Leyendas de Almería: ¿Por qué se cree que Walt Disney es almeriense?
Dos almerienses decidieron llevar la historia a la gran pantalla con el documental 'Disney a través del espejo', disponible en Filmin
Leyendas de Almería: ¿Por qué se cree que Walt Disney es almeriense?
REDACCIÓN · 05 Mayo, 2022
"Walt Disney es de Mojácar". No ha sido la primera vez ni la última que el almeriense medio ha escuchado tal afirmación. La duda asaltará al pueblo hasta que Disney deje de estar de moda, algo que, sinceramente, se ve lejano.
Un almeriense, Eduardo Soler, decidió indagar en la historia y elaboró un documental de casi una hora (en la actualidad en la plataforma Filmin) que bautizó con el nombre de 'Disney a través del Espejo'.
El caso es que hay un hilo conductor que no varía. Y eso le da firmeza a la historia. La versión más extendida, es que el verdadero nombre de Disney era José Guirao Zamora, hijo de Isabel Zamora y del doctor Guirao, una pareja de amantes clandestinos que vivía en Mojácar, en el año 1900.
Como eran católicos hasta la médula y temían la reacción de los vecinos, decidieron esconder el embarazo. Isabel emigró a Chicago, donde al parecer vivía un hermano suyo, al llegar, exhausta y desorientada por el viaje, entregó al niño en adopción a la familia Disney, que habría borrado para siempre su origen indecente.
La historia cobra mayor interés al saber que, en la década de los cuarenta, dos periodistas estadounidenses estuvieron registrando los archivos parroquiales de Mojácar en busca de pruebas. Parece que encontraron datos sólidos y el asunto quedó enterrado hasta ahora.
Walt Disney señala su parque de atracciones en un mapa.
Las biografías oficiales aseguran que Walt Disney nació el 5 de diciembre de 1901 y tuvo la infancia típica del hijo de un granjero. Su padre, Elías Disney, de antepasados irlandeses, había llegado a Estados Unidos desde Canadá y se había instalado en Chicago poco después de contraer matrimonio con la maestra de escuela Flora Call, en 1888. Walt nació en 1901, siendo el cuarto de los cinco hijos del matrimonio.
Disney a través del espejo es un documental que como su propio nombre indica, se coloca a la altura de la segunda historia de Lewis Carroll en la que Alicia lejos de pensar que todo había sido un sueño, atraviesa un espejo para buscar la verdad en una nueva aventura.
El sorprendente viaje de la joven Isabel Zamora, supuesta madre de Disney, se desenvuelve entre misterios incomprensibles, adivinanzas absurdas e historias interminables. En un paisaje donde todo es enorme (EEUU) o diminuto (Mojácar - España), cientos de personajes variopintos y alocados se entremezclan con nuestro propio cuento, el cuento que con animación se contará de Isabel Zamora y su hijo José Guirao.
La evidencia de que la lógica de la imaginación implícitamente contenida en los cuentos de Alicia es la misma que este documental pretende aplicar, quizás ayude atisbar algo más el misterio de ese fascinante contador de cuentos, para deleite de niños y mayores.
Walt Disney aparece en la mesa de dibujo con un boceto de su famoso personaje Mickey.
Este documental se ha realizado en coproducción entre Pequeño produce y HD Studio S.L. está dirigida por Eduardo Soler, quién conducirá a través del viaje que supone la investigación de dos almerienses Manuel Pérez Galdeano y Tito del Amo, sobre el supuesto origen mojaquero de Walt Disney.
Los productores son Juan José Abad, Javier Ercilla y Raquel Martín-Zarco. El rodaje comenzó en Agosto de 2009 y se extendió más allá de noviembre, pasando por Almería, Barcelona, Madrid, Nueva York, Los Ángeles, San Francisco y Chicago.
El Desierto de Tabernas, un paisaje natural que te deja con la “boca abierta”
National Geographic destaca este paraje natural de la provincia de Almería
Mª ÁNGELES ARELLANO • 01 MAR. 2023
No lo decimos nosotros, lo dice National Geographic. El Desierto de Tabernas, considerado como la única zona desértica propiamente dicha de todo el continente europeo, es uno de los paisajes naturales de España que dejan "con la boca abierta".
El atractivo de la provincia de Almería va más allá de sus conocidas playas, enclavadas muchas de ellas en el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar. Sin duda, este singular paraje natural almeriense es uno más y así lo reconoce esta conocida publicación dentro de su sección de Viajes.
El Desierto de Tabernas se ha incluido en un listado del que forman parte una treintena de paisajes naturales de España "que permiten disfrutar de ricos contrastes sin salir de sus fronteras: desde la densa vegetación del norte a las grandes dunas del sur, sus áridos desiertos o sus mares de olivos.
"Solo ante el peligro", destaca National Geographic Viajes al hablar del Desierto de Tabernas en el artículo firmado por Asun Luján y Javier Zori del Amo. "Al norte de la ciudad de Almería se encuentra esta árida llanura compuesta de cárcavas, ramblas, torrenteras y taludes propias de los paisajes bad lands. Se trata del Desierto de Tabernas, conocido por haber servido de escenario a numerosas películas de spaghetti western durante la década de los 60 y 70. También por ser uno de los mejores lugares de la zona para el avistamiento de aves, ya que está protegida para que estos animales puedan refugiarse en él. Entre ellos se pueden ver el vencejo real, el solitario o la granjilla, además de algunos mamíferos como el zorro, el lirón o el conejo", destaca la publicación.
