lunes, 13 de febrero de 2023
sábado, 11 de febrero de 2023
lunes, 6 de febrero de 2023
La crisis geológica que hizo a Almería la más rica del mundo en yeso
La crisis geológica que hizo a Almería la más rica del mundo en yeso
Las cuencas de Tabernas y Sorbas estuvieron cubiertas por el mar
Su proceso de desecación formó uno de los yesos más puros del mundo (94%)
Trabajos de la firma Saint-Gobain Placo en su cantera de Tabernas. / RAFAEL GONZÁLEZ (Tabernas)
RAFAEL ESPINO
05 Febrero, 2023
Almería es el escenario del mayor yacimiento de de yeso de todo el planeta. Se encuentra en la Cuenca de Sorbas y tiene ramificaciones en la de Tabernas. Las reservas de este mineral en la provincia de Almería dan para algunas décadas. Podría haber recursos incluso para un siglo.
En la actualidad, Almería es la principal zona extractora de yeso en Europa y se ha aupado a la zona más alta a nivel mundial. Las reservas de sus yacimientos son cuatro veces más grandes que las reservas de yeso de los Estados Unidos. Además, por sus características de cristalización, el yeso de Almería está considerado como uno de los más puros del mundo y ha llegado a ser conocido como yeso ecológico.
El yeso viaja desde los puertos de Almería, Carboneras y Garrucha.
El yeso viaja desde los puertos de Almería, Carboneras y Garrucha. / RAFAEL GONZÁLEZ (Almería)
“La calidad del yeso alcanza hasta un 94% de pureza y permite optimizar los procesos productivos a los que se destina esta materia prima (Placa de yeso, Cemento y Agricultura)”, explican a Diario de Almería desde Saint-Gobain Placo, uno de los principales fabricantes de yeso a nivel mundial que explota tres canteras en Almería.
Pero la pregunta es evidente, ¿Por qué el suelo de Almería alberga estas cantidades ingentes de yeso? ¿Hasta qué edad hay que remontarse para comprenderlo? Hagamos un viaje por la historia de la provincia de Almería.
LA CALIDAD DEL YESO ALCANZA HASTA UN 94% DE PUREZA
La historia más reciente de la Cuenca Mediterránea encuentra su máxima expresión en Almería. En el árido territorio se pueden reconocer con claridad dos paisajes geológicos muy diferentes: las sierras y las depresiones.
Entre las elevaciones se encuentran Sierra Nevada, Sierra de Gádor, Los Filabres, Alhamilla y Sierra Cabrera, de la Cordillera Bética. Sus rocas se formaron hace cientos de millones de años. Pero han sufrido una transformación intensa y son poco explícitas. No contienen demasiada información.
Pero el yeso de Almería se forma en sus cuencas. Se pueden diferenciar tres: la Cuenca de Almería-Níjar, la Cuenca de Tabernas y la Cuenca de Sorbas.
Costa de Almería hace siete millones de años.
DURANTE LOS ÚLTIMOS 10 MILLONES DE AÑOS, EL MEDITERRÁNEO PENETRABA ENTRE LAS INCIPIENTES SIERRAS QUE COMENZABAN A LEVANTARSE
Durante los últimos 10 millones de años, el Mediterráneo penetraba entre las incipientes sierras que comenzaban a levantarse y los volcanes finalmente emergidos, formando un archipiélago de islas metamórficas y volcánicas cuya geográfica fue cambiando con el tiempo a medida que las sierras terminaban de levantarse, aunque no todas lo hicieron a la vez.
Sierra Nevada y las Sierra de los Filabres fueron las primeras en iniciar su levantamiento del mar hace 10 millones de años.
Hace siete millones de años emergieron las sierras de Gador y Alhamilla, diferenciando las cuencas de Sorbas, Tabernas y Almería-Níjar.
El último relieve en surgir, el más joven de la península, fue Sierra Cabrera, que se levantó hace cinco millones de años. Este proceso continúa hoy aunque no se pueda apreciar. Menos de cos centímetros cada 100 años.
