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domingo, 7 de junio de 2020

Esperando el Alsina

Esperando el Alsina
Aquellos autobuses y la antigua Estación cuando casi nadie tenía coche vertebraron la provincia

El andén de la vieja estación de autobuses en una imagen de los años 80. Se inauguró en 1955 y se cerró en 2005.
El andén de la vieja estación de autobuses en una imagen de los años 80. Se inauguró en 1955 y se cerró en 2005.
 
MANUEL LEÓN 07:00 • 07 JUN. 2020

Los almerienses llevan toda la vida esperando algo: esperando trenes como Penélope, esperando agua como Moisés, esperando a que un camarero les haga caso en una barra de la feria (este año no hará falta); los almerienses llevan toda la vida esperando, como se esperaba la vuelta del padre emigrante, la vuelta del hijo de la mili, como se esperaba encontrar un novio ingeniero o una novia con dote, como un labrador de los Vélez esperaba la lluvia o como los caminantes del Paseo Marítimo esperan que amaine algún día el viento de Poniente. Llevamos siglos esperando.

Pero lo que más han esperado los almerienses de los pueblos para ir a la capital y los de la capital para ir a los pueblos ha sido el Alsina en la vieja Estación, cuando eran muy pocas familias las que tenían un coche particular.

Esperando aquellos autobuses rojos y blancos, aquellos Setra-Seida de volantes descomunales que giraban impulsados por los brazos tostados de los chóferes, los almerienses han visto pasar la vida, su vida: estudiantes internos de la Compañía, de la Universidad Laboral o del María Inmaculada, aguardando el autocar los viernes por la tarde de vuelta a su casa; abuelas sentadas en esos bancos rancios junto al andén con un cansancio de siglos y a los pies, bolsas con telas del Blanco y Negro; niños correteando con sus jerseys de pico y sus flequillos al  viento esperando la llegada del coche de Dalías o de Vera o de María; jovencillos fumando nerviosos camino de un fin de semana con amigos en la playa de Mojácar. Todo eso ocurría allí, enfrente de las Destilerías de Briseis, junto al edificio de Artés de Arcos, espera que te espera en el patio de la Estación, aguardando al Alsina de línea, aunque algunos pasajeros llegaran corriendo, sin aliento, justo en el momento en el que el vehículo empezaba a salir por Gregorio Marañón y se torcieran todos los planes por un minuto de demora.

Había tiempo para todo, en ese tiempo deambulando por la Estación, cuando el tiempo no se ocupaba en mirar pantallas, cuando había tiempo de acercarse a la taquilla a sacar el billete con antelación, de pelarse en la peluquería de Juan que había junto a la entrada o comerse un bocadillo de magra con tomate en el bar o de comprar un cupón, o de que el limpiabotas te echara betún en los kiowas; había tiempo de ver cómo Baltasar, el jefe de Estación, apuraba a los mozos de la consigna para devolver los bolsos y maletas; de echarle una monedas a los pedigüeños mutilados de la puerta; había tiempo de ver cómo merodeaban los pícaros tironeros a las señoras despistadas con el equipaje que observaban la hora en el gran reloj Omega que, como un ojo de buey, presidía la sala; había tiempo de quedarse fijo mirando los murales de Luis Cañadas y Pituco en el vestíbulo -en el mismo sitio donde hoy acudimos  a comprar yogures o barras de chóped- esas pinturas de colores chillones en las que se representan a pasajeros y vehículos, a niños rodeando a sus padres, a gente que se abraza antes de la partida o que lanzan besos de despedida que nacen en la palma de la mano, escenas costumbristas donde se ve un carromato y a su lado un caballero con levita y sombrero de copa agasajando a una señora de falda almidonada.

Eran esos años, mejor dicho aquellos años, en los que la Estación era un río de gente de todas las comarcas, cuando se reconocía por el acento a los del Campo de Dalías, a los del río Andarax, a los pescadores de Carboneras, a los oriundos del Almanzora a los fronterizos de Huércal-Overa y Pulpí.

Nada ha vertebrado tanto la provincia como aquellos antiguos Alsinas, como si de una Diputación con ruedas se tratase. Para algunos niños de pueblo, esos viajes a la capital, eran como un viaje a Itaca, una aventura en la que te embarcabas al lado de los padres o de los abuelos o de algún hermano mayor, para ir al médico de los rayos X o a la consulta del doctor Artés o de Verdejo o de la oculista Ángeles Carretero; o para comprarte unos zapatos en la calle de Las Tiendas o a que te tomaran medidas para el traje de Comunión en el Sindicato de la Aguja.

Bajabas del vehículo y atravesabas el paisaje de la Avenida de la Estación dejando atrás la Rex, los Almacenes Escámez, el Torresbermejas, el kiosco de Amizián, hasta penetrar por el puente de La Rambla en el centro de la ciudad.  Después llegaban los nervios de la vuelta por no perder el viaje, preguntando al chófer mil veces que cuándo salía el de Tabernas o el de Huércal. Y la espera bajo los soportales de los andenes, con las paredes adornadas de anuncios publicitarios de Muebles Vallejo, de Luis Gázquez de Brasil Radio, con vagabundos tendidos sobre una manta en un suelo sembrado de colillas, con miradas furtivas a caras más o menos familiares, con encuentros fortuitos entre vecinos del mismo pueblo o del pueblo de al lado: -“A qué has venido”. -“Al médico de los huesos”. -“Y tú”. -“A comprarme un vestido para una boda”.

Y cuando aparecía el Alsina y el conductor abría las compuertas, el pasaje se apelotonaba como si no hubiera un mañana, como si el autobús fuese a desparecer por ensalmo. Y cuando te acomodabas en el asiento de skay era como si respiraras de nuevo, aunque hubiera que batallar con el compañero de al lado a ver quién ponía el codo en el reposabrazos o porfiar con el de adelante para que no reclinara el sillón como si fuera una hamaca. Después se abría la parte alta de las ventanas correderas para que penetrara la brisa y sonaba en la pletina el Diario Hablado de Radio Nacional o la música que al chófer le daba la gana. Y con la voz de Perlita de Huelva o el ritmo de Los Tres Sudamericanos enfilábamos la recta de Tabernas larga como una serpiente y atravesábamos el pueblo dejando atrás un paisaje árido de casas blancas y mujeres enlutadas que se hacían visera con la palma de la mano para mirar con el ojo guiñado a los viajeros, sosteniendo al tiempo una canasto de verdura. Había pasajeros que siempre roncaban y que despertaban milagrosamente al aroma de las lonchas de jamón de la Venta del Compadre. Y cuando llegábamos a los chorreones de Sorbas había tiempo también para tomar un café con leche apresurado con una Mari Toñi en el Andalucía, sin perder de vista el autobús, como no estando seguros del todo de que pudiera irse sin nosotros, aunque tuviésemos al chófer al lado codo con codo.
Esperando el Alsina | La Voz de Almería

domingo, 4 de febrero de 2018

"Fue duro ver esa pérdida de parras en tan poco tiempo"

"Fue duro ver esa pérdida de parras en tan poco tiempo"

 Antonio Rubio, miembro del GEM, es el impulsor y responsable de este proyecto de recuperación en Almería.
Antonio Rubio, miembro del GEM, es el impulsor y responsable de este proyecto de recuperación en Almería. / JAVIER ALONSO

"Fue duro ver esa pérdida de parras en tan poco tiempo"
Antonio Rubio, coordinador del Proyecto de Biodiversidad Domesticada, ha localizado y recuperado 74 variedades tradicionales de este cultivo en Almería
F. MATURANA  03 Febrero, 2018

El patrimonio genético de uno de los cultivos más importantes de la provincia, el de la uva de mesa, está hoy salvaguardado, y todo gracias a un nombre propio. Se trata de Antonio Rubio, miembro del Grupo Ecologista Mediterráneo, quien lleva muchos años volcado con la recuperación de este símbolo de la agricultura provincial y le llevó a impulsar el Proyecto de Biodiversidad Domesticada.


Aravés del mismo, Rubio ha sido capaz de recuperar 74 variedades únicas de uva de mesa de Almería, entre las que se encuentra uva del Barco, la Molinera, Corazón de Cabrito o del Cuerno. Y, por supuesto, la famosa uva de Ohanes, cuya exportación fuera en el siglo XIX el principal motor económico de la provincia hasta que dejara paso al abrigo del plástico para los cultivos que hoy conforman su despensa.

PODABA, LE LLEVABA AGUA Y ABONO. LA REPRODUCÍA Y AL AÑO CONSEGUÍA SARMIENTO PARA REPARTIR"

Durante cerca de tres siglos, las parras inundaban parte de la provincia. Época en la que surgieron variedades autóctonas, circunscritas a pequeñas zonas; con sus características, sus propiedades, su peculiar sabor y su textura inequívoca. Un patrimonio inmenso que un día desapareció y que Antonio Rubio llegó a vivir en sus carnes. "Todo empezó en mis inicios trabajando vinculado al sector agrícola. Recuerdo mi época en Berja investigando las plagas del parral, momento en el que el cultivo de la uva de mesa aún estaba en funcionamiento. Por circunstancias me tiré unos años después sin ir a este municipio y cuando lo hice me di cuenta que ya no existían las plantaciones. Fue un palo. Por eso, me puse a investigar qué estaba sucediendo".

Un manuscrito de Simón de Rojas Clemente, un cura y botánico que en 1807 publicó una obra titulada 'Variedades de la vid común que vegetan en Andalucía' y que databa 69 variedades en Almería, le llevó a estudiar todas ellas. "Empecé por el río Almanzora, después me fui a río Nacimiento y de ahí al Andarax. Localicé las primeras parras madres gracias a los agricultores, ganaderos, celadores, etc.", cuenta el responsable del proyecto, quien ha encontrado ejemplares en los sitios más recónditos de la provincia. "A lo mejor de cada una de ellas había una totalmente abandonada. Iba, podaba, le llevaba petacas de agua y abono. La reproducía y al año siguiente conseguía sarmiento para repartir".

Rubio lleva 22 años trabajando en este proyecto, ha localizado 74 variedades autóctonas y adaptadas de diferentes zonas, y ha repartido más de 11.000 parras en la provincia, y también por toda la geografía española.

En estos años, Rubio ha visto "cosas alucinantes", y también ha vivido experiencias que refuerzan si cabe aún más esta labor cuyo fin es desinteresado y va dirigido a una sociedad, como la almeriense, que debe a este cultivo buena parte de su identidad.