Este paraje ofrece una ingente y rica variedad de recursos ambientales de interés, especialmente geológicos. En cuanto a la flora, presenta un elevado número de endemismos exclusivos del área, iberonorteafricanismos y especies raras a nivel mundial, que sólo aparecen en él y en otros puntos de idéntica caracterización.
Al Desierto de Tabernas acompañan en este listado los siguientes parajes naturales: la Selva de Irati (Navarra), el Monumento Natural de Los Mallos de Riglos, Agüero y Peña Rueba (Huesca), el Parque Nacional de Timanfaya (Lazanrote), Las Médulas (León), la playa de Las Catedrales (Galicia), el Paraje Natural Torcal de Antequera (Málaga), los Pilares de los Órganos (La Gomera), Pozo de los Humos (Salamanca), Doñana (Huelva), el Valle del Jerte (Extremadura), Bárdenas Reales (Navarra), Bufones de Pría (Asturias), la Duna de Bolonia (Cádiz), las Cuevas del Drach (Mallorca), el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera (Albacete), la Playa de Sotavento (Fuenteventura), el Parque Natural de la zona volcánica de la Garrotxa (Girona), las Grutas de San José (Castellón), Garajonay (La Gomera), Las Gredas Bolnuevo (Murcia), el Nacimiento del Río Mundo (Albacete), el Castañar de El Tiempo (Madrid), la Cascada del Ézaro, Caldera de Taburiente (La Palma), el Salto del Nervión (Álava), el Robledal de Muniellos (Asturias), Sabinar de El Hierro, el Delta del Ebro (Tarragona) y Congost de Mont-Rebei (Lleida).
Almería, quién te viera (12): Crecí, respetadme, con el cine
“Desde muy niño vi mucho cine calificado por el régimen de Franco y por la Iglesia como 3-R”
Soy el de la derecha, en la película de John Lennon. LA VOZ
JOSÉ ANTONIO MARTÍNEZ SOLER 08:59 • 24 FEB. 2022
Cuando fundé el Buenos Días en TVE, mucha gente me preguntó por qué no les tenía miedo a las cámaras. Siempre hay algo de miedo escénico, algo de adrenalina, que se vence o se disimula con ilusión. Pero cuando pienso en el porqué, recuerdo mi infancia y adolescencia en Almería.
Siempre me gustó este verso de Rafael Alberti: “Nací, respetadme, con el cine”. Pronto me lo apropié, cambiando el verbo, pues yo crecí, desde luego, con el cine. Cualquier almeriense de mi edad tendrá grabado el olor intenso a jazmín que percibíamos al acercarnos a la Terraza Imperial. Este cine al aire libre estaba entre mi calle, Juan del Olmo, y el Paseo Versalles. La taquilla, la entrada y los carrillos de chuches, pipas, azufaifas y garbanzos torrados, en la plaza Juan de Austria. También esos condenados cigarrillos de tabaco con matalauva y sabor a anís.
Tuve la suerte enorme de que la hermana y la madre de mi padre vivieran en la calle Juan del Olmo, a la altura perfecta para ver, desde su terrado, la pantalla completa del cine y escuchar de maravilla lo que salía por los altavoces. Desde muy niño vi mucho cine calificado por el régimen de Franco y por la Iglesia como 3-R, o sea, para mayores con reparos.
Los curas y frailes nos decían que los niños no podíamos ver el cine reservado a los adultos. Era pecado mortal. Infierno seguro si te morías sin mediar confesión. Si así es, como en Cinema Paradiso, yo me gané el infierno muchas veces. Tuve el privilegio de ser uno de los pocos niños que, en plena represión cultural de la Dictadura, pude ver los pechos y los morros (¡ay!) de Sara Montiel en El último cuplé o en La Violetera, las imágenes más sexis o violentas que se le habían colado a la censura eclesiástica, encargada de poner nota a los estrenos. Ojos como platos ante diálogos y argumentos prohibidos a los niños. La gran pantalla de la Terraza Imperial me hizo soñar y madurar a la fuerza.
Una joya del Mini Hollywood Aún conservo en mi taller el banco de carpintero que me regaló mi tío Antonio, primo hermano de mi padre. “Una joya de anticuario, digna de un museo”, me dijo. “En ese banco hice las primeras fachadas huecas para los decorados de las películas del Oeste”. Conservaba bocetos de las casas falsas que hizo para “El bueno, el feo y el malo”, “Por un puñado de dólares, “La muerte tenía un precio” y otras películas de Sergio Leone. Como muchos compañeros míos, en algunas de ellas trabajé yo como “extra”, que es el nombre que nos daban entonces a los figurantes. Por 125 pesetas al día.
Almería se había convertido en el nuevo gran plató del Spagueti Western. En aquellos tiempos, nos cruzábamos con Clint Eastwood, y otros por el estilo, caminando por el Paseo. Como si nada. Cuando tallo la madera en ese banco viejo, tan cargado de historia local, la obra de mi tío Antonio, el carpintero de Tabernas, me inspira.
