar de qué modo este descubrimiento puede ampliar el conocimiento sobre la dieta y los hábitos de consumo de la época romana. “Además de ser un testimonio más de la vida cotidiana en Pompeya, las posibilidades de análisis de este termopolio son excepcionales, pues por primera vez se ha excavado todo un entorno con metodologías y tecnologías de vanguardia que están devolviendo datos inéditos”, ha explicado Massimo Osanna, director general del Parque Arqueológico de Pompeya.

Cuando comenzaron a excavar, con lo que primero se toparon los arqueólogos fue con las decoraciones del mostrador del termopolio: la imagen de una nereida (ninfa) a caballo en un entorno marino, además de otros animales, como un gallo, o un pato, de colores brillantes. También encontraron una ilustración similar a un letrero comercial de la tienda y diferentes objetos de despensa y de transporte: nueve ánforas, un recipiente en bronce, dos frascos y una olla de cerámica.

Los primeros análisis en el laboratorio confirman que las pinturas del mostrador representan, al menos en parte, los alimentos y bebidas que realmente se vendían en el termopolio. De hecho, se han encontrado fragmentos de hueso de pato dentro de uno de los recipientes, junto con restos de cerdo, cabrito, pescado y caracoles de tierra, lo que atestigua la gran variedad de productos de origen animal que se utilizaban en la época para la elaboración de los platos. Además, en el fondo de una botella han aparecido habas molidas, que según los estudiosos, se utilizaban para modificar el sabor y blanquear el color del vino. En uno de estos dibujos, el de un perro, se aprecia una inscripción que define el humor escatológico de la época: “Nicia cinaede cacator” (Nicia es un cagón maricón), probablemente un insulto al dueño del negocio.


Restos del termopolio encontrado en Pompeya.LUIGI SPINA

Otro dato interesante es que en la misma sala, detrás del mostrador, se han descubierto también huesos humanos de víctimas de la violenta erupción. En este caso, a diferencia de la gran cantidad de cuerpos perfectamente conservados que han emergido a lo largo de los siglos, los restos están gravemente dañados por el paso de excavadores clandestinos que durante el siglo XVII expoliaron el yacimiento en busca de objetos de valor. Los expertos creen que los huesos pertenecen a un individuo de unos 50 años que estaba tumbado, probablemente en una cama, cuando llegó la terrible colada piroclástica que arrasó la ciudad. También se han encontrado otros huesos, aún por investigar, dentro de un gran recipiente, probablemente colocados allí por los primeros expoliadores.
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