Es en la cuenca de Tabernas y en la de Sorbas donde se localiza una de las mayores concentraciones de yeso a nivel europeo.
El yeso es uno de los minerales más comunes en ambientes sedimentarios. Es un mineral constituyente de rocas que producen lechos masivos, generalmente a partir de la precipitación de aguas altamente salinas.
Es por ello que las condiciones geológicas por las que ha pasado Almería a lo largo de su historia, han generado un caldo de cultivo esencial para que este mineral haya convertido a la provincia en una de las principales exportadoras de yeso a nivel mundial.
El inicio del proceso de formación del yeso en Almería se remonta varios milenios antes de la famosa crisis salina del Messiniense, aunque es ahí donde las masas de yeso se asientan.
Tras la elevación de la Cordillera Bética quedaron una serie de cuencas marinas intramontañosas que progresivamente quedaban más y más aisladas del mar abierto, llegando a ambientes semirestringidos, en los cuales era más fácil la precipitación de las sales disueltas en el agua, entre ellas el yeso, que es sulfato cálcico dihidratado.
Épocas en las que se formaron las canteras de la cuenca de Sorbas. / DDA
En esos episodios finales de elevación, el mar alcanzaba poca profundidad, quedando estas cuencas interiores cómo la de Sorbas aisladas temporalmente, durante los ciclos de subida y baja del nivel del mar, las nuevas entradas del mar aportaban nuevas salmueras marinas que durante los ciclos de retirada terminaban precipitando por la evaporación del agua, al igual que precipita la sal en las salinas comerciales actuales cómo la de Cabo de Gata, de hecho en las salinas comerciales una de las primeras fases de precipitación es la del yeso, que se gestiona en piscinas aparte de las de precipitación de la sal común.
Estos ciclos de subidas periódicas del nivel del mar eran forzados por cambios en la inclinación de la órbita lunar, siendo los ciclos de mayor influencia los de precesión, con una recurrencia de 21.000 años, cuyas subidas y bajadas mareales daban lugar a inundaciones y desecaciones periódicas de la cuenca, superpuestas a los ciclos normales de orden menor cómo los ciclos día/noche y los ciclos lunares mensuales, provocando la precipitación de sales y sulfatos marinos con un espesor total de hasta 100 m
Y ya en la época Messiniense se produjo el asentamiento definitivo. Fue un evento en la historia geológica del Mediterráneo caracterizado por una acumulación masiva de sal en su fondo y que probablemente incluyó un periodo de desecación casi completa. Ocurrió hace entre 5,96 y 5,33 millones de años, como consecuencia de la desconexión marina con el océano Atlántico.
La evaporación en el Mediterráneo supera la precipitación recogida por los ríos que en él drenan. Esta evaporación produjo la deposición de grandes cantidades de sal, y también de yeso, en el fondo marino.
El descubrimiento de depósitos masivos de halita (sal de roca/sal de cocina), yeso y cal (también sales) a lo largo de las costas mediterráneas (como en la Cuenca de Sorbas en Almería), llevó a los científicos en la década de 1950 a sospechar que había habido una fase de intensa evaporación (la sal disuelta en el agua se precipita cuando la concentración de sal aumenta, lo que ocurre cuando el agua se evapora).
Tras la retirada definitiva del nivel del mar, con la emersión de toda la serie tiene su recubrimiento final por el denominado Miembro Zorreras, de carácter continental, reconocible en el paisaje local por sus tonalidades rojizas y la extracción de arcillas rojas para las ladrilleras locales, estando constituido por arrastres fluviales de cantos gruesos, gravas, arenas y arcillas provenientes de la cercana Sierra de los Filabres, en cuyos fragmentos puede apreciarse a veces a simple vista restos redondeados de los mármoles y serpentinas de la Sierra de Macael y de los granitos de Lubrín.