Gran parte de “El feo, el bueno y el malo” se grabó en el Cortijo del Fraile, hoy rodeado de un mar de plástico. Allí se produjo el crimen que inspiró a García Lorca para escribir su “Bodas de sangre” y a Carmen de Burgos, nuestra paisana Colombine, para crear “Puñal de Claveles”. Como presidente de la Junta Rectora de Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, trabajé sin descanso para salvar de la ruina a ese cortijo, un icono para nuestra historia literaria y cinematográfica. Tuve más voluntad que acierto. Trabajé en una docena de películas. La primera, una obra de arte, fue Lawrence de Arabia. Subía y bajaba de un tranvía que atravesaba, entre palmeras, el Parque de José Antonio (hoy, de Nicolás Salmerón). Detrás del tranvía nos seguía, en moto, nada menos que Peter O´Toole. Almería era Damasco. Yo era un turco elegante. Mi estampa pasa tan deprisa en la gran pantalla que difícilmente puedo convencer a mis hijos de que ese turco, con un traje impecable y un fez de fieltro rojo, era yo. Apenas me identificaban.
Conocí entonces a Antonny Quinn, jugando a las cartas en el quiosco del 18 de Julio, cerca de mi colegio y frente a la casa de mi amigo Manolo Do Campo. La segunda vez que le vi fue en los estudios de la ABC, en Nueva York, en 1985. Allí pasé un par de noches tomando notas sobre cómo hacían los estadounidenses el primer informativo de la mañana (“Good morning, America”) para crear, casi copiar, el Buenos Días en RTVE en 1986. Recordamos su paso por Almería.
Pasé de la gran pantalla del Mini Hollywood, donde me enfrenté a las primeras filmaciones de mi vida, a la pequeña pantalla de RTVE. La experiencia juvenil de extra en Almería me ayudó, más tarde, a perder el miedo a las cámaras de televisión. Me sentía como uno más del gremio. Actuar en el teatro de La Salle también me ayudó a aliviar el miedo escénico. Gracias a esas experiencias superé las pruebas para presentar la Televisión Escolar de TVE con 22 años.
La tarde que saludé a John Lennon Ricky y Steve, hijos del barón Alexander Guillinson, tenían una terraza espléndida para guateques que daba al mar, en su chalet de la Playa de Las Conchas. Desde esa terraza, en el verano de 1967, vimos llegar a la puerta de su casa un Rolls Royce negro, con el volante en el lado del copiloto, y cristales ahumados. De ahí salió, para entrar en la casa de nuestros amigos, uno de nuestros ídolos en persona: el mismísimo John Lennon, el alma de los Beatles.
El barón le había invitado a vivir allí hasta que encontrara una vivienda adecuada para todo el tiempo que precisara la película que iba rodar en Almería. Fue la locura. Una tarde nos visitó en la terraza. Se tomó una copa con nosotros y nos saludó uno a uno.
Pedimos a nuestros anfitriones que nos recomendaran al director de la película para trabajar como extras.
A los pocos días, acudimos al rodaje. Allí estaba, en pleno desierto almeriense, el director, Richard Lester. A su lado, nuestro ídolo musical que hacía de protagonista. A mí me vistieron de sargento del Ejército Imperial Británico, con pantalón corto, gorra de plato y bastón de mando. El rodaje era muy raro. Surrealista, diría yo. La película, “Cómo gané la guerra” (“How I won the War”), no tuvo éxito. Para mi fue el no va más.
En 2013, el director de cine y escritor David Trueba me dijo que se marchaba inmediatamente a buscar localizaciones por los desiertos de Almería para “Vivir es fácil…”, su próxima película. Me ofrecí a ayudarle. David Trueba se contentó con utilizar solo mi voz, un par de veces, con acento almeriense.
Al fin, mi nombre, que había salido cientos de veces en la pequeña pantalla de la televisión, como director de programas informativos, entrevistas y telediarios, apareció, por primera vez, en los créditos de la gran pantalla. Salgo el penúltimo en los agradecimientos.
Almería, por debajo del paralelo 37 N, es una tierra bendecida para el cine. Al ser uno de los lugares más al sur de Europa, y ofrecer seguridad física y jurídica y paisajes montañosos preciosos, puede recrear lugares en donde es peligroso y costoso irse a rodar. No solo México o el Oeste de EE.UU. A la misma altura que Siria, Irak o Afganistán, nuestra tierra puede recrear estos mundos para la tele o el cine, ya sean reales o imaginarios (Indiana Jones, Conan el Bárbaro o, recientemente, Juego de Tronos). Deberíamos apoyar más esta industria.
A mí me dio alas. ¡Madre mía! Me codeé con Antony Quinn y John Lennon y, como tallista, le di buen uso al banco de carpintero de mi tío y acabé en la tele. Todo por Almería y el cine.
Un desierto de película: Tabernas, nuevo tesoro para el cine europeo
La Academia de Cine Europea reconoce a este entorno por su “gran valor” para el cine mundial
El Desierto de Tabernas ya es uno de los 12 Tesoros de la cultura cinematográfica europea. LA VOZ
EVARISTO MARTÍNEZ 10:42 • 09 JUN. 2020
Con más de trescientas películas rodadas entre sus ramblas desde la década de los años 50 hasta nuestros días, el Desierto de Tabernas, el de 'El bueno, el feo y el malo' e 'Indiana Jones y la última cruzada', el de 'Lawrence de Arabia' y 'Exodus', el de Bud Spencer y Terence Hill y John C. Reilly y Joaquin Phoenix, el de 'Juego de Tronos' y 'Penny Dreadful', es un escenario mítico para la gran (y la pequeña) pantalla. Un reconocimiento unánime -ahí está, bien presente, en las filmografías de Sergio Leone, Steven Spielberg, David Lean, Álex de la Iglesia, Jacques Audiard y tantos y tantos otros- que ahora suma otra distinción: la de "Tesoro de la Cultura Cinematográfica Europea" para la Academia de Cine Europea (European Film Academy – EFA)
Las arenas de Tabernas se convierten así en el duodécimo lugar incluido por esta institución en su lista de 'tesoros', creada en 2015, junto al Institut Lumière de Lyon (Francia), las escaleras de Potemkin en Odessa (Ucrania) y la noria gigante de Viena (Austria), por ejemplo. Por parte de nuestro país, la Plaza de España en Sevilla y la Colegiata de Sant Vicenç en Cardona aparecen en este listado.
