miércoles, 7 de noviembre de 2012

"En ningún sitio he visto un sentimiento como el que Pamplona tiene por su equipo". Diario de Noticias de Navarra

MOLO EXJUGADOR DE OSASUNA B
"En ningún sitio he visto un sentimiento como el que Pamplona tiene por su equipo"
MOLO, EXJUGADOR DE OSASUNA B, AGRADECE EL APOYO DEL CLUB DURANTE SU LARGA LESIÓN Y DESTACA EL TRATO CERCANO QUE DA A LA CANTERA
PAMPLONA, DIARIO DE NOTICIAS - Jueves, 6 de Octubre de 2011


Molo, en un entrenamiento en febrero de 2011. (MIKEL SAIZ)

PARA el osasunismo, el nombre de Molo (Manuel Jesús García Casas) va asociado a la fatalidad deportiva. Un chico que llegó al Promesas en 2008 en busca de una oportunidad y que, llamando a la puerta del primer equipo, vio truncadas sus esperanzas por las lesiones. Ahora, a los 26 años, trata de recuperar el tiempo perdido y lo hace en las filas del Guijuelo salmantino, en Segunda B.

Su caso es el de otros muchos; sin embargo, cuando Molo repasa su carrera (Oriente, Almería, Figueres, Villarreal B y Osasuna) destapa un agradecimiento y un cariño al club pamplonés que pone en valor el trato que la entidad da a sus futbolistas. "En Osasuna encontré un club muy familiar y muy cercano en el que todos éramos participes, desde los equipos inferiores hasta jardineros y personal del club", confiesa en una entrevista concedida a vavel.com.

Recuerda el defensa que cuando recibió la llamada de Osasuna "tenía la confianza ciega de que ese era mi sitio. Después de pasar unos años un poco de idas y venidas quería tener la tranquilidad de asentarme en un sitio, y nada más llegar en julio a Osasuna percibí esa tranquilidad". Abunda en su idea desde la óptica de que "Osasuna es un club familiar y humilde, pero a la vez muy grande. En Pamplona se vive un sentimiento por el equipo de la ciudad que en ningún otro sitio he podido ver; a la gente de abajo la tratan como si fuera del primer equipo y los dirigentes te hacen sentir importante desde el primer día que firmas".

En conversación con el periodista Charly López Barbeito, Molo subraya lo especial que fue su llegada a Tajonar. "El primer día de entrenamiento iba un poco perdido. Cuco Ziganda, en aquellos momento entrenador del primer equipo, y sin haberlo visto yo antes, se dirigió a mí por mi nombre y me acompañó a los vestuarios. Me pareció un hecho que en ningún otro sitio hubiera pasado pues los entrenadores de las primeras plantillas no creo que en julio se sepan el nombre de ningún chaval del filial", rememora.

Al defensa, el fútbol le jugó una mala pasada. Sufrió una grave lesión de rodilla cuando entrenaba con el primer equipo en noviembre de 2008, otra similar en noviembre de 2009 y ahí comenzó su calvario, con cuatro operaciones y un largo proceso de recuperación. Una difícil etapa en la que agradece el apoyo incondicional del doctor Ramón Cugat, del recuperador Jurdan Mendigutxia y también de Ángel Martín González "que no me dejó tirado en ningún momento". Destaca además el apoyo en momentos tan difíciles de sus compañeros, "de Enrique Martín, de todo el cuerpo técnico del Promesas, los fisios Javier Eransus y Pablo, el psicólogo del club Luis...".

Todo ello ha contribuido a que lleve a Osasuna muy dentro. "Teniendo mi casa a mil kilómetros de Pamplona siento mucho todo lo que sucede allí porque además tengo muchos amigos dentro y deseo que les vaya muy bien". La afición rojilla le dedicó una cálida ovación cuando hace unas semanas se presentó con el Guijuelo en Tajonar: "Osasuna tiene una afición y un campo en el cual se respira una atmósfera preciosa y te hace sentir muy rojillo desde el primer momento que lo pisas". Y vuelve a subrayar que "lo mejor de Osasuna es su gente, la afición y los empleados del club, por encima de cualquier jugador y entrenador. Ellos son Osasuna".
"En ningún sitio he visto un sentimiento como el que Pamplona tiene por su equipo". 

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