Finalmente ya en tiempos cuaternarios, la erosión de estos recubrimientos continentales y marinos, por el encajamiento de la red fluvial, deja de nuevo a la intemperie, los yesos que son erosionados en superficie y disueltos por las corrientes subterráneas, creando un sistema de fisuras, pozos verticales y galerías horizontales, a favor de las fallas subverticales y el flujo horizontal a favor de los planos arcillosos, dando lugar a la espectacular morfología kárstica conocida dentro del Paraje Natural del Karst en Yesos de Sorbas.
Con la retirada del mar, los sedimentos acumulados se ofrecen en Almería con excepcionales condiciones de observación, sin deformación, con abundantes restos de vida fósil.
El viaje del yeso al resto del mundo
Desde Almería se exportan unas nueve millones de toneladas de yeso al año. Dos millones desde el Puerto de Almería capital y el restante desde el de Garrucha y Carboneras. En la provincia trabajan grandes firmas a nivel mundial como Saint-Gobain Placo.
La consignataria López Guillén es la encargada de realizar las operaciones a través del Puerto de Almería capital. Eduardo López Godoy muestra a Diario de Almería cómo se realiza el traslado y explica que hasta el Puerto de Almería pueden llegar en torno a 130 camiones diarios cargados de yeso. Y cada vehículo trae consigo 25 toneladas. Los buques en los que transportan el mineral pueden soportar las 80.000 toneladas de yeso.
El destino, prácticamente todo el mundo, pero los principales receptores de este mineral son Estados Unidos y Canadá.
La provincia de Almería con seis explotaciones activas aporta tanto en peso relativo como en valor casi el 70% de la producción nacional de yeso y el 95% de la comunidad (y casi la mitad que Estados Unidos), una cifra que lo sitúa como el territorio más productor de Europa y uno de los principales a nivel mundial. En la actualidad existen cuatro minas de Explotaciones Río Aguas (filial de Grupo Torralba), 3 de Saint-Gobain Placo y una de Yesos Millán.
Los yacimientos de yeso de Almería, además de encontrarse entre los más grandes del mundo, tienen la ventaja de su gran pureza y proximidad a los puertos de embarque de la capital, Garrucha y Carboneras.
La explotación de mineral de yeso de Placo Saint-Gobain se basa en tres canteras ubicadas en Los Yesares (Sorbas), María Morales (Tabernas) y El Cigarrón (Almería). La que tienen en Sorbas, cuya actividad extractiva comenzó en 1973, es la más prolífica de todo el planeta con una capacidad anual de producción de cinco millones de toneladas.
Respeto por el medioambiente
Almería también se ha beneficiado de las medidas impuestas en Europa para hacer de la extracción y comercialización del yeso un proceso basado en la sostenibilidad. Así que se ha pasado de un desarrollo químico al natural. Y eso se está realizando en la provincia de Almería con las mayores garantías. La extracción del yeso se realiza de forma similar al de cualquier otro trabajo de minería. En las canteras se realizan las cargas, el mineral se deposita en las camiones y estos son trasladados hasta el Puerto. Allí se cargan y viajan hasta el resto del mundo.
Aplicaciones del yeso
El yeso tiene numerosas aplicaciones industriales, la más importante de las cuales es la fabricación, por calcinación, de yeso de construcción, aunque también se utiliza como aditivo del clinker de cemento, en la industria química para dar dureza permanente y en la obtención de sulfato amónico, en fertilizantes y abonos, en la fabricación del vino, pinturas, minería del carbón e industria farmacéutica. Es conocido el uso del alabastro como material decorativo, exportándose a Italia una parte de la producción española de este material. La anhidrita tiene menos usos industriales, utilizándose en ciertas aplicaciones especiales, como en siderurgia.