“Esta ubicación icónica no tiene igual en el continente, y su contribución al cine mundial ha sido enorme”, ha señalado el presidente de la EFA, Mike Downey, en palabras que recoge el Ayuntamiento de Tabernas. “La Academia Europea de Cine se enorgullece de haber rodado varias de sus películas a competición en la región, especialmente 'Sexy Beast', de Jonathan Glazer; 'Brimstone', de Martin Koolhoven; 'Morvern Callar', de Lynne Ramsay; y 'Brothers', de Susanne Bier. ¡Que Tabernas prospere en el escenario cinematográfico del mundo!”, dice.
"Un gran orgullo"
“Para nosotros es un gran orgullo que la EFA nos distinga como uno de los Tesoros de la Cultura Cinematográfica Europea, pues deja patente la extraordinaria vinculación de nuestra localidad a la historia del cine en general y al europeo en particular, además del esfuerzo que hemos hecho durante todo este tiempo para prestar servicio a todo tipo de producciones”, indica por su parte José Díaz, alcalde de Tabernas.
Declarado Paraje Natural en 1989, el Desierto de Tabernas está considerado como la única zona desértica de todo el continente europeo. Cuenta con una extensión de 280 kilómetros cuadrados y comprende cinco municipios (Tabernas, Gádor, Santa Cruz de Marchena, Alboloduy y Gérgal).
Ofrece una "ingente y rica variedad de recursos ambientales de interés", donde se han formado ramblas de tipo mediterráneo conocidas como 'badlands', protagonistas de muchas secuencias en el celuloide. Una Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), Lugar de Interés Comunitario (LIC) y Zona de Especial Conservación (ZEC) que forma parte de la Red Ecológica Europea Natura 2000, recuerda el Ayuntamiento en un comunicado de prensa.
Una extensa filmografía
Para ser reconocido como “Tesoro de la Cultura Cinematográfica Europea”, la Academia de Cine Europea ha tenido en cuenta, por su supuesto, los años en los que se convirtió en el escenario predilecto del 'spaghetti western' (algo que deja claro Quentin Tarantino en 'Érase una vez en... Hollywood'), gracias a Sergio Leone y su 'Trilogía del Dólar' con la que saltó a la fama internacional Clint Eastwood.
Asimismo recuerdan otros títulos del western como 'El halcón y la presa', 'Shalako', '100 rifles', 'El cóndor', 'Sol rojo' y la obra maestra de Leone, 'Hasta que llegó su hora'. "Y cientos de películas, como algunas de la saga de Bud Spencer y Terence Hill, y más recientemente '800 balas', 'Blueberry', 'Los Dalton contra Lucky Luke', 'Brimston' y 'Los hermanos Sisters", señalan los desde la EFA.
Fuera del cine del Oeste, el Desierto de Tabernas ha aparecido en las pantallas de todo el mundo de la mano de filmes como 'Lawrence de Arabia', 'Cleopatra', 'Patton', 'Conan, el bárbaro', 'Indiana Jones y la última cruzada' y 'Exodus: Dioses y reyes'. Y en series como 'Doctor Who', 'Penny Dreadful', 'Juego de Tronos' y cientos de vídeos musicales y anuncios de publicidad.
"El Desierto de Tabernas no solo es historia del cine europeo sino un tesoro vivo y actual escenario de numerosas producciones cinematográficas y audiovisuales. Además, el municipio acoge el Almería Western Film Festival, único de su género en Europa que convoca cada año a aficionados y profesionales en relación con el western, poniendo en valor el entorno del Desierto como destino de cine, para el turismo y para la industria cinematográfica", apuntan desde fuentes municipales.
Con el reconocimiento de “Tesoro de la Cultura Cinematográfica Europea”, la Academia de Cine Europea desea "sensibilizar al público" sobre los lugares de "naturaleza simbólica para el cine del continente", lugares de "valor histórico" que deben "mantenerse y protegerse", no solo ahora sino también "para las generaciones venideras", señalan.
LOS 12 TESOROS DE LA CULTURA CINEMATOGRÁFICA EUROPEA
El Bergmancenter en Fårö (Suecia)
Los milagros que esconde La Molineta La mítica balsa de los cien escalones, lugar sagrado para varias generaciones de adolescentes de Almería. La Voz. Los milagros que esconde La Molineta. El lugar nos cuenta una historia de balsas y acequias, de minas y grutas que llegaron a ser escenarios de cine. 26/03/2017 Eduardo D. Vicente
Junto al viejo cortijo llamado de Góngora, a un lado de la Rambla de Belén, se abre un sendero que lleva hasta el corazón de la Molineta. Nada más empezar el camino aparece un pino seco, como un anuncio del abandono que ha sufrido este lugar en los últimos cuarenta años. El árbol está cerca de un palomar de piedra derruido, cuyo majestuoso arco descansa entre las rocas y la vegetación que con las últimas lluvias ha poblado el paisaje.