Homenaje a los parraleros, héroes anónimos
El pasado 12 de septiembre, el Patio de Luces de la Diputación Provincial acogía la XIII Muestra de Variedades Históricas de Uvas de Mesa de la Provincia, enmarcado dentro Proyecto de Biodiversidad, que fomenta el desarrollo agrícola sostenible en la provincia y que lideran el Ayuntamiento de Terque, el Museo Provincial de la Uva del Barco y el Grupo Ecologista Mediterráneo y que cuenta con el apoyo de la Diputación de Almería, BioSol Portocarrero, Cajamar, Fundación Savia y Puerto de Almería. En cada edición se homenajea a cinco parraleros por su contribución al mantenimiento de este cultivo.
"Fue duro ver esa pérdida de parras en tan poco tiempo"

jueves, 24 de noviembre de 2016

El puesto de la familia Chirivía

El puesto de la familia Chirivía
Empezaron tostando garbanzos con un bidón en el badén de la Rambla
06/05/2016  Eduardo D. Vicente


La familia Chirivía haciendo los garbanzos tostaos en el badén de la Rambla de Belén, en los años cincuenta. Eduardo D. Vicente.

Al pasar el badén de la Rambla uno tenía la impresión de volver atrás, de reencontrarse con la esencia de la ciudad, como si el tiempo se hubiera ido deteniendo en las puertas de las casas de toda esa gente que seguía manteniendo los viejos códigos de supervivencia y de entender la vida. El badén era camino de paso y también un lugar de encuentro donde jugaban los niños a la pelota, se instalaban los vendedores ambulantes y los circos que llegaban para la Feria. Allí empezó, a comienzos del siglo pasado, el primero de los Chirivía, la familia que durante más de cincuenta años hacía los garbanzos tostaos con un bidón y una escoba de esparto. Hoy siguen en el mismo sitio, pero en vez de un humilde puesto, regentan un espléndido quiosco de tapas.

La historia del negocio comenzó cuando la bisabuela de José Mullor Rodríguez, el propietario actual del ‘chiringuito’, recorría las calles del centro vendiendo garbanzos y chufas con una carretilla de madera. Eso sí que era venta ambulante: de la Rambla se iba por las mañanas a la puerta de la Plaza donde estaba la vida de Almería y se podía vender mejor la mercancía. Por las tardes, a la hora de los trenes, a la puerta de la Estación, y en verano a las inmediaciones del Balneario Diana, donde siempre se hacía muy buena venta con los bañistas y con los almerienses que iban a aquella playa a ver atardecer. Con el tiempo, los Chirivía ahorraron para invertir en un carrillo mayor que se ubicó en el mismo badén de la Rambla. Como en aquella zona solían parar las camionetas que venían de los pueblos, la rentabilidad del puesto estaba asegurada.

En 1958 fue el padre de José Mullor el que le dio un nuevo impulso al negocio instalando el primer quiosco estable, levantado con cuatro paredes de madera. Para adaptarse a los nuevos tiempos, el quiosco se convirtió también en un bar. Siguió explotando la venta de los frutos secos, pero empezó a servir chatos de vino con cacahuetes de tapa. Fue en 1970, coincidiendo con el nuevo alumbrado de la zona, cuando los Chirivía reformaron de nuevo el negocio y ya en 1999, con las obras de la nueva Rambla, llegó el salto definitivo y la ubicación actual. Por mayo, el badén se vestía de fiesta para celebrar a San José Artesano. En la plaza de la iglesia se levantaba una cruz con flores y se hacían verbenas populares a las que acudían las muchachas del barrio para lucir sus vestidos nuevos. Había castillo de fuegos artificiales y una Misa especial con sermón del reverendo don Manuel Sánchez Segovia.

Cuando echaron abajo el viejo edificio y en los años setenta construyeron el actual templo, desapareció la plaza y los niños se quedaron sin ese anchurón donde podían jugar a salvo de los coches y de los sustos de la Rambla.
En 1969 el ayuntamiento aprobó la pavimentación de los badenes de las Ramblas de Belén e Iniesta que enlazaban la calle de Murcia con la calle Real del Barrio Alto. Había que adaptar el lugar a los nuevos tiempos, por lo que toda esta zona de tierra se convirtió en un par de meses en una avenida de alquitrán para que pudieran circular los coches.
El viejo badén de tierra desapareció y la zona se fue transformando. Nueva iglesia, un nuevo badén y ningún plan decente de reforma para el Barrio Alto, que se fue quedando atrás hasta morir en el abandono. Muchas familias dejaron sus casas de toda la vida y se marcharon a los nuevas zonas de ensanche en busca de las comodidades que no pudieron encontrar en su barrio.
El puesto de la familia Chirivía

lunes, 7 de septiembre de 2015

El consignatario que hablaba inglés

El consignatario que hablaba inglés
06/09/2015  Eduardo D. Vicente /   La Voz de Almería.


Gaspar Cuenca acaba de cumplir 89 años y se mantiene con la misma vitalidad que tenía hace medio siglo. 

Gaspar Cuenca Casas siguió el camino de su padre, gerente de MacAndrew, una de las firmas que exportaba la uva de Almería a Inglaterra. En los años cincuenta era uno de los pocos que sabían hablar inglés en Almería.

En el salón de su casa existe un ventanal que va renovando la vida dentro de la habitación: a medida que avanzan las agujas del reloj, los reflejos del sol o la caricia de las sombras a la caída de la tarde, le van dando a la estancia un aspecto diferente, de tal forma que el visitante siempre tiene la impresión de llegar a un lugar distinto según el momento del día.

La ventana es el dios de la casa, la que llena de vida los viejos cuadros que cubren las paredes, la que en verano deja pasar una corriente de aire fresco que  ventila y hace habitable el lugar. Al otro lado está el patio, otro recinto sagrado que conserva el rumor de los patios antiguos de Almería: todavía, en el silencio de la siesta, se puede escuchar la voz de alguna madre y las risas de los niños que se quedaron colgadas de los alfileres del tiempo.

El patio tiene la alegría del sol y la espiritualidad del gato que deambula como un acróbata por el alféizar de la ventana. Es un gato eterno porque en la casa de Gaspar Cuenca nunca ha faltado un gato, y cuando uno se marcha al día siguiente llega un cachorro para hacerlo inmortal. El gato de don Gaspar se llama ‘Miso’, su infiel compañero, más apegado al sofá que al amo, pero siempre presente, llenando todos los rincones de la casa con sus profundos silencios. El gato de don Gaspar tiene la mirada distante, como si viviera en otro tiempo y cuando se acurruca en una esquina parece el dueño de la soledad, un monarca que sólo obedece a su instinto: si tiene hambre busca la mano del hombre y si tiene frío el calor de su cuerpo. “El gato es un animal imprescindible, al menos en mi vida”, reconoce Gaspar Cuenca. “Me gusta porque es un animal independiente, que tiene su territorio y que guarda sus secretos. Yo llegue a tener una gata inglesa que se llamaba ‘Queen’, que después de estar en la casa durante un tiempo descubrí que era macho”, me cuenta.

Cuando era niño, en su casa de la calle de Gerona, frente al chalet de doña Paquita, también tenía un gato y un patio de luces que iluminaba las habitaciones principales de la vivienda. Su vida está muy ligada a aquella mansión donde su familia se trasladó en 1928, cuando el pequeño Gaspar acababa de cumplir los dos años de edad.

Su padre, Gaspar Cuenca Benet, era el gerente en Almería de la casa MacAndrew, encargada de transportar la uva de Almería a los puertos de Inglaterra y necesitaba una casa grande que a la vez fuera vivienda y negocio. Tenía un sótano inmenso que todos los años, cuando llegaba el tiempo de la campaña uvera, se llenaba de mesas para que los empleados manejaran los libros de embarque, aquellos tomos gigantescos donde los escribientes iban anotando a tinta china todos los detalles de las operaciones de venta. Junto al patio de luces aparecía el despacho del padre, un santuario de los negocios donde se guardaba la caja fuerte con el dinero y las escrituras. En aquellos años, la actividad durante los meses de la faena era vertiginosa y había semanas en que la luz del despacho no se apagaba de noche y uno se podía cruzar por los pasillos con un empleado a altas horas de la madrugada.

Después llegó la guerra que frenó el negocio y dejó la uva estancada bajo los tinglados del puerto. En aquellas últimas semanas del verano de 1936, su padre fue apresado y encarcelado. Gaspar recuerda el día que iba caminando de la mano de su tía Loreto por la calle Reyes Católicos y de pronto escuchó la voz de su padre, que desde un camión dijo: “Nos llevan a las Adoratrices, mándame un colchón”.

A comienzos de noviembre, la casa McAndrew llegó a un compromiso con la Cámara Oficial Uvera para mandar  cinco barcos y llevarse a Inglaterra toda la uva que había almacenada en el puerto. En dicho compromiso se incluía que su gerente en Almería saliera de prisión durante los días que duraran las operaciones para participar en las tareas de embarque. En el cuarto barco que partió del puerto rumbo a Liverpool, en el almacén, entre los barriles de uva, se marchó escondido Gaspar Cuenca Benet, teniendo que dejar atrás a su familia. Una vez en Inglaterra, y por mediación de la embajada británica, reclamó a su mujer y a sus cuatro hijos, que en un destructor inglés pudieron salir de Almería rumbo a Gibraltar, donde permanecieron hasta que toda la familia pudo reunirse unos meses después en Sevilla.

Al terminar la guerra  el padre recuperó su cargo de director de McAndrew  en Almería y el pequeño Gaspar, que ya tenía trece años, pudo reanudar sus estudios en el colegio de la Salle. “De la vuelta a la escuela recuerdo que yo era junto a Manuel López Gay, el único que estudiaba inglés en Almería. Nos daba clases el director”, asegura.

Viajero Cuando concluyó sus estudios se marchó a Barcelona costeado por la casa McAndrew para que aprendiera el oficio de su padre. Un año después lo mandaron a Londres, donde permaneció durante dos años, en una época en la que la ‘City’ resurgía de forma vertiginosa después de la tragedia de la Segunda Guerra Mundial. “Allí descubrí que nos llevaban un siglo de adelanto”, recuerda.