“Desatascaremos situaciones como la del Puerto de Carboneras”
Los puertos de la provincia se han convertido en el principal instrumento de distribución del yeso al resto del mundo. “El tráfico de mercancías de los puertos de la capital y Carboneras superó los 5,5 millones de toneladas en 2022, una cifra que vuelve a situar a la Autoridad Portuaria de Almería en los datos prepandemia. También hay que destacar el incremento en buques y pasajeros, estos últimos, sobre todo, por la recuperación de la Operación Paso del Estrecho”, explica Rosario Soto, presidenta de la Autoridad Portuaria. Soto entiende que hay buena parte del trabajo hecho, aún así, tras llegar recientemente al cargo, asume que tiene retos por delante. “Pero hay que seguir trabajando y, así lo estamos haciendo. Nos hemos propuesto desatascar situaciones como la del Puerto de Carboneras, donde la Autoridad solo dispone de uno de los cinco muelles que allí hay para facilitar la salida de mercancías, que esperan poder hacerlo, y que la conexión de la A7 con el puerto de la ciudad sea también una realidad, un asunto que urge para estas instalaciones portuarias, así como para el tejido empresarial almeriense”.
jueves, 2 de febrero de 2023
lunes, 30 de enero de 2023
Esta será la Almería bajo las aguas que verán nuestros hijos
Esta será la Almería bajo las aguas que verán nuestros hijos: Garrucha, Mojácar y Verá serán las zonas urbanas más perjudicadas
Zonas naturales como Punta Entinas-Sabinar se verán completamente bajo las aguas
domingo, 22 de enero de 2023
Medio siglo del “boom” de los Edificios Mediterráneo
Medio siglo del “boom” de los Edificios Mediterráneo en Almería
Cientos de familias almerienses de 1973 compraron y estrenaron alguno de los más de 1.100 pisos construidos en esta zona de expansión
Edificios Mediterráneo
JOSÉ MANUEL BRETONES · Almería, 22 Enero, 2023
No existe almeriense sobre la faz capitalina que desconozca dónde están los “Edificios Mediterráneo”. Las inmensas torres del sur de la calle Altamira han albergado a decenas de miles de personas durante las últimas cinco décadas. Todos tenemos, o teníamos, algún conocido residiendo allí. Pero escasos ciudadanos saben la historia de cómo surgió el ejemplo más brutal de la “Almería vertical” del siglo XX.
La idea de los “Edificios Mediterráneo” se gestó en los años sesenta. El proceso administrativo para este gran núcleo, compuesto por más de 1.100 casas, se activó cuando el Ayuntamiento de Almería decidió urbanizar la zona y recalificar los terrenos debido a la escasez de viviendas en la ciudad. Aquel lugar entre la Carretera de Ronda, la actual Avenida de la Estación y contiguo a la vieja “Huerta Azcona” se bautizó como “Polígono Garcilaso de la Vega”, nombre que tardó poco en olvidarse. La finca se troceó como un pastel y surgieron parcelas de distinto tamaño. Por ejemplo, la de la esquina de la calle José Artés de Arcos con la de Hermanos Machado, donde se levantaron después cinco imponentes rascacielos, tenía 4.862 metros cuadrados. La empresa madrileña “Hadisa” (Hispano Americana de Inmuebles S.A.) no tardó en adquirir diferentes propiedades, con amplias superficies, e inició el desarrollo urbano.
En 1968, el Ayuntamiento aprobó la documentación básica para la construcción de los primeros edificios. Era el expediente VS-268/68, dígitos correspondientes a domicilios permanentes y sujetos a protección oficial subvencionada. Con los permisos legales en regla se iniciaron las obras de los majestuosos bloques de diez y once alturas. De repente, la zona se pobló de un ejército de albañiles que trabajaba de sol a sol bajo las elevadas grúas “Potain”, visibles desde casi toda la capital. Había inmuebles diseñados con sesenta, setenta y hasta noventa viviendas y medio centenar de plazas de aparcamiento.
Al mismo tiempo, la promotora encargó a la agencia “Publisur” una potente campaña de prensa y radio para promocionar la nueva barriada y abrió en el “Edificio Aguilica”, en la calle Sorrento de El Zapillo, una oficina de información y venta. También diseñó un logotipo que jugaba con una casita, las iniciales de la promoción y el primer atisbo de la seña de identidad del conjunto residencial que ya todos conocemos: los soportales de las aceras en forma de arcos.
