martes, 15 de noviembre de 2022

Nace en Almería un fármaco capaz de curar el cáncer de colon

Nace en Almería un fármaco capaz de curar el cáncer de colon
Utilizar la nanotecnología y extractos de plantas y logra excelentes resultados preclínicos


Francisco Bermúdez (Cellbitec) con los investigadores de la Universidad de Granada LA VOZ

ANTONIO FERNÁNDEZ • 15 NOV. 2022

Un equipo multidisciplinar de investigadores de la empresa almeriense Cellbitec, perteneciente al grupo biotecnológico Beyond Seeds, y de la Universidad de Granada (UGR) ha desarrollado un nuevo fármaco para la lucha contra el cáncer de colon, que está obteniendo excelentes resultados en los estudios que se han realizado, tanto en cultivos celulares como en los preclínicos en animales de experimentación, lo que significa un gran avance para su aplicación en pacientes.

El producto está basado en nanopartículas de fosfato de calcio amorfo previamente purificadas a partir de biomoléculas de semillas vegetales, es decir, el nanofármaco se obtiene a partir de biomoléculas naturales de las plantas, en lugar de ser de síntesis química.

La investigación viene desarrollándose a lo largo de los últimos años, gracias a la consecución de de diferentes proyectos competitivos de ámbito nacional y regional, en los que ha participado un equipo multidisciplinar formado por los doctores José Carlos Prados y Consolación Melguizo, ambos pertenecientes al Centro de Investigación Biomédica de la UGR (CIBM) y al Instituto de Investigación Biosanitaria (IBS) de Granada; el doctor José María Porres (CIBM e Instituto Mixto de Salud y Deporte de la UGR, iMUDS); el doctor José Manuel Delgado (Departamento de Química Inorgánica de la UGR); y Francisco Bermúdez, presidente de Cellbitec.

Convenio investigador
Esta iniciativa se enmarca dentro del acuerdo estratégico de colaboración entre la Universidad de Granada y Cellbitec, así como de los objetivos de la Fundación Cellbitec, que articula una acción conjunta en el ámbito de la investigación y la transferencia y apoyo a la cultura y al desarrollo social.

En relación a la investigación, cuyos resultados se han publicado en la prestigiosa revista internacional Biomedicine and  Pharmacotherapy, el presidente de Cellbitec y de la Fundación Cellbitec, Francisco Bermúdez, destaca el gran avance que supone en la lucha contra el cáncer de colon, ya que “los ensayos realizados demuestran que estos nanofármacos son altamente lesivos para las células de cáncer de colon y, sin embargo, no muestran toxicidad para el resto de células, como por ejemplo, las células sanguíneas humanas”.

Por su parte, el doctor José Carlos Prados explica que el mecanismo de acción del nanofármaco continúa bajo estudio, “aunque se sabe que la inhibición de la anhidrasa carbónica y los procesos de autofagia están implicados; además, se ha demostrado que son capaces de restaurar los sistemas antioxidantes en la mucosa del colon”.

Avance decisivo
En la actualidad, el cáncer de colon presenta una  alta incidencia en la sociedad y un elevado coste para la Sanidad. A pesar de los avances alcanzados en los últimos años en su diagnóstico y tratamiento, el cáncer de colon avanzado (metastásico) precisa de nuevas terapias que mejoren  el pronóstico y la calidad de vida de estos pacientes. La posibilidad de obtener principios activos derivados de materia vegetal para prevenir y/o tratar esta enfermedad, abre una nueva vía de investigación para aumentar las herramientas terapéuticas frente a  este tipo de cáncer.

¿Cómo funciona? El grupo de investigación multidisciplinar ha conseguido desarrollar nanopartículas de fosfato de calcio amorfo (ACP NP) con excelentes propiedades de biocompatibilidad y biodegradabilidad y una alta eficiencia de adsorción, consiguiendo transportar de forma conjunta las moléculas de esculetina y euforbetina extraídas de semillas de la planta Euphorbia Lathyris, también conocida como "topera" porque se ha utilizado frecuentemente plantándola en las riberas de los cultivos para impedir, gracias a su toxicidad, la presencia de topos

Reducción del tumor en un 62%
Por otra parte, ensayos in vivo utilizando dos modelos distintos de cáncer de colon han demostrado una alta efectividad del tratamiento que es capaz de reducir el tamaño tumoral hasta en un 62%, y de disminuir significativamente el número y tamaño de los pólipos.

Este efecto se acompaña de una significativa reducción de la capacidad formadora de vasos del tumor (capacidad angiogénica), un fenómeno del que se conoce que representa un factor clave para el continuo crecimiento de cáncer en humanos. Todos estos datos sugieren que este nuevo nanofármaco podría ser una nueva vía prometedora  para el tratamiento del cáncer de colon aunque será necesario continuar con los ensayos para poder garantizarlo.

Fundación Cellbitec
Ubicada en la Sede Científica del PITA en el Campus de la Universidad de Almería, la misión de la Fundación Cellbitec se centra en impulsar la investigación en enfermedades oncológicas consideradas raras, con el objetivo de aportar potenciales soluciones farmacológicas, así como en enfermedades neurodegenerativas, ayudando a mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Para el desarrollo de estas actividades, la Fundación Cellbitec cuenta con el respaldo científico-tecnológico del grupo de empresas Beyond Seeds y descubridoras de innovadores fármacos obtenidos mediante su tecnología ‘Respectful Pharma’. Este grupo lo conforman la ingenierierías Agrointec y Bullsoft y las biotecnológicas Cellbitec, Seeds for Innovation, Nanointec y Microbius.