Cuando en vacaciones volvía a Almería, Gaspar destacaba por su forma de vestir, por sus modales británicos y sobre todo, porque era uno de los pocos jóvenes veinteañeros que hablaba inglés perfectamente, lo que le otorgaba un aire extravagante y un toque de distinción que lo acompañó a lo largo de su vida.

De aquellos tiempos de posguerra, en los que viajaba con frecuencia al Reino Unido, recuerda con especial cariño su amistad con la profesora Celia Viñas. No coincidieron dentro del aula, sino a través de su familia. Celia era amiga de las hermanas de Gaspar y muchas tardes aparecía por su casa invitada a la merienda.

En el verano de 1944, recién terminado el curso, la madre de los Cuenca invitó a la joven profesora a pasar un mes en Laujar y allí terminó de consolidarse una relación de pura amistad. “El contacto que tuve con Celia me dejó huella. Ella era el amor a todo: a la juventud, a la naturaleza, a la maternidad que no pudo disfrutar”. Mientras me habla de Celia Viñas, Gaspar Cuenca, emocionado, acaricia entre  sus piernas a su gato ‘Miso’, que con los ojos bien abiertos escucha las historias de su viejo amigo.
El consignatario que hablaba inglés

sábado, 5 de septiembre de 2015

El mal estado obligará a demoler toda la Casa Consistorial

El mal estado obligará a demoler toda la Casa Consistorial
La escalinata de mármol y el techo del Salón de Plenos serán conservados y reproducidos tras la obra
05/09/2015  Óscar Giménez


Imagen de la Casa Consistorial   La Voz.

Los primeros trabajos para la rehabilitación de la segunda fase de la Plaza Vieja ya están en marcha. Junto a las labores de desinfectación y desratización de las dependencias ocupadas por el edificio principal y el lado suroeste, el siguiente paso es la valoración y catalogación de los elementos significativos que forman parte de la llamada zona noble de la Casa Consistorial.

Ayer miembros del equipo de la empresa encargada de las obras Obrascon Huarte Lain, SA (OHL), restauradores y los concejales de Urbanismo, Ramón Fernández Pacheco y Obras Públicas, Manuel Guzmán,   visitaban el lugar. Las primeras valoraciones de los técnicos apuntan a que prácticamente todo el edificio -salvo la fachada, protegida- será derribado dado el precario estado de  conservación de los  cimientos y forzados.

Valoración
El trabajo de los expertos se centra, por tanto, en documentar los elementos que van a ser reproducidos o aquellos que se van a retirar  y conservar para su instalación de forma posterior.  Un ejemplo muy claro es la escalinata de mármol que daba acceso a alcaldía. Será desmontada, pieza a pieza, para volver a instalarse una vez concluídos los trabajos.

Significativo es también el techo del Salón de Plenos del que se tomará muestras en escayola para su reproducción. Además, como anécdota, hay que señalar que durante las catas ha aparecido un cofre sobre cuyo origen los arqueólogos ya trabajan para conocer su origen o lo que su interior puede contener.

Seguimiento
El Plan General de Ordenación Urbana del Ayuntamiento de Almería incorporó en el año 2007 nuevos elementos de protección   como son los conjuntos urbanísticos en los que se incluye la Plaza Vieja. A ellos, les corresponde un tratamiento especial, porque, como la Puerta Purchena o la calle de Las Tiendas, son parte del  articulado histórico de la ciudad.

La propia Plaza como la protección de nivel 1 de la Casa Consistorial hacen que éstos no sean unos trabajos de rehabilitación cualquiera. La normativa obliga no sólo a la realización de un estudio arqueológico previo sino a que, durante el desarrollo de los mismos, exista un organismo de control. Es por ello, que la Junta de Gobierno local ha dado luz verde a la creación de una mesa de seguimiento de la obra. De este modo,  el ‘Proyecto de ejecución de rehabilitación y reforma de Casas Consistoriales y Plaza de la Constitución de Almería. Subfase 2 A’ ha sido adjudicado, en contrato menor, a la empresa ‘Patrimonio Inteligente’ SL,  por un importe total de 13.614, 48 euros (IVA incluido).

 En solo unos días la empresa OHL comenzará  el vallado perimetral de la zona en la que se actuará así como con el montaje del andamio con el que se trabajará en el exterior del edificio.
El mal estado obligará a demoler toda la Casa Consistorial

domingo, 16 de agosto de 2015

Recuerdos de Los ‘Coros y Danzas’ durante los años 50


El Grupo prácticamente al completo en una gira en Madrid en 1959.   La Voz.

Recuerdos de Los ‘Coros y Danzas’ durante los años 50
16/08/2015  Carmen López

Manuel García es solo uno de entre los muchos y muchas que pasaron por esta formación

Son muchas las personas que pueden contar la historia e historias sobre lo acontecido en los más de 50 años de vida de los Coros y Danzas de Almería. Hablar con algunos de quienes vivieron más o menos tiempo sus primeros años deja para el recuerdo todo un anecdotario. El de Manuel García es ingente y pasó en estos Coros tres años, los por entonces llamados Coros y Danzas de Educación y Descanso de Almería.

Manuel vivió en esta tierra entre 1949 y 1963, muy cerca de la plaza de toros. De entre las pocas distracciones que había en aquellos tiempos optó por apuntarse a los Coros y Danzas, que dirigía el Maestro José Richoly. “Ahí me apunte yo, y me compre una Bandurria por 500 ptas.(trabajo me costo convencer a mi padre, pero gracias a la intervención de mi madre, la conseguí) , pero como no tenia (ni tengo) idea de solfeo, el Maestro Richoly, nos ponía en el pentagrama (que comprábamos, junto con las cuerdas, en la tienda de música de la Viuda de Sánchez de la Higuera, a la altura del Hotel Simón) los acordes, a base de números (0-1-2-3-4-5), y así aprendíamos a tocar el Fandanguillo de Almería, Si vas pa la mar, el Vito vito, o una sevillana que decía Niña asómate a la reja, que te tengo que decir un recadito a la oreja. También La Petenera”, relata.

Los ensayos se hacían en el sótano de la parte trasera del Teatro Apolo, y cuando había actuación, de allí salían vestidos de flamenco, con pantalón y chaquetilla de terciopelo negro, botas marrones, camisa blanca y faja roja.

La salida a Madrid Manuel, como muchos de sus compañeros de entonces, recuerdan la demostración Sindical de Música y Danza en Madrid, los días 28,29, 30 de Abril y 1 de Mayo de 1959. “Era la primera vez que muchos de nosotros viajábamos en tren y nos dirigíamos nada menos que a Madrid. Era como un sueño. Nos alojaron en una pensión de la Calle Hortaleza, y como buenos provincianos, al día siguiente descubrimos -entre otras cosas- las escaleras mecánicas de Galerías Preciados. Mas de uno, se paso media hora subiendo por una y bajando por otra. Yo, el primero”, relata como si fuera hoy. Esa misma tarde tenían actuación en la Plaza Conde Valle Suchil y luego en la Facultad de Farmacia: “Nos vestimos de flamenco otro y yo, y como teníamos mas de una hora libre, sin pensarlo dos veces, nos paseamos de esta guisa por la calle de Alcalá, terminando en el parque del Retiro”, dice. Fue allí donde se encontraron con que un equipo de TVE estaba esperando a un grupo folclórico, y al verlos a ellos, pensaron que eran la “avanzadilla” y empezaron a preguntarles. “Nosotros, ni idea del tema, y pensando: en menudo lío nos hemos metido”. Al poco asomó el autocar con los otros, y se fueron sin mirar atrás. En la diversas actuaciones que se hicieron en Madrid, no tocó la bandurria ni una sola vez. “Por indicación de Richoly se la deje a uno del grupo que estaba haciendo la mili en Madrid y que tocaba de fábula. Fue uno de los fundadores de Los Puntos. En el estadio Santiago Bernabéu, el grupo que estaba a nuestra izquierda, era el de Malaga y una de las que cantaban, era Marisol, que ya empezaba a ser conocida”.

Son tantos los viajes y tantas las anécdotas que dan casi para un libro. Sumando las de todos cuantos han pasado por los Coros, quizá para más.

Vive en Barcelona, tiene 73 años y es navalista
“Aquí me tienes... con 73 tacos. Los cuadros de tema naval del fondo los he pintado yo con acuarela al 100x100 de detalles .  Soy navalista especializado en historia de la Armada Española. Es mi hobby”. Así se presenta Manuel en el correo en el que adjunta la foto actual que remite a LA VOZ.

De su paso por los Coros y Danzas cuenta que “fueron tres años magníficos” de los que guarda “un gratisimo recuerdo”. “Íbamos a muchos sitios con el grupo de danzas, haciendo salidas fuera de Almería, cosa para muchos de nosotros similar a ir a la Luna, tras la vida monótona de la ciudad. Yo reconozco que era muy malito con la Bandurria, y mas de una vez Richoly me miraba y hacia un gesto que mas o menos quería decir ‘no toques’, pero la voluntad es lo que vale”, dice.

El mundo es un pañuelo y tiene unos vecinos en Calella de Mar, a los que hace 3 o 4 años les enseñó la foto en la que está Richoly con el grupo de Almería en el Estadio Bernabeu, en Madrid.  La suegra de ella, Pepa, era de Almería, prima de Richoly.
Recuerdos de Los ‘Coros y Danzas’ durante los años 50

10 rincones naturales para visitar repartidos por toda la provincia


Mónsul, junto con la bahía de Los Genoveses, es una de las playas del Parque Natural de Cabo de Gata más conocidas.   La Voz.

10 rincones naturales para visitar repartidos por toda la provincia
16/08/2015  Mª Ángeles Arellano

Con la ayuda de expertos, LA VOZ selecciona diez parajes de gran belleza que deben conocer almerienses y turistas

La provincia de Almería esconde, de norte a sur y de este a oeste, un sinfin de espectaculares rincones naturales y que guardan, muchos de ellos, un alto valor ecológico. LA VOZ ha querido hacer una selección, para lo que ha contado con la ayuda de varios expertos, para ofrecer a los almerienses y a los turistas una guía natural a modo de recomendación.

Hermelindo Castro, profesor de la Universidad de Almería; Jesús Contreras, director de la empresa Oz Nature Wildlife, y el Grupo Ecologista Mediterráneo (GEM) han confeccionado su lista, de la que finalmente ha resultado la que se presenta a continuación.

Repartidos por todo el mapa provincial, encontrándose en la costa o en el interior, son, sin duda, espacios “imprescindibles” para que los almerienses y los turistas que estos días visitan la provincia de Almería los conozcan.