Subiendo, antes de perder de vista el palacio, se puede ver lo que queda de la antigua casa de los aparceros, frente a los restos de un aljibe y un bosque de eucaliptos que llena de sombras la hacienda. A medida que se empieza a subir el cerro uno descubre el alma de aquel lugar: los restos del canal de San Indalecio que con su entramado de acequias y balsas le dieron vida a la Molineta en las primeras décadas del siglo pasado, haciendo que el milagro del agua llegara desde los montes de Benahadux. Ahí están los restos del cauce contando su historia y los árboles que aguantaban el avance de la erosión para que el cerro no se tragara la acequia.
Lugar mágico
Aquel camino de cuestas lleva hasta un lugar mágico que desde lejos parece la base de una pirámide. Son las piedras de la balsa conocida con el nombre de ‘los cien escalones’, un escenario mítico para varias generaciones de adolescentes que conocieron la balsa cuando todavía tenía agua y cuando aún corría la leyenda de que un guarda despiadado con escopeta y cartuchos de sal rondaba por la zona para que ningún niño osara a darse un baño en aquellas aguas sagradas. En realidad, la balsa tiene cincuenta y dos escalones, pero si uno los baja y luego los sube entiende por qué el nombre de los cien escalones.
Frente a la gigantesca balsa estaba la casa del relojero, el encargado de abrir y cerrar las llaves de paso del agua cuando había que repartir las horas de riego entre los agricultores. De la vivienda quedan las piedras y un trozo de pared que ha sobrevivido al paso del tiempo.
La balsa de los cien escalones esconde una inmensa cueva en su interior, que linda con la zona donde estuvieron instalados los polvorines. Es la zona conocida también como las cuevas de Conan porque allí se estuvieron rodando escenas de la famosa película que en 1982 trajo a Almería al actor americano Arnold Schwarzenegger. En su origen, este paraje era una gran cantera de donde se extrajo la piedra con la que se construyó el dique de levante del puerto. Hasta la reforma de la Rambla de Belén, todavía era posible encontrarse con los restos de la vía estrecha por la que bajaba el tren cargado de piedras camino del muelle. Cuando se abandonaron las canteras la zona se transformó en un almacén de pólvora.
La columna
Una mina de las que atraviesan y rodean el cerro se abre paso entre las rocas, perforando la montaña hasta el lado de poniente. Allí se encuentra otra gruta que los niños del lugar bautizaron con el nombre de la cueva de la Columna, en honor a la piedra gigantesca que cuelga del techo. Se trata de una antigua balsa que se quedó sin agua como poco a poco se fue quedando sin vida aquel inmenso parque al norte de la ciudad.
La Molineta es un mundo perdido y una oportunidad desperdiciada. No existe otro parque con mayores posibilidades que aquellos cerros surcados por acequias, donde todavía huele a tomillo y donde se han hecho fuertes los okupas que han convertido las cuevas en espacios habitables. La Molineta es también un mundo de contrastes. En su interior encierra el corazón de otra época, mientras que en sus aledaños ya se siente el avance del progreso que está construyendo en una de sus laderas un grupo de viviendas que será el primero de nuevas urbanizaciones que iran convirtiendo en ciudad aquel espacio lleno de naturaleza. Los milagros que esconde La Molineta
Nombre completo:Florencio Amarilla Lacasa Nacimiento:Coronel Bogado, Paraguay, 3 de enero de 1935 Fallecimiento:25 de agosto de 2012
Florencio Amarilla Lacasa (Coronel Bogado, Paraguay, 3 de enero de 1935 - 25 de agosto de 2012) fue un futbolista paraguayo. Jugaba de carrilero por la izquierda.
Trayectoria
Se dio a conocer en el Club Nacional de Asunción. Tras disputar la Copa Mundial de Fútbol de 1958 en Suecia fue contratado por el Real Oviedo de la Primera División de España, donde jugó tres temporadas. También jugó en la temporada 1961-62 en el Elche CF.
En la temporada 67-88 fichó por el C.D. Almería, donde se retiró y estableció definitivamente su residencia. Más tarde, comenzó una intensa carrera como entrenador que le llevó a dirigir a los principales clubes de la provincia de Almería. Entre ellos a la Peña Deportiva Garrucha en su ascenso y periplo de dos años en la tercera división de España Por casualidad, el cine se cruzó en su camino y encontró su segunda vocación. Trabajó como figurante y actor de reparto en numerosas películas que se rodaron en escenarios almerienses, algunas tan importantes como ‘100 rifles’, ‘Shalako’, ‘El Cóndor’, ‘Patton’, ‘Sol rojo’ o ‘Conan, el bárbaro’.
Fue internacional con la Selección de fútbol de Paraguay. Con ésta disputó la Copa Mundial de 1958 celebrada en Suecia. En el primer partido de la primera fase, que enfrentó a Paraguay con Francia, Amarilla marcó dos de los tres goles de su equipo, aunque acabó perdiendo por 7-3
Florencio Amarilla Por José María Troche. 23 de diciembre de 2009
Hasta el 14 de julio de 1957, la vida de Florencio Amarilla era totalmente normal. Trabajaba y jugaba al fútbol, en Nacional, de cuyo plantel principal era integrante. Aunque algunas páginas de internet dicen que "jugaba de carrilero por la izquierda", en realidad era un auténtico wing tatá que en el lenguaje pelotero paraguayo quiere decir: punzante, veloz, entrador y con un cañón en vez de la pierna izquierda.
