jueves, 5 de noviembre de 2015

La última pantera de Sierra Nevada

La última 'pantera' de Sierra Nevada

Un gato montés observa desde una oquedad en terrenos arcillosos próximos a zonas boscosas.
Un gato montés observa desde una oquedad en terrenos arcillosos próximos a zonas boscosas.Un gato montés observa desde una oquedad en terrenos arcillosos próximos a zonas boscosas. / F. J. Contreras Parody

NATURALEZA

Científicos advierten de que los gatos monteses pueden extinguirse en el macizo nevadense: «Sólo quedan 74»

En menos de dos décadas las poblaciones de estos mamíferos se han visto diezmadas mientras sus parientes, los domésticos, son más de 22.000
JUAN ENRIQUE GÓMEZ ·  MERCHE S. CALLE  | GRANADA 5 noviembre 2015

Un ronroneo denso y grave se deja oír al otro lado de los jarales, bajo las ramas amarillentas de los robles. Aparece de forma sigilosa, sin provocar el más mínimo crujido de la hojarasca y salta para salvar el desnivel por el que discurre un pequeñísimo arroyo. Es una hembra de gato montés de jaspeados tonos ocres y rojizos, que a la hora del crepúsculo, antes de que caiga la noche, busca presas con las que alimentarse. Podría considerarse como la última 'pantera' de Sierra de Nevada, uno de los escasísimos individuos que forman las poblaciones de Felis silvestris en la alta montaña granadina, donde a pesar de ser el más ágil y letal de los mamíferos depredadores que la habitan, se encuentra en una situación de regresión que podría provocar su desaparición. Un grupo de científicos que desde hace algo más de una década estudian la presencia de gatos monteses en la provincia, afirman que la situación es grave y que la actual clasificación de especie 'amenazada' pasará al nivel máximo: 'Peligro crítico de extinción'.

«A finales del siglo XX era realmente fácil encontrar indicios de la presencia de gatos monteses en cualquier paseo que diésemos por zonas de pinares, robledales, barrancos y vaguadas de las estribaciones de Sierra Nevada, pero ahora, muy poco tiempo después, es casi imposible dar con huellas o excrementos de este felino que considerábamos como una de las estrellas de nuestra fauna», asegura el biólogo José Miguel Barea, de la Agencia de Medio Ambiente y Agua de la Junta de Andalucía, que junto a especialistas de la Asociación de Estudio y Conservación de la Fauna y el Observatorio del Cambio Global de Sierra Nevada, han evaluado la situación de las poblaciones en el macizo nevadense con resultados alarmante: «Sólo quedan 74 individuos de gato montés en la sierra granadina», afirma Barea, un dato al que se llega mediante sistemas de estimación de densidad de poblaciones tras varios años de seguimiento mediante equipos de fototrampeo situados en puntos estratégicos, estudio de rastros, madrigueras y toma de muestras genéticas.

Llama poderosamente la atención que mientras la densidad de Felis silvestris solo es de 0,093 individuos por kilómetro cuadrado en la sierra y sus estribaciones, la presencia de la especie doméstica, Felis catus, es de 893 individuos por kilómetro cuadrado, lo que supone que 22.600 gatos viven en Sierra Nevada y sus pueblos. «A pesar de esta gran cifra no existen hibridaciones significativas en las poblaciones silvestres», afirman los investigadores, que consideran que los que aún viven en las sierras mantienen una línea genética pura, al contrario de lo que ocurre en otros espacios de Europa donde hay una gran introgresión genética e hibridación con los gatos domésticos, que junto a la bajísima densidad de las poblaciones salvajes granadinas, hace temer por su supervivencia.

La no hibridación se debe a que los gatos domésticos no salen del ámbito antropizado, no se internan en los bosques porque no tienen facilidad para conseguir comida, no están capacitados para competir con los silvestres y porque cuando se alejan de pueblos y cortijos, los gatos domésticos se convierten en presas favoritas de las grandes rapaces.


Investigación

Las investigaciones sobre las poblaciones de Sierra Nevada han sido publicadas en la prestigiosa revista científica internacional 'Zoology'. «Los primeros estudios que realizamos fueron para poder diferenciar claramente entre monteses y domésticos. Teníamos que determinar tamaños, corpulencia, pelajes, e incluso características genéticas, mediante el estudio del ADN mitocondrial, para después, con programas de captura y recaptura de ejemplares y la instalación de seis zonas de muestreo con cámaras poder saber qué especie era la que aparecía en las imágenes de fototrampeo», dice José Miguel Barea, que junto a sus colaboradores y durante varias temporadas acudía regularmente a situar las cámaras que captaron numerosos pasos de monteses, mientras la presencia de domésticos fue casi nula. «Hemos utilizado entre 9 y 12 cámaras en cada zona, situadas con separaciones de uno y dos kilómetros entre ellas, y las mantuvimos durante diez semanas».

Las causas de la drástica disminución de las poblaciones en tan poco tiempo no están claras. Los científicos creen que hay que estudiar qué ha ocurrido con esta especie. La investigación llevada a cabo en Granada indica que se han visto afectados por la desaparición de hábitats, el avance de las construcciones y la disminución de alimento, pero también por la aparición de una enfermedad, un tipo de leucemia que diezmó las poblaciones en los años 80 y 90. «Son hipótesis que tendríamos que concretar y definir», señalan.

Los gatos monteses no maúllan, emiten un rugido agudo que rompe el silencio de los bosquetes de pinos, robles y encinas, y un suave ronroneo que llega desde las gateras situadas entre las cárcavas arcillosas y las oquedades de rocas siliceas, lugares inaccesibles en los que se oculta el último felino salvaje que habita Sierra Nevada.
La última pantera de Sierra Nevada

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