Uno a uno
En la lista aparecen el Cerro del Cinto, Mónsul, el Arrecife de Las Sirenas y Vela Blanca y Las Salinas, en el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar; el Llano del Buho, en el Desierto de Tabernas; el Colativí, en Sierra Alhamilla; la Cueva de los Letreros, en Los Vélez; el Karst en Yesos, en Sorbas, y Las Canales, en Padules.

Sin duda, son sólo una pequeña muestra de los tesoros naturales de la provincia de Almería, siendo algunos de ellos más conocidos que otros.

Los expertos que han colaborado con LA VOZ para hacer posible esta selección también han citado otros lugares como, por ejemplo, la Tetica de Bacares, la Albufera de Adra, el Barranco de Laroya, la playa de Los Muertos, el Paraje Umbría de la Virgen en el Parque Natural de Sierra María Los Vélez, el Santuario de Tices en Ohanes, Agua Agría en Paterna del Río o la encina milenaria de Serón.

Muchos de estos rincones naturales están abiertos y pueden ser visitados en cualquier momento. En otros, sin embargo, no es tan fácil. Centrándonos en la selección de los rincones naturales realizada por este diario, para poder ver las pinturas rupestres de la Cueva de Los Letreros es necesario realizar una reserva previa.

En el caso del Karst en Yesos, Natur Sport Sorbas S.L. cuenta con la autorización, de carácter permanente, para la realización de cualquier actividad, bien sea en superficie o en el interior.

Por último, en el caso de Las Canales el acceso está limitado. Hace dos años que el Ayuntamiento de Padules lo reguló, prohibiendo llegar hasta este entorno natural con el coche. Para los visitantes se ha habilitado un aparcamiento justo antes de coger el camino que lleva hasta Las Canales.
10 rincones naturales para visitar repartidos por toda la provincia

martes, 9 de junio de 2015

La historia real del crimen de Níjar, contada por la familia

La historia real del crimen de Níjar, contada por la familia. Josefina Góngora, sobrina nieta de Francisca Cañadas -Paca ‘la coja’-, recoge en un libro la versión familiar del suceso
Marta Rodríguez   [ 09/06/2015 - la Voz de Almería ]


Josefina Góngora y su hija Irene, con el libro.  [ La Voz ]

Tenía cuatro o cinco años cuando conoció a aquella anciana vestida de luto de pies a cabeza. Lejos de darle miedo, se sintió atraída por un aura de bondad que todavía hoy, casi medio siglo después, la llena de emoción. La calidez de su rostro contrastaba con la mirada triste de quien no ha tenido una vida feliz.

Josefina Góngora era la niña que observaba y Francisca Cañadas -su tía abuela, conocida como Paca ‘la coja’-, esa anciana de mirada pesarosa. Su aciaga historia ha pasado a la posteridad como el crimen de Níjar, un suceso ocurrido en los años veinte del siglo pasado en el Cortijo del Fraile, en pleno corazón del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar.

Basándose en la noticia que publicó la prensa de la época, Federico García Lorca y Carmen de Burgos inmortalizaron esta tragedia en ‘Bodas de sangre’ y ‘Puñal de claveles’, respectivamente. Sin embargo, nadie hasta ahora había contado la verdad sobre lo que pasó aquella tarde de julio de 1928. Ningún miembro de la familia había dado su versión acerca de lo que aconteció tras aquella huida a caballo por el camino de tierra que va de Rodalquilar a Los Albaricoques.

Cansada de leer cosas que “no son verdad” y con la imagen de Francisca Cañadas grabada a fuego en la memoria, Josefina Góngora (Almería, 1964) ha relatado en un libro el crimen de Níjar tal y como se lo han contado desde siempre en su casa. “Es una cosa que siempre he querido hacer. Paquita era tía abuela mía y en mi familia siempre escuchaba hablar de la historia y de cómo era ella. Se han dicho cosas muy injustas, como que era un poco libertina y la malilla de la película y yo tenía en mente hacerle un homenaje porque fue todo lo contrario. Yo la conocí y me impresionó mucho”, explica la autora a LA VOZ.

‘Amor y traición en el Cortijo del Fraile’ (Círculo Rojo, 2014) es un homenaje a una mujer cuyo único crimen fue enamorarse de la persona equivocada: su primo hermano Francisco Montes. “Era un amor correspondido. De hecho, desde niños decían que eran novios, aunque aquello era un tabú por el parentesco. Pero se querían de un modo inocente y en secreto, él cogía el caballo e iba a verla y ella lo recibía con toda su ilusión”, apunta.

Consciente de que era un amor imposible, Paquita se hizo a la idea de quedarse soltera. Pero su familia, temerosa de que la herencia cayera en malas manos, organizó un matrimonio por conveniencia con el cuñado de su hermana. “Ella no estaba enamorada de Casimiro, el otro muchacho, y se sentía derrotaica. Cuando Francisco se enteró de que la casaban, le echó valentía y se presentó en el cortijo con el caballo. Y le dijo a su tío Frasco: ‘Quiero a Paquita y me la voy a llevar’. Y se fueron”, señala.

A Josefina Góngora le habría encantado haber podido escribir otro desenlace para esta huida, pero en este caso el final feliz se queda para la ficción. Las malas lenguas de la zona empezaron a hablar y Francisco Montes acabó abatido a tiros en un cruce, mientras Paquita resultó muerta en vida. Tenía veinte años y no murió hasta 68 después. Casi siete décadas vestida de negro. Con el tiempo detenido y la única compañía de sus sobrinas. Estigmatizada por la sociedad.

“Vivió solica de forma humilde, pegada al calor de sus sobrinas y con mucha humildad. Nunca pudo volver al Cortijo del Fraile, decía: ‘En mi tierra amada de sangre derramada’. Al fallecer en los ochenta, el cura dijo que había vivido como una santa, como una mártir y es verdad”.

“Ya no se sabe lo que sucedió en verdad”
“Puede que ‘Puñal de claveles’ y ‘Bodas de sangre’ se hayan mezclado con la historia real del crimen de Níjar y también con lo que se ha publicado en Internet. Ya no se sabe ni lo que pasó en verdad, por eso he querido contarlo”. Josefina Góngora reflexiona de esta forma acerca de cómo las ficciones de Carmen de Burgos, Colombine, y Federico García Lorca, inspiradas en el suceso, se han confundido con el tiempo con la realidad. Y precisamente ahí surge la razón de ser de su libro ‘Amor y traición en el Cortijo del Fraile’.

Lectora empedernida desde la infancia, la autora ha buceado durante años tanto en la obra de teatro del poeta y dramaturgo granadino como en la novela de la periodista y escritora almeriense. “García Lorca hizo su gran obra de teatro inspirándose en el suceso y creó una historia muy bonita. Y Carmen de Burgos igual. Pero ninguna es el crimen real, no se había publicado hasta ahora”, insiste.

Miedo inicial 
Josefina Góngora siempre tuvo en la cabeza la idea de escribir un libro sobre esta historia que marcó de por vida a su familia, pero tenía miedo de la acogida de sus seres queridos. “Después de ir a Círculo Rojo con mis dos hijos, me arrepentí porque temía que cayese mal en la familia, pero lo he tratado todo con mucha sensibilidad centrándome en la parte bonita y por ahora mis primos, los que la han leído, la ven bien”, confiesa.

A su padre, sobrino directo de Francisca Cañadas -Paquita ‘la coja’-, se lo está leyendo poco a poco, pues tiene casi 90 años y se emociona.

La ayuda de su hija
“En un mes la tenía escrita. Yo la veía trabajando y la dejé que siguiera. Luego fui la primera en leerla y me sorprendió porque siempre decía que no podía y está genial. Entonces empecé a alentarla para ir a una editorial y publicarla. Fuimos a Círculo Rojo y nos atendió una chica muy simpática que nos acogió con los brazos abiertos”, indica Irene, su hija, que la ha ayudado en la corrección y la acompaña a sus primeras entrevistas.

Su próxima obra estará formada por poemas inspirados en los sentimientos y las vivencias de Paquita Cañadas.

Pena por el estado ruinoso del cortijo
Don Francisco Cañadas, bisabuelo de Josefina Góngora y padre de Paca ‘la coja’, llevaba el Cortijo del Fraile en régimen de aparcería en los años en que perteneció a la familia Acosta. Una etapa en la que esta propiedad que entonces tenía más de 700 hectáreas vivió su momento de máximo esplendor. “Fue el que mejor lo llevó de todos, sacaba muchísimo dinero. Nunca volvió a vivir tanto esplendor. Tras el crimen, mi bisabuelo rehizo su vida y el cortijo pasó a otra gente”, cuenta Góngora.

De ahí que su padre, que tiene casi 90 años, y toda su familia estén viviendo con tanta pena la decadencia y la ruina del inmueble, declarado Bien de Interés Cultural (BIC) por la Junta de Andalucía en 2010. “Llevamos con mucha pena todo el proceso, hemos pedido por activa y por pasiva que lo arreglen. Mi padre, que vivió allí, quiere que lo lleve, pero me da pena que vea el cortijo como la palmera, que se está cayendo afectada por el picudo rojo con lo linda que era. Tiene la ilusión de ver todo antes de morirse”, añade en declaraciones a LA VOZ.

Construido por los frailes dominicos en el siglo XVIII, en 1836, como consecuencia de las leyes de desamortización de las propiedades de las órdenes religiosas, fue confiscado por el estado y, tras subasta, pasó a manos privadas. Hoy pertenece a la empresa Agrícola Mar Menor.
La historia real del crimen de Níjar, contada por la familia

viernes, 1 de mayo de 2015

El bombardeo de Almería

El bombardeo de Almería: el día que los nazis se cebaron con los andaluces
Álvaro Van den Brule 26/07/2014 

El acorazado Scheer, fondeado en Gibraltar. (CC)

Aferrarse al odio es como tomar veneno y esperar que la otra persona muera.
–Buda

Abierta ya la mañana, una escuadrilla de rápidos bombarderos republicanos Tupolev, los llamados Katiuska, tripulados por pilotos soviéticos, partió de la base de Los Alcázares, en Murcia, y bombardeó con acertada precisión un gran buque de guerra fondeado en el antepuerto de Ibiza. Los aviadores afirmarían a su vuelta haber atacado a uno de los mayores barcos de guerra franquistas, probablemente al crucero Canarias. Un error de apreciación por parte de la fuerza aérea republicana degeneró en una escalada de represalias por parte alemana, que pudieron llegar a convertirse en una mayor implicación, más allá de los suministros que aportaban regularmente a las fuerzas golpistas. La duda estaba presente en toda su lacerante incertidumbre. Alemania podría entrometerse más a fondo en la Guerra Civil española.