Octavilla publicitaria de 1972
Octavilla publicitaria de 1972
El “gotelé” y el piso piloto
Los lemas publicitarios de “Hadisa” eran directos: “Un piso no se compra todos los días”, “Vd. tiene la obligación de elegir el mejor piso”, “Por primera vez en Almería, pisos con jardines y piscina… ¡y en el mismo centro!”. Todo ello, jugando con las calidades del interior: habitaciones exteriores, portales de lujo, carpintería metálica, ascensor, calefacción de “calor negro”, terraza, salón de 18 metros, tendedero, paredes de “gotelé”, extractor de humos, puertas de embero, alicatados de color en el baño, cocina de laminado plástico “railite”, armarios empotrados, sanitarios de primera…y, claro, comenzaron a cerrarse ventas y más ventas sobre plano. Había un “piso piloto” decorado por “Muebles La Valenciana”, gancho que acrecentaba aún más los deseos de los inversores. Los primeros clientes pagaron por tres dormitorios y 119 metros cuadrados 307.500 pesetas; podían entregar 40.000 en la firma del contrato y el resto en 14 años; además, existía la exención fiscal de los impuestos en la compra y de todos los tributos municipales durante veinte años. Semanas después, la promotora subió los precios a entre 385.000 y 435.000 pesetas, según la orientación y el tamaño.
Los cinco bloques que se construyeron al principio se entregaron a sus propietarios sobre 1972, pero no fue hasta 1973 cuando se experimentó el “boom” del “Conjunto Residencial Edificios Mediterráneo”. El 8 de abril de 1972 “Hadisa” puso la bandera y “cubrió aguas” de una nueva torre de diez plantas, en un acto social y festivo que congregó a cientos de personas, muchas de ellas dueñas ya de los futuros hogares. Sin duda, esa “Almería vertical” atraía a muchos trabajadores y funcionarios, deseosos de adquirir un techo a estrenar; además, en la década de los sesenta el censo de la capital aumentó un 32 % pasando de 86.808 residentes a 114.510.
EL AYUNTAMIENTO RECALIFICÓ LOS TERRENOS PARA CONSTRUIR VIVIENDAS Y BAUTIZÓ A LA ZONA COMO “POLÍGONO GARCILASO DE LA VEGA”
Aquellas moles de hormigón con nombres de islas, escritores y enclaves costeros comenzaron a albergar a familias enteras. Llegaban con hijos, abuelos, primos o sobrinos políticos que abandonaron sus cortijos y pueblos anhelando un futuro mejor. Pero en cada mudanza era común apreciar, en las caras de los padres y las madres, el orgullo y la satisfacción por estrenar una vivienda de lujo en una zona de expansión de la ciudad. Suponía una gran señal de prosperidad. El siguiente paso era imprimir unas tarjetas de visita con el nombre del matrimonio y la novedosa dirección postal para ofrecer el hogar a parientes, amigos y conocidos. Entre 1973 y 1976, los propietarios llegaban con los enseres imprescindibles. Un piso recién construido exigía tresillos, mesas, sillas o librerías flamantes. Y ahí estaban los muebles y electrodomésticos de “Mago”, “La Unión”, “Vallejo”, “Ruiz Collado”, “El Paraíso”, “Resory´s” o “Jumi” para satisfacer todas las necesidades domésticas. En 1975 ya tenían residencia fija allí unas 900 familias y más de 4.000 personas.
Más tarde, el Ayuntamiento presidido por Francisco de Asís Gómez Angulo (1922 - 21/02/2002) concluyó la rotulación de las diferentes nuevas calles: Doctor Aráez Pacheco, Canónigo Molina Alonso, Ingeniero López Rodríguez, Isla de Mallorca, Sagunto, Plaza de Ibiza o Soldado Español. Aquel “boom” de hace medio siglo se completó con la apertura de tiendas y negocios en los locales de aquellas inconmensurables moles de cemento. En pocos metros a la redonda residían más personas que en la inmensa mayoría de los pueblos de la provincia y había que dotarlos de servicios: la botica de José Waisen Enciso; el Banco de Santander en la calle José Artés de Arcos, 2; el “Spar”; el quiosco de prensa, bares, bazares, peluquerías, ultramarinos, zapateros… varios de ellos en la actual “Galería Siglo de Oro”.