Pero, cuando fue llamado a la selección de 1957, dirigida por Aurelio González, Amarilla sabía que salvo un milagro, el que iba a jugar en ese puesto era Genaro Benítez, mejor recordado como "Avión Colí" por su enorme velocidad y endiablada habilidad. De hecho, Benítez jugó de titular toda la campaña previa preparatoria para los partidos frente a Colombia y a Uruguay que clasificarían a un representante sudamericano para el Mundial de Suecia. Y, por supuesto, fue titular en Colombia donde ganamos 3-2 y en Asunción, cuando nos impusimos 3-0.
Pero, aunque "Avión Colí" era dado como número puesto para el crucial encuentro ante Uruguay de la fecha mencionada al principio, algún hado misterioso, la inspiración divina, o un detenido análisis sobre las posibilidades del equipo ante tan calificado rival, indujo al DT alirrojo a alistar a Florencia Amarilla para aquel partido. Y, a fe que acertó, el viejo zorro e inolvidable Maestro. Se mandó tres goles que le valieron la titularidad, a partir de entonces, para el resto de las selecciones en las que actuó.
Fue titular en Suecia, formando la delantera con Agüero, José Parodi, Jorgelino Romero, Cayetano Re y él. Los cinco fueron transferidos al Viejo Mundo. A nuestro Nereo lo contrató el Real Oviedo donde jugó algunas temporadas, pasando luego al Almería, donde recaló, se instaló, fundó una familia y allí vive actualmente con sus hijos, nietos y bisnietos.
Nació el 30 de enero de 1935, en Coronel Bogado, Itapúa, y solo unas pocas veces, a lo largo de todos estos años, visitó nuestro país. Apartado del fútbol por una grave lesión, en 1968, cuando todavía podía dar mucho, encontró que su rostro aindiado entusiasmó a los productores cinematográficos españoles, para actuar ya sea como doble, ya sea como actor secundario o como extra, y encontró en la industria del celuloide un filón que lo explotó, como comentaba en un diario español "hasta que me dio el cuero". Entre los filmes en los que actuó, los mas conocidos son: "100 rifles", "Shalako", "Orgullo de estirpe", "Patton", "Doc", "Hannie Caulder", "Chato el apache", "Agáchate maldito", o "El Cóndor".
El año pasado, el 7 de diciembre, un joven periodista español, Juan Gabriel García presentó un libro, en la feria cultural anual de la mencionada ciudad española, titulado: "Amarilla, el futbolista que quiso ser actor" en el cual reseña la proficua vida de este paraguayo que de la nada, gracias a tres taponazos sensacionales, logró que la nave albirroja desembarcara en su primer mundial europeo.
Y es este hombre el que el domingo 27 de diciembre será homenajeado por la ciudad que lo acogió y en la que dice "aquí me voy a morir". Organizaron un partido de fútbol, en el estadio del Almería CD, a las 11 de la mañana con entradas generales que costarán 5 euros y cuya recaudación será entregada totalmente al viejo crack. La jornada reunirá a las selecciones de fútbol de Levante Norte, Poniente y Almería. Y desde el propio municipio, el concejal de Deportes, hizo un llamado a la comunidad para participar de este homenaje para una persona muy querida en la ciudad. Lo que se dice, una prueba de gratitud y solidaridad, de la que deberíamos aprender todos los deportistas. Especialmente los paraguayos. Florencio Amarilla - Edicion Impresa - ABC Color
Florencio Amarilla, un extremo de película Autor: José Ignacio Corcuera | Cuadernos de Fútbol. 1 febrero 2010
Internacional paraguayo en 31 ocasiones, mundialista en 1958, formando parte de una delantera que recaló completa en nuestro fútbol, Florencio Amarilla (Bogado 30-I-1935), podría ser definido como personaje de cuerpo entero, irrepetible y sin aristas.
Llegó al Oviedo junto a su compatriota Jorge Lino Romero en el verano de 1958. Por esa época el armenio Arturo Bogosian, todoterreno del fútbol sudamericano, comenzó a introducir en Europa a su buena cincuentena de pupilos, en su mayoría paraguayos. Algunos clubes, como el Elche, nunca podrán agradecerle lo suficiente tan buenos oficios. Porque de su mano llegaron junto al palmeral, Romero, Lezcano, Cayetano Ré, González o Casco, por no hacer interminable la cita. Unos venían con pasaporte extranjero, otros en condición más o menos dudosa de oriundos, la mayoría dispuestos a comerse el mundo y alguno, como Romero, el más contrastado de todos gracias a su envidiable currículum, absolutamente engañado, puesto que creyó hacer el viaje para suscribir la cartulina del Real Madrid.
En la capital asturiana, si bien no pudo convertirse indiscutible titular, Amarilla acreditó buenas maneras. Tampoco era malo aquel equipo carbayón. Con el guardameta portugués Carlos Gomes -dueño, por cierto, de una biografía digna del celuloide-, Marigil, Laurín o Delfín Álvarez taponando el área, Paquito y Sánchez Lage sentando cátedra en la zona ancha, y Hermes González, Sande, Luis Aragonés, Agustín, Iceta o Braga ejerciendo de estiletes, dio muchos sustos por casi todos los campos de nuestra geografía. Pero si al equipo le pintó bien, Amarilla tuvo menos suerte.