El barco en cuestión se trataba de un acorazado de bolsillo alemán, el Deutschland, que incumplía la normativa del Comité de No Intervención de permanecer a un mínimo de diez millas de la costa española. La nave resultaría seriamente averiada por las bombas de cien kilos de estos fiables aviones rusos, y sus expertos pilotos se aplicarían a fondo en el ataque registrándose más de treinta muertos y setenta heridos entre sus tripulantes, casi todos ellos en el momento del ataque, reunidos en el comedor.

Hitler estaba colérico por esta ofensa y su primera intención fue bombardear el puerto de Valencia (capital provisional de la república) como represalia, pero los gerifaltes nazis le convencerían para que el ataque fuera sobre un puerto de menor relevancia. Se tomó entonces la decisión de que el crucero de bolsillo Almirante Scheer y cuatro destructores de última generación, el Albatros, Luchs, Seedler y Leopard bombardearan el prácticamente indefenso puerto de Almería.

Una inmisericorde sesión de horror
Había un gran trajín de buques de la Kriegsmarine alemana en el Mar Mediterráneo en misiones de apoyo de suministros al bando sublevado, por lo que no fue difícil reunir una fuerza naval apropiada para atacar a la ya debilitada república. A los citados buques se les ordenó dirigirse a su objetivo, para lo que se situaron ante Almería poco después del amanecer del 31 de mayo de 1937. Una sesión de horror aplicaría el Gran Lobo Feroz a la indefensa población andaluza.

El inmisericorde bombardeo alemán empezó a las 7:29 de ese día, abriendo fuego contra las baterías de costa, el puerto y sus instalaciones y cualquier barco que se encontrase dentro de él o en la bahía. Más de 200 rondas de proyectiles sembraban, con su mensaje de muerte, incendios por doquier. El bombardeo de Almería por la flota alemana se saldó con medio centenar de muertos, 55 heridos y mas de cincuenta edificios destruidos. Al contrario de lo sucedido semanas antes en Guernica, con la Legión Cóndor, los buques alemanes en ningún momento ocultaron su nacionalidad, ni pretendieron actuar como apoyo subordinado a los golpistas, sino como fuerza naval independiente del mando de los llamados “nacionales”.

Francia e Inglaterra no estaban para sobresaltos y elevarían unas quejas diplomáticas muy descafeinadas

Este hecho de armas contra la población civil sería muy contestado en su momento por la vesania aplicada en él. Pero la realidad era otra, Francia e Inglaterra no estaban para sobresaltos y elevarían unas quejas diplomáticas muy descafeinadas. Quiso la “providencia” que la cosa no fuera a mayores.

En aquellos duros momentos para la república, tanto el ministro de Defensa como el laureado coronel (y más tarde general), Vicente Rojo, eran partidarios de lanzar un órdago a la grande y pisar el acelerador dando una respuesta contundente a los alemanes. Rojo y sus colaboradores acatarían con disciplina, no exenta de decepción, la decisión del consejo de ministros en el que se perdería una ocasión única para los intereses republicanos. Negrín, Azaña, los comunistas (por intereses obvios) y los nacionalistas, votarían en contra de esta huida hacia adelante. Aun a sabiendas de su manifiesta inferioridad pero con una clara inspiración estratégica, buscaban la implicación de Francia e Inglaterra, lo que de haber ocurrido, habría dado un aliento de esperanza a un país en llamas, colocándonos al lado de las democracias más desarrolladas.

Vista del interior de las galerías de los refugios subterráneos de Almería. 

Lamentablemente no fue así, y una larga y asfixiante noche de cuarenta años nos privó de la necesaria luz para estar entre las naciones más avanzadas.

Cuatrocientas toneladas de cemento y miles de voluntarios operaron el milagro que a su conclusión podría albergar en condiciones razonables hasta 35.000 personas

Las autoridades republicanas, ante la avalancha de refugiados procedentes de Málaga (alrededor de 150.000), fugitivos de la miseria y del hambre que pare el mal vientre de la guerra, del constante asedio de la aviación alemana que por aire machacaba a aquellos huérfanos de un Diós ajeno a su sufrimiento, con los barcos italianos y la marina de guerra franquista ametrallándolos sin concesiones y los repetidos bombardeos de la ciudad, por otra parte sin ningún valor estratégico, pero al tiempo muy vulnerable, decidieron construir bajo la dirección del arquitecto Guillermo Langle una larga red de túneles para proteger a la población. Todas las fuerzas políticas, sindicales, civiles y militares, se volcaron en la construcción de los cuatro kilómetros y medio financiados íntegramente por el Banco de Bilbao que adelantó dos millones de pesetas para la compra de materiales y el pago de algunos jornales, cantidad jamás recuperada dada la quiebra permanente del gobierno. Cuatrocientas toneladas de cemento y miles de voluntarios operaron el milagro que a su conclusión podría albergar en condiciones razonables hasta 35.000 personas, aproximadamente la mitad de la población almeriense, si incluimos la población flotante del momento.

Almería sería bombardeada indiscriminadamente hasta en 52 ocasiones por no haber secundado la sublevación franquista. La defensas soterradas, hoy restauradas, son un estremecedor recordatorio y una obra casi faraónica, excavada a una profundidad media de 10 metros, con 67 accesos, almacenes y un hospital perfectamente equipado, básicamente, una obra diseñada para espantar el horror. Su muñidor, el arquitecto Langle tomaría la decisión de llevar a cabo esta colosal construcción, tras rescatar de los escombros del primer bombardeo de la ciudad, los restos de una famélica madre embarazada de otra vida truncada, una niña que al parecer se iba a llamar Paz. Toda una ironía.
El bombardeo de Almería: el día que los nazis se cebaron con los andaluces

sábado, 7 de marzo de 2015

Un colono de primera generación

Los ojos de Manuel Martínez Galafat han visto nacer el milagro agrícola almeriense desde que llegó a Roquetas con 9 años
Manuel León   [ 07/03/2015 - La Voz de Almería ]

Manuel Martínez Galafat, pionero de la agricultura almeriense  [ La Voz ]

Su padre, Manuel, era de Pechina y su madre, Araceli, de Benahadux. Él, uno de los precursores de la agricultura intensiva roquetera, tiene clavados sus primeros recuerdos en un cortijo de Huércal donde su padre labraba como aparcero de un señorito de la capital.

 Manuel Martínez Galafat, se acaba de jubilar, tras muchos soles y vientos que han hecho surco en su frente y en sus ojos gastados, aunque, con 67 años, conserva aún figura de bailarín de bachata.

Manuel forma parte de la historia agrícola almeriense, como el Piloto, como don Bernabé, como don Leandro, por ser uno de esos colonos del génesis hortícola del Poniente que irrumpieron en carromato desde el arrabal almeriense, como aquellos primeros soñadores que llegaron a la California americana.

El año del frío
Era 1956, el año del frío siberiano que mató los olivos, y la familia de Manuel, con dos varones y dos hembras fueron agraciados con el primer lote del Instituto de Colonización: una parcela de tres hectáreas en el Sector 1 de Roquetas, con una casa de labranza donde se crió junto a sus hermanos entre sabañones y olor a alfalfa.

 El estado también dotaba a cada colono con un ajuar agropecuario formado por una vaca suiza,  dos cerditos, dos conejos (macho y hembra) y media docena de gallinas. “Era una casa campesina, aún existe, en lo que hoy es el pueblo de Roquetas, entonces todo eran secanos. Tenía cuadra, portón, todas eran iguales,  yo tenía entonces 9  años y al poco tiempo pusieron la luz con cable trenzado” - recuerda el agricultor. El día que vino Franco en su Dodge Dart a  darle brillo a  esa nueva tierra de promisión, a Manuel lo vistieron de azul falangista y salió en el Nodo en todos los cines de España agitando una banderita rojigualda. Fue a la escuela de don Epifanio hasta los 12 años, justo para aprender las cuatro reglas. “Con todos esos animales y lo que daba la tierra, no pasábamos falta, aunque no teníamos para vestir de marca. Mi padre sembraba guisantes, habas, alcachofas, con el agua del Pozo de los Motores, aún no se había descubierto el enarenado”.

Segador de alfalfa
Manuel se hinchaba a trabajar cortando hierba con la hoz para los animales, solo paraban los domingos por la tarde para oir en la radio los partidos de Di Stéfano, Kubala y Manchón.

Recuerda que los ingenieros de colonización intentaron poner fresa, pero no cundió, por la salinidad. Hasta que dieron con la alquimia del plástico y la arena, que traían  de la playa en carros con yeguas. “Empezó todo en 1964, si no hubiera sido por la arena, el Poniente hubiera fracasado. Después empezaron las corridas, los camiones, nos fuímos haciendo grandes, recuerdo que mi padre vendía pimiento California a ¡160 pesetas el kilo! en 1969, un dineral”.

Manuel, que tiene un hijo ingeniero agrícola, fue uno de los fundadores de Hortamar, la primera cooperativa de Roquetas. Hoy, no puede pasar sin ir al campo con cerca de 70 años y es de los que piensa  que lo que ha ocurrido en el campo ha sido una verdadera revolución económica.

Fundador de la cooperativa Hortamar
En 1977 un grupo de agricultores roqueteros pertenecientes a las asociaciones de El Olivo y Las Lomas, que compraban juntos abonos, se agruparon para crear Hortamar. Construyeron una nave modélica en su época junto a Las Salinas, las misma que aún da servicio a esta compañía a la que pertenecen 200 socios, con 360 hectáreas, y que factura por encima de los 30 millones de euros con tomate, pepino y una especialidad marca de la casa: melón cantalup,  enano, de corazón naranja, que se vende íntegramente a supermercados franceses.

Antes solo existían las primeras corridas o alhóndigas como la de Poveda, la de Pepe Negocios, la de Amat Ayllón, la del Lechero que era la Estrella, la  Diana que era de Luis Cañadas. Después llegó Agroparador y el obispado montó una cooperativa.