La zona sufrió una importante degradación a finales del siglo XX, pero las numerosas reformas efectuadas por los propietarios en las fachadas y la fuerte inversión que inyectó el Ayuntamiento en nuevas y mejores infraestructuras remozaron su cara. Un buen regalo para celebrar el 50º aniversario del auténtico “boom” comercial y social de la Almería de 1973.
Edficio Isla de Malta
Los nombres de las torres
El enjambre de torres que puebla las calles donde se asientan los “Edificios Mediterráneo” aloja a miles de personas. Es el barrio de la capital con mayor densidad de población; muchos inmuebles superan las diez plantas de altura y es habitual que en cada una existan seis o siete viviendas. Entre las construcciones existentes sobresalen los bloques “Torre Quevedo”, “Torrequebrada”, “Nirvana”, “Torre Góngora”, “Isla de Asinara”, “Torre de Alhambra”, “Isla de Coral”, “Mahón”, “Isla de Tabarca”, “Isla de Malta”, “Isla de Mitjana”, “Isla de Córcega”, “Isla de Creta”, “Isla de Santa Elena”, “Torres Blancas”, “Isla de Cerdeña”, “Costa Brava”, “Costa Azahar”, “Torre Florencia”, “Torre Cervantes”, “Torre Villaespesa”, “Campoamor” o “Panorama”, algunos de ellos con cuatro y cinco fases de elevadísimas plantas.
lunes, 16 de enero de 2023
El alhameño que conquistó Murcia
Fue Pío Wandosell un legendario empresario minero partiendo de unas alpargata por todo ajuar
Retrato de Pío en 1910, dedicado a su segunda esposa Francisca. Gentileza de Gonzalo Wandosell.
MANUEL LEÓN • 14 ENE. 2023
Uno los patriarcas legendario de la fiebre minera del Campo de Cartagena fue un alhameño que llegó a La Unión en los años 70 del siglo XIX, cuando aquello era ni más ni menos que la California europea, el lejano Oeste del Sureste peninsular en el que las calles aún no tenían nombre. Este personaje irrepetible, casi desconocido en su Almería natal, era Pío Wandosell Gil, nacido en Alhama cuando era moteada La Seca, en 1847, quien, sin ningún patrimonio en origen, aglutinó una de las mayores fortunas de la época en el Sur de España, a la altura de su paisano veratense Ramón Orozco o del malagueño Manuel Heredia.
Su relato se ciñe más a la necesidad que al azar, cuando en 1868, con 21 años, se trasladó en el transporte de la alpargata, como muchas familias de su pueblo, a esa tierra de promisión que estaba empezando a brotar en el distrito minero de La Unión, a 200 kilómetros de la Iglesia de san Nicolás donde lo bautizaron sus padres Antonio y Nicolasa.
Pío emigró, por tanto, en ese tiempo en el que ya no quedaba nada de prosperidad minera en la Sierra de Gádor, donde había trabajado como mozo fundidor de plomo y aún no había amanecido con toda su intensidad el negocio de la exportación de los pámpano de uva. Fueron esos años en los que el muchacho alhameño oía hablar sin parar del boom minero cartagenero y hasta allí llegó perdiendo Almería a un emprendedor nato que ganó la vecina Murcia. La biografía de Pío Wandosell, tiene, sin embargo, algunos puntos oscuros en los que no está acreditado que se llamara Pío -parece que adoptó este nombre según el archivero Francisco Ródenas por el papa de la época Pío IX- ni que tampoco se apedillara Wandosell, que habría adoptado como símbolo de distinción. Sin embargo, su biznieto, Gonzalo Wandosell, autentifica ese apellido y lo liga a u comerciante antepasado de Pío que llegó de Flandes en el siglo XVIII para la comercialización con América. Lo cierto es que Pío, o como se llamara realmente, nació en el seno de una familia de moderados recursos dedicada a la explotación agrícola, de la que nunca se olvidó: en 1876, con propiedades mineras en Murcia, compró una casa en Alhama en la que viviría su madre y su hermana pequeña y que él visitaría con frecuencia hasta que ellas vivieron. A La Unión, por tanto, en ese tiempo se trasladaron cientos de familias almerienses del Valle del Andarax y del Almanzora, sin más ajuar que el de sus sueños de encontrar una nueva vida más provechosa.