Lesionado en el tendón de Aquiles, debió sufragar de su propio bolsillo la intervención quirúrgica en Barcelona, puesto que la Mutualidad de Futbolistas dejaba bastante por desear en aquel entonces. Con la carta de libertad en el bolsillo hizo escala en Elche y Mallorca, rumbo a una sucesión de equipos menores hasta colgar las botas en 1972. Luego, como tantos otros, se hizo entrenador, pasando por el fútbol base del Almería, al tiempo que ejercía como ayudante del máximo responsable en el primer equipo. Roquetas, Almería, Mojácar, Vera, Garrucha y Polideportivo Ejido durante el tramo final de la campaña 1982-83 y el ejercicio 1984-85, todos ellos clubes almerienses, lo tuvieron posteriormente en sus banquillos. Y es que aunque su vida era y dependería siempre del fútbol, en el desierto almeriense había dado con otra actividad que, sin robarle demasiado tiempo, le llenaba la faltriquera: el cine. O mejor aún, los “Spaghetti Westerns”.
Durante aquel “boom” cuyas primeras gestas llevaron las firmas de Clint Eastwood y Sergio Leone, hizo de extra en un centenar de filmes y hasta alcanzó el rango de actor de reparto en 6 ocasiones, junto a Yul Brinner, Leonard Nimoy, Alain Delon, Toshiro Mifune, Richard Crenna, Charles Bronson o Ursula Andress. Su papel siempre era el mismo: jefe indio, porque su atezado rostro guaraní apenas si necesitaba maquillaje. Hablar no es que hablara mucho. Los indios del cine, ya se sabe, no suelen extenderse en discursos. Pero es que, además, cuando debía decir algo, parecía un apache, sioux o comanche auténtico, gracias su lengua guaraní, a la que siempre sacaba jugo.
Agazapado en el cine, embebido en el fútbol comarcal y contando a favor con su austera forma de entender la vida, se las arregló bien mientras Almería fue un Hollywood de serie B, C y hasta Z. Cuando la televisión, el vídeo y los nuevos hábitos derivados del progreso económico mordieron con saña a las salas de exhibición, todo aquel tinglado de cartón piedra y mecanotubo comenzó a oxidarse. Entonces fue una víctima más. Como los especialistas, ayudantes de rodaje, domadores, transferistas, maquilladores, sastres y técnicos de atrezzo, tuvo que buscarse la vida. Los especialistas, al menos, al igual que los expertos en doma, podían seguir arañando el duro exhibiéndose ante puñados de turistas. Un indio no. Cualquiera podía hacer de piel roja para las cámaras de cuantos se hospedaran en Aguadulce, Cerrillos, o el Cabo de Gata. Bastaba un especialista recién incorporado de su caída, el carpintero, o el más torpe pinche de cocina. Entonces Amarilla estuvo vendiendo zapatos y libros para salir adelante.
En 2006, a sus 71 años, ejercía de utillero en el Club Comarca de Níjar. Vivía, incluso, en las dependencias del viejo campo de San Isidro, pese a que la directiva le había propuesto montar una casa prefabricada. “Es de agradecer -dijo-, pero me gusta vivir libre, en pleno campo. Me levanto a las 07,30, ando, corro, hago unos toques, me tomo un matecito. Soy feliz así. Luego cuido el material del club y estoy a disposición del equipo para lo que sea”.
Su bonhomía tuvo premio. Al presidente del Níjar, Francisco Montoya, se le llenaba la boca al asegurar: “Nunca vi a nadie que recibiera más cestas de Navidad”. Y el propio Amarilla apuntalaba: “Dirigentes del Oviedo de aquella época siguen invitándome a acercarme por la ciudad. Me pagan el avión y una semana de hotel a cuerpo de rey. Allí me adoran”.
Florencio Amarilla, a diferencia de su compañero de ala en la selección paraguaya Jorge Lino Romero, no quiso buscar los dólares del por entonces rico fútbol profesional colombiano. Prefirió quedarse para siempre entre nosotros, como extremo de película. Si no en el más laudatorio sentido figurado, con letra de medio cuerpo en varios títulos de crédito.
Trayectoria deportiva en España de Amarilla
Florencio Amarilla Lacasa
Bogado 3-I-1935
Paraguay
A
Oviedo
58-59
1ª
17
3
Oviedo
59-60
1ª
5
-
Oviedo
60-61
1ª
11
1
Elche
61-62
1ª
2
1
Mallorca
62-63
1ª
-
-
Constancia
63-64
2ª
Hospitalet
64-65
2ª
12
3
Abarán
65-66
3ª
Manchego
66-67
3ª
Almería
67-68
3ª
Almería
68-69
3ª
Adra
69-70
3ª
Adra
70-71
R
Almería
71-72
R
Filmografía de Florencio Amarilla
AÑO
TÍTULO
DIRECTOR
REPARTO
1970
“El Cóndor”
J. Guillermin
J. Brown y Lee Van Cleef
1971
“El oro de nadie”
S. Wanamaker
Yul Brynner, R. Crenna y Leonard Nimoy
1972
“Chato el apache”
Michael Winner
Charles Bronson y Jack Palance
1972
“Sol rojo”
T. Young
Ursula Andress, Alain Delon, Toshiro Mifune y Charles Bronson
Amarilla: el futbolista que quiso ser actor El delantero paraguayo que ganó un Oscar. La claqueta no se mancha. Blog de cine y deportes. 25 de octubre de 2012
El mundo se sorprendió cuando George C. Scott rechazó el Oscar que había ganado por su interpretación del general Patton. Scott dijo que los Oscar eran un “desfile de carne de dos horas” lleno de corrupción y ya había anticipado años antes que si un día ganaba una estatuilla de la Academia, se limpiaría el culo con ella. Incluso alegó una razón deportiva para no asistir a la premiación de 1971: “me quedé viendo un partido de hockey en casa”.
Amarilla es el primero, hincado, de derecha a izuquierda, con camiseta de Paraguay.