En El Ejido estaba el Merco, una especie de cooperativa pública, y también Camposol, de Jesús Alférez, que abandonó la uva y se adaptó a los productos de la huerta. También Frusol, El Porvenir, Ejidomar y también la subasta de Góngora, entre otras.

Se fueron abandonando los isocarros en las cunetas y las furgonetillas Ebro fueron sustituidas por camiones que recorrían Europa con las hortalizas de la despensa  almeriense.

Manuel compró entonces en Tierras de Almería a diez millones la hectárea. “Nunca le he tenido miedo a entramparme, si no lo hago, no estoy tranquilo”, llevo 40 años debiéndole a los bancos”, dice sin complejos, este colono nacido y crecido en el campo.
Un colono de primera generación

martes, 30 de diciembre de 2014

"La señorita" vuelve a dar la bienvenida a Almería

El mosaico de la canastera que realizó Luis Cañadas, ya está junto a la A-92, a la entrada de la provincia
Eva de la Torre   [ La Voz de Almería ]

La Canastera en su nueva ubicación, al pie de la A-92, a la entrada de la provincia.  [ La Voz ]

La canastera vuelve a ser la imagen que da la bienvenida a los viajeros que entran en la provincia de Almería por la A-92 desde Granada. Esta misma mañana está previsto que el Ayuntamiento de Fiñana inaugure el nuevo emplazamiento de esta obra que realizó en 1960 el pintor y escultor Luis Cañadas, maestro además del arte del mosaico, quien cariñosamente llamaba a su obra "la señorita de Fiñana".

El monolito, en el que se puede leer la leyenda Bienvenidos a Almería estuvo situado al pie de la N-342, la antigua carretera de Granada. Representa a una mujer, canastera o mojaquera, como también se le llama, con la indumentaria típica de la mujer almeriense.

Rafael Montes, alcalde de Fiñana, explica que, desde que con la construcción de la A-92, la figura se quedó fuera de la vista, relegada a una carretera casi sin tráfico, “todos los fiñaneros la echábamos de menos y hace mucho tiempo que, desde le Ayuntamiento queríamos trasladarla para que presidiera la entrada al municipio”.

Lugar privilegiado 
Lo cierto es que solo se ha movido unos 80 metros desde donde se encontraba, pero ha sido lo suficiente para que vuelva a estar “en una ubicación privilegiada. Está en la recta de entrada y se puede ver desde 400 metros”.

Satisfecho por el resultado
Montes está satisfecho del resultado, ya que el traslado ha servido para reparar los desperfectos que el tiempo, y algún que otro desaprensivo, le habían causado. “El mosaico de Luis Cañadas estaba en perfecto estado, solo se habían caído algunos azulejos de los que ponían Diputación de Almería y, eso sí, estaba sucia y tenía incluso un disparo”, comenta el alcalde. Después de limpiar el monolito, “se ha blanqueado con cal, como se hacía antes”, añade Montes.

Para el traslado, se ha protegido adecuadamente y se movido íntegramente, con la peana y todo. Se ha utilizado un camión grúa, ya que el conjunto pesa 12.000 kilos.

Según explica el alcalde fiñanero, la escultura mide algo más de dos metros de altura, incluyendo el pedestal.

Aparte del valor sentimental que la canastera-mojaquera tiene para muchos almerienses, se trata de una obra de Luis Cañadas, miembro fundador del Movimiento Indaliano y uno de los más importantes artistas almerienses del siglo XX. Pintor, escultor y también escritor, merecen meción especial sus murales, que lo colocan entre los principales muralistas españoles del último medio siglo.
"La señorita" vuelve a dar la bienvenida a Almería

domingo, 12 de octubre de 2014

“He visto tantos maltratos a animales que no cabrían en una sola entrevista”

“He visto tantos maltratos a animales que no cabrían en una sola entrevista”
Habla el veterinario de Vera que respaldó la denuncia por la paliza mortal al perro de un anciano
  [ 12/10/2014 - La Voz de Almería ]

Juan Manuel Taboada en su clínica veterinaria  [ 0 ]

Juan Manuel Taboada Martinez, nacido y criado en el Zapillo,  saltó a las noticias la semana pasada por respaldar desde su profesión de veterinario la denuncia judicial contra la agresión  mortal del perro de un anciano en Cuevas.  Trabajó en Inglaterra del 2001 al 2006 y en 2006  abrió junto a su pareja, el Centro Veravet.

¿Ha sido ésta su primera colaboración profesional judicial en un tema de maltrato animal?
 No, anteriormente he participado junto al Seprona y otras instituciones en temas de bienestar animal. No he testificado aún, pero tendré que hacerlo pronto.

 ¿Cuáles son los maltratos más habituales que había visto antes?
He visto bastantes casos,  los más comunes son los relacionados con el abandono,  mutilaciones de orejas y rabo a tijera, envenenamiento y abrasiones con productos químicos. He visto a un perro totalmente quemado porque su dueño le dio un baño con azufre para desparasitarlo,  he asistido a perros arrojados desde coches y también es frecuente encontrar camadas enteras arrojadas al contenedor.  Desafortunadamente he tenido que ver tantos maltratos que no cabrían en una sola entrevista.

¿Cree usted que hay un perfil tipo de maltratador de animales?
El maltrato animal está muy unido a las malas costumbres sociales y a la incultura. La gran mayoría de maltratadores que he conocido no tenían la consciencia de estar haciendo nada malo, tan sólo repetían lo que siempre habían visto hacer. Ahogar cachorros, atar perros a cadenas de por vida o abandonar al perro que ya no es útil es algo que en determinados estratos sociales aún no está condenado. Luego hay un pequeño número de personas que disfrutan haciendo daño al animal, son personas de perfil sádico y agresivas en todos los aspectos de su vida.

¿Qué piensa usted del concepto “mascota”?
Personalmente prefiero el término animales. Mascota me parece un eufemismo que se usa para refinar el hecho de vivir con  un animal en casa. No me gusta la gente que se compra al Chihuahua por ser la mascota de moda , y se dedica a disfrazarlo y perfumarlo todo el día para pasearlo en un bolso.

 ¿No viven los veterinarios en cierto sentido de los animales domésticos?
Nosotros somos médicos de animales, aplicamos la medicina para curar y aliviar el dolor, a veces la gente no es consciente que equipar una clínica es carísimo y por eso no puede cobrar lo mismo el veterinario que tiene una clínica que el que va por los cortijos vacunando las cabras. El servicio veterinario no es barato, pero los veterinarios son de los profesionales que menos ganan porque los costes son muy altos.

¿Si le llega a su clínica un animal exótico prohibido denunciaría a su “dueño”?
Si es un animal protegido y en peligro de extinción no lo dudaría. Una vez nos trajeron un león de 5 meses, hablé con mucha gente y ofrecimos 6000€ a la gente del circo que lo trajo pero no aceptaron la oferta, queríamos mandarlo a un zoo donde tuviese más espacio. Es increíble que aun haya animales salvajes enjaulados por nuestro territorio…En el levante hay mucha gente que tiene tortugas moras en sus terrenos.

¿Se puede perder el sentido de la realidad con un animal doméstico?
Hay personas que humanizan a su animal de tal manera que acaban haciendo infelices a sus perros o gatos porque  los despojan de su identidad.
Pero aún es más común encontrar a personas, sobre todo mayores, que jamás habían tenido un perro y descubren un nuevo mundo que les cambia la vida para mejor.  Se sorprenden por los sentimientos que tienen los animales, celos, cariño, curiosidad, miedo, amor, hasta que no convives con ellos no entiendes lo increíbles que son.

¿Qué opina del caso del perro Excálibur en el caso del Ébola?
Me da mucha pena que se haya tomado esa decisión, creo que lo coherente hubiera sido aislarlo y estudiar el ciclo del virus en los cánidos, además de salvar su vida, podría haber ayudado a salvar la vida de personas con su suero si finalmente tenía la enfermedad. Ha sido una cruel chapuza. Ha sido muy mediático y ha habido gran movilización ciudadana y de grupos animalistas, esto hubiera sido impensable en los años 80 cuando yo era un niño.  

¿Hay posturas radicales y extremas en el animalismo o no?
Sin duda, como en todo movimiento social. Hay muchos casos de personas que recogen animales abandonados pero olvidan que hay que alimentarlos bien y vacunarlos, al final se juntan con 30 o 40 perros o gatos que acaban muriendo por virus, parásitos y falta de atención veterinaria. Pero en general el animalismo es un movimiento de gente sensible cuyo único objetivo es que se respete la vida y la dignidad de cualquier ser vivo. A veces hay que ser radical para cambiar las cosas, gritar, reunirse y hacerse oír como han hecho los animalistas en el caso del toro de la Vega. En el futuro no se les recordará como radicales.

¿Aceptaría si le quisieran contratar en una plaza de toros o una potente industria cárnica?
Nunca, soy veterinario de vocación. Cuando llegué a Inglaterra sin experiencia y con un inglés básico trabaje unos meses en la industria cárnica pero no lo soportaba y lo dejé. Estudiar 5 años para salvar vidas animales y acabar siendo parte de la cadena de matanza tiene poco sentido.