Al llegar a La Unión, que entonces aún se llamaba El Garbanzal, Pío se instaló en casa de un pariente llamado Manuel Rodríguez Gil en el distrito de Las Herrerías, donde, asegura Ródenas que arrendó un ventorrillo en donde se ventilaban entre sus parroquianos pequeños negocios mineros. En esos primeros años, el alhameño fue abriendo los ojos y empapándose del conocimiento que luego le sirvió para convertirse en uno de los primeros millonarios del siglo minero murciano. Al poco tiempo se casó con Dolores Calvache Yáñez con la que tuvo trece hijos, hasta que falleció de pulmonía y contrajo segundas nupcias con su joven cuñada Francisca, con la que engendró otros once vástagos, en total 24 hijos, de los que trece le sobrevivieron.
Su principal valedor en esos primeros años aún pantanosos fue Ignacio Figueroa, Marqués de Villamejor, a cuyo padre Luis Figueroa había conocido en su adolescencia como operario de una las fundiciones del aristócrata en la Sierra de Gádor.
Pío inició su actividad metalúrgica con la fundición La Paz y Tres Hermanas que le fueron preparando para constituir la de Dos Hermanos, que se convirtió en una de las instalaciones más modernas del Sureste español con el primer horno rotatorio de origen alemán para beneficiar la galena argentífera. Fue diversificando sus actividades mineras con la adquisición también de explotaciones de plomo y hierro que exportaba a Perú, Colombia y Estados Unidos. En la partición de bienes a su fallecimiento era propietario de 120 concesiones mineras. Su gran obra fue la mina Talía, en Mazarrón, que en 1884 convirtió en la más productiva del distrito y que fue piedra angular de su fortuna.
Fue este alhameño un tipo poliédrico, que supo diversificar negocios como nadie con actividades en empresas de explosivos para sus fábricas, conservas vegetales, fue el impulsor del dique seco del arsenal de Cartagena, de la fábrica de electricidad de Orihuela y del negocio de alquiler de casas para los mineros y fue presidente de la Compañía del Ensanche de Cartagena, al igual que hicieron otros prebostes de la época como José Salamanca, Ivo Bosch o Víctor Chávarri, contando como socio con el Conde de Romanones. También participó en casas de banca, importador de trigo americano y tuvo compañías de seguros. Compró varias haciendas y marjales como las de Las Conquetas, en Torre Pacheco, y la de Villa Dolores, llamada hoy Huerto Pío, en la Unión.
Durante un tiempo, desde 1895 a 1905, residió en Madrid, dejando sus negocios en manos de su primogénito José. Allí se hizo de contactos políticos como el de su paisano Nicolás Salmerón y el de Emilio Castelar y fue siempre un activo militante del Partido Republicano, aunque sin querer participar en la política activa. Allí era conocido como ‘el millonario Pío’, entró en la masonería y fue socio del Casino de Madrid. Ayudó a la fundación del Real Madrid Football Club, del que su hijo Adolfo fue directivo y jugador destacado, desde 1903 a 1905, ganando la primera Copa de España.
En 1906 volvió a Cartagena, a seguir nutriendo su fortuna, hasta que sufrió una arteriosclerosis y falleció en 1920 con 72 años. Ninguno de sus herederos supo conservar el imperio que él creo a fuerza de empuje e instinto para los negocios, partiendo de su pericia como fundidor y de unas humildes alpargatas alhameñas con las que inició su camino de prosperidad.
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