Fue el primer actor que rechazó un Oscar (se anticipó dos años a Marlon Brando, que no quiso el suyo por El Padrino en 1973; en las dos estuvo Coppola, no Guillote). En esa velada, la película Patton se llevó 6 Oscar más. Resultó un escándalo. Pero no para todos. Esa misma noche, apretaba el puño y festejaba la victoria de Patton como propia Florencio Amarilla, un delantero paraguayo zurdo, mundialista y que participó como extra en el film. Así, Amarilla se convirtió en el primer futbolista en ganar un Oscar.
Hat trick y mundial
Florencio Amarilla Lacasa nació en Coronel Bogado, Paraguay, el 30 de enero de 1935 y vivió parte de su juventud en Argentina. Se sabe que en estas tierras jugó al menos en un equipo amateur llamado Buenaventura, cuando se usaba boina para pelotear. Volvió a su Paraguay natal para descollar en Nacional de Asunción y en Olimpia. Fue parte de dos hitos en la historia de la selección guaraní: en las eliminatorias del 57, convirtió un hat trick en el 5 a 0 sobre Uruguay, que sirvió para clasificar a la albirroja al Mundial 58. Ya en Suecia, también tuvo su momento de gloria. Abrió el marcador en el partido entre Paraguay y la Francia de Just Fontaine y Raymond Kopa, y luego, tras dos goles de Fontaine, puso el 2 a 2 de penal. Así se fueron al descanso. Después, Jorge Romero pondría el 3 a 2 parcial, hasta que Francia despertó y le zampó 5 al hilo. Fue 7 a 3 y regreso a casa. No alcanzaron el 3-2 ante Yugoslavia y el 3-3 con Escocia para pasar de ronda.
Pero esa actuación les alcanzó a Amarilla y a varios de sus compañeros para cruzar el océano e instalarse en España. En la temporada 58/59, Florencio fichó con el recién ascendido Real Oviedo, y en la 61/62 pasó al Elche, también de primera división. Su velocidad, su zurda prodigiosa y la potencia de su remate le sirvieron para hacerse un lugar, hasta que una lesión en el tendón de Aquiles lo sacó de las canchas por un tiempo. Se quedó sin equipo, se operó para acelerar la recuperación (algo muy raro en esa época) y pagó él mismo la intervención. Jamás alcanzó el nivel que lo había llevado a la elite española.
Repuesto a medias, deambuló por clubes de segunda división como Constancia de Inca, L’Hospitalet, Abaran de Murcia, Manchego y en la temporada 67/68 llegaría al Almería, donde finalmente se instaló.
Cara de indio
El mismo Amarilla cuenta, en el libro Amarilla: el futbolista que quería ser actor, del periodista almeriense Juan Gabriel García, cómo fue que consiguió su primer papel en el cine: “Estaba en el Gran Hotel tomando una cerveza. Se me acercó un señor de dos metros de altura, Antonio Tarruella, un ayudante de dirección, y como me vio cara de indio me dijo que si quería participar en una película”. El film era 100 rifles, con Raquel Welch y Yul Brinner, con quien Amarilla trabaría luego una buena amistad.
Yul Brinner y Florencio Amarilla, cuándo no, de indio. Nace una amistad.
Gracias a sus facciones aindiadas y su facilidad para montar a caballo consiguió infinidad de papeles en diferentes películas, cuando en España era habitual el rodaje de westerns hollywoodense clase B. No hay un registro fehaciente (algunos dicen más de 100), porque en muchas cintas no figura en los créditos y en otras, sí. Incluso llegó a tener diálogos, casi siempre en alguna lengua aborigen norteamericana, con un dejo de acento guaraní.
Fue actor de reparto en 6 films y compartió cartel, además de Brinner y Welch, con Alain Delon, Toshiro Mifune, Richard Crenna, Charles Bronson, Lee van Cleef o Ursula Andress. Y en su CV se puede leer su participación en 100 rifles, Shalako, Orgullo de estirpe, Patton, Agáchate maldito o El Cóndor. Chupate esa naranja.
El momento culminante de su carrera como actor es sin duda su diálogo con Charles Bronson en Chato, el apache. También participó, sin crédito en los títulos, en Conan, el bárbaro, en la que compartió cartel con el ex Mister Olympia Arnold Schwarzenegger, y con Max von Sydow, recordado por todos como el mayor nazi Kar von Steiner, que acepta arreglar el partido entre prisioneros del campo de concentración con Pelé y Ardiles, contra la selección aria, en Escape a la Victoria.
Amarilla en el rodaje de Hannie Coulder, con Raquel Welch.
Cuentan que ya devenido en DT en Almería, alternó su pasión por el fútbol con el cine y más de una vez se apareció vestido de indio en un entrenamiento. Eso sí, no perdía el respeto de sus dirigidos. Se ponía a entrenar a los arqueros, les pateaba desde fuera del área y siempre se las clavaba en un ángulo.
Una trombosis lo alejó de la dirección técnica cuando tenía 71 años y el club Níjar, de Almería, le dio trabajo como utilero y un lugar para vivir. Hace dos meses, el 25 de agosto, y luego de pelearla mucho, falleció en Vélez Rubio, Almería, el lugar que había elegido para vivir.
El amigo de Yul Brinner. El del hat trick a Uruguay. El que filmó con Raquel Welch. El que le metió dos goles a la Francia de Fontaine en un Mundial. El que charló en una lengua irreconocible con Charles Bronson. Florencio Amarilla. El delantero paraguayo que ganó un Oscar.