 Si de usted dependiera, ¿prohibiría los toros?
Sin duda alguna. Un país cuya fiesta nacional es matar a un toro no puede avanzar mucho en derechos de los animales. Pueden hablar de arte, de costumbres o de los puestos de trabajo( que no son tantos) pero al final se mata a un animal haciéndolo sufrir y eso es éticamente muy reprobable. ¿Cómo le explicas a tu hijo después de ir a los toros que a los animales hay que respetarlos? Es un contrasentido.
“He visto tantos maltratos a animales que no cabrían en una sola entrevista”

miércoles, 1 de octubre de 2014

El cerebro del atraco del siglo rompe su silencio en su casa de Vera

El cerebro del atraco del siglo rompe su silencio en su casa de Vera
Ha pasado medio siglo desde el golpe al tren correo que conmocionó a Europa. El ladrón de 2,5 millones de libras esterlinas, que tiene 85 años y salud precaria, vive en un cortijo, rodeado de perros.
Manuel León   [ La Voz de Almería ]   [ 01/10/2014 ]

Gordon Goody en su cortijo de Vera 

Gordon se ha hecho viejo en el Levante almeriense. Se han gastado sus ojos, que vieron millones de billetes amontonados con la efigie de la Reina Isabel sobre un tapete de hule, como un trofeo de caza.
El otro día fue al cementerio de Mojácar, a despedir a un compatriota, ayudándose con bastones, casi irreconocible, el hombre de brazos tatuados que servía pintas de cerveza en los años 80 en el Kontiki de Mojácar, el peluquero inglés que llevaba metido en sus neuronas el croquis del robo del siglo.
Douglas Gordon Goody, de 85 años, ladrón de guante blanco, cerebro del Atraco al tren de Glasgow, ha roto su silencio más de medio siglo después de aquella épica noche de agosto de 1963 en el que él con catorce compinches se llevaron en sacas 2,6 millones de libras esterlinas (47 millones de euros en la actualidad) del tren correo Glasgow-Londres.
Ha hablado Gordon para el Daily Mirror, desde su cortijo de Vera, acompañado de María y sus cinco perros, cansado, quizá, de que otros hayan hablado tanto por él, incluidos sus secuaces colaboradores.
Vive ahora en ese ambiente agreste almerienses, tras estar avecindado durante años en un apartamento de Mojácar. Allí en ese cortijo veratense es como si volviera a sus raíces rurales cuando hacía contrabando de ganado en la frontera de Irlanda.
Pero ahora el rolex que rodeaba su muñeca cuando se repartieron el botín ha sido sustituido por un swatch y el Jaguar y el traje blanco con el que fue arrestado por los agentes de Scotland Yard, se han esfumado.
A Gordon le tocaron en el reparto unos tres millones de euros de los de ahora, en ese asalto de caballeros en la madrugada en el que no se derramó ni una chispa de sangre. No los disfrutó demasiado tiempo: a los pocos meses del golpe, un par de zapatos con pintura de la granja guarida le delataron y fue capturado por la policía en Leicester, donde estaba viviendo con una ex miss Gran Bretaña.

Garganta profunda
Goody fue condenado a 35 años, aunque lo soltaron a los 12. En la cárcel, en vez de quedarse llorando en su celda, se dedicó a muscularse en el gimnasio y a aprender español. En su cabeza rondó la idea de escaparse, como hizo su cómplice, Ronnie Biggs con unas sábanas por la ventana.  Pero no lo hizo. Aguantó  el tipo y al salir del zulo se vino a Mojácar. Era 1975 y se quedó con el chiringuito Kon Tiki frente al Parador de Turismo, donde contaba su historia entre la bruma de la cerveza, como un marinero relata sus amores en cada puerto.
No se arrepiente de nada, a lo hecho pecho, lo único que lamenta es que el conductor del tren postal resultase herido, según sus declaraciones a la prensa británica en Londres, donde volvió el año pasado para conmemorar el 50 aniversario del mayor robo de la historia de Inglaterra: un mazazo en plena mandíbula para la poderosa policía británica.
Durante años un código de silencio envolvió a los ladrones. Pero poco a poco fueron hablando y hablando. Todos menos Goody. Ahora lo ha hecho, desde su casa almeriense, tocado con un sombrero de paja, colorado como una manzana de Covent Garden,y ha revelado el secreto mejor guardado del golpe maestro al tren: que la garganta profunda del grupo, conocido con el pseudónimo de Ulster, el hombre que les dijo qué día iría el tren forrado de sacas con miles y miles de libras fue un empleado de correos nacido en Belfast llamando Patrick McKenna.
Gooddy, ladrón y caballero como El Dioni, como un personaje de las canciones de Sabina, recuerda que su padre lo quiso obligar a ser  fontanero, “yo prefería ser delincuente, uno no tiene que trabajar duro para ser delincuente”.
Cuando salió de la cárcel, la mayor parte del dinero, que encomendó en custodia a un amigo, había volado. Aún se le humedecen los ojos cuando recuerda las montañas de dinero apiladas en la mesa de la granja donde se refugiaron. “Era un espectáculos digno de ver”. Pero a él solo le quedó lo justo para agarrar un avión  y plantarse en aquella Mojácar turística de los 70 y 80.
El cerebro del atraco del siglo rompe su silencio en su casa de Vera

domingo, 10 de agosto de 2014

Antonio Segura: “Estar cerca de los animales hace al hombre más humano”

Antonio Segura: “Estar cerca de los animales es capaz de hacer al hombre más humano”
Antonio es uno de esos pastores que cuando aprieta el calor se sube a la zona más alta de Los Filabres.
Antonio Fernández     [ La Voz de Almería ]

Antonio conoce a todas sus cabras y ovejas.  [ La Voz ]

Antonio Segura nació en Velefique hace 61 años y es pastor, de esos que cuando llega el mes de mayo y apunta el calor cogen sus cabras, sus ovejas y emprenden el exilio de las cumbres. Allí, en lo más alto de la dura Sierra de Los Filabres pasa seis meses con la soledad como forma de vida. La soledad da para mucho, sobre todo para reflexionar sobre tantas cosas que la vida pone en el camino de las personas.

¿Desde cuando se dedica a este oficio?

Desde siempre, desde que tengo recuerdos. Yo apenas pisé la escuela porque desde que era muy chico soy pastor, ganadero como le dicen ahora.

¿Echa de menos haber estudiado más?

Hombre pues sí, porque el conocimiento no es cosa que le sobre a nadie. Pero he tenido mi vida, he aprendido cosas, y además veo a gente con muchos conocimientos, con muchos estudios, que muchas veces parecen no saber nada, no entender nada.

¿Alivia la compañia de los animales?

Con los animales se establece una relación intensa. Cuando vives con ellos, cuando estás todo el día en su compañía, aprendes muchas cosas, pero por encima de todas ellas aprendes que a los animales hay que darles el mismo cariño que le darías a un semejante.

¿Una relación casi humana, cree usted?

Ellos son seres vivos lo mismo que nosotros y en función del trato y del afecto que reciban así se comportarán. Yo cuido el ganado y tengo la obligación de saber si están bien, si se sienten mal, por qué se soliviantan, cuándo están enfermas. Y ellos lo ven, lo comprenden y te devuelven siempre el trato y el cariño que reciben de uno .

¿Tenemos que aprender de ellos?

En muchos aspectos sí. De hecho después de tantos años en la sierra con ellos te das cuenta de que pueden darnos posiblemente más de lo que nosotros les damos. He visto a mucha gente acercarse a las cabras, las ovejas y después de compartir con ellos unos raticos te das cuenta de que algo ha cambiado...

¿En qué ha cambiado, qué les aportan?

Pues yo estoy convencido de que los animales pueden hacer más humanas a las personas, aunque parezca una tontería yo creo que el contacto con ellos hace al hombre más humano, le enseña que se recibe lo que se da y que el cariño hay que saber ganárselo. Eso con los animales ocurre y aprendes a ser mejor para recibir ese afecto que todos necesitamos.

Pero su vida aquí es dura, ¿no se cansa?

Claro que me canso, pero veo tantas cosas malas en el mundo que pienso que aquí arriba no se está tan mal. lo peor sin duda es la soledad, pero también gozas de la libertad, y eso es un bien que no todos tenemos. Por lo demás dureza, toda la que quieras. Yo por ejemplo jamás he tenido vacaciones en mis 61 años; sólo he dejado el ganado cuando he estado malo, pero malo de estar ingresado.

¿Y cómo se ve el mundo desde aquí arriba?

Cuando bajo después de seis meses en la sierra echo un poco de menos la soledad, el tiempo para pensar. Y también noto que hay menos ansia por aprender que antes. En los pueblos, en las gentes, había un sentimiento de compartir que ahora no veo en mucha gente.

Hace años había compañerismo pero se ha perdido la armonía en la convivencia y eso es triste para mi. Antes la palabra de la gente tenía valor, tanto o más que la de cualquier notario, pero hoy nadie se fia de nadie, no existe esa confianza, y la palabra vale cada vez menos. Creo que en ese sentido la vida ha cambiado mucho, o nosotros hemos cambiado mucho a la vida.

¿Habla de amistad, de solidaridad entre las personas?

Yo solo sé que antes cuando había que coger almendra, o aceituna, o buscar el ganado perdido, se unía la gente de la sierra y se echaban una mano. A cambio, una comida, unos vinos o una noche bajo las estrellas y una buena conversación. Y sabías que cuando alguien te necesitara tu también estarías allí para echarle una mano.

¿La familia entiende su trabajo, su vida?

Claro, ha sido así desde siempre. En realidad a ellos los echo mucho de menos estos meses en los que estoy solo en la sierra. Aquí soy yo y mi mujer porque tengo que lavar, cocinar, limpiar y cuidar de todo. Y cuando llega el invierno vuelvo con ellos y disfruto más que nadie en el mundo con su compañía.

Y así desde mayo hasta el mes de noviembre...

Aquí tanto tiempo, sí, hasta que me echa el frío, cuando barruntan las ovejas que son unos animales sabios que saben cuando va a empezar a hacer frío de verdad. Ellas me avisan de que ya es tiempo de coger el morral y bajar hacia el pueblo. Y conmigo bajan todos los animales a pasar el invierno en casa (vive en Castro de Filabres).

¿Seis meses sólo dan para muchas cosas?

Hay mucho tiempo para pensar, para reflexionar, aunque procuro estar ocupado; cuido algunos cortijos y fincas de la montaña además de encargarme de mis animales porque pensar en exceso es malo para el cerebro y no se adelanta nada. Piensas mucho, pero no siempre lo que piensas es bueno.

¿Cuál es su mejor compañía en estos meses?

Sin duda los animales, algunos compañeros pastores que de cuando en cuanto nos juntamos y, desde hace unos pocos años, el móvil que me permite hablar con los míos, aunque no mucho porque aquí es muy difícil cargar las baterías (ríe).

¿El peor enemigo de un pastor como usted?

Enemigos hay muchos, desde los perros salvajes a los jabalíes, sobre todo las hembras cuando están criando, que se vuelven muy peligrosas, muy agresivas. Y luego está el hombre, porque últimamente hay mucho chorizo por la sierra y no te puedes fiar. Se pierde ahora muchos más animales que antes, eso seguro.

¿Mejores los animales o las personas?

Difícil de decir. Los animales te devuelven lo que reciben de ti, afecto si se lo das o violencia si los tratas a palos. Pero hay muchas personas buenas y tenemos que aprender a llevarnos bien con quienes estar a nuestro alrededor, más que nada porque lo más hermoso de la vida es saber compartir, saber querer, y porque al fin y al cabo todos tenemos siempre algo que aprender de los demás.

¿Se siente amparado en esta dura soledad?