Por su parte, Cellbitec es una compañía que trabaja en la investigación y el desarrollo de compuestos fitoquímicos patentados, procedentes de extractos vegetales, para su conversión a biofármacos y nutracéuticos a escala comercial, al objeto de ofrecer soluciones a importantes necesidades en los ámbitos de la salud y la nutrición
Nace en Almería un fármaco capaz de curar el cáncer de colon | La Voz de Almería

jueves, 10 de noviembre de 2022

Las playas del puerto pesquero

Las playas del puerto pesquero
Entre la Avenida del Mar y los acantilados de poniente aparecían pequeñas calas


Los Cuescos, la Arenica Blanca y las Olas eran los nombres con los que los vecinos del barrio bautizaron a las playas de poniente de la capital.

EDUARDO DE VICENTE • 10 NOV. 2022

El barrio de la Chanca tenía una extensa playa que empezaba en la desembocadura de la antigua rambla de Maromeros (hoy Avenida del Mar). Desde aquel punto, la playa ocupaba la franja costera de la zona de San Roque y llegaba hasta los primeros acantilados del camino del Cañarete. Era conocida como playa de la Chanca, y estaba dividida a su vez en otras más pequeñas entre las que destacaba por su popularidad, la célebre playa de los Cuescos, junto a la escollera de Poniente. 

Toda esta línea litoral era refugio de los pescadores del barrio, que tenían allí sus barcas de subsistencia ancladas sobre la arena y salían a faenar a diario en busca del sustento. Era una zona que estaba marcada por dos ramblas que de vez en cuando cambiaban el paisaje de la playa: A Levante, la mencionada rambla de Maromeros, que cada vez que caía una tormenta fuerte bajaba cargada desde el barranco del Caballar, sembrando el pánico en la población. A Poniente, una pequeña rambla o torrentera que descendía de forma vertiginosa por las pendientes del Hospicio Viejo, y que en días de grandes aguaceros también llevaba hasta la orilla de la playa todo lo que iba arrastrando en su camino. 

La historia está sembrada de avenidas y de inundaciones en esta zona del litoral de la ciudad. Además de la tanta veces recordada del 11 de septiembre de 1891, fue muy señalada, por los perjuicios que causó en el paisaje, la riada del 21 de septiembre de 1929, cuando las dos ramblas de la Chanca salieron de barra a barra, causando desgracias humanas y ocultando bajo un manto de piedras, lodo y matorrales las playas del barrio. 

Esta franja costera formaba un rincón de gran belleza, uno de esos parajes pintorescos que empezaron a desaparecer cuando en 1929 se redactó el primer proyecto de puerto pesquero que después tardaría cerca de treinta años en hacerse realidad. Antes de que empezaran las reformas, la vieja playa de la Chanca se colaba en la ciudad y de puntillas rozaba la carretera que iba hacia Málaga. 

En los años treinta, la arena arañaba la vía del tren por donde transitaban los vagones cargados de piedras que venían desde las canteras para las obras de la escollera de Poniente. Allí mismo, sobre la arena de la playa, estuvo durante décadas el almacén de corchos y duelas de la fábrica de serrín del industrial Manuel Berjón y varias industrias conserveras que nacieron pegadas a la carretera y mirando al mar. 

Las vistas desde la playa eran impresionantes: los muros de la Alcazaba y las cuevas de la Chanca al fondo, en todo lo alto;  la majestuosa presencia de los acantilados del Cañarete con el castillo de San Telmo vigilando la costa; y acurrucado sobre un rellano del camino, como colgando sobre las rocas, el histórico edificio de la Venta Eritaña, célebre lugar de comidas y de juergas de la sociedad almeriense. Desde la carretera, el paisaje era también de una belleza espectacular, sobre todo a esas horas en la caída de la tarde cuando las pequeñas barcas de los marineros se echaban a faenar llenando el mar de pequeños puntos luminosos.

La playa de la Chanca fue refugio del barrio hasta que en los años cincuenta del siglo pasado se empezó a construir el puerto pesquero y lonja. La nueva lonja, construida por la Junta de Obras del Puerto, fue inaugurada en marzo de 1957, siendo presidente don Antonio Oliveros Ruiz. Fue una obra provisional, a la espera de que cuando estuviera terminado el puerto pesquero se pudiera levantar otra lonja más amplia y mucho más moderna. La que se abrió en aquella primavera de 1957, era una nave cubierta, grande y destartalada, con puertas rematadas por arcos, que permitía realizar las tareas mercantiles bajo un mayor control y con mayores comodidades.

Otro trozo de aquel litoral desapareció para siempre en 1955, con la construcción del primer edificio del Club de Mar. Poco a poco fueron pasando a la historia aquellas calas que marcaron la vida marinera del barrio durante siglos: Los Cuescos, la Arenica Blanca, las Olas, que todavía forman parte de la infancia de muchos vecinos del barrio que recuerdan cuando por el día de la Virgen del Carmen y en la fiesta del 18 de Julio, se pasaban el día disfrutando de su playa.
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