La mayoría del tiempo si, porque la gente de la sierra mantienen los valores que nos han hecho sobrevivir en condiciones tan duras. Los de la ciudad, las autoridades y todo eso no tanto porque tengo la sensación de que muchas veces no te entienden, no saben qué son los hombres.
Antonio Segura: “Estar cerca de los animales es capaz de hacer al hombre más humano”

sábado, 22 de febrero de 2014

Lugares que esconde la tierra y que no dejan ver las estrellas

Lugares que esconde la tierra y que no dejan ver las estrellas
Esta tarde se presenta el libro del espeleólogo José Benavente sobre las cuevas de Sorbas
Carmen López     [ La Voz de Almería ] 22/02/2014

Dos espeleólogos en una de las cuevas  [ La Voz ]

Galería de imágenes: ::La Voz de Almería::

Esta tarde, a las 20.00 horas,  en el restaurante La Gruta, tendrá lugar la presentación del libro,  Almería Subterránea II. Sorbas. Un libro-Catálogo del espeleólogo José Benavente Hernández, dedicado íntegramente al mundo subterráneo de Sorbas, y en el que se abarca desde el Karst en Yesos de Sorbas, hasta el pequeño karst calizo de Cariatiz. Todo un amplio catalogo de cavidades “cerca de 2.000”,  que su autor ilustra y detalla  en sus 304 páginas con imágenes de la belleza de formaciones de estalactitas, estalagmitas y demás formas de tipo coraloides, así como de centenares de grutas y cavernas existentes en el municipio de Sorbas.

Este trabajo recopilatorio, es el  fruto del trabajo de un importantísimo número de espeleólogos y entidades espeleológicas de casi toda España, que a lo largo de los años han venido trabajando desinteresadamente en el Karst en Yesos de sorbas.

Las cuevas del karst 
El libro intenta divulgar un poco más el Karst en Yesos de Sorbas, así como dar a conocer también en este municipio, un grupo de pequeñas cuevas localizadas dentro de este pequeño karst calizo, muy desconocido para muchos, y que fue la barrera natural coralífera para el asentamiento de los yesos que hoy conocemos durante el periodo del Messiniense, aproximadamente entre 5 y 6 millones de años atrás, y que conocemos como Karst en yeso de Sorbas.

Este libro se adentra en  temas como la localización, los rasgos geológicos, el Karst en Yeso de Sorbas, la flora gipsícola, etnografía, marco geológico,  la circulación de las aguas subterráneas, La explotación del Yeso en el Karst, y la minería romana de Lapis Specularis; pero también están en el lo datos sobre  la morfología kárstica y los procesos evolutivos, la formación de las cavidades, diferentes tipos de dolinas que se presentan en el Karst, la historia de las exploraciones en este municipio, el catálogo y metodología,  abreviaturas y, por último, el Catalogo de cavidades de este Municipio: el Karst Calizo de Cariatiz y el Karst en Yesos de Sorbas.

Autor y autores 
Según el prologuista del libro, Juan de Dios Pérez Villanueva, presidente egresado de la Federación Andaluza de Espeleología, “no hay autor, sino autores”, porque esta obra es “la suma de muchas”, afirma ensu prólogo.

Sobre el espeleólogo y autor del libro, José Benavente Hernández,  Pérez afirma que su trabajo demuestra “su constancia cervantina, que desarrolla, día tras día, en su casera cueva de Montesinos para, con permiso de su Aldonza, compilar el trabajo en curso de muchos quijotes enfrentados a la gigantesca tarea de buscar, situar, explorar, topografíar y describir las características del sin par sistema de pozos y galerías en rocas evaporíticas” y “que se aventura como el de mayor densidad de España”.

El catálogo 
El coordinador del catálogo, Alain Thibault, asegura que el libro es el fruto de más de 14 años de las más de 1.880 entradas existentes al karst en yesos de Sorbas. Algo que era necesario y que fue el fin fundamental de la asociación GTS (Grupo de Trabajo en Sorbas), que aglutinó a fotógrafos y espeleólogos de prácticamente toda España.

Conseguir el catálogo ha sido posible además, gracias al apoyo incondicional de la Federación Andaluza de Espeleología, en la persona de su presidente; y a la Consejería de Medio Ambiente. El catálogo, ahora ya en formato libro de la mano de José Benavente, tiene el reconocimiento de oficial tanto por parte de la Federación como de la Junta de Andalucía.

La belleza de lo que esconde la tierra bajo el municipio de Sorbas es espectacular. Adentrarse en los recovecos de las estalagtitas para ver in situ tanta maravilla es privilegio de pocos y muy especialmente descubrirlos, describirlos y fotografiarlos para mostrarlos a todos cuanto sienten curiosidad por lo que no ven las estrellas.
Lugares que esconde la tierra y que no dejan ver las estrellas

domingo, 5 de enero de 2014

Más de 650 mil euros gracias a Euromillones

Dos boletos premiados en la segunda categoría recaen en Arboleas y en la Adminitración de Carrefour
David Estrada  [ La Voz de Almería ]


Mateo Vicente es el lotero que repartió la suerte a los almerienses agraciados  [ La Voz ]

La lotería vuelve a sonreír a los almerienses. En el sorteo de Euromillones celebrado este viernes, dos de los tres boletos premiados en la segunda categoría, cinco aciertos y una estrella, han recaído en Almería. Cada boleto está premiado con 326.662 euros, gracias a la combinación ganadora formada por el 27,31, 38 y 44, más una de las estrellas que fueron el 3 y el 8.

Uno de ellos está validado en el municipio almeriense de Arboleas y el segundo, en la capital, en la administración número 17 ubicada en el centro comercial Carrefour y que regenta desde hace más de catorce años Mateo Vicente y su hijo Iván Vicente, dos loteros que ya han repartido en estos años de vida, numerosos premio en diferentes sorteos de lotería.

Otros premios
Según Mateo Vicente, esta administración “ha sido agraciada en numerosas ocasiones con distintos premios. El más reciente, el pasado julio cuando a un vecino de Alhama de Almería le tocaron 460.000 euros gracias a que acertó el premio de la segunda categoría de Euromillones, un premio idéntico, por ser el mismo sorteo y la misma categoría del premio, al del pasado viernes”.

Respecto al afortunado, el lotero, famoso entre sus clientes, afirmó no saber quién es. “No tenemos constancia de quien ha podido ser el afortunado ya que no ha llegado nadie a la administración para canjear el boleto”.

La administración luce orgullosa los múltiples premio que ha dado, y es que Mateo e Ivan Vicente han repartido fortuna en numerosos sorteos como la Primitiva, Euromillones, el Sorteo Nacional de los sábados, e incluso la Quiniela, ya que según el lotero, “dimos 600.000 euros a una peña que teníamos por acertar catorce resultados en el sorteo del fútbol”

Buenas ventas
Uno de los aspectos que Meteo Vicente quiso resaltar es la buena venta que realizó en el pasado sorteo de Navidad, ya que superó cifras del año anterior. Además, en lo referente al sorteo de El Niño, el dueño de la administración también resaltó esta escalada en las ventas. “Estamos vendiendo por encima de otros años anteriores y el sorteo de El Niño está siendo muy bueno para nosotros”, aseguró mientras su hijo Ivan no cesaba de vender décimos de lotería.
Más de 650 mil euros gracias a Euromillones

Unas villas de cuento que atraen todas las miradas

Dos mansiones, construidas por dos hermanos, llaman la atención de vecinos y turistas. 
Ahora, la Villa Árabe se ha rehabilitado para acoger eventos y celebraciones
Marta Rubí    [ La Voz de Almería ]

Óscar Moya y Eva Inoge posan en el jardín de la mítica Villa Árabe  [ M. RUBÍ ]

Entre el barrio de Las Marinas y la Urbanización, dos viviendas  levantan poderosamente la curiosidad de roqueteros y visitantes. “Muchos creen que vive aquí un jeque árabe”, ríe Óscar Moya, propietario de la Villa Árabe.

La llaman la casa de Las mil y una noches, o de Aladdin, y los turistas no dudan en inmortalizarse ante su puerta, ya que está incluida en la ruta turística del Roquetren, al igual que la vivienda vecina, tan llamativa como distinta, inspirada más bien en mansiones “tipo Falcon Crest”.

Los hermanos 
La historia de ambas comenzó unida. Fueron levantadas en 1990 por dos hermanos. José y Miguel Moya, fundadores de la empresa que construyó otros edificios emblemáticos de Roquetas, como el hotel Bahía Serena o Zoraida Garden.

Miguel recuperó el estilo árabe que había absorbido durante la construcción de otro hotel en Ceuta. La talla de puertas, celosías, vanos y escaleras, los arabescos en los techos o los azulejos nazaríes se acompañan de lámparas y juegos de té que la convierten en un oasis de ensueño.

La cúpula de Hussein 
El empresario buscó la singularidad de cada detalle. Incluso realizó un diseño personal, con las iniciales de la familia, en los azulejos que se sitúan en el centro de estrellas de salomón repartidas por toda la vivienda. También apostó por el artista Waldi Wrobel, recién llegado por aquel entonces y autor de los frescos.

El prematuro fallecimiento de Miguel Moya hizo que apenas la pudiera disfrutar unos años y que los ‘secretos’ del origen de algunos de sus rincones permanecieran en silencio. De hecho, su hijo Óscar ha descubierto ahora que incluso la cúpula tiene su propia historia: “Había sido construida en Granada para Sadam Hussein, pero el inicio de la Guerra del Golfo impidió su traslado. Mi padre la descubrió en el puerto de Motril”.

Óscar y su novia Eva se hicieron cargo de la rehabilitación del edificio el pasado febrero. Arquitectos de profesión, la búsqueda de nuevos caminos les ha llevado a recuperar la vivienda que había estado cerrada durante una década, desde que Óscar se marchara a estudiar a Madrid, y que  había sufrido entonces pequeños robos que provocaron desperfectos.

Escenario de eventos 
“La ayuda de todos los profesionales ha sido clave”, comenta el joven, que pone como ejemplo a la empresa Crea Jardín, gracias a la cual, el espacio exterior se ha transformado en escenario perfecto de fiestas, banquetes o para unas fotografías especiales.

La Villa Árabe ha abierto así sus puertas para que todos los interesados puedan disfrutarla. Su calendario de actividades se puede conocer en su página de facebook. Su puesta de largo será posiblemente en primavera con la celebración de un ‘showroom’.
Unas villas de cuento que atraen todas las miradas